miércoles, 21 de enero de 2015

Las torres transparentes



1.  "La Calle principal de Caracas, antes Calle de la Santísima Trinidad" (Archivo Fundación de la Memoria Urbana)

"Transparente. Del lat. trans-, a través, 
y parens, -entis, que aparece". 1


1. Por la calle del príncipe
La debacle de destrucción desatada en el valle de Caracas en los últimos tiempos está llegando a niveles casi bíblicos. Al igual que la Ley, cuya ignorancia no es excusa para su incumplimiento, debería serlo igualmente para la Memoria Urbana: no conocerla no debería ser excusa para destruirla. Pero lo ciudad está siendo demolida frente a nuestros ojos, por todas partes. Y entre los episodios de esta monstruosa debacle (que veíamos venir), merece capítulo aparte el que se dedica a la Calle principal de Caracas -hoy Bulevar Panteón- de nuestro Centro Histórico: sencillamente, la calle más incomprendida y vejada en toda Caracas.

Esta Calle principal -o Calle del Príncipe-, es la calle derecha de la Catedral. En tiempos del Obispo Díaz Madroñero (1766) fue bautizada como Calle de la Santísima Trinidad, luego renombrada como Carabobo. En suave pendiente, parte desde la esquina de la torre de la Plaza Bolívar para lanzarse en sentido norte/sur hacia el río y hacia "el Ávila cercano", siguiendo su cardinal trazado de Indias.2 Es el segundo eje mayor de Caracas (el eje mayor es la Calle Real, que va de este a oeste), uniendo al templo mayor de la ciudad con el panorama mayor de la ciudad: la montaña.

En el proceso de construcción gradual de esta escena urbana tan clásicamente caraqueña, el trayecto norte fue inmemorialmente siempre el predilecto. Es hacia allá hacia donde se dirigieron desde el principio todas las miradas. Por ello, la brevedad inicial de la calle, de solo cuatro cuadras, al ser cortada abruptamente por "las empinadas barrancas" de la quebrada de Catuche, duró tan poco.3 En 1793, cual epifanía, surge una visión con talento. Muy urbana, y a la vez, muy religiosa. Es la de la Iglesia de la Santísima Trinidad que se construiría sobre la Sabana de Ñaraulí (actual San José). En una operación pionera de diseño urbano, la Calle principal se alargó, saltando encima de la topografía con el Puente de la Trinidad, para ir a rematar contra la portada del templo.

Todo un formidable imaginario urbano se gesta entonces, muy al gusto del urbanismo del siglo XVIII, tan amante de los monumentos organizando visuales en la fábrica urbana, pero sobre todo, muy íntimamente ligado a la historia del ciudadano Simón Bolívar, cuyo nombre completo era, como todos saben, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad. El templo, "dedicado a la Santísima Trinidad, con su propio nombre y advocación", se elevó entre la ciudad y el piedemonte avileño celebrando la misma dedicación de "la capilla que habían construido los antecesores de Bolívar en la Catedral, la devoción de la familia".4

Todo ese sistema urbano altamente escenográfico, genuino, lleno de sentido, se completará arquitectónicamente en la concepción tripartita de la fachada de la iglesia, diseñada con tres naves "para que reflejara mejor el simbolismo trinitario". "Tres puertas hacia el mediodía y dos torres campanarias a los lados"; tres torres rematando la calle, tres torres unidas a la torre principal de la ciudad a través de la perspectiva de la calle. Ni que decir que esta se convirtió inmediatamente en una nave ceremonial al aire libre… que con el tiempo recibiría, escenificaría y vería sucederse los episodios de la vida y muerte del Libertador uno tras otro. Mientras tanto, al fondo, la montaña, como telón de fondo integrado a la ciudad: "Y el Angelus lento siente la nostalgia / de que se revisten las nieblas del Avila".5

No nos extrañe, pues, que un magistral arquitecto como lo era el español Manuel Mujica Millán, educado en Barcelona, y diestro en las artes de la arquitectura urbana, haya concebido en 1930 que las tres torres con las que sustituiría las antiguas fueran totalmente transparentes, con largos ventanales en el fuste y en el ático que dejaran ver la montaña incluso desde la Plaza Bolívar. Pero es lógico: la ciudad que allí estaba ya lo había decidido antes por él. Mujica solo tuvo que leerlo en la memoria urbana. Y acertaron ambos.


                                               2. El Boulevard Panteón en los 2000  (f. Tomado de flickr.com)

2. Mausofeo
Decía André Malraux cuando era Ministro de Asuntos Culturales de Francia en los años 60, que los bienes culturales solo empiezan a existir cuando se los nombra. Y así es. La historia que no se conoce, no se puede valorar. Como las orquídeas no identificadas en la selva umbría.

No nos asombremos, entonces, cuando vemos a Caracas siendo vejada sistemáticamente hoy en día. Hay pocas capitales del mundo tan poco protegidas y con tan pocas obras publicadas sobre su arquitectura y urbanismo como la nuestra. Su historia está prácticamente inédita. Por ello, todo el mundo piensa que nada en ella vale la pena (aunque ustedes y nosotros sabemos que no es así).

Pero en el caso de nuestra calle principal, no. Pesa sobre la abolición de esta historia caraqueña una serie de declaratorias que la protegían: la del Centro Histórico de Caracas, la del mismo Panteón Nacional como Monumento Histórico, desconocidas una a una en nuestra calle principal. Pero es cuestión de tiempo. La Ley, y la Memoria Urbana, tarde o temprano, prevalecerán.



NOTAS:
1. Real Academia Española, Diccionario de la lengua Española, vigésima edición, Espasa-Calpe, Madrid (1984): p. 1331
2. Lucas Guillermo Castillo Lara, "El Panteón Nacional, Tierra sagrada, ejemplo tutelar, lección de gloria", en: El Panteón Nacional, Ediciones Centauro, Caracas (1980):  p. 18
3. "…la calle central partía de la catedral. Hacia el norte se acababa a las cuatro cuadras. Allí la ciudad terminaba abruptamente en las empinadas barrancas del Catuche". L.G. Castillo Lara, Op. Cit. (1980): p. 17
4. L.G. Castillo Lara, Ibid. (1980): p. 21
5. Eduardo Carreño, Nieblas, En: Lucas Guillermo Castillo Lara y Edgar Pardo Stolk, El Panteón Nacional, Ediciones Centauro, Caracas (1980): p. 19.


 Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 8 de diciembre de 2014.

martes, 20 de enero de 2015

Miramar



1. "Hotel Miramar. Macuto, Venezuela", c. 1928 (f. Postal, La Margarita. J.M. Chirinos, Caracas - Archivo Fundación de la Memoria Urbana)

"La construcción juega el rol del subconsciente".
Walter Benjamin. Paris, capital del siglo XX.


1. Bajo las palmeras
Miramar. Muchos grandes albergues y hoteles de playa de comienzos del siglo XX llevaron este nombre: en Málaga, en Barcelona, en La Habana, en Cannes... Desde hace meses, el río suena trayendo rumores de que el gran hotel de la costa caraqueña enfrentará posiblemente una restauración en algún momento cercano, y ello nos ha puesto a pensar con preocupación de nuevo en él.

Tendremos que hacer, por ende, memoria urbana. No era la ciudad balneario de Macuto una estación de veraneo naïf: las arquitecturas están más que bien puestas, y entre ellas, mejor que ninguna, el monumental Hotel Miramar. Fíjense ustedes: todo arranca en la playa, en la costa pedregosa con su porosa banda de Uveros. Luego, como en un oleaje de formas sucesivas que se replican mutuamente, nace el largo malecón, con su muro/banco continuo y sus escalinatas escondidas (una invención netamente caraqueña, huelga agregar; no lo hay similar en Trouville, ni en Coney Island, ni en San Sebastián, ni en Hougsgate, ni siquiera en el mismo Deauville, tan a menudo comparado con Macuto...).

Acto seguido, la planche, la promenade, el imprescindible lungomare para el desfile elegante, y junto a éste la frondosa Avenida La Playa, discurriendo -como corresponde- sous les palmiers (bajo las palmeras). El ritmado muro norte del gran albergue, limitando el predio del jardín cultivado, y las escalinatas con sus amplios toldos de lona, son la antesala perfecta a un piano nobile tropical dotado de una soberbia colección de aperturas que hacen en su conjunto el más hermoso belvedere del mar Caribe: nuestro lido favorito, la apoteosis del balneario.

Dicho esto -que es muy poco si pretendiéramos hablar de verdad de esta espléndida arquitectura caraqueña que tanto amamos-, cualquiera que se aproxime a la restauración de este palacio del Caribe de principios del siglo veinte (Alejandro Chataing, 1928) y piense en proponer para ello -como se dice ahora muy justamente-, un "Adaptive Re-Use" (re-utilización adaptativa) no podría responsablemente obviar la majestad de la arquitectura ni dejar de considerar como primera opción la restitución del uso original.

Flaco servicio se le hace a la nación convertir a sus monumentos históricos en muecas destinadas al servicio comunitario, errando la acción creyendo que con esto contribuyen al bien común. El Miramar-Ambulatorio, el Miramar-Gobernación de Vargas, el Miramar-Universidad… Horror! Los ciudadanos lo que necesitan son modernos y flamantes edificios de nueva planta hechos según lo mejor del estado actual de las cosas para satisfacer sus necesidades de salud, educación y cultura, etc. No la destrucción de su memoria urbana. La ciudad debe seguirse construyendo, sin acabar con las bases de su historia, procurándole a la gente también el orgullo y el placer de vivir en ella.

Vemos al Hotel Miramar funcionando de nuevo. Vemos su arquitectura restituida como era y la leyenda de nuestro litoral volviendo a brillar con todos los adelantos de la hotelería mundial. Vemos libros contando la historia de su restauración cuidadosa y respetuosa según el proyecto original de Chataing; vemos exposiciones mostrando el renacimiento de esta joya de la arquitectura y vemos también como de esta operación renace todo Macuto, con nuevos proyectos de escuelas, viviendas, hospitales, y edificios inspirados por la calidad de esta obra de arte sembrada en la costa de Caracas en los años veinte por su legendario arquitecto. Así pues, no despreciemos los potenciales que puede tener la acupuntura urbana contemporánea. Vamos: esta es nuestra historia!  






2. "Columna del viejo Hotel Miramar" (f. 2008. Okty1. Tomada del sitio Web Flickr.com)


2. Flores de loto
Arrellanado, distendido en medio de una lujuriosa veranda, instalado entre las columnas con sus capiteles florales, se ofrecía una vez, deliciosamente, cual gourmandise, un restaurante que miraba al mar. Observen ustedes con atención cada capitel de su sala hipóstila. Los llaman "capiteles en capullo" o "capiteles bulbeiformes", o "lotiformes". Al parecer, este tipo de capiteles cerrados, en forma de capullo de loto, provienen de la arquitectura egipcia, aunque en el caso de los capiteles vegetales del comedor del Hotel Miramar, Chataing no quiso cerrar los pétreos bulbos del todo. Están como floreciendo eternamente… Volviendo a contemplarlos a casi un siglo de haber sido erigidos en su magnífico sitial, altos sobre sus albos tallos cilíndricos, unos lucen como un jardín plantado de Zinias troqueladas, mientras que entre las hojas de los otros -los más-, asoman litorales rosaledas.  

En el comedor del Miramar, una vez Gardel cantó Tiempos viejos. Este bosque de tallos de piedra estaba comúnmente recubierto de hiedras trepadoras tropicales, lo que da fe de que -como en el famoso tango de Gardel-, en la ciudad de Caracas de entonces los expertos en hotelería también eran expertos en el gusto antiguo de "aquellos tiempos" del Art Nouveau. No olvidemos nunca este jardín floral. Es parte de nuestro imaginario colectivo, y universal, si a restaurar vamos. Les aseguro: los tiempos viejos pueden ser también tiempos nuevos.



 Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 25 de Noviembre de 2014.

lunes, 19 de enero de 2015

Ars longa



 1. Edificio Ars nova, Avenida Victoria, 1950s (f. 2006, Sara Maneiro - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


"Vita brevis, ars longa
Occasio praeceps,
Experimentum periculosum,
Iudicium difficile".
Hipócrates, Aforismos (I, 1). 1


1. Ars nova
Un día en la ciudad de Caracas en la década de los 50, un desconocido le puso el singular nombre de Ars nova a un edificio en una esquina de la Avenida Victoria con la Avenida Guayana en Las Acacias. El nombre del autor o del propietario de dicha arquitectura pletórica de delirantes mármoles y de alados detalles permanecen hasta el momento perdidos, aunque no dudamos en que algún día aparecerá.  

El nombre alude sin duda a ese nuevo arte antiguo, la arquitectura urbana, que traían de vuelta consigo al país los inmigrantes italianos y que marcaría de manera indeleble la ciudad moderna que se estaba construyendo con furor por todo el valle. Ya la Caracas colonial se había erigido toda con arquitectura urbana (gracias al monumental legado de las Layes de Indias), es decir: con edificios que construían conscientemente la ciudad (no como hoy, cuando la pauta generalizada es la del "como va viniendo vamos viendo"): definiendo bordes y volúmenes, marcando esquinas, creando hitos visuales, dirigiendo perspectivas, alineándose en las calles, siguiendo patrones y materiales, en fin, armando conjuntamente la fábrica urbana como la obra de arte colectivo que debe ser.

A principios del siglo veinte, con la potencia del cambio introducido por el boom petrolero y orquestado por la modernidad, esa mediterránea cultura urbana empezó a olvidarse… y es entonces cuando afortunadamente reaparece en escena esta  "modernidad a la italiana" de la cual el edificio Ars nova es un magnifico ejemplo, para redimir a Caracas. Pero, que es la "modernidad a la italiana"? Como se puede ser moderno y antiguo a la vez? No es esto una paradoja?

Para el maestro milanés Gio Ponti, no. Nunca lo fue. Ponti lo explicaba muy bien en 1957: "La italianidad reside en su temperamento antiguo. Es una convicción de que también el día de hoy es historia. Es la conciencia de una cultura que remodela cada vez una antigua cultura en una forma nueva". Así, para la obra de Ponti y para todas las arquitecturas urbanas italianas presentes en la Avenida Victoria (y en muchas otras partes de Caracas y del resto del país hechas por sus paisanos contemporáneos), la ciudad moderna no es otra cosa que "el más reciente fenómeno 'continuativo' de la historia italiana, porque participa de las tradiciones, lo cual significa hacer cosas nuevas, de un modo nuevo, haciéndolas bien como se hicieron hace quinientos años".2

He aquí el quid de toda esta arquitectura urbana que inunda de sabiduría a la ciudad en la primera mitad del siglo veinte. Ese desconocido que bautizara Ars nova a su edificio moderno, no estaba haciendo otra cosa que comunicar el orgullo que sentía por contribuir en la construcción de la ciudad moderna a la maniera italiana. Y, si lo vemos bien, adelantándose a su tiempo, ya insinuaba la existencia de una modernidad atemporal. 




2. Piso de mármol en arlecchino geométrico del edificio Ars nova (f. 2006, Sara Maneiro - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).



2. Doble arlequín
La frase Ars nova, arte nuevo, inevitablemente trae a mi memoria a Ars longa, arte largo. En su deseo de referirse a la nueva arquitectura, nuestro italiano de la Avenida Victoria recordó involuntariamente también a Hipócrates, el máximo de los médicos griegos, cuando escribió en sus Aforismos: "Vita brevis, ars longa" (traducido por Séneca en su De Brevitate Vitae como: "Vitam brevem esse, longam artem"). Cuánta memoria urbana es esta esquina de Las Acacias! Cuantos deseos de hacer perdurar para siempre el arte de hacer esta ciudad, de comunicar el espíritu esperanzador con que se hizo toda la caraqueña avenida, lanzando a la posteridad su aspiración a prolongarla más allá de la brevedad de la vida de quienes la ejecutaron!

Hoy, el edificio Ars nova está incluido en el conjunto de obras que protege la declaratoria de toda la Avenida Victoria en la Parroquia San Pedro del Municipio Libertador como Bien de Interés Cultural de Venezuela, pero no individualmente.3 Quisiéramos que se diera el paso para que tuviera su declaratoria, y que su arquitectura urbana moderna formalista, con "su esquina curva, su pérgola curveada de concreto, sus barandas de hierro en patrón amiboidal, su atrio con piso de mármoles de colores en losetas hexagonales en patrón de arlequín (y doble arlequín!) y su plafón ornamental de y eso en formas geométricas abstractas", sea protegida, restaurada y conservada.4



NOTAS:
1. Hipócrates, Aforismos (I, 1).
2. Gio Ponti, Milano Oggi, catalogo, Edizioni Milano Moderna, Istituto Geografico De Agostini, Novara (1957)
3. Censo Nacional de Patrimonio, IPC. 'Lo Construido'. ‘Avenida Victoria. Municipio Libertador. Caracas, (2009). P. 119.
4. Edificio Ars nova, "Preinventario Arquitectónico, Ambiental y Urbano Moderno de Caracas 2005-2007", Fundación de la Memoria Urbana/Instituto del Patrimonio Cultural, Caracas (2005)




 
 Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 17 de Noviembre de 2014.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El baño de Ceres



1. Fuente de la Prosperidad y la Abundancia, La Guaira (f. 2014 - Tomado del grupo de facebook "La Guaira Histórica Colonial")

"Rubia Ceres, sea para tí la corona de espigas de nuestro campo".
Tibulo (I 1, 15-6). 1


1. La diosa fértil
Hoy queremos recomendarles que se den un paseo frente al casco histórico de La Guaira. Porque necesitamos que reparen en la situación dramática en que se encuentra -y desde hace ya seis años- la Fuente de la Prosperidad y de la Abundancia, o Fuente de Ceres (1865), desde que fuera  "recuperada" por el Instituto Regional de Vialidad de Vargas en 2008.2  

Allí está, el antiguo y bellísimo monumento escultórico, de los mas hermosos de la ciudad, mudado desde 1953 a la Avenida Soublette sin que nadie entienda porqué, tirado precariamente en medio de una isla de esta cuasi-autopista, con su paisajismo paupérrimo y sus bancos de repostería prefabricada. Pero, lo peor de todo, bañada furiosamente, bombardeada diríamos, por varios gruesos chorros de agua que se dirigen con toda su fuerza directo hacia la estatua de nuestra verdeante Démeter, cubriéndola en un intenso baño, cual si se tratara de un perenne auto lavado. Los chorros diariamente desgastan el mármol, desdibujando los bellos rasgos y las ornamentaciones y los detalles del monumento, dejándonos cada día que pasa con un poco menos de sus blondas trenzas, de su corona de trigo, de sus armoniosos ropajes, de la cosecha de frutas a sus pies

Leyendo la reseña periodística del ano 2008, se explica que "las labores de rehabilitación, incluyeron la reparación del sistema de bombeo y aspersores, el re-acondicionamiento del cuarto de máquinas, la sustitución del tablero eléctrico y de los ramales de tuberías". Más adelante sigue la descripción de la "rehabilitación" diciendo que "se colocaron 50 reflectores de bronce en el interior de la fuente y 5 reflectores en el exterior" (…) y "se utilizaron baldosas tipo mosaico, en tres tonalidades diferentes de azul para el piso y en blanco para las paredes", mientras que la estatua de la diosa Ceres "también recibió mantenimiento", siendo "blanqueada con la ayuda de agentes químicos". Vemos así como el organismo vial del estado, responsable del tan acuático ultraje, probablemente sabe mucho de vialidad, pero poco de arte escultórico urbano y menos de restauración del patrimonio cultural. En su peregrina concepción de restaurar una fuente para volverla un "espectáculo de luz y sonido", olvidó por completo cual era el diseño hidráulico original de la octogonal Fuente de Ceres, donde ocho surtidores en forma de cabezas de lobo vertían desde el pedestal de la estatua hacia abajo, hacia la pila de agua en la base, ocho suaves chorros en dulce curvatura. Nada tocaba a Ceres, "símbolo del paso de la naturaleza a la cultura, del transito de lo salvaje a lo civilizado", en lo alto de su pedestal.3

Como nada toca prácticamente tampoco, por ejemplo, a Ceres en la Fuente de Ceres de la Plaza de San Jorge de Barcelona, España, o a Ceres en la Fuente de Ceres en Versalles, mojada en un baño atmosférico por un chorro central dirigido no contra si misma, sino al cielo. El agua es también un diseño, es también un dibujo y una obra de arte y un proyecto de ingeniería: cumple una función, y esta no es la de erosionar las esculturas. Les rogamos por lo tanto a las autoridades competentes en este sitio clave del litoral de corregir la dirección de los criminales chorros y graduar su potencia hidráulica YA. Recuerden que Ceres es la diosa de la ley, y en este caso vela también sobre la Defensa y Protección del Patrimonio Cultural.


                      2. Los ocho surtidores del pedestal de Ceres (f. "Ninfa", 2008 Tomado del sitio web Panoramio.com)

2. Cinco fuentes venidas de Italia
En 1865, con motivo de la instalación de un acueducto en Maiquetía, "el Presidente de la República, general Juan Crisóstomo Falcón ordenó colocar tres pilas públicas, una de las cuales se situaría precisamente en la entonces nominada Plaza Tamarindo".4

Si hacemos memoria urbana, podemos imaginarnos a la otrora frondosa plaza republicana, situada en la antigua Calle Real de Maiquetía, intima y sombreada, con su forma triangular, su plan centralizado y su Fuente de Ceres plantada en su corazón. Según refería el recordado profesor Leszek Zawisza, "la plaza fue totalmente acondicionada y diseñada por el ingeniero polaco Alberto Lutowski, quien colocó un terraplén y lajas en su contorno e instaló la fuente de mármol".5

Las otras fuentes de mármol del general Falcon (a quien debemos agredecerle el buen gusto) fueron en realidad cinco (o al menos eso queremos aventurar aquí), porque cinco son las fuentes de mármol de semejante estilo artístico, semejante data y factura que tenemos en el litoral desde el siglo diecinueve, casi todas declaradas patrimonio. Además de la Fuente de Ceres, tenemos la Fuente de Santa Ana, en la plaza del mismo nombre en Macuto, rodeada de almendrones; también en Macuto, pero mas al este, en el paseo, esta la Fuente del Tritón, también conocida como El Niño y el Delfín, frente al Hotel Miramar; luego tenemos la bella Fuente del Guamacho, con su doncella sobre cuatro toninas, cuyo sitio original era la Plazoleta de San Juan de Dios en La Guaira, y finalmente, la Fuente de la Plaza de la Alameda, la mas sencilla de todas, hoy desaparecida, ubicada en la plaza del mismo nombre, también en La Guaira.

Afirmaba también el profesor Zawisza que Lutowski había diseñado la Fuente de la Abundancia y la Prosperidad.6 Esa era su hipótesis; nosotros creemos que mas bien estas son fontane, de diseño italiano, traídas de algún taller artístico de Génova, por ejemplo. Algún día lo sabremos. Entretanto, ojala volvieran todas a sus sitios originales, fueran restauradas por expertos y puestas en funcionamiento según sus diseños hidráulicos de época.




NOTAS:
1. Natale Conti, Sobre Ceres, Cap. 14, En: Mitologia, Universidad de Murcia, pp. 370-379:  http://books.google.co.ve/books?id=X5wSAWFjwvgC&pg=PA376&lpg=PA376&dq=%22Ceres%22+Ovidio+Ceres&source=bl&ots=sjKzS8Leg4&sig=Agaui0YEEtwy4xmY8-P0CBSao5U&hl=es&sa=X&ei=gutcVIHMH4HkgwS2gISQCA&ved=0CDMQ6AEwAw#v=onepage&q=%22Ceres%22%20Ovidio%20Ceres&f=false
2. Nadeska Noriega Ávila, "Fuente de La Prosperidad protege el camino a guaireños: Figura de la abundancia dejada como nueva y puesta en la Soublette", El Universal, domingo 16 de marzo  (2008): http://www.eluniversal.com/2008/03/16/grccs_art_fuente-de-la-prosper_751642
3. Jean Chevalier, Diccionario de los Simbolos, Demeter, Editorial Herder, Barcelona (1986):  p. 406.
4. Censo Nacional de Patrimonio, IPC. 'Lo Construido'. 'Plaza Los Maestros'. Municipio Vargas. Caracas, 2005. P. 60.
5. Zawisza, Leszek. (1988). Arquitectura y Obras Públicas en Venezuela, siglo XIX. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República, tomo III. P. 183.
6. Censo Nacional de Patrimonio, IPC. 'Lo Construido'. ‘Fuente de la prosperidad y la abundancia'. Municipio Vargas. Caracas, 2005. P. 119.






Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 12 de Noviembre de 2014.

Por la reconstrucción de la ciudad


1. Biblioteca Viipuri. Alvar Aalto, Vyborg, Rusia  (f. 2014, World Monuments Fund).


"Del mismo modo que el conocimiento de la obra de un músico o de un poeta del pasado exige ser completada con su reinterpretación, igualmente la calidad real y concreta de un proyecto moderno exige ser completada en sus dimensiones reales y en la percepción completa de sus espacios y de sus colores".
Ignasi de Solá-Morales.1


1. La lección de Viipuri
Cada día que pasa estamos más conscientes del monumental legado que la modernidad dejó en Venezuela el siglo pasado, y de la calidad y creciente trascendencia de la herencia moderna de las ciudades venezolanas en el mundo. Nuestras fábricas urbanas, ahí, deterioradas como están, siguen siendo conjuntos monumentales notables donde el componente moderno es mayoritario. Para emprender su urgente reconstrucción, estas deberán ser restaurados sin prisa, pero sin pausa, de acuerdo a los más recientes criterios de la restauración contemporánea, paso a paso, fragmento por fragmento, con mucha sensibilidad y sobre todo, profesionalismo. Para ello, debemos empezar por conocer mejor los criterios contemporáneos de restauración de lo moderno, que no son ya más polémicos, sino principios claros, científicos y pragmáticos. Restaurar lo moderno es hoy vanguardia: es una nueva forma -más sustentable, claro está- de hacer arquitectura y ciudad.

Para iniciar la tan deseada reconstrucción y recuperación de Caracas y de las ciudades de Venezuela, es vital conocer el resultado de la ultima edición 2014 del World Monuments Fund/Knoll Modernism Prize, el más importante premio que se otorga en el mundo a la restauración de la arquitectura  moderna. Este acaba de ser otorgado la semana pasada al Comité Finlandés para la Restauración de la Biblioteca Viipuri y a la Biblioteca Central City Alvar Aalto por la restauración de la Biblioteca Viipuri de Alvar Aalto (1935) en Vyborg, Rusia. Diseñada por el maestro de la arquitectura moderna Alvar Aalto en la entonces ciudad finlandesa de Viipuri, la biblioteca, un ícono de la historia de la arquitectura  moderna del siglo XX,  "refleja la aparición característicamente aaltiana que combina la forma y los materiales orgánicos con los principios funcionalistas, lo cual definiría su arquitectura".2

A pesar del éxito internacional del edificio, la guerra y la inestabilidad política lo dejaron sujeto al abandono, a las renovaciones inapropiadas y a una conducción errática. Muchos de sus elementos se perdieron, incluyendo los revestimientos, los equipamientos y los muebles, lo cual se unió a las reparaciones y restauraciones inapropiadas, que no entendieron nunca la arquitectura de Aalto. Afortunadamente, desde 1992 hasta 2013 se emprendió un proceso de rescate y restauración inteligente y sobre todo, perseverante. "La restauración se hizo por fases y fue planificada y llevada a cabo de acuerdo a la urgencia. El principio de restauración de todo el proyecto fue el de preservar los valores arquitectónicos originales, pero tomando en cuenta las necesidades operacionales actuales del uso actual de la biblioteca", así como también considerando "las capas históricas del lugar".3

El Comité planificó, diseñó, aconsejo, supervisó, guió, velo por la calidad, inspeccionó y documentó el proyecto de restauración durante sus largos 21 anos. Hoy, su esfuerzo han sido coronados con el mayor premio mundial a la restauración de lo moderno y con la vuelta a la vida del edificio, en todo su esplendor.3 




2. Plan FUNDAMEMORIA para la Re_Construcción de CARACAS. (f. 2011, Fundación de la Memoria Urbana)


2. La lección de Varsovia
Hagamos memoria urbana. En 1962, otra ciudad destruida se preguntaba como renacer. Se trataba de Varsovia.

Se preguntaba Varsovia, si era una ciudad antigua o una ciudad nueva. Antigua, claro está, porque tenía una historia de muchos siglos. Pero nueva también, porque luego de la ingente destrucción que redujo más de la mitad de la ciudad a escombros durante la Segunda Guerra Mundial, había sido completamente reconstruida por sus habitantes.4

Varsovia rehizo sus palacios, volvió a levantar sus puentes, restauró sus iglesias, reintegró barrios enteros en poco más de veinte años. Muchas veces valiéndose de magníficos planos y de las fotos, las pinturas y los dibujos que sobrevivían en las colecciones y en los museos de Polonia. Muchas veces, valiéndose tan solo del recuerdo de su gente.5

Pero Varsovia no dudó nunca: ni a un solo metro cuadrado de su territorio robado por la guerra, por el odio, por la violencia, por la injusticia, se le permitiría quedar allí como testimonio y recuerdo de la barbarie. Cada columna, cada muro, cada moldura, cada detalle neoclásico, barroco o medieval, que la Varsovia moderna reconstruyó sin titubear, es una lección de lo que hay que hacer en las ciudades que son atacadas, golpeadas, agredidas, asediadas, envilecidas, borradas y destruidas por la barbarie. Porque la barbarie tiene mil caras y en todas sus formas bombardea la ciudad: con los misiles de la amnesia, con los obuses de la ambición, con la metralla de la incultura y de la ignorancia.6

Y Caracas, como Varsovia, tras largo tiempo sometida a una guerra sin cuartel contra su memoria urbana, contra sus obras de arquitectura y de urbanismo, debe ahora borrar la cruenta huella que dejaron tras de sí sus agresores, los bárbaros, y reconstruir uno por uno, como una vez Varsovia, sus palacios. Solo así, como ciudad antigua y como ciudad nueva, podrá seguir viviendo.7

Estas son las cien primeras obras del Plan FUNDAMEMORIA para la Re_Construcción de CARACAS. Por supuesto, faltan muchas mas:

1. Restitución de los nueve relojes urbanos de Guzmán Blanco en sus sitios originales.
2. Restitución del pavimento ornamental y farolas originales 1940s de la Avenida Urdaneta.
3. Restauración de las policromías originales 1950s de las fachadas de los Bloques del 23 de Enero.
4. Restitución del paisajismo y las farolas originales 1940s de la Plaza Las Tres Gracias.
5. Restitución del paisajismo, el pavimento y las farolas originales 1950s del Paseo Los Ilustres.
6. Restauración del edificio del Ministerio de Transporte y Comunicaciones, Avenida Urdaneta.
7. Restauración del Panteón Nacional y su perspectiva original desde la Plaza Bolivar.
8. Restauración del pavimento de mosaicos vitrificados del Puente del Centro Simón Bolívar.
9. Reconstrucción de la original Plaza Diego Ibarra 1950s.
10. Restauración de la Casa del Periodista en Las Palmas.
11. Restauración de la Plaza Andrés Bello 1950s.
12. Restitución de las barandas originales y del aspecto moderno de la Avenida Libertador.
13. Restauración del Monumento a Colón en el Golfo triste.
14. Restauración del Cine París en Los Cedros y del Teatro Rialto en la Plaza Bolivar.
15. Reconstrucción de las fuentes 1940s de la Avenida La Salle.
16. Restauración paisajística del pinar original de la Avenida Los Caobos.
17. Restauración paisajística del Paseo Colón 1930s.
18. Restitución paisajística original de la Gran Avenida.
19. Restauración del Teatro Radio City.
20. Reconstrucción de los avisos, rótulos y vallas patrimoniales de mediados del siglo veinte de la Calle Real de Sabana Grande.
21. Reconstrucción de la Plaza Rubén Darío en San Bernardino.
22. Reconstrucción de la isla central arbolada de la Avenida Andrés Bello.
23. Reconstrucción de la Plaza La Estrella en San Bernardino.
24. Restauración de los edificios Monterrey en Las Mercedes y San Bernardino 1940s.
25. Restauración del Paseo Arauco en San Bernardino.
26. Reconstrucción del Hotel Potomac en la Avenida Vollmer Parroquia Catedral.
27. Restitución del reloj urbano y del rótulo del edificio La Nacional en la Avenida Baralt.
28. Restauración de la Estación Caracas en Caño Amarillo.
29. Reconstrucción de la Plaza de la Estación y del Monumento a Bolívar.
30. Restitución del Monumento a Cristóbal Colón en El Calvario.
31. Reconstrucción de la esquina de La torre, ángulo noroeste.
32. Restauración de la esquina de Pajaritos, ángulo noroeste.
33. Restitución de las farolas originales en El Silencio y en todos los espacios públicos del Municipio Libertador.
34. Restitución de los colores originales de la Santa Capilla y de todos los monumentos del Municipio Libertador.
35. Restitución del Mercado de las flores en la Plaza San Jacinto.
36. Restitución del paisajismo original 1890s en la Plaza San Jacinto.
37. Restauración del Teatro Junín.
38. Restitución de las aceras y farolas originales de la Avenida Fuerzas Armadas.
39. Reconstrucción de la redoma, el paisajismo original 1950s y la fuente de El Portachuelo.
40. Reconstrucción de la Plaza Nueva Granada en la Avenida Nueva Granada.
41. Restauración de El Helicoide según su proyecto original como centro comercial.
42. Reconstrucción de la reja ornamental de dos estatuas y seis copones del Cementerio General del Sur.
43. Reconstrucción de la Avenida del Cementerio 1890s, alineada de Castaños y de su reja ornamental con sus estatuas.
44. Reconstrucción de la Plaza de la Concordia de Carlos Raúl Villanueva Parroquia La Candelaria.
45. Restitución de los murales y del aspecto moderno del Puente Fuerzas Armadas.
46. Reconstrucción de la Alameda 1890s de la desaparecida Plaza Macuro en la esquina de Romualda.
47. Reconstrucción de la Plaza Espaňa en la Avenida Urdaneta.
48. Reconstrucción del edificio de Graziano Gasparini en la Avenida Urdaneta.
49. Reconstrucción de la redoma arbolada de la Plaza Morelos.
50. Restitución del busto de Miguel de Cervantes en la Plaza Espaňa.
51. Restauración del Parque Carabobo.
52. Restitución del agua y la vegetación a todo lo largo de las riberas del río Anauco.
53. Restitución de la estatua del Mariscal Sucre y su pedestal original en la Avenida San Martín.
54. Reconstrucción de la fuente del Fauno 1890s en la Plaza de Capuchinos.
55. Restitución del trazado original y del paisajismo 1930s de la Plaza Italia.
56. Reconstrucción del perímetro y del paisajismo 1920s de la Plaza de Capuchinos Parroquia San Agustín.
57. Reconstrucción de la redoma del Puente Mohedano y de su fuente Art Déco 1940s.
58. Restauración paisajística y arquitectónica del Hipódromo La Rinconada 1950s.
59. Restitución del paisajismo, el pavimento y las farolas originales 1950s del Paseo Los Ilustres.
60. Reconstrucción del paisajismo original del Parque del Este 1950s.
61. Restauración de la reja 1890s del Hospital Vargas.
62. Reconstrucción de la Plaza 1890s del Hospital Vargas.
63. Reconstrucción de las Casas 14 y 16 de la Plaza de San José.
64. Restitución de los caobos y pinos de la umbría Avenida Páez 1890s.
65. Reconstrucción de las redomas y fuentes de la Avenida La Paz.
66. Reconstrucción de la Plaza La India con sus tres Monumentos en la Avenida Páez.
67. Reconstrucción de la redoma con el Monumento a Washington en la Avenida Páez.
68. Restitución de la Laguna Espino a ambos lados de Puente Ayacucho y de su parque de álamos.
69. Reconstrucción del puente peatonal 1900s sobre el río Guaire.
70. Restauración de la estatuaria de la Plaza Madariaga.
71. Restauración paisajística 1950s del Parque La Paz. Parroquia La Pastora.
72. Restauración de los puentes históricos del Centro Histórico norte.
73. Restauración del Puente Las Acacias sobre el río Guaire `
74. Restauración del Puente Las Mercedes sobre el río Guaire y de sus plazoletas.
75. Restauración de la obra de Alejandro Otero en/y la Concha Acústica José Angel Lamas
76. Restauración de Villa Monzeglio en Colinas de Bello Monte.
77. Reconstrucción de la redoma Nicolás Copérnico en Las Mercedes
78. Restauración paisajística 1940s de Las Mercedes.
79. Restauración de la Avenida del Parque 1930s, de su fuente y de su vegetación original en Campo Alegre
80. Restauración de la Quinta Las Guaycas
81. Reconstrucción de la Casa de Tejas 1850s en el Centro Histórico de Chacao
82. Restauración del edificio Toki Eder en Chacaìto
83. Restauración paisajística 1940s de El Rosal.
84. Restitución de la fuente El Guamacho en La Guaira.
85. Reconstrucción de la Plaza de la Aduana en La Guaira.
86. Restauración de la Aduana Inglesa.
87. Restauración de la Plaza Tamarindo 1880s en Maiquetía
88. Restitución paisajística original de los cocales de Maiquetía.
89. Reconstrucción del Puente Navarrete de Maiquetía.
90. Reconstrucción de las piscinas y jardines del Hotel Macuto Sheraton.
91. Restauración de los hoteles de Caraballeda Parroquia Macuto.
92. Reconstrucción de la Alameda 1930s de la urbanización Alamo.
93. Restitución paisajística original de los árboles de Macuto.
94. Restauración del Casino de Macuto.
95. Restauración de la Avenida Principal de Los Chorros y de todas sus arquitecturas 1910s.
96. Reconstruccion de todas las aceras.
97. Restauración de la Casa Los Borges como palacio moderno.
98. Restauración de la quinta El Toboso.
99. Restauración del Centro Histórico del pueblo El Hatillo.
100. Restitución paisajística 1920s de las riberas del río Guaire.



NOTAS:
1. Ignasi de Solá-Morales, Fernando Ramos, Cristian Cirici, "La ricostruzione del padiglione di Mies a Barcellona", Casabella, 526, Julio-Agosto (1986):  pp. 44-55.
2. World Monuments Fund, "Viipuri Library": http://www.wmf.org/content/viipuri-library
3. "Restoration of Alvar Aalto's Viipuri Library wins 2014 Modernism Prize", Dezeen, 31 Octubre (2014): http://www.dezeen.com/2014/10/31/alvar-aalto-viipuri-library-restoration-wins-2014-modernism-prize/
4. Hannia Gómez, "Plan FUNDAMEMORIA para la Re_Construcción de CARACAS", Fundación de la Memoria Urbana, Caracas, 25 de julio (2011).
5. Ciborowski, Adolf y Jankowski, Stanislaw, Varsovie reconstruite, Polonia editions, Varsovia (1962).
6. EXPOPROYECTOS C4R4C4S (Instituto Metropolitano de Urbanismo, Alcaldía Metropolitana de Caracas, 444 Aniversario de la Ciudad, Caracas, 2011).
7. Hannia Gómez, "Re-construcciones (II) : POSThumus", en: Revista Memoriales, n. 2, Instituto del Patrimonio Cultural, Caracas (2000): http://hanniagomez.blogspot.com/2008/04/re-construcciones-ii-posthumus.html

  

 

Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 6 de Octubre de 2014.

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