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viernes, 20 de septiembre de 2019

Caracas perdida (II)


1. El edificio Pigalle y su icónica valla tipográfica, en los 1950s  (f. Postal. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


"Nada de lo que hubo se borra jamás del todo (…)
pero hay imágenes que se quedan grabadas, aunque duren un destello".
Javier Marías. 1

1. Fracaso del duelo
Penosa es la cuenta que la historia de la arquitectura oficial hace de los edificios y los lugares que han desaparecido en esta ciudad. Nadie sabe si es porque a nadie dolió nunca en verdad que desaparecieran o porque nadie se ha tomado aún el trabajo de registrar de un todo las desapariciones para que la pérdida alcance así la dimensión que debería tener en nuestra cultura urbana. Lo cierto es que la lista oficial de los decesos célebres, de tan trillada, ya no hace mella a nadie, quedando las lavadas imágenes del Hotel Majestic y del Colegio Chaves, de Puente de Hierro y de la rotonda del Teatro Municipal, tristes y aisladas como unos episodios apagados por su singularidad, inocuos por su misma intrascendencia como catástrofes.


2. Pueblos y ciudades fantasmas
Caracas es la ciudad de Latinoamérica que menos trazas conserva de su pasado pre-moderno. Nada queda en ella de sus asentamientos preocolombinos, nada o prácticamente nada de su fábrica colonial. En el centro de la ciudad lo que único que permanece legible es el vestigio borroso de su retícula colonial, cada día más desdibujado, salpicado penosamente por los fragmentos de los fragmentos de las ruinas de sus edificios, los cementerios, las capillas, las fuentes, las iglesias, los conventos, los patios y las casas, junto a, éso sí, el recordatorio perenne del mea culpa monumental que dejó grabado Carlos Raúl Villanueva en los portales y en los temas de la re-urbanización de El Silencio, mea culpa que hiciera luego de haber sido él mismo testigo de primer orden de la ola de demoliciones que, en aras del progreso, barrió con prácticamente toda la arquitectura colonial del centro de la ciudad a partir de los años cuarenta.

Hoy, las mejores fotos que tenemos del Colegio Chaves son, justamente, las del Villanueva memorioso, quien exhumó algunos de sus temas en El Silencio en una operación nostálgica que ha sido muy tergiversada en la historia arquitectónica venezolana, cuando los portales de El Silencio, en realidad, son las lápidas conmemorativas de la arquitectura colonial caraqueña.


3. La ola y el laberinto
El desprecio por lo viejo, o mejor, la pasión desbocada, irreflexiva por lo nuevo, se llevó con su voraz ímpetu a gran parte la Caracas tradicional, hoy prácticamente perdida. Pero el problema no es la ola en sí misma. El problema es que la expansión del entusiasmo por la modernización no se detuvo al ya tener una ciudad nueva, sino que se quedó entre nosotros como modus operandi, afectando toda intervención emprendida en la ciudad hasta nuestros días. El hecho de que nadie se detenga nunca a pensar demasiado en lo ireemplazable de ciertos sitios y en lo único de muchas manifestaciones arquitectónicas producidas solamente aquí en esta ciudad, expresiones que conllevan escritas en sí mismas formas más amables de vida urbana, se ha vuelto una deplorable costumbre, inconsciente y automática.

La fábrica colonial y federal, por ejemplo, queda hoy solo escrita en las actas testamentarias que reposan en archivos no arquitectónicos, y su reconstrucción virtual aún no ha sido ni siquiera planteada… Entretanto, las planotecas de Caracas son las principales ruinas de la ciudad, laberintos de torres de moho y polvo entre las cuales es fácil perderse, perder rápidamente la paciencia, y perder doblemente a la ciudad, porque por ese agujero negro se ha fugado y se sigue fugando toda la memoria gráfica de la historia de su arquitectura, su ingeniería y su urbanismo.

Como consecuencia, Caracas sigue perdiendo día a día también su patrimonio moderno: vimos como cayó Campo Alegre, como cayó el edificio Galipán, cómo cayeron el Cine y el edificio La Castellana, y cómo van desfigurándose impunemente ante nuestro ojos las principales floraciones culturales arquitectónicas de nuestra mejor ciudad moderna. Caracas y la mayoría de las ciudades de Venezuela se están mutando en una versión mediocre de Las Vegas, se están erosionando hacia un infinito strip de pacotilla.


2. #SalvemoslaVallaSavoy   (f. Hannia Gómez, 2019).


4. Habla la memoria
La memoria puede evocar, cerrando los ojos y exprimiendo las historias de nuestras vidas transcurridas en esta ciudad. Y junto a los recuerdos, flotan las imágenes en el inconsciente. La memoria excava los sitios abandonados y levanta las capas arqueológicas del olvido, signa la importancia real que tuvo lo que ya no está, para dársela a lo que aún queda, para reclamar por el estudio y el respeto, para dar con las pistas, para apuntar hacia lo que vale todavía. La memoria habla de nosotros… pero hay que hacerla hablar. 

La Caracas perdida está llena de lecciones que han ser recreadas de nuevo, fábricas de estructuras fastuosas, torres de garbo legendario, plazas de gracia funcional, casas de arquitectura soberbia, paseos y recorridos gratos e imperturbables, lugares de encuentro, enclaves memorables, técnicas y conocimientos, costumbres y habilidades… y vallas icónicas, como la Valla Savoy sobre el patrimonial edificio Pigalle (1950s), en Colinas de Bello Monte, ultima demolición y perdida inminente y angustiosa en una ciudad que cada día se sume más en la oscuridad.2 

El saber olvidado de esta ciudad ha de ser recuperado desde el fondo de sus propias arcas, profundas y desconocidas. Solo así podremos aspirar a reconstruir la ciudad, restablecerla y reinventarla para lograr una calidad de vida en el mejor espíritu de la modernidad urbana contemporánea.


3. La Valla Savoy en los cincuenta  (f. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


NOTAS:
1. Javier Marías. Tu rostro mañana, Alfaguara, Madrid, 2007.


Publicado en: Opinión, @ELNACIONALWeb, Caracas, Abril 2 de 2018:
ttps://www.elnacional.com/opinion/columnista/caracas-perdida_277258/

miércoles, 17 de abril de 2019

El monumento necesario


Placa conmemorativa. Rue Aristide Briand con Boulevard Saint-Germain, Paris (f. Google Street Map, 2016).

 

"La verdad se vuelve inverosímil a veces con el paso del tiempo;
se aleja y entonces parece fábula, o ya no mas la verdad".
Javier Marías. 1

1. Aquí
En la ciudad de París, en un suave recodo donde confluyen la rue Aristide Briand y el Boulevard Saint-Germain, hay un sencillo monumento. Sencillo, pero no por ello menos importante. Solamente una maceta sembrada de geranios, una argolla de hierro colgando del largo muro curvo de piedra que contiene los jardines del Palais Bourbon -sede de la Asamblea Nacional- y una placa de mármol con una inscripción en letras romanas:  

"Muerto por Francia
AQUI
Henri Jean Pilot
Estudiante de derecho
Cayó heroicamente
a la edad de 23 años
el 20 de Agosto de 1944
por la liberación  de Paris".2




"Muerto por Francia aquí Henri Jean Pilot estudiante de derecho cayo heroicamente  a la edad de 23 anos el 20 de Agosto de 1944 por la liberación  de Paris" (f. historianslens.files.wordpress.com).


De no ser por las flores y por el brillante azul, blanco y rojo de las cintas que anudan los bouquets que a veces cuelgan de la solitaria argolla, muchos de los paseantes apresurados que pasan por allí quizás no reparen jamás en este monumento.

No es nuestro caso. Este sencillo homenaje que hace a Henri Jean Pilot la ciudad con la colección de los más hermosos monumentos conmemorativos del mundo, encierra una gran sabiduría. Y una importante lección urbana: es el poder del aquí. Es la singularidad del lugar exacto en el que ocurrió un acontecimiento real que honra la memoria de una nación. Y junto a ello también el deber, justamente, que obliga a esa nación a certificarlo, re-memorarlo y celebrarlo.

Seguramente deben haber muchos sitios como el de la rue Aristide Briand en Caracas, pero nosotros solo nos topamos dos veces con un monumento semejante. Ambos son de nuevo solo una placa en el muro: el primero, lo encontré hace años en el rellano de la escalera noroeste del primer patio del Palacio de las Academias, en el Centro Histórico de Caracas. El segundo, en la rampa de acceso a la trinchera de la Avenida Libertador. Ambos están en el sitio donde cayó fulminado una vez un patriota. Cuando los vimos, se nos estremeció el alma. Siempre nos ocurre cada vez que volvemos allí.

Alguna otra vez hemos hablado de la ciudad como campo de batalla.3 Los sitios donde ocurren los hechos y las gestas heroicas, son por ende, múltiples en la fábrica urbana. A nuestras ciudades podríamos llenarlas de placas como las que muy meritoriamente y acertadamente la Alcaldía de Chacao, por ejemplo, erigió en el ahora Túnel Neomar Lander-Libertador, luego de las largas semanas de protestas ciudadanas en 2017. Más, dadas las dimensiones de su heroísmo y la cantidad de los caídos, nos preguntamos: es eso suficiente? 






Túnel Neomar Lander-Libertador (f. Valeria Pedicini, 2017. ElEstimulo.com).



Los venezolanos contamos con varios aportes magníficos a la historia urbana moderna de los monumentos conmemorativos. Uno de ellos es el Sistema de la Nacionalidad (1953) que une -entre otros espacios- al Monumento a los Próceres y el Paseo de Los Precursores en Caracas. Son espacios públicos notables que embellecieron a la ciudad y la volvieron más humana, más grata y más completa que antes, a la vez que contaron su historia.

Mas en las ultimas décadas esa idea de que la ciudad es el principal libro en que conmemoramos nuestra historia ha caído en desuso. Es uno de esos saberes que han ido desapareciendo, y con el, la práctica de hacer espacios públicos de nueva planta. Por eso, además de señalar el lugar donde cayo cada uno de nuestros jóvenes mártires, hemos de construir un gran monumento.


Si estuviésemos hoy en la capacidad de erigir un memorial a los caídos en la lucha por la democracia de este 2017, lo lógico es que aprovechemos esa deuda de honrar su memoria para impulsar la ciudad hacia adelante. Así pues, escojamos un lugar y pasemos inmediatamente a hacernos la pregunta: que significa erigir hoy un monumento en la ciudad contemporánea? Como debería ser un espacio publico conmemorativo en los tiempos que vivimos? Incluso, cual tipo de monumentalidad le conviene hoy en nuestras ciudades? Porque monumentalidades hay. La historia está llena de versiones de monumentos a los caídos, de memoriales y de llamas eternas muy lamentables.  


 
Héroes de la libertad. Oscar Olivares, 2017.


2. Plaza de los Libertadores
Para empezar a pensar en ese nuevo espacio publico hipotético en el que necesariamente deberemos conmemorar algún día cercano, debemos cuidarnos mucho. En este país hay demasiada gente que cree que una plaza es solo una oportunidad para vender arte de cualquier ralea o bien es simplemente sembrar un busto al centro de un terraplén. Nosotros humildemente consideramos que a la llaga abierta de la entrada este a la Avenida Libertador (el sitio donde falleció Lander, sitio de las grandes perspectivas, por donde que han pasado innumerables multitudinarias marchas ciudadanas y donde se honra también al papa Juan Pablo II.) ya le llego el momento de sellarla por encima. Cubrir la trinchera para crear una nueva y gran plaza aérea a nivel de la Avenida Miranda que lo organice todo. Un punto único en el desarrollo de la Miranda, clave para crear un nuevo remanso para la vida urbana.

Uno encuentra por el mundo tantos ejemplos de hermosos espacios públicos que emplean las artes de la arquitectura, del diseño del paisaje, de la escultura, del land art y del diseño urbano para crear monumentos a los caídos que ya no son mas lúgubres moles llenas de inscripciones, estatuaria u obeliscos, sino lugares llenos de significado que son a la vez útiles. En nuestra lista favorita de estos memoriales están los fuertes y simples trazos del Vietnam Veteran's Memorial de Maya Lin (Washington, 1981), la potencia evocadora del parque y las cascadas del World Trade Center Memorial de Michael Arad  (Nueva York, 2011) y la dulzura de la fuente conmemorativa de la Princesa de Gales que hicieran en Londres Gustafson + Bowman en Londres en 2004, un arroyo perpetuo sembrado en medio del verde de Hyde Park.

Imágenes de monumentos que nos pueden servir de inspiración para empezar a sonar mientras estamos en nuestro transito hacia mejores días. La plaza aérea de los Libertadores es un monumento necesario, con el que podríamos darle inicio a la recuperación -al menos emocional- de nuestra ciudad.

Plaza de los Libertadores (f. 2007, fotoblog.com).



NOTAS
1. Javier Marías. Tu rostro mañana,  Alfaguara, 2002, p. 291.
2. "Mort pour la France ici Henri Jean Pilot étudiant en droit est tombée héroïquement a l'age de 23 ans le 20 Août 1944 pour la libération de Paris".
3. Ver: Hannia Gomez. "La ciudad y la guerra", @ElNacionalWeb, Caracas: https://hanniagomez.blogspot.com/2019/04/la-ciudad-y-la-guerra.html
4. Roxelis Avila. "Las 80 batallas de la guerra de Independencia de Venezuela", Venelogia, Caracas, 2013: http://www.venelogia.com/archivos/7784/



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALweb, Caracas, Octubre, 2017: http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/monumento-necesario_209828





viernes, 12 de abril de 2019

Adiós al Gastizar



Adiós al Gastizar (f. Hannia Gómez, 3 de diciembre de 2016).



"En cada vestigio se rastrea la sombra de una historia siempre".
Javier Marías. 1

1. Muertes anunciadas
Damos el parte de guerra de los edificios demolidos como si se tratase de personas. Porque sus presencias en la ciudad son así, humanas. Y sus ausencias también.

Queremos dejar constancia de que la demolición del pasado 3 de diciembre del edificio Gastizar (1950-2016) en la Avenida Orinoco de Las Mercedes, Caracas, Venezuela, es una de las peores que hemos sufrido en los últimos tiempos en esta ciudad.

Es la más desalentadora, porque ocurrió hoy, en 2016. Es la más indignante, por haber sido publicada su arquitectura en 1983 con todos sus planos junto con los de su pareja inmemorial -desde ahora en eterno duelo-, en el otro lado de la misma calle, el edificio Donosti, en La vivienda multifamiliar en Caracas 1940-1970 por el Instituto de Arquitectura Urbana;2 por haber sido esta obra preinventariada por la Fundación de la Memoria Urbana para el Instituto del Patrimonio Cultural y estar online desde 2008, 3 y por haber sido admirada en una magnifica exposición en 2015, "Suite IBERIA: la arquitectura de influencia española en Caracas", por Docomomo Venezuela y la Embajada de España en Venezuela.4

La denuncia de Patrimonio en Peligro la habíamos hecho en todas las instancias competentes hace un año entero, desde que nos enteramos de la amenaza que pesaba sobre el noble caserío Neovasco, de inolvidable rotulo, obra del diseñador y constructor donostiarra D. Miguel Salvador Cordon. Pero aparentemente en nuestra golpeada ciudad, amparo judicial mata informe patrimonial.


2. Nuevas estrategias
En un país donde la primera oficina de Patrimonio tiene inexplicable e irresponsablemente congeladas todas las nuevas declaratorias y donde todos los Municipios están en mora con los ciudadanos porque no terminan de crear sus Direcciones Municipales de Patrimonio con sus propias listas de Patrimonio, no es posible proteger la Memoria Urbana de nuestras ciudades. La lucha tiene que ir ahora en este sentido. De nada le valió al Gastizar todo lo que hemos descrito anteriormente. NO hay protección. Y esto hay que cambiarlo.

Así, pues, dejemos de buscar culpables. Corrijamos la estrategia. Sabemos que tanto en el IPC como en la Alcaldía hay personas valiosas que quieren superar para siempre esta negra etapa de las declaratorias suspendidas, el escaso seguimiento y la poca protección.

Lo que hace falta es que los conminemos sin descanso a ello. Si para algo ha servido -si es que posible pensar asi- la dolorosa demolición del edificio Gastizar este fin de semana pasado en Caracas, es para haber constatado cuán grande es la conciencia que hoy existe entre nosotros por el Patrimonio y la Memoria Urbana. Somos muchos los indignados. 

Trabajemos con más fuerza juntos 

#PorNuevasDeclaratorias 
#PorNuevasDireccionesMunicipalesdePatrimonio 
#PorlaMemoriaUrbana



NOTAS
1.  Javier Marías. Tu rostro mañana, Alfaguara, Madrid, 2002, p. 229.
2. "Edificios Donosti y Gastizar". La vivienda multifamiliar en Caracas 1940-1970, Instituto de Arquitectura Urbana, Caracas, 1983, pp. 28-31.
3. "Edificio Gastizar". CARACAS MODERNA, Preinventario Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas 2005-2007, Instituto del Patrimonio Cultural/Fundación de la Memoria Urbana, Caracas, 2006: http://fundamemoria.blogspot.com/search/label/Ed.%20Gastizar
4. "Ricamente guarnecido", Suite IBERIA: la arquitectura de influencia española en Caracas, Embajada de España en Venezuela, ACID, Docomomo VE, Sala TAC, Caracas, 2015: pp. 92-97.



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALweb, Caracas, Diciembre, 2016: http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/adios-gastizar_24567



martes, 2 de abril de 2019

Si la Naturaleza se opone


Un ultimo vistazo al río Valle mientras todavía esta a cielo abierto (f. Hannia Gómez, 2015).


  
"A la gente no se le puede cambiar la fisonomía de sus ciudades
hasta hacerlas irreconocibles, ni siquiera si es supuestamente para mejor
(y casi nunca lo es)".
Javier Marías. Demasiada nieve alrededor.1 

1. El anti orden

Espantados hemos recorrido los últimos adelantos de la siniestra ampliación de la autopista Valle-Coche (alguien sabe quién pidió por ella?), último reducto y zarpazo del atraso antediluviano de la gestión conjunta de dos carteras del gobierno que se quedaron anquilosadas en los antiurbanas décadas de los 70s y 80s: el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y el Ministerio de Ecosocialismo y Agua (?), quienes en estos mismos momentos están sepultando el inmemorial río del Valle de la Pascua "el segundo río más caudaloso de la ciudad de Caracas y principal afluente del río Guaire".2 Es decir: están enterrando a la vez el paisaje, la geografía y la hidrografía natural, la identidad, las oportunidades futuras y la memoria urbana del valle de Caracas en aras de agregar… un vulgar canal más a la autopista! Qué albur!

Ingenieros, calculistas, funcionarios, constructores, ministros todos: ustedes tienen responsabilidad y deberán responder ante la ciudad por este exabrupto. Si los ciudadanos no logran detener esta atrocidad (cosa que aún es posible), no les quepa duda de que un día lo harán demoler! Pero es que, en serio, queridos míos, es que ustedes realmente creen que con esta pistica de Scalextric (horrendamente a punto de ser adosada, por lo demás, a las bellas estructuras de los años 60 del Distribuidor El Pulpo, desfigurándolo, y por ende cometiendo un crimen adicional contra el patrimonio moderno de Caracas), van a resolver el tráfico que viene del suroeste? Por Dios!

Voceros de los automóviles, apóstoles del transporte personal automotor, del atraso flagrante en tiempos en que todas las metrópolis del mundo están justamente haciendo lo contrario: "implosionando sus superestructuras viales para dar paso a más lentas, verdes y peatonalizadas avenidas urbanas que rindan a las ciudades amables y desenterrando -no sepultando- los ríos interurbanos para devolverles sus cauces naturales": ustedes no engañarán a Caracas.3 Lo que construyen aquí no es progreso, aunque mucho lo pregonen a los cuatro vientos: es destrucción innecesaria y arbitraria. La ciudad necesita menos carros y más transporte publico: la gente clama por ello. Y no hablemos de todas las denuncias que se están haciendo en contra de esta obra por todas partes, reclamando la obstrucción de la vía de agua, penada en al Ley del Ambiente y la supuesta falta de un estudio de impacto ambiental. 4, 5

Allí, en el cauce del apacible río, una vez llamado "Turmero", todavía las riberas se mantienen verdes con brotes de gramíneas salvajes, de una exuberante belleza. Aún es bello el río El Valle, aún está a cielo abierto, como Dios manda: corran todos a verlo! Nunca fue un problema para nadie. Más bien: fue motivo de orgullo y origen del genio del lugar. Las cilíndricas pilas que están emergiendo monstruosamente a lo largo del ultimo tramo fluvial en todo su centro, ocupan un tercio del canalizado cauce. Como una pesadilla. Elevando sus cabillas al sol, el nuevo anti-orden arquitectónico amenaza con sostener uno de los peores adefesios de la historia de Caracas, eclipsando y oscureciendo un remanso lineal que lo que tendría que haber sido es una oportunidad para unir los dos lados de la parroquia El Valle para hacerla más continua, más humana, más sustentable y más verde.

A esto, la Naturaleza se opondrá. Solo hay que sentarse a esperar.

El anti-orden arquitectonico (f. Hannia Gómez, 2015).



2. Adiós al río del Valle de la Pascua?
Las aguas del caraqueño río del Valle de la Pascua, con 24 kilómetros de recorrido desde su nacimiento en las montañas de San Diego hasta su confluencia con El Guaire, en tiempos de Humboldt eran consideradas preciadas por saludables e incluso "mejores que las del Catuche".6

Hasta hace poco su cauce estaba flanqueado por un longevo bosque de galería (talado cruelmente en su lado oeste por causa de las obras mencionadas), el cual fungía de colchón frente a la autopista y borde urbano para Los Chaguaramos y Santa Mónica y para toda la zona patrimonial del Paseo de Los Precursores, y del cual solo queda -y mutilada- la mitad.

Para dónde deben ir responsablemente las inversiones en la infraestructura de la ciudad del siglo XXI? No para destruir los ríos y la foresta urbana. No para borrar la memoria urbana de Caracas. No para hacerle un monumento a la ignorancia. Vamos los caraqueños a decirle adiós al río del Valle de la Pascua? Así, tan fácilmente? Por un mísero -y relativo- porcentaje de ahorro en la infernal cola cotidiana? Es que lo único que podemos hacer en El Valle, es llorar?







NOTAS
1. Javier Marías. Demasiada nieve alrededor, Alfaguara, Madrid, 2011, p. 202.
2. Wikipedia: "Río El Valle": https://es.wikipedia.org/wiki/R%C3%ADo_El_Valle
3. Hannia Gomez. "Desentiérrame", @ElNacionalWeb, Caracas, 30 de septiembre (2014): http://www.el-nacional.com/hannia_gomez/Desentierrame_0_491950939.html
4. Sabrina Martín. "Negligencia de ministerio venezolano podría causar pérdidas fatales", PanAmPost, Caracas, 30 de septiembre (2015):
http://es.panampost.com/sabrina-martin/2015/09/30/negligencia-de-ministerio-venezolano-podria-causar-perdidas-fatales/
5. Cheo Carvajal. ".…Y haremos que nos obedezca", Caracas pública, Contrapunto, Caracas, 2 de Octubre (2015): http://www.contrapunto.com/noticia/y-haremos-que-nos-obedezca-40079/
6. Rafael Valery. "El Valle", La nomenclatura caraqueña, Ernesto Armitano editor, Caracas, 1978, pp.47-49.




Publicado en: Opinión, @ElNacionalWeb, Caracas, Octubre, 2015.



martes, 19 de agosto de 2014

Prioridad para los Peatones


La ciudad como sitio de reencuentro entre peatones, ciclistas y automovilistas (f. www.septgratuit.fr).




"La verdad se vuelve inverosímil a veces con el paso del tiempo;
se aleja, y entonces parece fábula, o ya no más la verdad".
Javier Marias.
1. El peatón vive, la lucha sigue
En la historia de la reconquista en la ciudad moderna para el hombre a pie hemos visto ya cumplirse unos cuantos episodios. Desde los 70, con la llamada Recuperación de la Ciudad Tradicional y Revolución Anti-industrial, surgida en Europa de la mano de León Krier, pasando a la primavera global de los calles peatonalizadas y los bulevares de los 80 -cuando nosotros mismos vivimos en Venezuela dorados momentos-, hasta alcanzar la definitiva toma de conciencia universal a favor del peatón en la ciudad que vino con el cambio de siglo. Hoy, ya nadie en el mundo cuestiona este sagrado derecho, pero sin duda fue un logro de muchas batallas libradas internacionalmente.

No obstante, esta certeza esta lejos de cumplirse totalmente en la realidad urbana de muchas ciudades, y por ello, la lucha continúa. A ello se le suma la urgencia de volver las ciudades más sustentables, lo cual requiere de una disminución del transporte automovilístico a favor del uso del transporte masivo, la bicicleta y el peatón. Todos los países están trabajando a su manera, y nosotros debemos estar atentos a sus experiencias, porque el monstruoso estado de nuestra infraestructura peatonal viola de manera intolerable el Derecho del Hombre a la Ciudad, y la predominancia que aún tiene la Ingeniería Vial sobre la Ingeniería Peatonal en nuestras ciudades se mantiene.

Es por ello que es interesante un instrumento reciente que puede sernos de alguna utilidad. El pasado lunes 11 de agosto se presentó en Ciudad de México la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón, redactada por la recién formada Liga Peatonal de ese país, “una red de personas, colectivos y organizaciones dedicados a la promoción y defensa del efectivo ejercicio de los derechos del peatón en las ciudades mexicanas y de un espacio público que ponga como eje a la persona“, fundada el pasado mes de  mayo.

Cada punto de dicha carta está descrito de una manera que luce casi científica, aspirando a ser una ordenanza. Son catorce las premisas, arrancando por la definición de Peatón, hasta el enunciado de sus Seis Derechos Fundamentales. Están allí definidos cosas como la idea del espacio público frente al espacio privado, sus cualidades y sus limitaciones de uso, la necesidad de que su diseño sea colectivamente ergonómico, y el que toda "infraestructura urbana debe estar diseñada y hecha principalmente para las personas, a escala de las personas y a la velocidad de los seres humanos". El documento sigue enumerando -poniendo en blanco y negro conceptos ya tradicionales, en realidad-, la larga experiencia global en la materia: la importancia de la accesibilidad universal, la imperiosa necesidad de la remoción de todas las barreras, la prioridad que deben tener los cruces a nivel y la señalización para peatones, y, simplemente, que hay que reducir la infraestructura vehicular a su mínimo en las ciudades lo antes posible.

La aparición de estos contenidos a manera de carta, adaptable a la naturaleza del problema en cada país, podría contribuir a que la ruta emprendida por los activistas y las organizaciones no gubernamentales a favor de los peatones evolucione hacia su profesionalización. Fusionados en una liga nacional peatonal y armados de un documento legal fuerte, puede confrontarse con mayor fuerza a los gobiernos de las ciudades para "influir en la construcción de políticas públicas orientadas al peatón". Grupos venezolanos como los tesoneros @caracasapie @sampablearte o @serurbano, entre otros, al convertirse en liga científica armados de un código, podrían pasar a un nivel superior de lucha convertidos en un organismo paralelo, ese Ministerio de Transporte Peatonal del que hablamos una vez y que sin duda le haría el contrapeso necesario al otro Ministerio del Transporte, el vial.

La peatonalizacion de la Avenida Bolívar (f. 1987, Giovanni Chiaramonte, LOTUS International).


2. Razón peatonal de la historia
En materia de la reconquista peatonal de la ciudad moderna Venezuela no se queda atrás. Puede que quizás lo hayamos olvidado. O que nos parezca fábula, como diría Javier Marías, Pero es la verdad: un buen camino por la peatonalización, vaya si lo hemos andado!

Hagamos memoria urbana. Volvamos hasta los años ochenta del siglo veinte. Entonces, el Instituto de Arquitectura Urbana (Caracas, 1979), se aliaba con FUNDACARACAS en la construcción de su propuesta de un boulevard peatonal para Catia, para mencionar solo una de las obras de peatonalización que impulsó el Metro, mientras que Benacerraf & Gómez transformaban la autopista de alta velocidad que era la suburbana Avenida Bolívar en un paseo con aceras peatonales de treinta metros de ancho, con árboles, jardines, pórticos, bancos, cruces y semáforos. Una apuesta por la ciudad peatonal que no tenia parangón contemporáneo en el mundo urbano de entonces, como lo acreditó inmediatamente en Milán Pier Luigi Nicolin, el director de la revista LOTUS International. El Parque Vargas, de hecho, sirvió de inspiración urbanística al maestro Rogelio Salmona para impulsar el plan de peatonalización del centro de Bogotá, que vendría después.

En Venezuela se diseña y se construye de manera pionera y ejemplar en aras de la movilidad peatonal desde hace ya más de medio siglo. Pongámonos, pues, en "pie de guerra". Usemos nuestra historia urbana y toda nuestra fuerza ciudadana frente al avance de la hegemonía automovilística para conseguir que en nuestras ciudades alcancen definitivamente prioridad los peatones.




NOTAS
1. Hannia Gómez, "Ingeniería peatonal, en: Desde la memoria urbana: http://hanniagomez.blogspot.com/2007/03/ingeniera-peatonal.html
2. Pedro Hernández  Martínez (@laperiferia), "Andar a pie", en: Arquine, Carta Mexicana de los Derechos del Peatón: http://www.arquine.com/blog/carta-mexicana-de-los-derechos-del-peaton/
3. Liga Peatonal: http://ligapeatonal.org/quienessomos/
4. @caracasapie: http://twitter.com/caracasapie
5. @sampablearte: http://twitter.com/sampablearte
6. @serurbano: http://twitter.com/serurbano
7. H. Gómez, "La medida del paseante", en: Desde la memoria urbana: http://hanniagomez.blogspot.com/2007/03/la-medida-del-paseante.html
8. "Center, park, avenida. The new Vargas park in the center of Caracas" by Carlos Gòmez de Llarena -Spazio, tempo, e architettura / Space, Time, and Architecture Lotus 56, Lotus International, (1987): pag.32: http://www.editorialelotus.it/web/search.php?author=Gomez+de+Llarena&topic=



 Publicado en: La fábrica,  EL NACIONAL online, Caracas, 18 de Agosto, 2014.

 

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Serenísima


Carlos Raúl Villanueva, también serenísimo.


 “¿Soy yo el mismo que todos conocen, o ahora soy otro, 
mi negación, mi detractor, mi prolongación, mi fraude o mi asesino?”
Javier Marías.1

Me encantan los espíritus atribulados, ésos que se contradicen con el paso de los años. Mientras más en conflicto consigo mismos, mejor. Adoro quienes amanecen cuestionándose las ideas de siempre como si de pronto fueran otros, deshojando cada mañana la margarita de sus sueños para quedarse con algunos sí y otros no. “¿Soy yo el mismo que todos conocen, o ahora soy otro, mi negación, mi detractor, mi prolongación, mi fraude o mi asesino?”, diría Javier Marías.1 Siento una especie de simpatía mezclada con morboso deleite viéndolos retractarse con disimulo o contemplándolos volver por sus fueros en medio de fuegos artificiales. Sus titubeos me inspiran la más sincera admiración.

Y cómo no sentir simpatía por estos hombres escindidos, por estos vizcondes demediados, ¡si es algo tan propio del siglo! Tantas ideologías que fueron y que vinieron, que subieron y que cayeron, manteniéndolos de la manera más tremenda con el corazón en la boca y con el hígado en la mano... ¡Cómo no mirarlos con curiosidad histórica, con resabios de análisis finisecular, con dulzura, incluso! Yo tengo, producto de una infancia modelo en los sesenta y de una adolescencia absorta en los setenta, por el contrario, un espíritu absolutamente cándido, un pensamiento totalmente débil, y la mirada -como me imputaran hace poco- lánguida y perdida en el crepúsculo. Para mí, el aniversario del Mayo francés lo prefiero en una bella vitrina en la Librería Gallimard del Boulevard Raspail; para mí, las prohibiciones, los faux-pas y los dogmas no sólo no existen, sino que incluso me interesan lo suficiente como para intentar escribir sobre ellos, lo cual ya no es una victoria: es una circunstancia. Veo un batir de alas, y de lo que me lleno es de profunda emoción histórica. Nacía tarde en el siglo; lo único que deseo es flotar ilustradamente por él...

Así, frente a cada resurrección dogmática de Juan Pedro Posani, me siento como con ganas de pedirle un autógrafo. Y es que hacía tiempo que no lo veía, permítaseme decirlo, tan rabiosamente “posánico”. Hemos presenciado una nueva sublevación de su espíritu, ha podido volver a ser “él” y demostrarnos cómo se hace para ejercer una teoría patrimonial existencialista diseñando una sinfonía personal del gusto arquitectónico y haciendo de ello la política central que nos gobierna a todos. Un tema reciente, la reconstrucción de la hermosa y serena torre de Carlos Raúl Villanueva en la Zona Rental (con la cual yo, por mi parte, estoy a favor), desató de nuevo su carismática, arengática prosa, lanzándonos al vacío el veto iracundo de su conocido básculo rector: ¡No a la reivindicación en piedra de “los sueños de gloria”!

Posani ha tenido lo que se llama una vida singular. Alguien debería hacer una novela histórica con su vida: allí encontrará todo lo que necesita para explicar el devenir arquitectónico del país del siglo veinte, para entender los complejos, las hazañas y las dudas, las omisiones, las preferencias y hasta las grandes corrientes. Su paradigmática condición de colaborador por veinte años de Villanueva, lo ha marcado tánto... y tan abrumadoramente. La Planoteca de la Universidad Central de Venezuela en la Casa Ibarra, da exquisita fe de ello. Por doquier aparece su mano menuda, detallista y virtuosa, acusando esa epopeya suya tan personal. De allí que sea comprensible su molestia intermitente a pasar por demasiado “villanuevista”, porque todos sabemos que los grandes amores pendulan siempre entre la aversión y la pasión: hoy defendemos su “cosa moderna”, mañana denigramos de sus eclecticismos; hoy iniciamos una campaña para hacer Patrimonio de la Humanidad a la universidad, mañana nos resistimos a designar siquiera monumento histórico a El Silencio; hoy pensamos que Villanueva no trabajó para los ideales de la dictadura en la UCV, mañana vemos en la Torre Rental el símbolo abominable del deseo de poderío de una época.

Pero todo ésto es adorable. Adoro su terca resistencia con algunos de sus viejos esquemas, como las transgresiones que efectivamente ha hecho a muchos de ellos. Comprendo que la arquitectura híbrida, mestiza y ecléctica le sea indiferente hast
a el punto que, impasiblemente, vaya dejando que desaparezcan muchas de las ciudades invisibles de Caracas, mientras que, ¡oh, paradoja!, hace crecer efectivamente y con fortaleza el Instituto del Patrimonio Cultural (1998). Adoro, comprendo y admiro. Pero hasta ahí.

Inmersos como estamos en una ciudad cada vez más envilecida, donde los ejemplos de buena arquitectura difícilmente se topan con la mirada sedienta, estamos más que nunca necesitados de esa epifanía de Villanueva. Sinceramente, hoy a nadie importa mucho ya qué diablos expresaba la torre en 1956 (a mí, por supuesto, nada). Antes que atacarla habría que preguntarse: ¿para sustituirla con qué? ¿Con más espantosa “arquitectura” especulativa como la que se está haciendo por toda la ciudad? En cambio, ¿No es ésta es la gran oportunidad para hacernos con otra buena pieza de Gran Diseño, para s
ujetar el espacio en fuga de la Plaza Venezuela, para enganchar a un buen promotor con el prestigio internacional que promete de la construcción póstuma de una obra de uno de los más grandes arquitectos latinoamericanos, para (como el mismo Posani propone) replantear el obsoleto y pobre plan de diseño urbano existente con un concurso internacional, para aupar la candidatura de la UCV a Patrimonio de la Humanidad, y en fin, para que la universidad instruya con su ejemplo respetuoso al país sobre cómo se salvaguarda la memoria urbana actuando eficazmente en la ciudad? Piénsenlo dos veces.


Este año, encima, el globo entero celebra, con bombos y platillos, cómo hace ya tres décadas que quedó prohibido prohibir.


Daisy Profile. Gordon L Wolford, 2007.




NOTAS
1. Javier Marías. Corazón tan blanco.



Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL, Caracas, lunes 15 de Junio de 1998.




sábado, 18 de agosto de 2007

Asesinos memorables, o "Murder, She Wrote"

Urbanización Campo Alegre, Caracas, en 1933 (f. Gasparini & Posani. Caracas a través de su arquitectura, 1969).




Cuando cae la noche, tiemblan las víctimas entre las sombras. Los asesinos de la memoria urbana, largo tiempo en fuga, asedian la ciudad, sedientos de sangre. Los golpes se perpetran cruelmente a diario, y la policía hace poco, o nada. 


Casi treinta años después de la publicación por Gasparini y Posani del libro Caracas a través de su arquitectura, su clamor por la desaparición del Colegio Chaves fue el presagio de la masacre que vendría después.1 El libro es ahora el catálogo de los crímenes más sonados de nuestra historia.

El peor enemigo del esclarecimiento y condena de un asesino de la memoria es el paso del tiempo. Como aseguraba Javier Marías en una novela suya sobre la historia de un asesinato, “no hay gafas para la memoria cansada. Al igual que los ojos, ésta parece que se cansara con la edad y ya no tuviera fuerzas para ver claramente...”2 Con el tiempo, los indicios desaparecen, se borran las huellas digitales, los testigos titubean, se tergiversan los hechos. Decía el noble criminal de esa historia: “poco importa, todo es pasado y no ha sucedido y además no se sabe”. Difícil es recordar lo ocurrido: y éso lo saben ellos.

1. O.J. Simpson, o el impune anda suelto 

“Al que no se mata se le impone seguir adelante”, afirmaba Ranz, el asesino... y si ello es cierto para quien hizo el hecho, debe serlo más para nosotros. ¿Cuántos arquitectos y urbanistas simpsonianos a los que nadie ha culpado cuando merecerían perder el título, van paseando por los salones de la sociedad su cínica sonrisa impune? Hay que apelar contra ellos, porque el genocidio de Campo Alegre o el atentado de Ciudad Bolívar empiezan a ser ya figuras borrosas...

2. El Silencio de los inocentes 

Hannibal Cannibal sonreía cuando se perdía de nuevo, anónimo, entre la multitud. La inmensa población construida de Venezuela es el rebaño de mudas ovejas que servirá de pasto para este lobo que se las comerá insaciable, una tras otra. Un serial killer devorando goloso la carne urbana (que la Academia coloreaba de rosado), relamiéndose despojos tectónicos entre las comisuras de los labios. Sus víctimas favoritas son las delicatesses largo tiempo añejadas en el abandono, a quienes arroja a un profundo hoyo negro antes de ultimarlas en silencio, como a El Silencio.

3. Jack el Destripador 

Nadie conoce su identidad. Su vida diaria es como la de cualquier hombre respetable. Mas en la oscuridad actúa, destripando hábilmente los cuerpos con sus propias manos. Sus dedos se están clavando en la garganta de una torre colonial, cuando la sociedad se abandona creyendo que la preciada joya se ha salvado; sus cuchillos disectan las plazas públicas, cuando pensamos que se diseña para mantener su integridad; su codo entra hasta el fondo del vientre de la arquitectura histórica, desangrándola en éxtasis, mientras pagamos porque le estén devolviendo la vida.

4. Hernancito, el reincidente 

Fue condenado, y se fugó, o lo que es peor: fue indultado y liberado. Hernancito, irredimible y violento, amenaza asaltarnos en cualquier esquina de la ciudad, y llevársela a la tumba. Sus ataques son rápidos, el tractor y las anquilosadas ordenanzas las armas favoritas de sus crímenes. Las víctimas quedan medio muertas. Hernancito no tiene tiempo de acabar con ellas: el Cine y el edificio La Castellana allí quedaron tendidos, el edificio de la Avenida Vollmer allí quedó acribillado. Hernancito nos acecha; debemos prepararle una celada, y madrugar sigilosos con la policía esperando a que reaparezca para echarle el guante.

5. Los hermanos Menéndez, parricidas

 “No deshonrarás a tu padre y a tu madre”, dice la Sagrada Escritura. Mas los hermanos Menéndez de la memoria se dan la mano y aprietan el gatillo contra sus progenitores. No hay un catastro que marque jerarquías en las plantas de las ciudades. Lo prioritario es desconocido y así, como quiere todo parricida, “lo que se da es idéntico a lo que no se da, lo que descartamos o dejamos pasar idéntico a lo que tomamos y asimos, lo que experimentamos idéntico a lo que no probamos”. Si nada se afirma, mañana mismo podrán emprender un nuevo atentado, esta vez quizás contra la ciudad de Coro o contra las mismísimas torres del Centro Simón Bolívar.

6. El estrangulador impecable 

La ciudad se nos escapa como la vida se nos escapa: lentamente, sin que nos demos cuenta. Lo que fuimos, ya no lo somos, pero muchas veces ni siquiera sabemos que lo fuimos, y cuando logramos saberlo, hemos cambiado. La memoria es fugitiva, y su estrangulamiento, seguro. Decía el asesino, consciente de ésto: “el de entonces soy yo todavía, o si no soy yo él soy su prolongación, o su sombra, o su heredero, o su usurpador. No hay ningún otro que se le parezca tanto. Si no fuera yo, cosa que a veces llego a creerme, entonces él no sería nadie y resultaría que no habría ocurrido lo que ocurrió”. El estrangulador aprieta con fuerza, y la ciudad va mermando. Sucumbe, claudicación por claudicación, en pequeñas asfixias. Impecablemente, como un último suspiro.

Angela Lansbury como Jessica Fletcher en Murder, She Wrote (CBS 1984-1996).




NOTAS:
1. Graziano Gasparini y Juean Pedro Posani. Caracas a través de su arquitectura, Caracas, 1969.
2. Javier Marías. Corazón tan blanco, Madrid, 1992.



Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL, Caracas, lunes 13 de Mayo de 1996.