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lunes, 8 de abril de 2019

Puente de guerra


Avenida Río de Janeiro. Lucio Costa, 1960.
 


"Tenemos que obligar a la realidad a que responda a nuestros sueños".
Julio Cortázar.

1. São Sebastião do Rio de Janeiro
Dicen que cuando en el día de año nuevo de 1502 el navegante portugués Gaspar de Lemo entró con su barco en la bahía de Guanabara en la costa brasileña, la bautizó como "río", que a la sazón significaba bahía.1 También se conoce que en 1940 cuando el promotor mexicano Gustavo San Román urbanizó la Hacienda Las Mercedes de Caracas, bautizó las calles con nombres de ciudades, Madrid, Paris, Nueva York, quedando la más próxima al río Guaire, por razones obvias, dedicada a Río de Janeiro.2

Esta acertada inspiración y nomenclatura que celebra uno de los paisajes urbanos "ribereños" más bellos del mundo, impregnaría el diseño que Francisco Iñiguez de Luis y Amos Salvador Carreras, los arquitectos urbanistas, harían para Las Mercedes, por ser ellos ribereños también (provenían de la fluvial ciudad de Logroño al norte de España) y sabían muy bien que significa tener un río en una gran ciudad.

Un río en una ciudad  primero que nada son dos riberas que se miran a través del agua y segundo una fuente increíbles de oportunidades urbanas para mejorar la calidad de vida y aumentar la belleza escénica y la funcionalidad de una ciudad. Pensemos, sino, en el fantástico  parque Aterro do Flamengo bordeando la boca de la bahía de Guanabara o en el dulce Paseo de La Florida en Logroño que discurre en un buen trayecto junto al río Ebro. Un sitio para pasear bajo la sombra de los árboles, yendo de remanso en remanso, o cruzándolo de trecho en trecho por varios puentes, disfrutando de las vistas del agua y de la ciudad que sobre el cauce se asoma. Una alameda.



El Paseo Río de Janeiro, con su alameda doble, puede apreciarse en la maqueta original de de Las Mercedes, 1940 (f. Archivo San Román).


2. Alameda
Pero hagamos memoria urbana. Iñiguez de Luis y Salvador Carreras fueron unos verdaderos visionarios del diseño urbano en este trecho del río Guaire en Caracas. Hacia 1940 diseñaron una alameda que se extendía desde el Puente Las Mercedes hasta el Puente Veracruz. Esta podemos apreciarla en la foto de la maqueta original de la urbanización Las Mercedes publicada por Docomomo Venezuela en 2015 en el catalogo de la exposición "Suite Iberia".3 Y cuando decimos una alameda es porque eso justamente es: un paseo con árboles alineados, un largo "salón arbolado", que mezcla las tipologías de varios espacios urbanos: la plaza, el parque y la avenida, para el deleite de los paseantes. Las calles de Las Mercedes llegaban hasta la Alameda de la Río de Janeiro coincidiendo con las calles de la urbanización El Rosal al norte (proyectada también por Iñiguez y Salvador), con lo cual nos imaginamos bajo los árboles de la maqueta una serie de placitas y/o de fuentes e incluso hasta los arranques de los futuros puentes que cruzarían de norte a sur el río, comunicando ambas riberas.



Ficha de preinventario de la Avenida Rio de Janeiro, 2006 (f. IPC-FMU).


En el caso de Las Mercedes sabemos que los árboles de la mercedeña alameda eran mayormente Apamates. Esto lo confirman dos cosas. Por una parte su precedente histórico: la muy celebrada practica paisajística de otros dos famosos promotores urbanos caraqueños una década antes, Luis Roche y Juan Bautista Arismendi en la urbanización La Florida, de la mano de otro arquitecto español experto en alamedas, Manuel Mujica Millán. La Florida -que nació como una ciudad jardín- fue plantada por ellos de avenidas/alamedas en ambos bordes con árboles de la misma especie, Jabillos y Samanes que con el tiempo (casi un siglo ya!) crearon sendos túneles vegetales que hoy son patrimonio. Esa experiencia sin duda fue la fuente de inspiración para el paisajismo de Las Mercedes, de grandes plantaciones de especies singulares (Tulipanes africanos, Chaguaramos y Apamates). Por otra parte, la obra de otro español, el pintor Lucio Costa, vecino de la urbanización (vivía en la Calle La Cinta), quien para 1960 nos lega un óleo titulado "Avenida Río de Janeiro", donde se aprecia le espectáculo de la plantación, ya vieja de dos décadas, de Apamates en flor.

Por todas estas razones, en 2006, la Fundación de la Memoria Urbana y el Instituto del patrimonio Cultural inventariaron la Avenida Río de Janeiro como un Paseo patrimonial,  por sus valores para nuestra ciudad.4


El proyecto ganador del concurso para el Paseo Eraso. "Bulevar Río, Sector 1, Las Mercedes" (f. Vodo Arquitectos, 2015).


2. Consumatum est?
Esta historia es crucial hoy por la reciente destrucción de una cuadra de árboles en ambas riberas de la Alameda de la Río de Janeiro de manos de nuevo del MPP para el Transporte Terrestre y Obras Públicas. Un despacho que trabaja solo para la vialidad y desconoce todos los demás aspectos y el impacto que significa hacer infraestructura en la ciudad. Bastante se los hemos dicho por aquí ya. 5.6.7.

A los fines de instalar otra de sus inefables "soluciones viales", esta vez forzada en medio de un espacio publico que para mas colmo esta en vías de ser rescatado por la Alcaldía de Baruta con el proyecto Bulevar Río de Vodo Arquitectos,5 ganador de un concurso público, el nuevo abominable puente de guerra cae sobre Las Mercedes, acabando con todo a su paso, arrasando con el pasado, con el presente y con el futuro de este lugar de la ciudad, que tanto potencial para la recuperación y el renacimiento de Caracas ofrece.6

Por eso nos unimos al clamor ciudadano y les repetimos: #estosarbolestienendolientes! Y este paseo también. Nuestra ciudad no es un erial. No más puentes de guerra para Caracas. Queremos nuestra alameda, nuestro bulevar río, nuestro paseo Eraso, nuestro río de Janeiro. 

Detengan las obras YA.











Los árboles del Paseo Eraso cuando estaban a punto de ser talados, la semana pasada (f. Hannia Gómez, 2016).




NOTAS 
1. Wikipedia: "Rio de Janeiro": https://es.wikipedia.org/wiki/R%C3%ADo_de_Janeiro
2.3.  Docomomo Venezuela. "Muchas y muy grandes son Las Mercedes", Suite Iberia: la arquitectura de influencia espanola en Caracas, Sala TAC, Caracas, Julio, 2015: pp. 48-51.
4. Avenida Rio de Janeiro. Preinventario arquitectónico, urbano y ambiental moderno de Caracas 2005-2006, Fundación de la Memoria Urbana/ Instituto del Patrimonio Cultural, Caracas (2006): https://fundamemoria.blogspot.com/search/label/Avenida%20R%C3%ADo%20de%20Janeiro
5. Hannia Gómez. "Si, la Naturaleza se opone", @ElNacionalWeb, Caracas, 6 de octubre, 2015: http://www.el-nacional.com/hannia_gomez/naturaleza-opone_0_714528760.html
6. H. Gómez. "Puente de paz", @ElNacionalWeb, Caracas, 3 de febrero, 2015: http://www.el-nacional.com/hannia_gomez/Puente-paz_0_567543404.html
7. H. Gómez. "Pontifice", @ElNacionalWeb, Caracas, 11 de agosto, 2014: http://www.el-nacional.com/opinion/Pontifice_0_461953866.html
8. Vodo Arquitectos. "Bulevar Rio: Proyecto Integral Bulevar Río de Janeiro": http://vodoarquitectos.com/2016/02/02/concurso-caf/
9. Véase: Cheo Carvajal. "El leñador que insiste y el alcalde que lo deja", Contrapunto, Caracas 8 de Junio, 2016: http://contrapunto.com/noticia/el-lenador-que-insiste-y-el-alcalde-que-lo-deja-81092/



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALweb, Caracas, Junio, 2016.



viernes, 12 de septiembre de 2008

Parvis

Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, 1951. Las Mercedes. Caracas (f. 2001, Archivo de la Fundación de la Memoria Urbana).



 
Hace tiempo, una revista española de arquitectura (Arquitectura Viva) solía sacar al final de sus números una iluminadora sección que desafortunadamente no duró mucho y que se titulaba –de manera un tanto irónica-, Glosario. Esta consistía en traerle a los lectores, luego de haberlos entretenido por páginas con los últimos proyectos, materiales en boga y las más sofisticadas técnicas de construcción, el arsenal de las voces antiguas y los conocimientos tradicionales de la técnica de la construcción que, cada vez más caídos en desuso en España, sin embargo seguían –todavía- promisoriamente llenos de claves para la invención y el diseño modernos.

A cada voz le seguía un ensayo corto sobre su uso y significado, un texto conciso que como única ilustración blandía en la parte superior el glorioso garabato en negrita de la palabra en cuestión. Título sonoro, de sonoridad por demás comprobada, que con sus ecos arcaizantes lograba de por sí atraer todas las miradas ya hartas de tanta compleja infografía y trucada fotografía arquitectónica. Uno podía venir de donde quisiese,  de deconstruirse con Frank Gehry, de desmaterializarse con Jean Nouvel o de desurbanizarse con Rem Koolhaas, pues no importa cuán vertiginoso hubiera sido el viaje, al final allí estaba esperándolo a uno, impávida, impertérrita, certera, la esperanza rotunda de una Alfarda ("madera que forma los faldones en las armaduras de pares y nudillos"), la fuerza descomunal de un Alarozo ("el par del testero que coincide con la hilera"), la oscura inmensidad de una Buarda ("enorme buhardilla del chapitel de una torre"), el arte olvidado de trazar una Entrecalle ("cómo abrir ranuras entre dos molduras para que se distinga mejor su perfil"), el dibujo hipnótico de una Haliba ("en labor de lacería, una de las piezas de las ruedas de lazo"), o el cobijo siempre seguro de un Tejaroz, es decir, de un sempiterno alero. A las voces dulces de la carpintería de armar (Izgonze, Jaira, Jarrete, Menado, Moldar, Perluengo, Quijera, Ristrel, Seisavar -pariente cercano del familiar Ochavar-, Sopanda, Taravea o Taujel), el Glosario añadió las más recias de las trazas y cortes de la cantería renacentista (Trompa, Carpanel, Jarja, Dovela, Entragás, Testa, Capialzo, Zanca) y de la carpintería de lo blanco, o las artes de la cal, con un consecuente (y saludable) balance, puesto que al final uno cerraba la revista o bien poniendo todo lo visto en duda, o, al menos, queriendo salir a construir mejor.

Voces castellanas. Conceptos del pasado. Ya desde entonces soñaba yo con lo bueno que sería incorporar aquí un glosario semejante, ¡sobre todo si fuera el de las voces dormidas del arte tradicional de hacer ciudad! Las viejas palabras aparecerían contrapuestas a la gris realidad de la ciudad contemporánea, convulsionada, amnésica y agreste. Hoy (2001), sin más, finalmente nos lanzamos a la escogencia de la primera.

Luego de considerar algunas muy antiguas y cubiertas de polvo, sugeridas por el Vocabulario Básico de Arquitectura de José Ramón Paniagua, unas tan provocativas como Acerar ("construir aceras con sillares") y otras tan desconocidas como Bab ("voz árabe, puerta monumental"), empezó a brillar en el horizonte la palabra Parvis.1 Esta me sorprendió en estos días en un extremo de la maqueta original de la urbanización Las Mercedes, expuesta en las oficinas de la VICA allá por los años cuarenta. Gustavo San Román, el visionario ingeniero-promotor de la urbanización, había provisto al nuevo barrio con una iglesia, Nuestra Señora de La Guadalupe, atinando a colocarla visiblemente en un lugar alto junto a la vía más importante en aquel entonces del lugar, la Carretera Vieja de Baruta.

Mas, no contento con el claro efecto urbano de todo ésto, también dotó a la iglesia de un complejo Parvis, que desgraciadamente solo se llegó a construir parcialmente. El actual claustro y escalinata que apuntan hacia el este, con sus arcadas y jardines –y que hacen a esta iglesia tan exitosa entre las novias- solo es una parte de un gran espacio público ceremonial que caía en cascada hacia Las Mercedes, representado en su totalidad en la maqueta. En estos días (2001), que tánto se habla del inminente desventramiento de la abigarrada fábrica urbana de los barrios para dar lugar a sendas plazas que coronarán las colinas marginales (ojalá que acompañadas de iglesias de altas torres), la voz Parvis y su uso en La Guadalupe podría arrojar sonoridades desconocidas sobre el futuro urbano de Caracas.

No es Parvis o Parvise una voz española, qué le vamos a hacer. Pero está cubierta de gloria. Russell Sturgis, en su Diccionario Ilustrado de Arquitectura y Construcción, en 1902, la definía como el “espacio abierto al frente de una iglesia, usualmente rodeado de una balaustrada, a menudo ligeramente levantado, donde eran conducidas al aire libre ceremonias religiosas”. Y lo comparaba con el término Paradisus, que en la arquitectura medieval nombraba a “el patio o atrio enfrente a una iglesia, usualmente rodeado de claustros, bien sea todo o en parte; así, el claustro de la Catedral de Chichester todavía es llamado Paradise”. El término fue poco usado en Inglaterra o los Estados Unidos, pero en el continente europeo se extendió muchísimo. Paniagua habla del Paraíso (Del lat. Paradisus = jardín, lugar plantado de árboles, y del persa Paradaiza, lugar cerrado) como de un parque, que desde los tiempos de las basílicas paleocristianas se volvió atrio ajardinado (justamente como el de Las Mercedes).

Por aquí podríamos seguir hasta ver el origen del claustro de los monasterios, pero lo que nos interesa ahora es que en los tiempos ya cada vez más remotos del siglo pasado, un diseño urbano moderno en Caracas pudiera manejar en el trazado de nuevas plantas de ciudad conceptos tan ricos y entretejidos en la tradición urbana. Por eso, cuando hoy en el Municipio Baruta claman por un sitio para un nuevo espacio ceremonial, o cuando se piensa en el infierno en que se están consumiendo las almas de los cerros, valdría la pena ver qué edenes prometidos restituiriamos al pronunciar de nuevo en Caracas, labialmente, Parvis. 


Parvis de la Iglesia N.S. de la Guadalupe. Detalle de la maqueta de la urbanización Las Mercedes, Caracas (f. 1940s, Archivo de la Fundación de la Memoria Urbana).




NOTAS:
1. José Ramón Paniagua. Vocabulario Básico de Arquitectura.
2. Russell Sturgis. Diccionario Ilustrado de Arquitectura y Construcción, 1902.
 

Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL, Caracas, lunes 29 de Julio de 2001.