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martes, 19 de agosto de 2014

Prioridad para los Peatones


La ciudad como sitio de reencuentro entre peatones, ciclistas y automovilistas (f. www.septgratuit.fr).




"La verdad se vuelve inverosímil a veces con el paso del tiempo;
se aleja, y entonces parece fábula, o ya no más la verdad".
Javier Marias.
1. El peatón vive, la lucha sigue
En la historia de la reconquista en la ciudad moderna para el hombre a pie hemos visto ya cumplirse unos cuantos episodios. Desde los 70, con la llamada Recuperación de la Ciudad Tradicional y Revolución Anti-industrial, surgida en Europa de la mano de León Krier, pasando a la primavera global de los calles peatonalizadas y los bulevares de los 80 -cuando nosotros mismos vivimos en Venezuela dorados momentos-, hasta alcanzar la definitiva toma de conciencia universal a favor del peatón en la ciudad que vino con el cambio de siglo. Hoy, ya nadie en el mundo cuestiona este sagrado derecho, pero sin duda fue un logro de muchas batallas libradas internacionalmente.

No obstante, esta certeza esta lejos de cumplirse totalmente en la realidad urbana de muchas ciudades, y por ello, la lucha continúa. A ello se le suma la urgencia de volver las ciudades más sustentables, lo cual requiere de una disminución del transporte automovilístico a favor del uso del transporte masivo, la bicicleta y el peatón. Todos los países están trabajando a su manera, y nosotros debemos estar atentos a sus experiencias, porque el monstruoso estado de nuestra infraestructura peatonal viola de manera intolerable el Derecho del Hombre a la Ciudad, y la predominancia que aún tiene la Ingeniería Vial sobre la Ingeniería Peatonal en nuestras ciudades se mantiene.

Es por ello que es interesante un instrumento reciente que puede sernos de alguna utilidad. El pasado lunes 11 de agosto se presentó en Ciudad de México la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón, redactada por la recién formada Liga Peatonal de ese país, “una red de personas, colectivos y organizaciones dedicados a la promoción y defensa del efectivo ejercicio de los derechos del peatón en las ciudades mexicanas y de un espacio público que ponga como eje a la persona“, fundada el pasado mes de  mayo.

Cada punto de dicha carta está descrito de una manera que luce casi científica, aspirando a ser una ordenanza. Son catorce las premisas, arrancando por la definición de Peatón, hasta el enunciado de sus Seis Derechos Fundamentales. Están allí definidos cosas como la idea del espacio público frente al espacio privado, sus cualidades y sus limitaciones de uso, la necesidad de que su diseño sea colectivamente ergonómico, y el que toda "infraestructura urbana debe estar diseñada y hecha principalmente para las personas, a escala de las personas y a la velocidad de los seres humanos". El documento sigue enumerando -poniendo en blanco y negro conceptos ya tradicionales, en realidad-, la larga experiencia global en la materia: la importancia de la accesibilidad universal, la imperiosa necesidad de la remoción de todas las barreras, la prioridad que deben tener los cruces a nivel y la señalización para peatones, y, simplemente, que hay que reducir la infraestructura vehicular a su mínimo en las ciudades lo antes posible.

La aparición de estos contenidos a manera de carta, adaptable a la naturaleza del problema en cada país, podría contribuir a que la ruta emprendida por los activistas y las organizaciones no gubernamentales a favor de los peatones evolucione hacia su profesionalización. Fusionados en una liga nacional peatonal y armados de un documento legal fuerte, puede confrontarse con mayor fuerza a los gobiernos de las ciudades para "influir en la construcción de políticas públicas orientadas al peatón". Grupos venezolanos como los tesoneros @caracasapie @sampablearte o @serurbano, entre otros, al convertirse en liga científica armados de un código, podrían pasar a un nivel superior de lucha convertidos en un organismo paralelo, ese Ministerio de Transporte Peatonal del que hablamos una vez y que sin duda le haría el contrapeso necesario al otro Ministerio del Transporte, el vial.

La peatonalizacion de la Avenida Bolívar (f. 1987, Giovanni Chiaramonte, LOTUS International).


2. Razón peatonal de la historia
En materia de la reconquista peatonal de la ciudad moderna Venezuela no se queda atrás. Puede que quizás lo hayamos olvidado. O que nos parezca fábula, como diría Javier Marías, Pero es la verdad: un buen camino por la peatonalización, vaya si lo hemos andado!

Hagamos memoria urbana. Volvamos hasta los años ochenta del siglo veinte. Entonces, el Instituto de Arquitectura Urbana (Caracas, 1979), se aliaba con FUNDACARACAS en la construcción de su propuesta de un boulevard peatonal para Catia, para mencionar solo una de las obras de peatonalización que impulsó el Metro, mientras que Benacerraf & Gómez transformaban la autopista de alta velocidad que era la suburbana Avenida Bolívar en un paseo con aceras peatonales de treinta metros de ancho, con árboles, jardines, pórticos, bancos, cruces y semáforos. Una apuesta por la ciudad peatonal que no tenia parangón contemporáneo en el mundo urbano de entonces, como lo acreditó inmediatamente en Milán Pier Luigi Nicolin, el director de la revista LOTUS International. El Parque Vargas, de hecho, sirvió de inspiración urbanística al maestro Rogelio Salmona para impulsar el plan de peatonalización del centro de Bogotá, que vendría después.

En Venezuela se diseña y se construye de manera pionera y ejemplar en aras de la movilidad peatonal desde hace ya más de medio siglo. Pongámonos, pues, en "pie de guerra". Usemos nuestra historia urbana y toda nuestra fuerza ciudadana frente al avance de la hegemonía automovilística para conseguir que en nuestras ciudades alcancen definitivamente prioridad los peatones.




NOTAS
1. Hannia Gómez, "Ingeniería peatonal, en: Desde la memoria urbana: http://hanniagomez.blogspot.com/2007/03/ingeniera-peatonal.html
2. Pedro Hernández  Martínez (@laperiferia), "Andar a pie", en: Arquine, Carta Mexicana de los Derechos del Peatón: http://www.arquine.com/blog/carta-mexicana-de-los-derechos-del-peaton/
3. Liga Peatonal: http://ligapeatonal.org/quienessomos/
4. @caracasapie: http://twitter.com/caracasapie
5. @sampablearte: http://twitter.com/sampablearte
6. @serurbano: http://twitter.com/serurbano
7. H. Gómez, "La medida del paseante", en: Desde la memoria urbana: http://hanniagomez.blogspot.com/2007/03/la-medida-del-paseante.html
8. "Center, park, avenida. The new Vargas park in the center of Caracas" by Carlos Gòmez de Llarena -Spazio, tempo, e architettura / Space, Time, and Architecture Lotus 56, Lotus International, (1987): pag.32: http://www.editorialelotus.it/web/search.php?author=Gomez+de+Llarena&topic=



 Publicado en: La fábrica,  EL NACIONAL online, Caracas, 18 de Agosto, 2014.

 

viernes, 17 de septiembre de 2010

The Fifth Foot

The new elevator under construction in the Monumento a la Revolución, México DF (f. excelsior.com.mx).


Mexico proudly celebrated on September 15th the Bicentennial of its Independence. To commemorate this historic occasion, many projects were planned for the capital and for the rest of the country. Unluckily, some didn´t make it for the date and remained unfinished. This is the case in Mexico City of the restoration of the Plaza Santa Domingo and of the main hall of the Palacio de Bellas Artes, of the rehabilitation of the Plaza Garibaldi, of the construction of a new pedestrian paseo in Calle Madero, of a new traffic distributor, the Distribuidor Bicentenario, and a new urban space, the Plaza Bicentenario, and of the modernization of the Monumento a la Revolución (1932-38), together with its underground museum and its surrounding Plaza de la República.

The Monumento a la Revolución in the Plaza dela República (f. elrevolucionario.org).
Of all these projects, the Monumento a la Revolución was not delayed for late construction processes or budget reasons. A wide polemic regarding its restoration has been dividing Mexico City´s community of architects since last August, when architect Martha Fernández García, a member of ICOMOS Mexico (International Council of Monuments and Sites-UNESCO) and architect Carlos Flores Marini, from the Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) of the UNAM (Universidad Nacional de México), among others, denounced in the newspapers that "the Monumento a la Revolución has been converted into a monument to an elevator", claiming that "we cannot celebrate the centennial of the Mexican Revolution by destroying it". These specialists argued that priority now is given to a mechanism over the architectural value of the monument, demanding the Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) to intervene immediately to stop what they consider an intolerable degradation of the building. And, therefore, remove the fifth foot of the arch.

Plaza de la República, 1960 (f. Archivo Gráfico de El Nacional, Fondo Temático, sobre 335 G, Monumento a la Revolución, INEHRM).
Being in Mexico DF two weeks ago attending the 11th Docomomo International conference, "Living in the Urban Modernity", I kept asking every cab driver that took me up and down the city between my hotel and the UNAM, his opinion about this quite an urban and modern polemic. "Why did they wait until the last minute to speak?", said one. "I don´t know. The works were already well advanced when they made the complaint public, only a month and a half from the actual celebration of the Bicentennial!", claimed another. "They spoke late, but they are right", sadly added a third. And I could observe -with equal sadness-, that this was absolutely true. Far in the distance, the massive and colossal Art Déco volumes of the Monumento a la Revolución stood monumentally in the middle of the Avenida Juárez, with the visible vast cloud of the restoration´s scaffoldings partially hiding the vertical steel structure of the new elevator.

Detail of elevator arriving to the cupola (f.  lacronica.com.mx).

The feature, to be entirely covered in glass, was calculated to offer room for 22 persons, and is supposed to be transparent enough to be felt as almost invisible. Or so think its architects, Enrique Lastra, chief restorer of the Convent of Santo Domingo de Guzmán in Oaxaca, and restaurateur Carlos Obregón Formoso, the son of renowned architect and author of the monument, Carlos Obregón Santacilia. Responding to the heavy criticism, on August 21st the architects argued publicly that the structure of the glass elevator, being isolated from the major structure of the monument, "respects perfectly the monument´s integrity, helping to exalt the unique spatial experience of the building". But, on the other hand, as ICOMOS and the IEE experts sustain, the unique spatial experience of the building is only "the space covered by a dome, which is its quintessential space. And once this space is interfered, the whole monument is over", adding: "The problem is that they (the architects and the government) do not want to understand that the monument is comprised by its arches, its dome and its towers, but also by its space. To make things worse, the elevator was risen to the dome level, breaking an original 1930s railing that Carlos Obregón Santacilia had designed himself in order to build the elevator´s landing. And they did it to give access to that mechanism, instead of repairing the existing elevator", they reported.

Filled all four pillars since 1960 with president´s tombs, those of Francisco I. Madero, Plutarco Dïaz Calles, Lázaro Cárdenas and Francisco Villa, and being thus materially impossible to use them for an elevator case while the building continues its life as a mausoleum, the issue of engineering and architectural creativity came naturally to my mind. And so, I could not help but posing the question at the Docomomo Conference, in one of the round tables named "Architectural Practice and Conservation", to the Mexican speaker, architect Gabriel Mérigo: "Why, if the recovery and restoration of the Monumento a la Revolución is universally claimed to be done as "a comprehensive project, held under the strictest standards in the restoration of monuments", today, more than a century after the construction of the Eiffel Tower´s hydraulic elevators (which have been carrying 46 passenger up the curved feet of the tower since 1899 -and I couldn´t either keep from thinking in the inner iron structure of the Monument a la Revolución itself-), why, I repeated, can´t there be a more creative contemporary solution to the problem (meaning curved lifts around the arch or something) other than sticking a service in the middle of it all?" And he answered to me and to the audience filling the Teatro Carlos Lazo in the Architecture School at the UNAM: "The French did it in 1989 in the Grand Arche, didn´t they? So, why can´t we?"

I immediately realized that he couldn´t tell the difference -as I imagine can´t the architects of the restoration project- between the Grand Arche (a retail and office building whose elevator was born with the project) and a historical triumphal urban arch like the Arche de Triomphe in Champs Elysées or the Monumento a la Revolución in the Avenida Juárez, whose services were originally and logically hidden inside the pillars, freeing of all unnecessary obstructions the main central commemorative space. And this is the explanation of why they dared to injure this building with the construction of such a disparate, unjustifiable, weak and definitively wrong fifth foot, which I am sure, sooner or later, will be removed from there.

The iron structure of the Monumento a la Revolución (f. edemex.com)


Published: The Urban Times, London, jueves 16 de Septiembre de 2010.



viernes, 18 de enero de 2008

Y en esta esquina... Sybil

"Los constructores de Venezuela" (mural cerámico). Pedro León Zapata, Ciudad Universitaria de Caracas (f. www.araira.org/venezuela/caracas.htm).







Durante demasiado tiempo hemos estado padeciendo miserablemente de la falta de un libro sobre la obra de Villanueva (1999). El único que siempre existió, el legendario Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela de Sibyl Moholy-Nagy de 1960, desde hacía tiempo había desaparecido de circulación.1

La obra en cuestión se había convertido en incunable. Tanto, que un profesor de Columbia University me refirió como una hazaña el haberse hecho con un ejemplar en el casco histórico de Amberes hace dos años, arrancándoselo al dueño de una librería, quien lo guardaba celosamente. Con la reciente reedición facsímil de la edición bilingüe de 1964 por el Instituto de Patrimonio Cultural y la Facultad de Arquitectura de la UCV, podemos tener de nuevo esta panorámica breve de su arquitectura para consultarla cómodamente cada vez que queramos refrescar verdades.2

En el libro, los edificios que tan bien conocemos adquieren vida aparte. El poder de la imprenta los vuelve símbolos de sí mismos; la obra de arquitectura publicada se iconiza, haciéndose implacable arma histórica. El Villanueva impreso tiene algo de “soy un documento legal”, “héme aquí en toda mi verdad”, “vengan a mí las tergiversaciones, las clasificaciones y las críticas”. La fecha de los proyectos brilla en la rúbrica: la Ciudad Universitaria, estrella de su década (los cincuenta), es un momento cultural inapelable. Moholy-Nagy la sembró para el mundo en las páginas de su libro, en el más puro espíritu de su época, como una obra de arte total. De la página treinta y cuatro hasta la ciento treinta y dos recorremos una por una las piezas casi como en un catálogo razonado de un capítulo de la modernidad, cristalizado en el momento de la publicación... para cerrarlo de nuevo. Cerrado, porque así está desde entonces, con su número finito de obras construidas y no-construidas: proyecto concluido. Y, ¡a pasar la hoja!, conmina Sibyl.

Es célebre el clásico ejercicio crítico de la página 126, que hiciera esta profesora de Pratt con este episodio concreto de la arquitectura latinoamericana, ejercicio muy emulado partir de entonces. A mí me lo enseñaron en clase. Venía el profesor de
Historia de la Arquitectura y preguntaba:

-¿Período?

-La Modernidad
, contestábamos en coro.

-¿Lugar?


-Capitales de países latinoamericanos,
volvíamos a corear.

-¿Tema?

-¡La Ciudad Universitaria!,
gritábamos alborozados... y aparecía entonces la imagen de la otra ciudad universitaria latinoamericana arquetipal, la Universidad Nacional de México (1953).

Recuérdense ustedes bien de esta famosa confrontación tipológica: la elegante composición de arquitecturas y obras de arte del proyecto caraqueño
frente a las masivas frases monumentales cubiertas de murales multicolores de su homónima mexicana; la conversación de las ideas de edificios y obras de arte a través del espacio frente a la literal cobertura superficial de las moles mexicanas.

-¿Quién gana?,
nos preguntaba divertido el profesor.


Entonces comparábamos los volúmenes de las dos bibliotecas, ambas piezas centrales en las composiciones de sus campos respectivos; la de Villanueva, de limpias fachadas ciegas (“…que evidencian la uniformidad del interior, de simplicidad severa y acentuación cromática”, diría Moholy-Nagy), una arquitectura oronda de sí misma en el espacio, y la de Juan O'Gorman, valla enorme de lo azteca, tapiz-edificio que quiere borrarse a sí mismo (“es dudoso que el tapiz de símbolos precolombinos que utilizara Juan O'Gorman, para disimular las hileras de estantes de la biblioteca sea una mejor solución”)... para Sibyl,
como para nosotros, el asunto ya estaba muy claro.

En esto era crucial el comportamiento del muro. Mientras que en la Ciudad Universitaria de México los muros eran recipientes, lienzos sobre los cuales podía pintarse toda suerte de decoraciones y textos (a veces, obras de arte), atendiendo a lo que se tenía en aquel entonces por la máxima expresión de la identidad cultural mexicana, es decir el muralismo, en arte, y el colosalismo, en arquitectura, en la Ciudad Universitaria de Caracas los muros de los edificios eran sensibles entidades arquitecturales que participaban activamente en la articulación y en la calificación del espacio, fachadas parlantes con personalidad arquitectónica propia. Desde los largos muros-cinta de la Plaza del Rectorado, los ritmados muros de color de la Escuela de Odontología, los francos muros ciegos de la Biblioteca Central, los muros-celosía de la Escuela de Arquitectura, los muros-radiador, los muros-murales,
los muros vibrantes, los muros-fachadas y los muros construidos ex-profeso para recibir murales de la Plaza Cubierta, en la UCV todo muro es dramáticamente arquitectónico. Hasta los muros silentes son arquitectura en nuestra universidad. Nada de vallismo, de pancartismo, de muralismo, de mexicanismo, de populismo... ni de humorismo.

Gracias a este libro, conocemos desde los años sesenta cuáles son las reglas del juego en el recinto universitario y cuántas integraciones de arte-arquitectura componen su catálogo razonado. El reino de la UCV se define por la ley de las fuerzas del espacio y por el magnetismo entre sus obras clasificadas. El que quiera desatar hoy en los muros-monumento de la UCV un anacrónico y desarraigado muralismo Juan O'Gormaniano con la incontenible feria del arte que puede seguirle, quien quiera hacer un emblema con lo que
no es, quien quiera tirar esa primera y chistosa piedra... va a tener que ir ahora a vérselas con Sibyl.








NOTAS
1. Sibyl Moholy-Nagy. Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela, 1960.
2. S. Moholy-Nagy. Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela, Instituto de Patrimonio Cultural y Facultad de Arquitectura, UCV, Caracas, 1999.


Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL, Caracas, lunes 5 de Abril de 1999.