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jueves, 19 de septiembre de 2019

Salve Regina


1. Marquesina floral y escalera volante (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).

"La historia no se repite, pero rima".
Mark Twain. 1


1. El misterio de la postal renversée
Villa Regina es una centenaria arquitectura estancial caraqueña de la primera década del siglo veinte, una de las primeras villas "de temperamento" de la urbanización Los Chorros.2 La patrimonial residencia campestre, también conocida como la "otra casa" (o second home) del General Manuel Corao, es de seductora belleza. Tiene mediana escala y un aparente doble eje de simetría orientado a los cuatro puntos cardinales y luce como un chalet suburbano europeo 1900. Se erigió  al centro de la manzana a una cuadra de la Avenida principal de Los Chorros -por ende no muy lejos de los auténticos chorros en la montaña-, en la por ella bautizada Avenida Corao.

Como un delicado bibelot chorriguerense,3 la villa aguarda deliciosamente al fondo de la enramada de su bosque de Mangos, alzada en su piano nobile como sobre un pedestal, profusamente tallada por doquier con detalles "de aquel estilo hibrido de las exposiciones universales", como dijera una vez Mariano Picón Salas.4 




2. "Faldas del Ávila - Los Chorros - Caracas" (f. Postal (intervenida). La Margarita, J.M. Chirinos, Caracas - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).
 

Es posible vislumbrarla desde la calle. A través del delicado encaje de hierro de su verja original, que se instala diagonalmente en la ochava de la esquina con la Transversal 1. Su portal hace juego con otro portal en la esquina: el de la Villa Las Magnolias, su vecina contemporánea al cruzar la calle (hoy sepultado en el muro, pero todavía perceptible).

Villa Regina hizo su epifanía en la imaginería urbana caraqueña de manera muy enigmática, al ser representada en una postal de los años treinta publicada por La Margarita, J.M. Chirinos en Caracas, titulada "Faldas del Ávila". Allí estaba ya, cual pequeña pagoda tropical ecléctica, emergiendo del piedemonte del Ávila en medio del campo, ubicada en primer plano un poco más abajo de la otra hermosa arquitectura estancial que aparece en la postal, la Villa Los Caobos, o Casa N. 27 (atribuida al ingeniero Ricardo Razetti, 1920s).5 Dicha estancia, de gran rótulo pintado sobre las tejas alemanas de cemento, sombrío porche delantero y cubierta a dos aguas, todavía se encuentra en la avenida principal.

Y decimos "de manera enigmática", porque el lugar donde Villa Regina está en la postal de La Margarita no es el sitio de Los Chorros donde hoy realmente se encuentra. Si juzgáramos por la postal, la casa estaría más o menos en las adyacencias de la Plaza Los Chorros; y sin embargo, todos sabemos que Villa Regina se levanta mucho más allá, al noroeste. Pensando que a lo mejor la postal estaba invertida, hicimos un flip horizontal a la imagen; pero aun así, la posición de la casa no coincide con la real.

Este pequeño enigma -como ustedes podrán imaginarse-, nos ha hecho desde hace muchos años dar vueltas por Los Chorros buscando infructuosamente tras los muros los vestigios de la que ha debido ser la gemela de Regina… Finalmente, ya que -como la estancia fantasma que es-, no aparece por ningun lado, decidimos darle al menos un nombre: Villa Elvira. Para que así, como Regina, exalte la memoria de otra de las hijas del General Juan Vicente Gómez, de cuyo régimen el general Manuel Corao era un personaje destacado. 




3. Herrería de la ochava, Villa Regina(f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).

2. Sous la manguière
En 1969, gracias a la breve mención que hiciera Egdar Pardo Stolk de Villa Regina en su libro Las casas de los caraqueños, ésta entra oficialmente en la historiografía arquitectónica venezolana. Allí Pardo Stolk nos habla de la casa del General Corao en Los Chorros "con muchos de los detalles y ornamentos de Villa Zoila".6 Villa Zoila, naturalmente, fue el extraordinario palacete que el arquitecto Alejandro Chataing diseñara y construyera en El Paraíso para el General Cipriano Castro y su esposa Doña Zoila de Castro en 1904 y cuyos "motivos" tuvieron, como observara este autor, muchas y muy variadas reverberaciones en la urbanización Los Chorros.

4. La casa del general Corao, cuando aun conservaba sus dos ejemplares de esplendidas palmas Sagu (f. Edgar Pardo Stolk, 1969 - Las casas de los caraquenos).

Pero volvamos a la villa. Las columnas cilíndricas con capiteles corintios prevaciados del porche, los falsos sillares en los muros, las molduras sueltas sobre las ventanas, los balaustres y el rusticatto de piedra continuo, indican la raigambre neoclásica del diseño. 

Por otra parte, la "escalera volante" que emerge del volumen de la villa para acompañar el gesto grácil de la marquesina, y la marquesina misma tipo ala de libélula -tipo joya de Lalique-, pertenecen por su parte, más a la ligereza dinámica del Art Nouveau. Esta combinación ecléctica de los lenguajes, así como la fuerza de los elementos de Villa Regina, típicas de la arquitectura gomecista, efectivamente refieren a la mano de Chataing, autor de más de una villa célebre en Los Chorros, en particular de la desaparecida Villa Henriqueta y de sus jardines.8

Tanto Regina como Elvira, con su juego de los techos y su "abundancia de hierro pintado ornamental", tan típicos de Villa Zoila, reflejan el gusto del célebre ingeniero/arquitecto. Peculiaridades que le valieron a Villa Zoila el famoso epíteto de "Pajarera de los Trópicos", acuñado por la prensa de la época (y reseñado por Gasparini & Posani en 1969).7 



5. Villa Regina en 2011 (f. 2011- Caracas en retrospectiva).

Dicho todo esto, queremos confesarles que fue realmente la espectacular marquesina floral de hierro y vidrio, tan afin a la desaparecida del Teatro Nacional (1905), la que realmente nos hizo atribuirle la villa a Chataing en 2005.

(…Mas, Shhh! Por favor, no se lo digan a nadie! …no vaya a ser que el que despojó de su marquesina al Teatro Nacional se le ocurra venir a querer llevarse la de Villa Regina, también).




7. Plano de ubicación. Villa Regina, Avenida Corao con Transversal 1, Los Chorros (f. 2005- Archivo Fundación de la Memoria Urbana).



NOTAS:
1.  "History never repeats itself, but it does rhyme". Tambien "…but the Kaleidoscopic combinations of the pictured present often seem to be constructed out of the broken fragments of antique legends". En: Mark Twain y Charles Dudley Warner, "The Gilded Age: A Tale of To-Day", American Publishing Company, Hartford, Conn., 1873.
2. La Casa Corao principal se encontraba en el Centro Histórico de Caracas en la desaparecida Plaza España, en la actual Avenida Urdaneta. Hannia Gómez. "Villa Regina". Preinventario Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas,  Instituto del Patrimonio Cultural/Fundación de la Memoria Urbana, Caracas, 2005-2007.
3. Mariano Picón Salas. Los días de Cipriano Castro. Citado en: Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani.  Caracas a través de su arquitectura, Caracas, 1969..
4. Chorriguerense: invariante típico de Los Chorros. Neologismo acunado por nosotros en 2005 durante la realización del preinventario de la urbanización.
5. H. Gómez. "Villa Los Caobos". Preinventario Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas,  Instituto del Patrimonio Cultural/Fundación de la Memoria Urbana, Caracas, 2005-2007.
6. Edgar Pardo Stolk. Las casas de los caraqueños, Gráficas Herpa, Caracas, 1969.
7. G. Gasparini y J. P. Posani.  'La pajarera de los trópicos', Op. Cit., 1969: pp. 276-277.
8. Leszek Zawisza. Breve Historia de los Jardines en Venezuela, Oscar Todtmann editores, Caracas, 1990: pp.112-116.


Publicado en: Opinión, @ELNACIONALWeb, Caracas, Abril de 2018: https://www.elnacional.com/opinion/columnista/salve-regina_232044/



miércoles, 18 de septiembre de 2019

Otra historia de la arquitectura


1. Entrada a Villa Rivello (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo Fundacion de la Memoria Urbana).


"Lo que me ha incitado a escribir este pequeño libro,
no es un conocimiento profundo de nuestra literatura:
es su inquieto desconocimiento".
Jean d'Ormesson. 1

1. Avant-propos
Cada hombre que pasa por la tierra tiene el derecho a contar su travesía y lo que encontró en ella, a su manera… y también tiene el derecho a no contar nada. Pero los que un buen día se deciden a hacerlo, unos mas científicamente, otros mas académicamente, técnica o periodísticamente, y muchos de manera intima, personal o hasta secreta, todos cumplen una rol importante para la historia de la arquitectura y la ciudad. 




2. El Villa Rivello, o Casa N. 41, Los Chorros (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


Porque todos los relatos, literalmente, cuentan a la hora de hacer la historia, empresa que cada generación intenta cada vez empezar de nuevo. Nosotros, desde la Fundación de la Memoria Urbana (2000), en los años que nos hemos recorrido Venezuela y en especial Caracas, para conocer y registrar la arquitectura y la ciudad, hemos dado con muchos de esos personales narradores urbanos, de todas las calidades y tenores. Unos, historiadores verdaderos, otros cronistas de todos los estilos. Todos son igualmente valiosos ante nuestros ojos a la hora de seguir una pista para armar el rompecabezas de un lugar o de un proyecto.


3. Escalinata Art Nouveau, Villa Rivello (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo Fundacion de la Memoria Urbana).
 

Luego, está el universo inagotable de los documentos. Mas no ya solo de los archiconocidos -y pocos- libros que tenemos en los estantes, catalogados y consultados por todos. La necesidad de datos es la madre de la investigación (y de la imaginación). Los hilos de la historia de nuestra arquitectura y nuestras ciudades muchas veces, también, no están aquí, sino en  tierras lejanas y en otras historias de vidas desconocidas. El revés de una postal puede descubrir un mundo, la lectura de un plano con una lupa puede revelar datos inmemorialmente ausentes y narrar cosas nunca imaginadas. En el título de un proyecto. En un baúl que no se ha abierto todavía, en unos planos recogidos de la basura, en los dibujos doblados en una carpeta, en una conversación inesperada, en una revista desaparecida, en las fotos archivadas en un distante archivo, brillando por primera vez ante nuestros ojos gracias a una reciente digitalización puesta on line.

Es por ello que esta tarea nos fascina y embelesa. Como un collage que no termina nunca de componerse, como un crisol de imágenes que van apareciendo a medida que se van sumando, como una diáspora de historias todavía por reunir, como un universo de partículas que están flotando en el aire, esperando que las capturemos, como si fueran mariposas. Porque la historia de nuestra arquitectura y nuestras ciudades aún es una historia dispersa y por revelarse.


4. Tejas de cemento. Veranda, Villa Rivello (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo FMU).



Su gran libro contemporáneo está por escribirse. Y cuando ésto ocurra, deberá ser otro, distinto a cuantos se han hecho hasta ahora. Porque deberá recoger con la delicadeza del curador de arte, libre, abierta y sin tapujos, los datos de éste o aquél momento de la historia, por opaco o híbrido que sea, por asombroso o inverosímil, con una mirada curiosa, inspirada por el espíritu de cada tiempo y lugar del país, releyendo las vidas de los personajes que hicieron las obras que le han dado carácter a nuestras tierras, desde los clásicos arquitectos, urbanistas, ingenieros, paisajistas, botánicos, hasta los amateurs en todas estas lides: los hacendados, los empresarios, las amas de casa, los delineantes, los geometras, los constructores. Con igual interés y pasión.

Pero hay que darse prisa. Los materiales necesarios para nuestra empresa van desapareciendo de la faz de nuestras tierras día a día, inexorablemente. Para siempre.

2. La ligera Villa Rivello
Pero, qué mejor para ello, que empezar por hacer memoria urbana? Para muestra basta un botón. Y mejor aún: un botón floral. Un pequeño ejemplo de lo mucho -y de lo poco- que sabemos de la arquitectura en Venezuela. 

Helo aquí. La pequeña ficha de registro de la Villa Rivello, o Casa N. 41, joya Art Nouveau de principios del siglo pasado de la urbanización Los Chorros, en Caracas. Para que la disfruten. O para que le editen y agreguen con sus comentarios nuevos y valiosos datos.2


5. Baldosas hidráulicas. Veranda, Villa Rivello (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo FMU).


Esta floreal villa de temperamento la descubrimos recorriendo la urbanización, cuando hacíamos el Preinventario Moderno de Caracas para el Instituto del Patrimonio Cultural.2 Hoy es Bien de Interés Cultural de la Nación, y es afortunadamente cuidada y apreciada por sus actuales habitantes.

No aparecía, en aquel lejano 2005 en ninguna parte publicada, la bella Villa Rivello. Pero su sola presencia aún convierte a la Avenida Principal de Los Chorros, junto a la cercana Villa Elena, en un ineludible escenario arquitectónico históricamente sensible.

Su autor, no lo conocemos todavía hoy. Pero la villa es tipológicamente una estancia, diseñada para temperar en el apreciado clima y la belleza del lugar. Es por lo tanto una Arquitectura Estancial que data de la década de los 20 (pero que podría haber sido edificada en los 10). Esta construida con muros portantes de ladrillo de arcilla, techo de estructura de madera, pisos de baldosas hidráulicas en los exteriores (semejando flores de mosaicos) y las típicas tejas de cemento, que acusan el marcado sabor ferroviario de la urbanización y de su avenida en los tiempos del tranvía.

Pero lo mas peculiar -e importante-  de esta hermosa villa de dos plantas, es su estilo Art Nouveau (o quizás mejor su variante italiana, el Liberty, a juzgar por su nombre, Rivello) Porque si los restos de este estilo en Caracas ya había que buscarlos con lupa en 1969, cuando Gasparini y



6. Puerta-vidriera. Villa Rivello (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo FMU).

7. Atrio. Villa Rivello (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo FMU)


Posani publicaron Caracas a través de su arquitectura, no se diga hoy. Poder disfrutar tan singular arquitectura, tan hermosa y notoria, hoy todavía en la ciudad es una suerte y una gloria.2

Situada en una esquina, y construida en lo alto, alejada de la avenida, Villa Rivello es altamente visible. Esto permitió darle cabida a un elegante rond-point de acceso vehicular y car port que se desarrolla en torno a una escalinata central, un tema que es clásico en la urbanización, pero cuyas líneas curvas aquí que aquí se revisten del gusto Art Nouveau. La escalera lleva a la puerta/vidriera principal de hojas de vidrio y herrería floral, punto focal de toda la composición, con su marco superior curvo, algo muy propio del estilo, que se une encima al balcón central en el segundo piso que mira sobre la avenida principal de Los Chorros.

La ligera arquitectura de la italianizante villa es simétrica, de dos plantas, con una veranda al frente y al oeste que probablemente también se extendía al este. Esta esta flanqueada por columnas de tubos de cemento con capiteles prevaciados en sencillas bandas circulares y zapatas de madera de resabios Crespistas. La cubierta de la casa es a cuatro aguas y en todos los casos las tejas están colocadas directamente sobre los pares de madera, pudiendo ser apreciadas por debajo. Pináculos de hierro pintado y una cornisa ornamental rematan las cubiertas en una forma que recuerda a Villa Zoila en El




9. Plano de ubicacion. Villa Rivello, o Casa N. 41, Los Chorros (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo FMU).


Paraiso (Alejandro Chataing, 1904).

El interior es también de gusto Art Nouveau, pero en su vertiente neoclásica, de resonancias nórdicas. Como podemos apreciar en la serliana que se encuentra bajo la escalera principal, de aires mas modernos, y en el piso, ahora un damero de baldosas en granito vaciado, mientras que afuera, la geométrica balaustrada de cemento del porche y del balcón, nos recuerda sin duda a otra estancia chorriguerense de los alrededores: la Villa San Remo.4

Bien. Es todo, por los momentos, sobre esta patrimonial arquitectura que nos encanta. Seguiremos informando… y velando por su conservación.




NOTAS:
1.  " Ce qui m'a incité a écrire ce petit livre, ce n'est pas une connaissance approfondie de notre littérature : c'est son inquiète méconnaissance ". En: Jean d'Ormesson. Une autre histoire de la littérature française, I, Gallimard, Collection Folio, NiL éditions, Paris, (1997:p. 9.
2.  Hannia Gómez. "Villa Rivello". Preinventario  Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas,  Instituto del Patrimonio Cultural/Fundacion de la Memoria Urbana, Caracas, 2005-2007.
3. Graziano Gasparini y  Juan Pedro Posani.  'La pajarera de los trópicos'. Caracas a través de su arquitectura. Caracas, 1969: pp. 276-277.
4. Chorriguerense: invariante típico de Los Chorros. Neologismo acunado por nos en 2005 durante la realización del Preinventario de la urbanización.



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALWeb, Caracas, Martes 13 de febrero de 2018: https://www.elnacional.com/opinion/columnista/otra-historia-arquitectura_222864/



viernes, 5 de abril de 2019

Crónicas chorriguerescas


La estancia Villa Consuelo, Los Chorros (f. Elías González, 2016).



Estancia f. Mansión, habitación en un lugar.
Tiempo que permanece un enfermo en un hospital o casa de reposo
(Sinón. Estadía, hospedaje, vacación). Amér. Hacienda o finca de campo.1

1. Muchas historias
Hay muchas historias que se conjugan para la creación de la ciudad estancial que es la urbanización Los Chorros dentro de la ciudad de Caracas (1914).2 





Del lago de los cisnes al velo de la novia. La compañía de Anna Pavlova en Los Chorros, 1917 (Postal. F.M. Steadman. Caracas en retrospectiva).


El proceso se inicia hacia 1914 en el piedemonte al este del valle de Caracas, en uso terrenos carentes de mucha vegetación. Todo los que sería Los Chorros, con excepción de las selvas de galería del río Tócome y de las quebradas, no tenía grandes árboles. Más del 90% de los árboles que vemos hoy "fueron expresamente sembrados en terrenos privados por los pobladores originales de Los Chorros".3

El río Tócome antes de ser canalizado, se inundaba por la sabana, como han hecho desde siempre también las quebradas por los lados del Parque del Este. Pero el principal atractivo del lugar eran los saltos de agua y los pozos del río. Como el salto "La Llovizna", de sugerente nombre. Las postales y los fotógrafos de principios del siglo XX, como A. Muller, se regodeaban en registrar la belleza natural de los chorros. Justamente ellos se convertirán en motivo de inspiración para muchos, lugareños o no.

Por esta atracción natural, antes de que existieran vías expeditas de comunicación ya existía tránsito hacia Los Chorros. Al decidir hacer un desarrollo urbanístico, lo primero que hubo que hacer fue volver más accesible el lugar y ampliar la línea del ferrocarril central, que tendría que llevar el servicio hasta allá.

Entre los personajes que iniciaron todo el proceso de urbanismo y que crean en conjunto este lugar de la ciudad, se encuentran Pío Schlageter, Henri Pittier, Carlos Guinand Sandoz, Monseñor Lovera, Alfredo Jahn López, Edgar Pardo Stolk, Salvador Álvarez Michaud y Eugenio Mendoza Cobeña. Pero fue Eugenio Mendoza Cobeña el verdadero promotor del urbanismo, al tener a su cargo los tranvías eléctricos de Caracas. El es  quien permite que el urbanismo se haga realidad. Monseñor Lovera a su vez, tenía importantes propiedades en la zona, Carlos Guinand Sandoz arquitecto y naturalista, es quien se las compra, y Henri Pittier, ingeniero y botánico, aportará una opinión importante en todo el giro que se le va a dar al lugar. Nada más el hecho de tener a Henri Pittier y a Carlos Guinand Sandoz metidos en esta historia, es un buen punto para empezar la defensa de Los Chorros. 

Mendoza tiende, pues, una línea que subirá en diagonal desde el cruce de Los Dos Caminos hasta los baños del río Tócome. Los tranvías se adquieren en Inglaterra. Todavía hoy se encuentran los rieles de ese tendido del tranvía veinte centímetros por debajo de la avenida principal de Los Chorros.

2. Go East
Al construirse en 1914, la urbanización de Los Chorros es previa a la gran controversia urbanística del abandono de la trama del centro histórico de Caracas, ocurrido en 1940 con San Bernardino, cuando se olvidó por completo el damero de las Leyes de Indias y se empezaron a hacer urbanismos distintos.

Encontramos así un trazado hecho a la manera americana durante en la conquista del oeste: luego que se construía el tendido de la línea del tren, y partir de ésta hacia atrás arrancaba la retícula infinita de calles y manzanas. De la misma manera, como aquí el tendido fue en diagonal hacia los baños del río, pues entonces una parte de la trama fue en diagonal. Adicionalmente, se dice que en los planos del proyecto de la urbanización (que no se han encontrado todavía), el arquitecto Alfredo Jahn "trazó las avenidas de acuerdo a la pendiente para que los carros se movieran sin dificultad".4 El hecho es que la trama de Los Chorros, a pesar de tener cuadras, no sigue a la de la Caracas colonial, sino que está girada, con respecto a ella, 45 grados.

En el trazado también aparecen algunos elementos adicionales. Son herramientas, piezas del urbanismo. Como toda la informal infraestructura recreacional para divertirse con el río y con los saltos de agua, como las piscinas privadas dentro de las residencias cercanas al cauce, las estaciones de servicio y las plazas. Porque "hubo la necesidad, el deseo de hacer espacios públicos, que fueron muy exitosos y funcionaron como una especie de club social para el intercambio democrático de los pobladores".5

La Plaza Los Chorros, por ejemplo, es un espacio con una plantación de árboles que se hizo frondosa con el tiempo, Mientras un segundo espacio público ubicado más al norte, hoy en día ocupado por un kindergarten, sospechamos que también era una plaza de la misma categoría.

3. Jardin de plaisance
Es muy importante hablar sobre el carácter del lugar. Y ese carácter "Los Chorros lo tiene desde el principio, distinto, aunque semejante, al de El Paraíso". Los Chorros no se pensó como una ciudad, sino "como un lugar de estancia, de estadía, para temperar, con calles pequeñas", donde la gente pasaba nada más que pequeñas temporadas, fines de semana o vacaciones.6 Es importante el uso que va haciendo la población de la naturaleza, de los pozos, de las cascadas y como eso influye en sus jardines privados, y en el tipo  sofisticado de lugar de plaisance que se va generando, con todo el mundo disfrutando de sus bondades. Luego esto trajo poco a poco que se fueran construyendo casas más permanentes.

El profesor Leszek Zawisza, en su libro Breve historia de los Jardines en Venezuela, escribió que el verdadero ingreso de la arquitectura paisajista en Caracas ocurrió en Los Chorros.7 A la vez que se encargaban las comisiones de la arquitectura de las estancias, también se encargaban los proyectos de los jardines. Entonces implica que aparte de las casas, toda una imaginería arquitectónica paisajística va a producirse desde los años 10 hasta los años 80, con jardines de todas esas décadas hechos por paisajistas.

Como por ejemplo Alejandro Chataing, que ya desde los años 20 empezó a desarrollar las casas y los jardines a la vez. Como el que tenia la famosa Casa Ballesté -probablemente demolida-, un magnífico ejemplo para observar el abanico de recursos empleados: estanques, escalinatas, pérgolas, trellis… El trellis, por ejemplo, es un elemento típicamente chorriguerense.

También es muy importante el consenso de sus habitantes originales de "Vamos a sembrar", en unos terrenos abiertos que tenían árboles solo en las selvas de galería sobre los cursos de agua. Había un interés común de crear una zona de recreación y de estadía, pero sobre todo también se entendía que "había que rescatar el verdor".8 Y sembrarlo fue sobre todo de Mangos, colocados de manera dispersa o alineados como una siembra comercial. "El Mango en Los Chorros es parte inmanente de su historia".9

Cuando se fundan Los Chorros "se hicieron parcelas desde dos hasta diez mil metros cuadrados. Es decir que había cuadras que tenían hasta una hectárea que pertenecían a una sola familia y aunque durante un siglo esas cuadras se empezaron a subdividir, por lo general seguían en manos a los herederos, y los árboles se mantenían, porque servían incluso hasta de limite entre una parcela y la otra".10

El carácter que permanece de Los Chorros a pesar de las agresiones, es gracias a "ese verdor" que es continuo desde el Ávila hasta prácticamente la zona de Montecristo, "como una extensión del verde en pendientes controladas, naturales, suaves", donde las frondas de los árboles que salen de los jardines de las casas fueron formando túneles vegetales sobre las calles, "creando un valor que ya es urbano para quien lo recorre públicamente".11

Eso dio como resultado que hayan muchos árboles centenarios. Como el Ficus de la Avenida Los Mangos, el único árbol centenario de Los Chorros que está protegido desde 2006, gracias al IPC vía la Fundación de la Memoria Urbana. Esta gran escultura viva sigue allí, con más de un siglo de vida.

Entonces, el resultado del habitar de estas personas durante un siglo en Los Chorros es la creación de una foresta urbana, de un jardín continuo, que en algunos lugares donde todavía no hay rejas ni muros que nos impidan ver las maravillas que hay adentro y donde los jardines entre una casa y otra
son continuos, todavía se conserva. Como un solo y gran jardín que abarcaba toda la urbanización. 

Al contemplar desde el aire las copas de los árboles, abarcando la escala urbana de toda la ciudad, la principal verdad que le golpea a uno en la cara es que en Los Chorros hay un valor que hoy todavía Caracas tiene y que no debe perder. Porque la foresta urbana de Los Chorros es un logro, es una fábrica voluntaria, un paisaje artificial, una creación de los caraqueños.

 
Los Chorros. Julio Volante, c. 1960 (f. Hannia Gómez, 2015).

4. Parque arquitectónico
Julio Volante, un arquitecto que tuvo su residencia en Los Chorros, pintó en su casa en los años 60 un bello cuadro que representa una imagen onírica del lugar, hecho de arquitecturas que están inmersas entre los árboles.

Para el Genius loci (el genio del lugar), las arquitecturas estanciales son también fundamentales en la construcción del carácter del sitio. La gran mayoría de ellas, como hemos visto, las hayamos dentro de un jardín y dentro de un bosque. Un paisaje idílico que todavía existe, aunque está en vías de desaparición. Por lo que nosotros tenemos que preguntarnos que es lo que este tiene decirnos y que es lo que queremos hacer con el, y si vamos a permitir que se conserve, o vamos a permitir que desaparezca.

 

Estancia chorriguerense (f. Archivo Fundacion de la Memoria Urbana).

Al empezar a crecer el parque arquitectónico, comenzaron a florecer como seres vivos, como plantas, como árboles, el sembradío de arquitecturas. De este umbráculo de la colección de arquitecturas de Los Chorros, muchas existen todavía y otras ya han desaparecido. Van desde casas pequeñas, más cercanas a la avenida Rómulo Gallegos, que aunque pequeñas eran también estancias. Porque tenían una veranda delante y también la característica escalera "volante" (como las llamaba Gio Ponti), saliendo del piano nobile de la casa, y proyectándose fuera del volumen principal de la fachada.

Luego, más al norte, aparecen las estancias grandes. Como Villa Regina, una casa que le atribuimos a Alejandro Chataing. Esta es una arquitectura gomecista, perteneciente originalmente a una de las hermanas de Juan Vicente Gómez, Regina y Elvira Gómez. La villa de Regina, con su bellísima marquesina y su escalera volante, todavía existe. Mientras que la casa de su hermana Elvira, al cruzar la calle, se mantiene bellísima con su herrería de principios de siglo, au que desde la calle solo se vislumbren las ánforas de la entrada y alguna que otra moldura sepultada dentro del muro perimetral.

También está la Villa Los Caobos, del ingeniero Ricardo Razetti, experto constructor de mucha de la arquitectura ferroviaria de Venezuela, y autor de planos de Caracas. Una casa que tenia elementos del Art Nouveau, que en Los Chorros, como pocos sitios en Caracas, se expresa en todo su esplendor.  La Villa Los Caobos, con sus tejas de cemento típicas de la arquitectura ferroviaria y una valla en el techo frente a la avenida principal de Los Chorros, que rezaba "Los Caobos", para ser leída desde el tranvía. Ese techo todavía esta ahí.

También una casa que se llama Villa La Soledad, atribuida al maestro Manuel Mujica Millán, que incluimos en la exposición de Docomomo Venezuela, "Suite IBERIA: la arquitectura de influencia española en Caracas".12 Con su fuente de azulejos y una escalera impresionante que da hacia el jardín, una de las escaleras exteriores más bellas que tiene Caracas.

En la avenida principal todas las casas tenían portales que marcaban la entrada, la reja, la herrería y la bella avenida central de ingreso. Como en la neoclásica Villa Elena. En ella están presentes como en ninguna otra casa los típicos elementos decorativos de la arquitectura estancial chorriguerense. La bella estancia se presenta ante nosotros aun en toda su gloria, y es quizás la mejor conservada. En el jardín, hay fuentes alegóricas de la naturaleza con garzas y flores, como las de las antiguas casas de Antimano y de El Paraíso, y contiene una estructura parabólica de los años 50 muy interesante, diseñada por el arquitecto Carlos Guinand Sandoz. Villa Elena tiene también pisos de baldosas hidráulicas de varios diseños,  otra de las características (los llamados invariantes) de la arquitectura chorrigererense. Como también los son los bellísimos patrones ornamentales de las cornisas de muchas estancias.

Si unimos las imágenes de todas estas obras, inmediatamente aparece, se hace evidente, hace su epifanía, el espíritu del lugar. En la avenida Los Castaños, el conjunto de estancias intermedias que existen todavía, tienen un sabor de arquitectura Art Nouveau de reminiscencias nórdicas: de la arquitectura de Gunnar Asplund, o bien de la ciudad de Copenhagen, o bien de ambos, como por ejemplo la Villa San José y la bellísima Villa San Remo. O la Villa Santa Maria, donde aparece de nuevo el tema de los trellis, típico de la época, y la Villa Las Piedras, la casa original de Eugenio Mendoza Cobeña, todas en la avenida Los Castaños.

Y para hablar de arquitectura más reciente, la perdida quinta Alegría, de Arthur Kahn, aun en pie en 2006; la quinta La Muda, diseñada por Tomás Sanabria; la quinta La Barraca, remodelada por Gio Ponti, entre otras casas de Jorge Castillo, Fruto Vivas, Julio Volante, Mario Bemergui...

Finalmente, están las casas atribuidas a Carlos Guinand Sandoz, como son la Villa Guanape o la Villa N. 11. Y la propia residencia de Carlos Guinand Sandoz, la arquetipalmente chorrigueresca Atapaima. Y la casa de Gego, quien trabajara para Guinand como arquitecto, la Villa El Urape. Con el diseño de sus rejas, que es un dibujo sin papel, y quien tomó inspiración -según hipótesis de Frank Alcock-, de los chorros del río Tócome para sus Chorros. Una analogía bellísima.13





El Parque Los Chorros (Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


5. Paisaje incólume
Hagamos memoria urbana. Hacia los años 60, apareció la necesidad de preservar el cauce del río, que no se perdiera. Había habido una situación de invasión en la cuenca del río Catuche por barrios que se empezaron a construir, y aquel cauce era muy bello también. Y hubo la necesidad de decidir "aquí no va a pasar lo mismo, vamos a hacer un espacio publico". Así, surgió el Parque Los Chorros. Allí el paisajismo se sembró de forma natural, muy adelantada para su época, en las orillas del río con los servicios en los flancos, logrando una imagen de un estado como no tocado por la mano del hombre. Hoy en día ha perdido lastimosamente (como a lo que pasa en el Parque del Este) toda la flora superficial, quedando desnudos la infraestructura y el cauce con su paisaje de piedras.

El Parque Los Chorros fue concebido como una magnifica puerta al Avila y una promenade vertical. Fue pensado para llevarnos de la mano por el ascenso gradual hacia la montaña. Las caminerías conducen a los pozos sucesivos. Pero es muy importante también entender que son verdaderos belvederes en la montaña, desde donde se pueden contemplar Los Chorros y la ciudad.

La montaña, en el piedemonte, forma parte del paisaje de este lugar de Caracas. Y es allí desde donde contemporáneamente, podemos admirar la foresta urbana. Esa foresta que es el logro de los 





El viaducto Adolfo Ernst y el Parque Los Chorros (Postal. Asieravenezuela).


pobladores. Es decir, los jardines de las casas; porque no es la obra de una plantación por decreto, sino que es producto de cada quien en su casa haciendo un jardín. 
Y el resultado es este bosque. Un bosque cuya flora que ha sido dibujada por el paisajista Francisco Oliva Esteva, de la manera mas bella posible. Una flora de gran riqueza.

La otra  intervención importante que hubo para preservar el cauce del río Tócome y el mismo Parque Los Chorros fue la Cota Mil y el viaducto Adolfo Ernst. Construido de manera asombrosa para salvar la topografía, salvar el cauce, y salvar el parque. Una decisión de ingeniería, y de infraestructura que hoy en día nadie tomaría. Porque hoy en día lo que suelen hacer es clavar columnas en medio del río Valle. Pero en esa época, no tan lejana, aún no. En esa época se saltaba el vacío para no tocar el paisaje. De allí que debamos aprender de lo que nosotros mismos hemos sido.

La belleza de Los Chorros es inigualable y, afortunadamente todavía esta incólume.14  Por ello, debemos buscar una solución para ayudar al gobierno de la ciudad a iniciar una reflexión más profunda y más responsable sobre la que significa la densificación del área de Los Chorros. Para preservar el carácter ambiental, arquitectónico y urbano de un paisaje regado por las aguas de los manantiales del Ávila.

Si observamos el panorama aéreo de toda esta zona, encontramos que entre la avenida Rómulo Gallegos y el Ávila, dentro del perímetro de todo lo que es Los Chorros está una área que se llama Montecristo. Montecristo se desarrolló mucho después, al sur de Los Chorros, y es toda de densidad baja. Está más cerca del metro, más cerca del transporte público, más cerca de los servicios, y sin

 



La Ciudad Estancial, Memorias Urbanas de Los Chorros II (Postal. CENTRO de la Ciudad, 2016).


embargo vemos que lo que se está desarrollando es el norte, la zona que cuenta un bosque patrimonial inspirado por Henri Pittier y Carlos Guinand Sandoz y una colección de arquitecturas únicas en el valle.

Entonces, nos preguntamos: cuál es la razón de ser de todo ésto? Dónde se debe densificar? Esa historia no tiene porque desaparecer necesariamente. Porque la ciudad tiene que crecer, y la ciudad se tiene que desarrollar y la ciudad tiene que ser próspera. Pero, acaso la ciudad tiene que ser próspera a costa de su propia historia? Porqué no densificar mejor donde no existen prácticamente valores urbanos, paisajísticos y arquitectónicos, donde es más lógico que todo ocurra? Cuándo podríamos expandir las calidades de Los Chorros, haciendo que el verde llegue hasta la Rómulo Gallegos? Porqué no sembrar Montecristo como sembraron los primeros vecinos? Allí los edificios altos tendrían en verdad sentido y mantendríamos intacto el carácter de Los Chorros.

Impulsemos, pues, un nuevo Plan Maestro para Los Chorros. Moderno, pero en el sentido contemporáneo de la palabra. Un plan más amplio, que tenga en cuenta la memoria urbana, que aporte ideas para el futuro y en el cual no perdamos nada de lo que ya tenemos sino que ganemos una ciudad más inteligente y más humana. Una ciudad en la que Los Chorros y su foresta urbana sean un solo Bosque Patrimonial para disfrute de las generaciones futuras.





NOTAS
1. Miguel de Toro y Gisbert. Pequeño Larousse Ilustrado, Editorial Larousse, 1970, p. 437.
2. Frank Alcock, Elías González, Hannia Gómez y Carlos Sierra. La Ciudad Estancial: Memorias Urbanas de Los Chorros (I), Sala TAC, Caracas, 2015: https://www.mixcloud.com/traficovisual/la-ciudad-estancial-memorias-urbanas-de-los-chorros/
3.4. Carlos Sierra. Op. Cit., 2015.
5. Frank Alcock. Ibid, 2015.
6. Elías González, Idem, 2015.
7. Leszek Zawisza. Breve historia de los jardines en Venezuela, Oscar Todtmann Editores, Caracas, 1990.  
8. E. González, Ídem, 2015.
9. 10. C. Sierra, Ídem, 2015.
11. E. González, Ídem, 2015.
12. Docomomo Venezuela. "Suite IBERIA: la arquitectura de influencia española en Caracas", Sala TAC, Caracas, 2013.
13. F. Alcock, Ídem (2015)
14. Hannia Gómez. "La ciudad estancial", El Nacional, Caracas 1 de diciembre, 2015: http://www.el-nacional.com/hannia_gomez/ciudad-estancial_0_748125366.html




Publicado en: Opinión, @ELNACIONALweb,  Caracas, Mayo, 2016.