Mostrando las entradas con la etiqueta Paseo de La Castellana. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Paseo de La Castellana. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de febrero de 2016

Retroceso



1. Plan Maestro del Parque José Maria Vargas  (f. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


"Nada de lo que hubo se borra jamás del todo".
Javier Marías.1

1. Nueva alarma
Apenas inicia el 2015, y ya nos enteramos con gran tristeza de una gigantesca afrenta en ciernes para la ciudad que sin embargo se la presentan a la gente como la gran panacea: el llamado a un concurso engaña-bobos titulado "Amenidades urbanas".2 Esta desenfocada operación viene desde diferentes instancias del gobierno que están haciendo un llamado para diseñar "un sistema de trece proyectos de espacios públicos integrados a la Avenida Bolívar de Caracas". La convocaría la hacen ofreciendo Bs. 30.000 a cada "colectivo" que participe, -algo insólito en materia de concursos, donde generalmente lo que hay siempre es que pagar una inscripción y no al revés-. Así que no dudamos que aquí, como están las cosas, ávidos de la dadiva participe hasta el gato, incluso gente no profesional en la materia. Horror.

El problema se resume así: la Avenida Bolívar del Plan Maestro el Parque Vargas (1985), aprobada por todas las instancias de la ciudad en su momento, fue proyectada como un espacio publico continuo a escala metropolitana. El modelo son las mejores avenidas monumentales del mundo civilizado: los Campos Eliseos, el Paseo de la Reforma, el Paseo de La Castellana, la Avenida 9 de Julio, donde la escala de los ámbitos urbanos esta pautada por la escala de la ciudad: una gran avenida, unas amplias aceras adoquinadas de treinta metros de ancho cada una, y unas alamedas lineales con árboles y áreas verdes que, como una larga cinta verde se concibieron para cobijar y acompañar a los ciudadanos DE TODA LA CIUDAD en su transito desde y hacia el Centro Histórico.

Lo que se busca ahora con este concurso, en cambio, es el parcelamiento de la franja verde para servirle de "amenidades" a los recién construidos edificios de viviendas que están enfrente o en sus cercanías. Es decir, darle servicios solo a la población de esos apartamentos y no como lo merece el eje principal de la ciudad: a toda Caracas. El concurso presenta en sus bases a los espacios verdes lineales del Parque Vargas picados en "lotes" numerados! Es la fatal partición de un espacio publico -que tanto le costó a la ciudad conquistar-, ahora dividido precariamente en un parque infantil aquí, un pedestal de arte allá, una cancha aquí, y mil fragmentarios usos, como bien esgrimen en su leitmotiv grafico el logo y afiche del concurso. Una avenida cívica monumental convertida en una serie de parches que luego seguramente serán privatizados… y cercados!


 
2.Vista del Paseo de la Castellana, Madrid (f. madridalfondo.blogspot.com/).



2. Respeto por los caraqueños
Pero que les pasa, queridos compatriotas? Sabemos que ustedes también quieren mejorar la ciudad. Pero, así? Hagan memoria urbana. Paséense por Madrid, caminen los Campos Eliseos, recorran el Paseo de la Reforma: los usos cívicos, deportivos, culturales, para los niños y los ancianos y los jóvenes, todos esos usos y amenidades urbanas se insertan comedidamente en el parque teniendo en mente a todos los ciudadanos, bajo las fronda continua de las amplias áreas publicas de sus magnificas avenidas. Su monumentalidad y calidad ha convocado las iniciativas con calidad en el tiempo… Esa es la manera de actuar. No al revés.

En verdad desean seguir olvidando y desconociendo lo conquistado por los caraqueños? Van a desdecir de lo logrado por nuestros notables? Es que Fruto Vivas, Tomás Sanabria, Juan Andrés Vegas, Carlos Gómez de Llarena, Antonio Cruz Fernández, Moisés Benacerraf y todos los profesionales y autoridades de la ciudad que idearon el Parque Vargas son despreciables para ustedes? Ambas franjas del parque lineal, y los espacios públicos anexos al sistema original, repetimos, aprobado en Ordenanza de Diseño Urbano por todas las instancias de la ciudad en su momento, es lo que hoy ustedes destruirán si se llegaran a construir los fragmentarios proyectos a los que convocan con este concurso. Terminando de acabar con la mas importante oportunidad que ha tenido nuestra capital de tener un espacio urbano a la escala y con la dignidad de una gran metrópolis. 

Piensénlo bien. Hay  mil zonas de la ciudad sin proyecto de diseño urbano alguno: Catia, los barrios… no el Parque Vargas. El concurso es otro.






NOTAS
1. Javier Marías. Tu rostro mañana,  2002, p. 192.
2. Concurso Amenidades urbanas: http://amenidadesurbanas.tumblr.com/



Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 27 de enero, 2015: http://www.el-nacional.com/hannia_gomez/Retroceso_0_563343818.html

jueves, 5 de abril de 2007

Madrid en la Baralt

Gran Vía, Madrid. Antonio López García (1974-81).


Villa, corte y semblanza.
Ya es tiempo de que descubramos las ciudades invisibles de Caracas. 
La Caracas vasca, la de la Barceloneta, la champselysseana, la del Trevisso, la madrileña. Desempolvemos, para empezar, esa tajada de tiempo que alguien plantó, 
esperanzado, en el dorso oeste de la ahora marginal avenida Baralt.

Mi cuadro favorito de Antonio López García, pintor español, es aquel que enseña una gloriosa vista de la Gran Vía de Madrid, desde su puerta este al Paseo de La Castellana. Reposando sobre un plano de asfalto, el óleo presenta sólo una imagen parcial de la avenida que se fuga a la vuelta de su curvatura ascendente.

Sin embargo, con ello logra contarnos casi todos los temas, caracteres y fisonomías de la arquitectura urbana. Relata cómo el protagonismo monumental de los edificios que están en primer plano escogen, para expresarse, la emblemática forma de la torre, la cual se apodera de toda la avenida, y va infiltrándose vía arriba hasta convertirla, justamente, en una gran vía de torres; luego ilustra cómo la piedra de sillería ha hecho entrar en cintura a todo lo allí erigido, y cómo de esa manera ha hecho de la avenida una larga y curveada cinta tallada, ahormada por la norma de la piedra; finalmente cuenta, mostrando sólo el escorzo de algunas de las fachadas que la forman, cómo éstas se hermanan en la línea horizontal rigurosa de sus bajos y en la línea horizontal accidentada de decoraciones de sus crestas, realzando el frente construido con un gran y organizado porte arquitectónico. Las tres pinceladas del maestro se detuvieron allí, donde están las claves urbanas de la belleza de la calle: torres, piedra y líneas contínuas.

Mas cuando, entrecerrando los ojos, admiramos de nuevo esta Gran Vía, ya no la vemos más al pie de la letra. Su mundo de formas se hace profundamente familiar. Y es que ver una ciudad es una de las cosas más subjetivas del mundo. Cada quien tiene sus visiones personales de la ciudad donde vive y de las demás ciudades, aún sin quererlo. Por ello, de las múltiples ciudades que conforman éso que se llama Madrid, de la ciudad carpetana a las orillas del Manzanares, de la Madrid heroica, de la romántica, de la burocrática, de la imperial, del asentamiento cortesano, del paraje famoso por la transparencia de su aire, de la Babilonia española, del arca del mundo, yo me he quedado desde hace tiempo con ésta de las torres pintadas en este cuadro. Y escribiendo este texto me he dado cuenta del porqué.

Desde hace casi medio siglo, resistiendo a los embates de la anarquía que ha ido arrasando con todo lo que hubiera de digno en los alrededores, se levanta un edificio en la Avenida Baralt de Caracas. Es lo que en argot urbano llamaríamos simplemente otro “edificio entre medianeras”. Mas en el erial inútil en el que se ha convertido esta avenida de la capital no hay medianeras más plenas de justezas que éstas.

Como los restos urbanos de una Caracas boulversé, las formas del edificio nos asaltan sin preámbulos: una nobleza de piedra entre los impúdicos galpones de una fritanga y una agencia de lotería. Estoicas, y resistiendo impecables quizás por la certeza de pertenecer a una ciudad que despertó –y desde hace tiempo- nuestros amores, las volutas de las verjas, las normas simuladas con habilidad de la sillería ficticia, los amantillados penachos del remate, la planta baja señorial, el espacio de la escalera. Como un intervalo finito en el largo desarrollo norte-sur del episodio urbano frustrado que es la avenida, el edificio es, sin embargo, su disculpa, su esperanza, su última o su primera piedra.

Sobre el magnífico portal de mármol negro, aparte del catastro, 15-05, se lee, en siglas de bronce, un nombre. No casualmente, es el nombre de ese otro lugar que traducía también nuestras preferencias pictóricas: Madrid.


Edificio Madrid, Caracas (f. Ramón Paolini, 1994. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).



Publicado en: Arquitectura, El Diario de Caracas, Caracas, 30 de Octubre de 1994.