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sábado, 17 de abril de 2010

Directo al corazón

La Torre Pirelli (urbanity.es

 

  
De todos los edificios que hiciera Gio Ponti en Italia, es la Torre Pirelli (Milán, 1956), impactada fatídicamente el jueves pasado (2002) por una avioneta, la que más se conecta con la historia de la arquitectura moderna venezolana. Esta vez, el recuerdo del atentado del 11 de Septiembre contra las Torres gemelas, nos hizo por un momento entrar en pánico y temer la caída de éste rascacielos también, aún cuando fuera evidente que la magnitud del impacto y las características estructurales del edificio no lo hubieran permitido.

De todas maneras, a primera vista lucía muy sospechosa tánta puntería para clavarse justo en el medio del pecho a altura del piso 25, 26 y 27 frente frente a la Piazza del Duca d’Aosta, en el centro de Milán, a su vez, capital financiera de Italia. Por más de que se clame a los gritos de Mayday del siniestrado piloto, ya uno no sabe a qué atenerse hoy en día…vemos tántas cosas. Sin duda que es muy extraño, aunque en el momento que escribo esta columna ya las autoridades estaban dejado de lado la tesis del atentado terrorista, y estaban hablando del supuesto suicidio de un piloto de cierta edad, de suma pericia y de elevadas deudas.

En todo caso, ver a la hermosa torre pontiana acribillada, el “Pirellone” –como la llaman los milaneses- defenestrada, la lámina de vidrio contínua de 130 metros de altura de la que Ponti estaba tan orgulloso, vuelta añicos (los escombros y el impacto llegaron a atravesar el edificio y salir por la otra fachada, la norte), la escultural estructura concebida junto a Pier Luigi Nervi puesta a prueba justo cuando la torre está por cumplir medio siglo de gallarda presencia contra el cielo de la ciudad lombarda, nos ha dejado más que tristes.

Ponti, y su Studio Ponti, Fornaroli & Roselli, entró a diseñar la Torre Pirelli justo cuando venía de diseñar y estaba a punto de inaugurar la Villa Planchart (Diciembre, 1957) en Caracas. Ambos edificios comparten las mismas aspiraciones formales y teóricas de este punto en la vida del arquitecto, que hacia los años cincuenta deseaba expresar la “virtud meditativa y el deseo tenaz por la perfección formal, estructural del diseño”. En el Pirelli ésto se lograría mediante una sola palabra: exactitud. Es con el refinamiento de la expresión estructural del edificio que alcanzó su primordial importancia en la historia de la arquitectura. Cincuenta años después, sigue siendo el edificio más emblemático de Milán.

Es la Torre Pirelli un rascacielos limpio, radiante, que hace caso omiso de aquella máxima pontiana “la arquitectura es un cristal”.2 Tallado como un diamante, con una planta también en forma de diamante que alberga el famoso corredor que se adelgaza hacia los extremos, esta torre es, tal como lo calificara el mismo Ponti, sumamente “audaz y hermosa”, e influyente. Su volumen se parte en dos secciones: una hacia el frente, hacia la plaza, donde está la estación ferroviaria central y el centro de negocios de la ciudad, y otra hacia atrás, ubicando, como era típicamente pontiano y ocurre también en la Villa Planchart, los servicios (núcleos de ascensores y aseos) hacia la parte trasera, dejando libre a la arquitectura para que las plantas disfruten de las mejores vistas. Este hecho, unido a la fuerza que confiere a la estructura de concreto el núcleo de ascensores, contuvo al accidente a ir a mayores, ya que la avioneta no logró pasar de allí.

Dos largas ranuras verticales fueron practicadas en los cantos de la torre, enfatizando la liviandad de los planos de vidrio y concreto de las dos fachadas principales, aperturas que también están presentes en la Villa Planchart en las logias/balcones este y oeste mediante un recurso algo distinto de oradación de los planos laterales. También en la VillaPlanchart reconocemos el gran techo que remata la torre, esa alada visera de concreto que tánto ha influenciado a los arquitectos venezolanos en todas las décadas subsiguientes del siglo pasado y de éste. Ambos edificios hermanos, se adornan con un parecido y refinado sistema de valoración nocturna de sus arquitecturas, de una iluminación escondida que marca sus líneas.

La torre de concreto fue hecha para resistir el tiempo y el movimiento. Fue notoria la difusión en las revistas de arquitectura de la época del corte transversal del edificio, donde se apreciaban la mole de las tres filas de columnas que se adelgazaban hasta tocar la visera final, y los refuerzos horizontales de las placas. Dice Ugo La Pietra en su libro Gio Ponti que “uno de los problemas técnicos a ser resueltos fue cómo insertar elementos rígidos, como los paneles de la fachada y los paneles de las paredes móviles (en las oficinas), en una estructura de concreto reforzado sometida a oscilaciones elásticas”.3 Nadie se imagiba hasta dónde podría llegar los extremos de esa oscilación brutal en un trágico instante. El problema se resolvió fijando los paneles de vidrio de la fachada con una conexión del tipo “bloque silente”, que permite el movimiento independiente de todos los elementos. Esto es lo que nos hace ver cómo la fachada en el perímetro del boquete parezca incólume, limpia, apesar del destrozo absoluto a pocos centímetros.

“La forma finita”, escribía Ponti, “es decir, la composición, se enfrenta al infinito ritmo de las elementos repetitivos”.4 Era su deseo extremar la inventiva estructural como soporte de una nueva, genuina forma arquitectónica, “lejana de cualquier rutina estructural”. Esta búsqueda suya por la solidez constructiva, por la incorruptibilidad de los materiales, por luchar contra la falta de expresividad arquitectónica, debía “transportar el edificio a un plano poético”.5 Poética, sin duda que es hoy más que nunca la Pirelli, resistiendo con su arquitectura exacta el embate del tiempo, del conflicto y de la fatalidad.



La fachada de la Torre Pirelli tras el siniestro.




NOTAS
1. Leon Battista Alberti. De Re Aedificatoria.
2. Gio Ponti. Amate l'architettura.
3. Ugo La Pietra. Gio Ponti, Rizzoli.
4. G. Ponti. Op. Cit.




Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL, Lunes 22 de Abril de 2002. 






domingo, 28 de junio de 2009

Torres de planos

La Torre Pirelli tras el choque de una avioneta suiza Rockwell Commander 112 de un solo motor, el 18 de abril del 2002 (f. swissinfo.ch).





1. Con la faz abofeteada
La Radio Popolare de Milán había decidido ayudar a la hija del arquitecto en hacer pública su protesta frente a lo que lucía como una amenaza cierta: los actuales inquilinos de la Torre Pirelli (1959), obra del maestro de la arquitectura moderna Gio Ponti, recientemente dañada tras el choque espectacular por la avioneta de un suicida, estaban pensando en hacer una “reinterpretación” de la fachada al ir a emprender rápidamente las costosas reparaciones (la torre fue prácticamente atravesada de lado a lado). Tan grave desprecio de los sublimes proyectos de Nervi y del Studio Ponti, Fornaroli & Roselli estaba suscitando en toda la ciudad una acre polémica. ¿Cómo era posible que hoy en Milán, la capital italiana del diseño, pudiera siquiera considerarse la posibilidad de una reconstrucción libertina-no respetuosa del edificio? ¿Será el espíritu de los tiempos?

La Radio Popolare, emisora tradicionalmente luchadora y denunciante de toda injusticia sabía que aquéllo solo podía explicarse por la poca cultura de los jefes de las oficinas oficiales que ocupan la Pirelli (algo así como la gobernación local), a quienes el exquisito diseño original de Ponti, imagen de toda la ciudad, les importa un bledo: les basta con que la torre siga dominando la plaza. Para muestra de ésto, estaba su amenaza reciente de imprimir sobre los vidrios de toda la fachada sobre la Piazza del Duca d’Aosta su logo gigantesco… una abominable práctica publicitaria que solo abunda en países donde el respeto por la cultura arquitectónica no existe. Valga como ejemplo local el ignominioso trato que le están dando a la Torre Polar en Plaza Venezuela sus inquilinos, dueños y anunciantes, con el vulgar aviso gigante (donde, en este momento (2002), “Sí Hay” abuso contra la ciudad), que mancha y borra la noble presencia arquitectónica de este favorito ícono moderno de la ciudad, como si fuera una bofetada propinada en su mismísima cara. La Pirelli se salvó por poco de ésa; la Polar, lamentablemente, no.

2. Como era
Pero aunque en Caracas vivimos en medio de una barbarie urbana, pudo nuestra ciudad acudir en ayuda de Milán. Librado el “Pirellone” por el clamor popular de la afrenta de la despreciable valla en su fachada, corría todavía un nuevo riesgo: el de verla reconstruida libertinamente con un detallado distinto, el de verla ocupada internamente con otros diseños de tabiques y plafones distantes de los originales esquemas de espacialidades internas. Estos diseños ya no emplearían los finos detalles originales pontianos.

Aunque todos los planos de la torre están guardados en la Universidad degli Studi di Parma en el Archivo Ponti, y aunque sendos juegos de copias se guardan en los depósitos del edificio, nadie garantizaba que serían seguidos al pie de la letra. Es entonces cuando Radio Popolare, en su emisión en vivo del pasado Jueves 25 de Abril de 2002, a las ocho de la noche, decide entrevistar a la hija del arquitecto. “Puede decirle a nuestros oyentes, ¿Qué opinión guarda usted al respecto?”
 
Letizia Ponti no vaciló. Había estado estudiando por días su respuesta. Y se había paseado por algunas notables reconstrucciones: la del Pabellón alemán de Mies van de Rohe en Barcelona, que no fue destruido, sino desmantelado en 1929; la polémica sobre el sustituto potencial de las siniestradas Torres Gemelas; los muchos casos de reconstrucciones en Europa tras la Segunda Guerra Mundial, Berlín, Varsovia; la obra póstuma de Wright. De todos éstos, finalmente seleccionó un caso extremo para ejemplificar lo que hay que hacer con la obra maestra de su padre: la historia de las dos reconstrucciones de las fachadas de la Torre Europa de Caracas tras sus dos siniestros, reconstrucciones hechas exactamente según sus planos, y que honran a nuestra ciudad al punto de poder ser citadas como ejemplo.

Y así lo dijo al periodista: “La Torre Pirelli debe ser reconstruida como era, al igual que lo fue la Torre Europa de los arquitectos Benacerraf, Fuentes & Gómez en Caracas. Sus planos deben ser vueltos a usar, y su arquitectura reconstruida exactamente en toda la belleza de sus detalles”. Es decir, queridos oyentes, si en Caracas lo han logrado, si en esa lejana ciudad, abatida por la anarquía, la desmemoria y el irrespeto, lo han logrado, queridos milaneses, entonces con más razón debemos de hacerlo nosotros aquí... Cabe recordar que Letizia Ponti conoce bien Caracas desde los años cincuenta, cuando vivió junto a sus padres el maravilloso episodio de la Villa Planchart. Un puente arquitectónico y humano se tendió entre ambas ciudades desde entonces, del cual este testimonio radial es una nueva prueba.

3. Planimetrías como garantía
Aseguran quienes han dado la lucha en el resguardo de la memoria urbana de las ciudades de Venezuela, que luego de las derrotas sucesivas o del desconsuelo, lo único que deja una esperanza es el testimonio que podamos hacer de las arquitecturas y de los fragmentos urbanos amenazados. Levantar, fotografiar, dibujar, describir, relatar.

El más grave problema, por ejemplo, que enfrenta el triunfo del reciente amparo para proteger los conjuntos urbanos patrimoniales y las arquitecturas de la Avenida Lecuna, es la falta de registro de lo que antes había. La magnífica Torre Pirelli puede ser reconstruida, porque sobran los elementos para hacerlo; no hay nada más hermoso que ver el archivo de planos originales en canson de la Torre Europa guardados en su archivo. Pero, ¿qué hacer con El Conde, qué hacer con las arquitecturas anónimas de La Lecuna y de San Agustín del Norte? ¿Dónde están los cuadros de Canaletto o las fotos de Atget que nos permitirían reconstruir o siquiera reinterpretar lo que tan injustamente nos han arrebatado?

Esta historia de dos torres que mutuamente se ayudan a través del océano, es un llamado a la reflexión, y a la necesidad de que los organismos competentes y las universidades se aboquen, con urgencia, a registrar, registar, registrar nuestras frágiles realidades urbanas, calle por calle, edificio por edificio de caraqueña arquitectura... en torres de planos.



La Torre Pirelli, Gio Ponti (f. Sergi, 2007. Flickr.com).




Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL, Caracas, lunes 5 de Mayo de 2002.