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viernes, 20 de septiembre de 2019

Caracas perdida (II)


1. El edificio Pigalle y su icónica valla tipográfica, en los 1950s  (f. Postal. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


"Nada de lo que hubo se borra jamás del todo (…)
pero hay imágenes que se quedan grabadas, aunque duren un destello".
Javier Marías. 1

1. Fracaso del duelo
Penosa es la cuenta que la historia de la arquitectura oficial hace de los edificios y los lugares que han desaparecido en esta ciudad. Nadie sabe si es porque a nadie dolió nunca en verdad que desaparecieran o porque nadie se ha tomado aún el trabajo de registrar de un todo las desapariciones para que la pérdida alcance así la dimensión que debería tener en nuestra cultura urbana. Lo cierto es que la lista oficial de los decesos célebres, de tan trillada, ya no hace mella a nadie, quedando las lavadas imágenes del Hotel Majestic y del Colegio Chaves, de Puente de Hierro y de la rotonda del Teatro Municipal, tristes y aisladas como unos episodios apagados por su singularidad, inocuos por su misma intrascendencia como catástrofes.


2. Pueblos y ciudades fantasmas
Caracas es la ciudad de Latinoamérica que menos trazas conserva de su pasado pre-moderno. Nada queda en ella de sus asentamientos preocolombinos, nada o prácticamente nada de su fábrica colonial. En el centro de la ciudad lo que único que permanece legible es el vestigio borroso de su retícula colonial, cada día más desdibujado, salpicado penosamente por los fragmentos de los fragmentos de las ruinas de sus edificios, los cementerios, las capillas, las fuentes, las iglesias, los conventos, los patios y las casas, junto a, éso sí, el recordatorio perenne del mea culpa monumental que dejó grabado Carlos Raúl Villanueva en los portales y en los temas de la re-urbanización de El Silencio, mea culpa que hiciera luego de haber sido él mismo testigo de primer orden de la ola de demoliciones que, en aras del progreso, barrió con prácticamente toda la arquitectura colonial del centro de la ciudad a partir de los años cuarenta.

Hoy, las mejores fotos que tenemos del Colegio Chaves son, justamente, las del Villanueva memorioso, quien exhumó algunos de sus temas en El Silencio en una operación nostálgica que ha sido muy tergiversada en la historia arquitectónica venezolana, cuando los portales de El Silencio, en realidad, son las lápidas conmemorativas de la arquitectura colonial caraqueña.


3. La ola y el laberinto
El desprecio por lo viejo, o mejor, la pasión desbocada, irreflexiva por lo nuevo, se llevó con su voraz ímpetu a gran parte la Caracas tradicional, hoy prácticamente perdida. Pero el problema no es la ola en sí misma. El problema es que la expansión del entusiasmo por la modernización no se detuvo al ya tener una ciudad nueva, sino que se quedó entre nosotros como modus operandi, afectando toda intervención emprendida en la ciudad hasta nuestros días. El hecho de que nadie se detenga nunca a pensar demasiado en lo ireemplazable de ciertos sitios y en lo único de muchas manifestaciones arquitectónicas producidas solamente aquí en esta ciudad, expresiones que conllevan escritas en sí mismas formas más amables de vida urbana, se ha vuelto una deplorable costumbre, inconsciente y automática.

La fábrica colonial y federal, por ejemplo, queda hoy solo escrita en las actas testamentarias que reposan en archivos no arquitectónicos, y su reconstrucción virtual aún no ha sido ni siquiera planteada… Entretanto, las planotecas de Caracas son las principales ruinas de la ciudad, laberintos de torres de moho y polvo entre las cuales es fácil perderse, perder rápidamente la paciencia, y perder doblemente a la ciudad, porque por ese agujero negro se ha fugado y se sigue fugando toda la memoria gráfica de la historia de su arquitectura, su ingeniería y su urbanismo.

Como consecuencia, Caracas sigue perdiendo día a día también su patrimonio moderno: vimos como cayó Campo Alegre, como cayó el edificio Galipán, cómo cayeron el Cine y el edificio La Castellana, y cómo van desfigurándose impunemente ante nuestro ojos las principales floraciones culturales arquitectónicas de nuestra mejor ciudad moderna. Caracas y la mayoría de las ciudades de Venezuela se están mutando en una versión mediocre de Las Vegas, se están erosionando hacia un infinito strip de pacotilla.


2. #SalvemoslaVallaSavoy   (f. Hannia Gómez, 2019).


4. Habla la memoria
La memoria puede evocar, cerrando los ojos y exprimiendo las historias de nuestras vidas transcurridas en esta ciudad. Y junto a los recuerdos, flotan las imágenes en el inconsciente. La memoria excava los sitios abandonados y levanta las capas arqueológicas del olvido, signa la importancia real que tuvo lo que ya no está, para dársela a lo que aún queda, para reclamar por el estudio y el respeto, para dar con las pistas, para apuntar hacia lo que vale todavía. La memoria habla de nosotros… pero hay que hacerla hablar. 

La Caracas perdida está llena de lecciones que han ser recreadas de nuevo, fábricas de estructuras fastuosas, torres de garbo legendario, plazas de gracia funcional, casas de arquitectura soberbia, paseos y recorridos gratos e imperturbables, lugares de encuentro, enclaves memorables, técnicas y conocimientos, costumbres y habilidades… y vallas icónicas, como la Valla Savoy sobre el patrimonial edificio Pigalle (1950s), en Colinas de Bello Monte, ultima demolición y perdida inminente y angustiosa en una ciudad que cada día se sume más en la oscuridad.2 

El saber olvidado de esta ciudad ha de ser recuperado desde el fondo de sus propias arcas, profundas y desconocidas. Solo así podremos aspirar a reconstruir la ciudad, restablecerla y reinventarla para lograr una calidad de vida en el mejor espíritu de la modernidad urbana contemporánea.


3. La Valla Savoy en los cincuenta  (f. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


NOTAS:
1. Javier Marías. Tu rostro mañana, Alfaguara, Madrid, 2007.


Publicado en: Opinión, @ELNACIONALWeb, Caracas, Abril 2 de 2018:
ttps://www.elnacional.com/opinion/columnista/caracas-perdida_277258/

viernes, 12 de abril de 2019

Adiós al Gastizar



Adiós al Gastizar (f. Hannia Gómez, 3 de diciembre de 2016).



"En cada vestigio se rastrea la sombra de una historia siempre".
Javier Marías. 1

1. Muertes anunciadas
Damos el parte de guerra de los edificios demolidos como si se tratase de personas. Porque sus presencias en la ciudad son así, humanas. Y sus ausencias también.

Queremos dejar constancia de que la demolición del pasado 3 de diciembre del edificio Gastizar (1950-2016) en la Avenida Orinoco de Las Mercedes, Caracas, Venezuela, es una de las peores que hemos sufrido en los últimos tiempos en esta ciudad.

Es la más desalentadora, porque ocurrió hoy, en 2016. Es la más indignante, por haber sido publicada su arquitectura en 1983 con todos sus planos junto con los de su pareja inmemorial -desde ahora en eterno duelo-, en el otro lado de la misma calle, el edificio Donosti, en La vivienda multifamiliar en Caracas 1940-1970 por el Instituto de Arquitectura Urbana;2 por haber sido esta obra preinventariada por la Fundación de la Memoria Urbana para el Instituto del Patrimonio Cultural y estar online desde 2008, 3 y por haber sido admirada en una magnifica exposición en 2015, "Suite IBERIA: la arquitectura de influencia española en Caracas", por Docomomo Venezuela y la Embajada de España en Venezuela.4

La denuncia de Patrimonio en Peligro la habíamos hecho en todas las instancias competentes hace un año entero, desde que nos enteramos de la amenaza que pesaba sobre el noble caserío Neovasco, de inolvidable rotulo, obra del diseñador y constructor donostiarra D. Miguel Salvador Cordon. Pero aparentemente en nuestra golpeada ciudad, amparo judicial mata informe patrimonial.


2. Nuevas estrategias
En un país donde la primera oficina de Patrimonio tiene inexplicable e irresponsablemente congeladas todas las nuevas declaratorias y donde todos los Municipios están en mora con los ciudadanos porque no terminan de crear sus Direcciones Municipales de Patrimonio con sus propias listas de Patrimonio, no es posible proteger la Memoria Urbana de nuestras ciudades. La lucha tiene que ir ahora en este sentido. De nada le valió al Gastizar todo lo que hemos descrito anteriormente. NO hay protección. Y esto hay que cambiarlo.

Así, pues, dejemos de buscar culpables. Corrijamos la estrategia. Sabemos que tanto en el IPC como en la Alcaldía hay personas valiosas que quieren superar para siempre esta negra etapa de las declaratorias suspendidas, el escaso seguimiento y la poca protección.

Lo que hace falta es que los conminemos sin descanso a ello. Si para algo ha servido -si es que posible pensar asi- la dolorosa demolición del edificio Gastizar este fin de semana pasado en Caracas, es para haber constatado cuán grande es la conciencia que hoy existe entre nosotros por el Patrimonio y la Memoria Urbana. Somos muchos los indignados. 

Trabajemos con más fuerza juntos 

#PorNuevasDeclaratorias 
#PorNuevasDireccionesMunicipalesdePatrimonio 
#PorlaMemoriaUrbana



NOTAS
1.  Javier Marías. Tu rostro mañana, Alfaguara, Madrid, 2002, p. 229.
2. "Edificios Donosti y Gastizar". La vivienda multifamiliar en Caracas 1940-1970, Instituto de Arquitectura Urbana, Caracas, 1983, pp. 28-31.
3. "Edificio Gastizar". CARACAS MODERNA, Preinventario Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas 2005-2007, Instituto del Patrimonio Cultural/Fundación de la Memoria Urbana, Caracas, 2006: http://fundamemoria.blogspot.com/search/label/Ed.%20Gastizar
4. "Ricamente guarnecido", Suite IBERIA: la arquitectura de influencia española en Caracas, Embajada de España en Venezuela, ACID, Docomomo VE, Sala TAC, Caracas, 2015: pp. 92-97.



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALweb, Caracas, Diciembre, 2016: http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/adios-gastizar_24567



martes, 26 de marzo de 2019

Un Villanueva menos

Quinta Marfingra, El Paraiso (f. 2012. Archivo Fundacion de la Memoria Urbana).



 Todos somos más pobres hoy. Este Jueves Santo (2012) la ciudad fue golpeada brutalmente de nuevo con la demolición ilegal de cuatro casas en El Paraíso, dos de las cuales eran Bien de Interés Cultural de la Nación. Los patrimonios culturales destruidos son la Quinta Helena (Gabriel Bruxeda y García, 1932) y la Quinta Marfingra (Carlos Raúl Villanueva, 1941).

Pero, ¿qué significa haber echado abajo estas dos piezas irrepetibles de la historia de la arquitectura caraqueña? La zig-zagueante Helena era el mejor chalet Art Déco de El Paraíso. De columnas cilíndricas y una memorable cubierta inclinada que era toda ella una sola moldura geómetrica, reflejaba como ninguna otra arquitectura en la Avenida Páez los ecos del cercano Pabellón del Hipódromo.

Peor aún, Marfingra, frente a la Plaza Páez, con su arquitectura neocolonial, era el crucial eslabón arquitectónico que vinculaba a la Maestranza César Girón  y al Hotel Jardín de Maracay con la re-urbanización de El Silencio. Blanca y elegante alrededor de un patio central ceñido por columnas panzudas y arcos rebajados, estaba llena de ensayos de portales mozárabes y neocoloniales. Villanueva se sirvió de ella para hacer el esbozo de lo que serían los de El Silencio. Era Marfingra en verdad, sépanlo todos, una casa-cuaderno de apuntes del maestro.

Ambas han caído por obra de manos criminales. Y nosotros, con ellas.
 
Quinta Helena, El Paraiso (f. Sara Maneiro, 2006. Archivo Fundacion de la Memoria Urbana).


Publicado en: Ciudad, EL NACIONAL, Abril 16, 2012.