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domingo, 22 de septiembre de 2019

Promenades


1."Cuadros en una exposición". Víktor Hartmann, 1873.


Ad Perpetuam Rei Memoriam. 1

I. Libros en una exposición
En 1874, el compositor de San Petersburgo Modesto Mussorgsky compuso una suite de piezas para piano inspirada en la exposición póstuma de pintura de un amigo, el artista y arquitecto Víktor Hartmann (1834-1873). La tituló "Cuadros en una exposición". En su homenaje, Mussorgsky quiso "dibujar en música" los cuadros expuestos, muchos de los cuales eran arquitecturas y lugares de ciudades, como "El viejo castillo", una alameda de las "Tullerías", o "La Gran Puerta de Kiev": el proyecto de Hartmann en estilo ruso antiguo de un monumento al zar Alexander II. Entre pieza y pieza de la suite, como entre pintura y pintura de la exposición, se evocan los pasos de los visitantes, en interludios que muy apropiadamente Mussorgsky tituló "Promenade".

Caminando por la exposición CCS del artista Javier León, el visitante en su promenade también se encuentra con un homenaje póstumo, esta vez a una ciudad que para algunos ya no será nunca más… y para otros está a punto de renacer. Ahora los "cuadros" son ciento cincuenta libros de la historia arquitectónica y urbana caraqueña -entre otros temas-, alineados cronológicamente… y cuidadosamente cerrados.

Lo primero que consigue CCS es dejarnos en shock. Al no más entrar a la sala, el visitante se encuentra inesperadamente paralizado por el asombro; quedamos de una pieza, mientras contemplamos cómo se extiende de manera aparentemente infinita, como un Ávila extendido, la larga cordillera de libros que solo en nuestros sueños habíamos logrado reunir… Lo mejor de todo, es que secretamente también sabemos que l o que aflora ante la vista es sólo la punta de un iceberg… de ese iceberg cristalino y semi sepultado por el olvido que es la monumental historia visual y escrita de Santiago de León de Caracas.



2. El perfil de la montaña (f. Frank Alcock, 2019).


II. El perfil de la montaña
Haciendo un corte longitudinal de la dilatada montaña de libros, podemos trazar su perfil bibliográfico. La hilera de obras que recorre el espacio de la sala, permite leer en ella de manera gráfica la naturaleza de la historiografía de la capital, particularmente la arquitectónica y urbana. Así como, de alguna manera, permite leer también la historia del país en los últimos cien años.

El largo desfile, organizado cronológicamente, arranca en 1924 para detenerse en 2017. Alineados hombro a hombro sobre una línea horizontal, las carátulas van marcando a su paso no solo la personalidad de las diez décadas a lo largo de las cuales se desarrollan, sino también la evolución del gusto, los cambios en la temática, el auge y caída de las bonanzas, las crisis económicas, la densidad de los contenidos, el auge de lo visual, el regreso temporal a los textos de estudio y análisis, el debate urbano, la moda, las preferencias por ciertos formatos, la historia del diseño gráfico, los altibajos y epopeyas de los autores y en fin, la vida, pasión y muerte de las editoriales.

Yendo desde la primera publicación, la línea del perfil de la montaña de libros sube suavemente por los cantos de los libros de los años veinte, treinta, cuarenta y cincuenta como quien remonta el piedemonte de una cordillera, hasta llegar de manera muy visible al salto de escala que trajo consigo la celebración del Cuatricentenario de Caracas en 1967, para luego volver a descender a la depresión editorial que marca el momento actual. El hito lo marca el gigante de la biblioteca lineal: Caracas a través de su arquitectura, de Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Fundación Fina Gómez, de 1969, especie de Pico Naiguatá de los libros de Caracas.



3. El origen de las especies (f. CENTRO de la Ciudad, 2019).


III. El origen de las especies
Debemos volver a abrir los libros que ha inspirado esta ciudad para saber qué cosas tienen para decirnos hoy en día. En particular, sobre sus variedades tipológicas y el origen de sus especies.

Desde los inmaculados libros blancos de los primeros años, de tipografías antiguas, tapas blandas y pasión heráldica, pensados para ser leídos con delicadeza, tan parecidos a los de las bibliotecas en los palacios del Renacimiento, como Historia de la Casa de Bolívar, de Vicente Lecuna y Julio Planchart, impreso por la Litografía del Comercio en 1924.
A los libros de costumbres de mediados del siglo, testimonio del amor de su época por las anécdotas urbanas -y los cuentos de personajes-, bellamente ilustrados y llenos de estampas, reminiscencias y escenas de la vieja Caracas, como La Ciudad de los Techos Rojos: calles y esquinas de Caracas, de Enrique Bernardo Núñez, impreso por la Tipografía Vargas en 1947.

Y, un paso más allá, a los libros llenos de pasión tipográfica y énfasis en el diseño geométrico moderno de los cincuenta y sesenta. Libros que son la expresión clarísima de lo que pasaba en Caracas en esa época, cuando la ciudad entera se contagió de la integración de las artes de la Ciudad Universitaria, y el arte entró en nuestra ciudad. Así también el arte también quiso entrar en los libros.  Con Caracas a través de su arquitectura, de Gasparini y Posani, de 1969, y con otra obra monumental muy importante, Los Planos de Caracas, de Irma Lovera de Sola, de 1967, editado en el formato apaisado de las cartas geográficas, las editoriales inauguran las


4. "Devant les Watteaus au Louvre". Paul Cesar Helleu, 1894 (f. The Bristish Museum).


grandes dimensiones y se preparan para el lujo de las décadas siguientes. Lujo que tiene muchas maneras de expresarse: desde el furor de los fotolibros artísticos en los setenta y ochenta, hasta los grandes formatos explotando todas las posibilidades del lujo editorial de los noventa. Son los años en que los libros apuntan al gran tamaño y la fotografía a color. Coffe Table Books. Y muchas veces, sólo a eso. . Salvo honrosas excepciones, como los dos maravillosos libros de Carlos F. Duarte y Graziano Gasparini, Historia de la Catedral de Caracas e Historia de la Iglesia y Convento de San Francisco de Caracas, de Ediciones Armitano, 1989 y Editorial Arte, 1991. Paradójicamente, los libros que analizan propiamente la ciudad son los menos cuantiosos, y cuando se publican, carecen de todo lujo.

Finalmente, con el cambio de siglo, asistimos al gradual empobrecimiento de las tipologías, que redunda en la merma en tiraje, medios y formatos, expresión de la crisis de estos últimos veinte años, salvo contadas excepciones de muy reciente data, donde el ingenio produjo pequeñas joyas en diseño y contenido.

Lo cierto es que lo que más salta a la vista es que, editorialmente, la ciudad reiteradamente se ha acercado y se ha alejado de sí misma muchas veces, unas prestándose al análisis y las más, resistiéndose a éste. En este sentido, Caracas no ha logrado ser hasta ahora una ciudad lineal.




5. Our Architects en Caracas: arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975, Docomomo Venezuela. La Galaxia, 2017 (f. Docomomo Venezuela).


IV. Algunos ausentes
Los libros que vamos a ver en esta breve selección forman justamente parte de ese gran iceberg sumergido bajo las aguas que mencionábamos al principio, conformado por el resto de la producción editorial sobre Caracas (donde habría que incluir, por supuesto, los libros digitales).

Los libros dedicados a la ciudad se multiplicaron con el paso de los años como las ramas de un gran árbol. Cada generación aportó sus nuevas necesidades, sus propias búsquedas y nuevos temas. Tantos son los nuevos temas, que casi se podría decir que la mayoría de las veces los caminos editoriales llevan a la producción de una sola obra singular en cada renglón.

Todos sabemos que este árbol podría ser muchísimo más frondoso, y ésta es la razón central de que en la fundación CENTRO de la Ciudad hemos aprovechado la oportunidad que nos ofrece esta exposición para señalarlo. Si, contrariamente a lo que hemos visto el siglo pasado en la producción de libros sobre Caracas, la industria editorial se organizara de una vez por todas con fondos editoriales para poder darle oportunidad y continuidad a las iniciativas en todos los temas, otro gallo cantaría.

Desde los libros de jardines a las cartografías de los barrios, desde las guías de Caracas hasta las monografías de arquitectura, desde los estudios urbanos sobre la ciudad contemporánea hasta los registros de patrimonio hasta toda la nueva producción literaria que de nuevo tiene como escenario la ciudad, muestran la riqueza de la temática. Los libros, producidos con tanta dificultad, podrían multiplicarse y diversificarse saludablemente, apuntando hacia esa meta final que es llevar las historias aún por contar de nuestra amada ciudad a todos los rincones y mercados del mundo 




6. Patio central Art Déco del antiguo Palacio de Agricultura, 1938 (f. Rafael Alfredo Márquez Gil, 2015 - Docomomo Venezuela).


VI. Sala de Caracas
En la Esquina del Conde, en el piano nobile -es decir, en el primer piso-, del antiguo Palacio de Agricultura, luego Ministerio de Educación y hoy Biblioteca Municipal Simón Rodríguez, un edificio en exquisita arquitectura Art Déco diseñado entre 1934 y 1938 por el ingeniero Guillermo A. Salas, con esculturas y bajorrelieves del escultor Lorenzo González y vitrales del artista Eduardo Borges Gala, en un espacio de medianas dimensiones que da hacia la calle, existió por mucho tiempo y hasta hace pocos años una biblioteca especializada en la ciudad de Caracas.

Se llamaba la Sala de Caracas. Era una de las siete salones originales de la biblioteca. Se entraba a ella tras empujar una puerta de pesadas hojas de madera talladas, cuyo tema principal son los libros. De altos techos y verticales ventanales, la sala era muy clara, a pesar de estar poblada de muchos anaqueles repletos.

Quien tuvo la suerte de visitarla, seguramente recuerda la riqueza ecuménica de su contenido, la proliferación de publicaciones capitales, la colección de incunables, las curiosidades y los folletos raros de todas las épocas. También la diversidad de los temas, desde la arquitectura hasta la ciudad, desde la poesía hasta la botánica, desde la política hasta la historia. Asombrada ver que todo aquella vasta colección de obras versaba solamente sobre un único tema: Caracas. Era sin duda el tesoro mejor guardado de la ciudad.

Lamentablemente, la Sala de Caracas desapareció. Administraciones nuevas decidieron "mejorar" la biblioteca y dispersaron los libros por todo el edificio. Lo que queda de la refinada colección se ha vuelto material de consulta en desintegración. Aquel remanso de la historia urbana se esfumó.

Hoy, cuando gracias a esta exposición vemos de nuevo reunidos tantos libros de Caracas, en la fundación CENTRO de la Ciudad no podemos sino proponerles: vamos a reconstruirla!



  8. Puerta de la Sala de Caracas (f. Frank Alcock, 2015 - Docomomo Venezuela).


8. Libros en una exposición (CENTRO de la Ciudad, 2019).





NOTAS:
1. Para perpetuar su memoria.


Publicado en: Opinión, @ELNACIONALWeb, Caracas,  Septiembre 3 de 2019:
https://www.elnacional.com/opinion/promenades/



miércoles, 3 de abril de 2019

Arqueología(s) de la modernidad (II)


Caracas (f. Mauricio-Villahermosa).



"Las ciudades solo pueden ser reconstruidas
con los recuerdos de quienes las vivieron".
Claudia Noguera Penso.1

1. De una vez y para siempre
Muchas veces nos preguntan si en esta ciudad hemos avanzado algo. Que si cual es la diferencia -si acaso hay alguna-, entre los tiempos actuales y esos tiempos pretéritos cuando Caracas era una sola desmemoria de sí misma, época aciaga lapidariamente ilustrada para la posteridad por el genial José Ignacio Cabrujas en su celebérrima máxima, "Mientras tanto y por si acaso".

Para responder a la pregunta, hicimos memoria urbana. Y encontramos que por muchos años Caracas fue descrita solamente desde sus graves problemáticas. Sus tragedias, sus carencias, sus horrores. Su cara oscura era la fija de las crónicas periodísticas, de las fotografías de autor, de los análisis urbanos. Diríamos que la vorágine de la realidad avasallante de sus injusticias, del crimen, de la ignorancia, de la mala planificación y de sus muchas mediocres construcciones se repitieron en los medios por demasiado tiempo, haciéndonos creer que esa era su única verdad. Ay, nuestra ciudad, sin remedio. Ay, nuestra malquerida.

Siéntense a pensarlo. Hubo una época hasta hace apenas quizás unos ocho años (2015), cuando ingresábamos la palabra "Caracas" en cualquier motor de búsqueda, y aquello daba dolor. Graficas reporteriles de la basura, de las cloacas vertidas en las calles, de las bandadas de zamuros, de la pobreza y del caos en general, amen de las interminables fotos del lastimoso río y de los barrios en los cerros rodeando la ciudad. Oh desconsuelo, oh miseria.



Serie Edificios de Caracas (f. Yuri Liscano).


Se nos dijo que no, que aquel karma de no haber sido como los incas o como los aztecas o de no haber llegado siquiera a Virreinato en la Colonia (fíjense que repetido el argumento) siguió pesando en nuestra modernidad. Y que -como dentro de una arquitectónica Constitución-, dentro de Villanueva, todo, pero fuera de Villanueva, nada. Que nuestra modernidad también era pobre, y deleznable. Y que mas valía salir de todo eso rápido, a ver si con lo nuevo borrábamos tan triste pasado, y enmendábamos la plana.

Pues resulta que no. Las cosas han cambiado; de aquel tiempo a esta parte, hemos ciertamente avanzado. Llámenlo globalización, virus, contagio, revolución digital, empuje de las nuevas generaciones expuestas a los parajes mas bellos de la Tierra gracias a Internet. O si lo prefieren, como nosotros, llámenlo pura y simplemente, Zeitgeist.2 




Parque del Este e Hipódromo de La Rinconada (f. Tita Beaufrand).


Para comprobarlo, basta hacer de nuevo el ejercicio. Ingresemos la palabra "Caracas" en Google. Lo reintentamos ahora, en este momento, al escribir, sábado 21 de noviembre de 2015 a las 4:37 pm CCS Time. Tras las consabidas panorámicas y vistas cenitales del valle, empiezan a asomarse (entre múltiples pics de Guacamayas visitando amistosamente a sus nuevos amigos, los caraqueños) cosas maravillosas que nadie publicaba al cambiar el siglo: la salida de la Luna tras el Pico Oriental; la vista canónica del Paseo de Los Precursores reflejado en su estanque; las ángulos inéditos de la ciudad tomados desde los barrios; los monumentos históricos en altísima resolución; las vistas nocturnas; las fotos viejas de todos los tiempos urbanos. Y, en cada vez mayor numero, los íntimos lugares personales, y, al fin!: el arte, la arquitectura y los detalles.

Si esta lista nos la hubieran leído en 2000, hubiéramos dicho que se trataba del search tras los nombres "Firenze", o "Praga". Pero la verdad es que en Caracas, la realidad es otra.



Los Próceres (f. Bleiquel Colina).


2. El Otro Realismo
Gracias los ciudadanos armados de sus cámaras y celulares conectados todos en las redes sociales, y gracias también a una amplia comunidad de artistas que han hecho de lo urbano su tema favorito, ya los arquitectos vemos -con enorme felicidad, por cierto-, como estamos empezando a perder la exclusividad de nuestros territorios acostumbrados. Aquella ciudad que se ocultaba del otro lado de la Luna en la demasiado larga noche caraqueña, ahora empieza a despuntar con gloria. Una gloria que, ahora si, emerge de una vez y para siempre.

Sin temor a exagerar, es el albor de una nueva era. Abriéndose camino fuera de los muros de las escuelas de arquitectura, saltando de los ámbitos académicos y del campo de la preservación del patrimonio, la gente esta reencontrando a la poesía en la ciudad. Prueba de ello es la muestra "CARACAS. Selección Fotográfica de Valerie Brathwaite", que, como una nueva edición de las exposiciones en modo "Arqueología de la Modernidad', inauguró el pasado 15 de Noviembre (2015) en la Galería Mobel en Los Palos Grandes.3

Como su nombre lo indica, la muestra trata sobre Caracas, pero vista con nuevos ojos. La artista Valerie Brathwaite, inspirada en la obra de Claudia Noguera Penso sobre esta ciudad, y continuando la saga de las muchas muestras de fotografía que organizara en el Hotel Paseo Las Mercedes, convoca a cuatro fotógrafos a dialogar: Yuri Liscano y Mauricio Villahermosa (propuestos por ella) y Bleiquer Colina y Tita Beaufrand (propuestos por Mobel). Con esta iniciativa, también, Mobel da el salto -que celebramos- de ser una tienda especializada en objetos de mitad del sigo XX, para convertirse en "un espacio expositivo en donde sobre todo se piensa y se quiere a Caracas".4 Es la gente apropiándose finalmente, de manera natural y como era de esperarse, de la belleza de una de las grandes capitales modernas del mundo. Nada mas ello ya da de que hablar.

Como explica Edmundo Hernández "la idea de esta muestra es echar una mirada a esa época (los 50, los 60), a través de una mirada actual y hacer un homenaje a Caracas". Las obras, donde vemos retratados espacios urbanos, edificios, obras de arte urbano y arquitecturas de la modernidad, se confunden en el paisaje interior de objetos y mobiliario Midcentury Modern del lugar. Pero ellas no son vintage: se trata de la mirada contemporánea, sensible, "intuitiva" como bien lo dice Brathwaite, de Mauricio Villahermosa, arquitecto de nombre mas que apropiado, "experto en los juegos de la luz de la Ciudad Universitaria" y en la expresión del espacio arquitectónico y de la escala humana. La foto con que abre la muestra es una foto suya, una panorámica de Caracas, donde encontramos un Avila que se empequeñece por vez primera frente a una vasta y monumental fabrica urbana, "un mar de texturas de edificios modernos".5 La foto, como una invitación, parece decirnos "Escudríñame. Algo maravilloso esta pasando aquí".

En el caso de la obra de Yuri Liscano, convocada en 2003 por el artista y galerista Luis Romero R., con el ojo que le caracteriza, se nos presenta una serie de murales en mosaico vitrificado del artista italiano Ennio Tamiazzo "TAM" y otros murales abstractos instalados en varios edificios de la ciudad. Son fotos de registro, pioneras para su época, pero hechas "con corazón y sinceridad", cuando nadie aun reparaba en ellos.

Mas adelante está la obra de Bleiquer Colina y la de Tita Beaufrand. El, enamorado del Sistema de la Nacionalidad, de esos "Campos Elíseos" caraqueños, en sus vistas tomadas al amanecer del Monumento a Los Próceres y del  Paseo de Los Precursores, fotos tan prístinas que parecen del mismísimo año de 1953. Solo la altura enorme de los árboles nos saca del engaño.

Entretanto Tita, con la fineza y la atención al detalle que le caracterizan, nos recibe con dos imágenes bellísimas, colocadas una junto a la otra. El Parque de Este en una de sus vistas canónicas, desde el Lago N. 9 y el Hipódromo La Rinconada, tomada bajo la gran cubierta de la Tribuna central, ambas tomas con la montaña al fondo, y mostrando sus paisajismos de Burle Marx en la distancia (aunque no demasiado, para que no se les note el deterioro). Y es que la artista, como nosotros, no deja de preguntarse, "Cómo sería esta arquitectura en su época de gloria?".6 Porque su interés, como el nuestro desde siempre, es mostrar la otra realidad de Caracas: su belleza.

Todos aquellos interesados en adentrarse por los fantásticos territorios de este Nuevo Realismo Caraqueño, están cordialmente invitados el próximo sábado 28 de noviembre a las 6:00 pm a una conversación con el profesor Rafael Pereira y los arquitectos Frank Alcock y Hannia Gómez. Invitan Mobel y Docomomo Venezuela. Dirección: Tienda Mobel, edificio Everi, Local 2, Avenida Andrés Bello entre 1ª y 2ª transversal, Los Palos Grandes, Caracas.








 e_postal (f. Docomomo Venezuela, 2015).



NOTAS
1. Claudia Noguera Penso. Caracas Mortal, Oscar Todtmann editores, 2015.
2. Zeitgeist:  espiritu de los tiempos.
3. Exposición "CARACAS. Selección Fotográfica de Valerie Brathwaite y Mobel", Caracas, 2015: https://www.facebook.com/events/1631507873790623/
4. Team Complot. "Caracas, buscando desesperadamente la capital moderna del siglo XX", Complot magazine, Caracas, 11 noviembre, 2015:
http://complotmagazine.com/caracas-desesperadamente-a-la-capital-moderna-del-siglo-xx/
5. (Sic) Frank Alcock.
6. Hannia Gómez. "Entrevista a Valerie Brathwaite, Yuri Liscano, Mauricio Villahermosa, Bleiquer Colina y Tita Beaufrand en Mobel", Caracas, 20 de Noviembre de 2015.



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALweb, Noviembre, 2015.