sábado, 20 de marzo de 2010

La Calle Real Strikes Back

Renovación urbana en la Calle 42, Nueva York (1990).

I. Broadway

Hay calles que se asemejan. En especial si han cumplido una misma función. Tal es el caso de Broadway y la Calle Real de Sabana Grande. Una era el camino diagonal que partía de New Amsterdam en Manhattan hacia el norte para comunicarla con tierra adentro; la segunda, de la misma guisa, salía del centro para abrirse camino al este entre los hatos y las haciendas, rumbo también al hinterland. Calle de Naciente la llamaron en sus comienzos. Un bello nombre.

Por antigua (dicen que el camino ya lo habían trillado los Toromaymas y los Mariches para visitarse) esta Calle Ancha iba a su aire y geometría zurcando el valle, más o menos paralela al río… Si de la misma suerte que en Nueva York la retícula del casco central se hubiera extendido infinita hacia el este como originalmente se pretendía por todo el valle, la Broadway caraqueña la hubiera cortado azarosa, dejando a su paso en la trama neoyorkinas triangulaciones urbanas tipo Times Square y aristas tipo el Flatiron Building… Mas no fue así, aunque obliga a al Eje Mayor de Caracas a amainar su paso para acusar la presencia rural de una "sabana grande". En este combarse un poco, la calle le rinde tributo sin que nos demos cuenta a sus olvidadas capas urbanas trazadas por carretas, dantas y diligencias.

Por ser sede inmemorial del tránsito y del viaje, ambas calles en su inexacto discurrir lineal, han guardado y detentan exacta vocación de puerto, vaudeville y estación. Por allí transcurrimos como viajeros, a la búsqueda de nuevas experiencias, con cierto vértigo por la aventura inminente, y como marchantes, intercambiando mercancías. Ambas broad ways son así en sus respectivas ciudades sedes urbanas del espectáculo y del comercio.

2. Radio City

La vocación de un lugar marca un destino que lo somete a innumerables renacimientos. La Calle Real de Sabana Grande, de haber estado tan vigente una vez (todo caraqueño tiene una historia en Sabana Grande), no ha dejado -a pesar del deterioro- de ser sentida como el centro comercial, intelectual y de entretenimiento de la ciudad.

Si la decadencia y la caída forman parte del mismo arco urbano, ya estamos remontando de nuevo la cuesta del redescubrimiento. Con la reciente decisión del Cabildo Metropolitano de traspasar este principal recinto urbano a manos de la Alcaldía Metropolitana, estamos a la puerta de su recuperación. Súmesele a ésto que toda el área circundante presiona con sus nuevos centros comerciales y actividades de diversión, con sus tiendas y franquicias y restaurantes temáticos -que hasta ayer soñaban cualquier mall suburbano- pero que ahora aspiran estar cerca de nuestra primera calle porque, digan lo que digan, ésta los sigue atrayendo.

Sabana Grande fue la madre del Centro Comercial Chacaíto, es la madre del Centro Comercial El Recreo y también lo será de los desarrollos comerciales de la Zona Rental Norte. Genius loci, territorio imantado, radioactivo, Radio City.

3. De 42nd. Street a la Calle Real: ¿Un proyecto para Disney Co.?

Con sus buhoneros y su anarquía, su falta de vigilancia y su abandono, sus palacios del cine y tiendas legendarias que a pesar de todo no cierran, la Calle Real se asemeja también a la neoyorkina Calle 42. Tiene su mismo tipo de “Pre-GAP allure”, su misma vocación noctámbula… y hasta su mismo deterioro reciente y perspectivas de cambio total gracias a un Plan Urbano a Corto Plazo.

Hasta hace muy poco (1978) en 42nd. Street había el doble de crímenes callejeros que en cualquier otro lugar de Nueva York. En 1984, el director de la Comisión de Planeamiento de la Ciudad aseguraba que esta era “la calle donde la ciudad perdió el control". Llena de tiendas porno y de mercancías baratas, era un desastre. Mas, como dijo el Chairman de Disney Co. Michael Eisner, “un desastre muy romántico”, y con mucho potencial.

Ese año, la ciudad presentó el “42nd Street Development Project”, cuya tarea era "reclamarle" el área al crimen y a la degradación. Pero lo más interesante de este programa de renovación urbana fue su polémico leimotiv: construir un mall en la ciudad con la ciudad misma. Aunque fue duramente criticado cuando se desarrolló (aún hoy -2002- se siguen inaugurando proyectos), lo que vino después en el mundo, es decir, la sanguijuela en la yugular de las urbes en que se han convertido las grandes superficies, enguyendo la actividad urbana varios kilómetros a la redonda, permite que hoy volvamos a ver con nuevos ojos esta posibilidad que tan disparatada nos parecía entonces, planteada por Robert A.M. Stern.

Es Stern, miembro del board de Disney, quien le cuenta a Eisner sobre el derruido teatro de New Amsterdam y de las calidades urbanas y arquitectónicas de la calle. Para echar el cuento corto, el involucramiento definitivo de Disney y su voto de confianza a la ciudad se convirtió en el turning point de toda el área, alentando a otros inversionistas. Una nueva corporación local, la “New 42nd Street Inc.”, veló por la restauración de los teatros, la incorporación de nuevas atracciones, como vastas salas de cine multiplex, y enarboló la memoria urbana del lugar como el emblema del proyecto. Este buscó recrear el ambiente y los usos de su momento más fulgurante (que en Sabana Grande serían los 50’s y los 60’s). La ciudad se vió en la extraña circunstancia de tener que planear algo que estaba supuesto a lucir como no-planificado.

Y hasta ahora parecen haber tenido éxito, a pesar de los temores de de que la cuadra podría haberse convertido en un Disney World de 270 metros de largo. Pero en en uno que llueve y se moja, donde no hay control climático, donde todo respira. Una calle muy real y no City Walk en Universal City. Los croquis de 42nd. Street muestran una versión repotenciada de sí; viejas y nuevas arquitecturas yuxtapuestas, mezcladas con vallas luminosas que intensifican la memoria colectiva del lugar en los códigos de diseño urbano.

Finalmente, en 1992 los líderes comerciales del área garantizaron que el vecindario se volviera limpio, seguro y acogedor, colocando sus propios trabajadores de limpieza y de seguridad en la calle, y mejorando la iluminación de las aceras. Por cierto, ¿sabían que Disney Co. Latinoamérica tiene su sede actual en Sabana Grande?

4. Living Well is the Best Revenge

Todos queremos que nuestra Calle Real de Sabana Grande se revitalice lo más rápido posible. Nada de mercados de buhoneros. Cuando la calle reviva, habrá trabajo formal para todos: en los cines, en los estacionamientos, en las tiendas, en los cafés, en los hoteles, en los restaurantes, en las boutiques, en las joyerías. Para ganarle a la ofensiva suburbana y a la marginalizante en contra de la ciudad, hemos de contraatacar con la ciudad misma. Como diría Ada Louise Huxtable: “hay que re-inventar Sabana Grande”.


Imágenes del 42nd Street Development Project.


Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL. Caracas, lunes 25 de Marzo de 2002

1 comentario:

  1. Fantástico escrito, como siempre. Dan ganas de salir corriendo a Nueva York y a Caracas.
    Aunque sea en esa alfombra voladora de Google-earth.
    Enhorabuena y saludos

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