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martes, 2 de julio de 2013

Armas del Caracas Country Club

Escudo del Caracas Country Club (f. caracascountryclub.com).



Significación heráldica de su escudo o blasón
Los colores de la bandera del Caracas Country Club son el azul, representando el cielo de nuestra ciudad y verde, a los links de golf. Pero veamos como es su escudo. Sobre una cartela decorativa (pergamino) se representan las armas del Caracas Country Club, que consisten en un escudo o blasón partido de tipo inglés (con una punta inferior en ojiva y una parte redondeada en medio de los flancos). A su vez el campo (fondo del escudo) tiene como atributos la misma distribución en tres cuarteles y prácticamente los mismos colores del pabellón de Venezuela.  

El cuartel de la izquierda es en campo de plata, aunque luzca en este ejemplo como azul claro. (Las características heráldicas que le corresponden al color plata son: pureza, fe y obediencia, simbolizando la Luna que abarca estas cualidades. Este metal en el escudo significa integridad, obediencia, firmeza, vigilancia, elocuencia, vencimiento y gratitud). El cuartel está siniestrado de León rampante, de gules (rojo que representa su sangre real y su espíritu generosamente guerrero. Es símbolo de vigilancia, autoridad, dominio, monarquía, magnanimidad, majestad y bravura). Este leon indómito con la cabeza vuelta hacia atrás (contornada) recuerda al caballo blanco contornado del escudo de Venezuela. Tambien recuerda al leon rampante de gules que lleva el escudo de Caracas y que referencia a España. Es el León de la ciudad de Caracas.

El cuartel de la derecha es en campo de oro (semejante al escudo de Venezuela, donde emblematizaba el triunfo. El oro simboliza la nobleza, el esplendor, la prosperidad, sabiduría, magnanimidad, constancia, riqueza, poder y luz. Este metal en el escudo significa magnanimidad y nobleza y servir al rey cultivando las bellas letras). En él está adiestrado de un manojo de cafeto, que tiene tantas ramas cuantas (5) fueron las haciendas que se unieron para formar el club simbolizándose a la vez tanto la unión de éstas bajo su tutela como la riqueza del suelo. Arboles de café que conmemoran las plantaciones de la época así como la primera taza de café que se sirvió en el valle de Caracas.

El tercer cuartel o punta que ocupa toda la parte inferior es en campo de azur, -de nuevo como en el escudo de Venezuela-. (El color azul simboliza a Venus, el aire, y las cualidades de justicia, obediencia, lealtad, piedad y prudencia, con la obligación al servicio y protección de la agricultura ante el soberano y patria). Contiene las siglas del club, as tres “CCC”, un par de golfs cruzados al centro sobre una pelota de golf, emblema de que somos un club de golf.

Finalmente, escrita en una cinta o listón blanco (filacteria), va la divisa breve y expresiva, con la leyenda oficial "Caracas Country Club".

El escudo no leva timbre, es decir, corona, por no representar a una casa real o a un estado.

Escudo del Caracas Country Club, 1930 (f. Archivo Fundacion de la Memoria Urbana).



Publicado en:  Pluscuamperfecto, Entresocios, Caracas Country Club, Caracas, 20 de Mayo de 2013.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Santo oficio


Gaudí: ¿sagrado u obsceno?




Gaudí fue modernista tanto como Hector Guimard en Francia o Hendrick Petrus Berlage en Holanda. Su exótica, extasiada y delirante arquitectura está igualmente enraizada en el liberador racionalismo estructural que preconizara Viollet-le-Duc desde sus Entretiens, basado en las “maneras verdaderas” del Gótico.1 Esa revolución necesaria, sumada a un momento histórico de fuerte nacionalismo cultural, hizo florecer el genio gaudiano; mas lo que lo hizo sublime fue su sed de alcanzar los placeres trascendentes a través de la arquitectura... No olvidemos que Gaudí significa gozo en catalán.

Cuando apenas cumplió treinta y un años le confiaron las obras de la Sagrada Familia, aunque su carrera mística ya estaba planteada en sus obras civiles. Mientras sus colegas atiborraban de ornamento sus edificios, haciendo caso omiso al horror vacuii victoriano, Gaudí manejaba un gusto enciclopédico de repertorios simbólicos, desde los del eclecticismo clásico de su formación, pasando por los de la heráldica medieval y los de la simbología religiosa, hasta los de la realidad natural. Era simbolista como los demás, pero sabio y solemne, lo que lo separará críticamente de la bella liviandad del restante movimiento laico.

Un moralismo y un misticismo totalmente góticos se irán adueñando de su alma. Adquirirá todas las connotaciones sagradas de lo que significa ser un “constructor de catedrales”, para terminar convirtiéndose en oficiante y ermitaño de su propia obra. La Sagrada Familia, ideada por otros, se troca en su “catequesis parlante”.

De dandy y agnóstico pasa a tener la imagen que todos confunden con la del simple beato. Mas la metamorfosis fue a la inversa: Gaudí había crecido por la arquitectura en la fuerza y la pasión del misticismo. De tánto depurar el proyecto de la catedral (se conocen tres proyectos de nave con secciones distintas) esta se hace ideal, pasión, “obra imposible”, siempre proclive de ser perfeccionada.2
 
Que Gaudí sea beatificado a un siglo de su epopeya, en realidad no agrega nada a su figura arquitectónica, pero hincha de orgullo las arcas de la Iglesia. La beatificación reconoce la sabiduría sagrada de su santo oficio: reconforta saber que diseñando también se puede llegar al cielo. Ensimismado completamente en su obra; de espíritu medievalista, introvertido y ocultista; libre y trabajando a plenitud; anciano, pobre, barbudo y feliz, Gaudí proyectaba un halo de santidad. Cuando por ese mismo estado de sublime distracción murió arrollado como un José Gregorio Hernández de la arquitectura, unas monjitas, que se ocuparon de cerrar su despacho en la iglesia, dieron fe del manoseado evangelio que le encontraron sobre la mesa de dibujo: el Diccionario de Arquitectura Medieval de Eugène Viollet-le-Duc.3


La Sagrada Familia (f. www.media.mit.edu/physics/projects/IP/bldg/bi/familia.jpg).








NOTAS
1. Eugène Viollet-le-Duc. Entretiens.
2. Constructor de catedrales.
3. E. Viollet-Le-Duc. Diccionario de Arquitectura Medieval.



Publicado en: EL NACIONAL, Caracas, domingo 6 de Septiembre de 1998; arqa.com: