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viernes, 5 de abril de 2019

El hub de Bello Monte


El Hub de Lower Manhattan. Nueva Estación PATH en Nueva York (f. www.youtube.com).



"Un buen recuerdo vale más que la realidad".
Julio Cortázar. 1
           
1. CalatrAVE
Hace apenas dos semanas en Lower Manhattan, en la ciudad de Nueva York, se inauguraba el muy esperado World Trade Center Transportation Hub o estación PATH (Port Authority Trans Hudson), diseño del arquitecto español Santiago Calatrava.

Tras una gigantesca operación, con una plaza, seis líneas de metro y un costo de cinco billones de dólares, el nuevo nodo de transporte del sur de esa ciudad aporta al sistema de transporte subterráneo además treinta y cuatro mil metros cuadrados de nueva área comercial anexos al Westfield World Trade Center Mall. Pero es la monumental entrada del Hub, es decir, el "Oculus", situada en las cercanías del Monumento Ground Zero, con su estructura de acero hecha de trescientas vigas Vierendeel en dos "alas' de cuarenta y seis metros de alto y su atrio hundido, que ya se ha convertido en el nuevo gran salón de la ciudad, el verdadero Talk of the Town, y del mundo.2

El Oculus partió de la idea de Calatrava de querer hacer parecer la estación a un ave que está siendo liberada por las manos de un niño. El resultado fue el aterrizaje forzado en el vertical contexto del Finantial District de un artefacto que habla más de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia (1998) que del lenguaje de la ciudad de Nueva York. Con ello, los neoyorkinos no hicieron sino sucumbir ante el trend mundial de convertir las nuevas estaciones de tren y de metro de las grandes ciudades en rutilantes Objetos/Espectáculo a escala metropolitana. Tal es el caso por ejemplo, de la nueva estación del TGV de Lyon (1992), del mismo Calatrava (antecedente directo del Hub); de la estación de metro de Dubai (Jebel Ali Free Zone Station) concluida por la firma arquitectónica Aedes en 2012, y de la paradigmático Centraal Station, conocida como la "Capilla Sixtina" de Rotterdam, diseño de Benthem Crouwel e inaugurada en 2014.

Ocupando ampulosamente casi todo el espacio publico de la "Hub Plaza" sobre la cual se levanta, el Hub fue tildado desde el principio de "monstruosidad auto-indulgente". Su critica más brutal, escrita por Steve Cuozzo, critico del New York Post, es una pieza de colección. Se titula: "Aquí llega el Calatravasaurus".3




El Hub de Bello Monte. Nueva Estación Bello Monte en Caracas  (f. Félix Laya, 2015. Hoyvenezuelainfo.com).



2. Ni tan calvo, ni con dos pelucas
A fines de Noviembre de 2015, en otra capital del mundo se inauguraba también luego de larga espera, otra importante estación de transporte subterráneo: la Estación Bello Monte, en Caracas. Al ser la primera de diez estaciones en la línea 5 del Metro de Caracas, con la apertura del Hub de Bello Monte, se hacia realidad el sueno de ver finalmente ver llegar la red del Metro al sureste de la ciudad.4




Vista en Noviembre de 2015 de la Estación Bello Monte (f. elcolinero.org, 2015).
 

Aunque se inauguró sin estar terminada totalmente, con solo una salida al exterior y un anden, y al momento que escribimos estas líneas toda la parte externa de la estación sigue todavía en construcción, ya podemos adivinar por donde vienen los tiros.

Porque, que es lo que nos encontramos en el "Hub Plaza" colinero? Lo primero que nos impacta es que pareciera que el Metro de Caracas se hubiera quedado congelado en el tiempo! Frozen en los 80. Que los años no hubieran pasado desde que hicieron su primera aparición las bocas de estación a lo largo de la Línea 1, con sus salidas tipo cajas de zapato atravesadas en las aceras e irrumpiendo inmisericordemente en el espacio publico. Casi tres décadas después, el diseño, lejos de fundirse en la ciudad, sigue siendo exactamente el mismo: la estación se autoproclama en toda su esplendida pobreza arquitectónica y se olvida la tradición Metro de construcción de espacio publico al pasar por la ciudad.

Puede que ante esta critica se nos responda: "plaza habrá cuando terminemos las obras". Pero un recorte de espacio publico entre dos cajas no es lo que este lugar soñó ser cuando fue creado, en 1950. Cuando era la Plaza Ibarra.

2. Memorias urbanas de la Plaza Ibarra
Hagamos memoria urbana. Gracias a la amistad con que Inocente Palacios, el promotor y urbanizador de Colinas de Bello Monte, distinguió a mi familia, he tenido la fortuna de conocer de primera mano mucha documentación sobre esta notable pieza de la historia urbana de nuestra ciudad. De la mano del arquitecto italiano Antonio Lombardini, el urbanista de Colinas, oriundo de Roma, no podía dejar de tener este desarrollo una entrada digna, una puerta, un espacio publico, que justamente estaba donde hoy se encuentra nuestra vernacula "Hub Plaza".

El lugar era el mas lógico en toda la comarca. Justo a los pies de una singular colina, el desaparecido Topo Bello Monte, donde se encontraba la antigua casa de la hacienda Bello Monte (que no la casa Belle Mount, que estaba al otro lado del río). Y así, en la confluencia de la "Gran Avenida Bello Monte" (hoy Avenida Río de Janeiro) y de las calles Newton y Garcilazo, surgió una discreta media luna, formandose un gran bidente que competía con el de Altamira, donde una calle llevaba hacia el este y la otra hacia el corazón de Colinas: la Concha Acústica.

La Plaza Ibarra, nombrada así en honor a la gran Hacienda Ibarra, de la cual formaron originalmente parte los terrenos de Colinas de Bello Monte, era pequeña y simétrica. En fotografías áreas de la época puede verse, con sus espejos de agua y árboles en los extremos. Lo más importante de todo: justo en ella desembocaba un puente que atravesaba el rio Guaire, y que conectaba Colinas con la Avenida Caroni de Bello Monte.

 
Son los sueños urbanos de una ciudad que necesita despertar. Qué nos dicen, amigos del Metro: estamos o no a tiempo de hacer de verdad la Plaza Ibarra? No vale un buen recuerdo más que la realidad?



La Plaza Ibarra, puerta urbana de Colinas de Bello Monte (f. Archivo Fundación de la Memoria Urbana, 1950).






NOTAS:
1. Julio Cortázar. Papeles inesperados, editorial Alfaguara, 2009, p. 189.
2. ‏Michael Kimmelman. "Santiago Calatrava’s Transit Hub Is a Soaring Symbol of a Boondoggle", Art & Design, Architecture Review, Marzo 3, 2016:  http://www.nytimes.com/2016/03/03/arts/design/santiago-calatravas-transit-hub-is-a-soaring-symbol-of-a-boondoggle.html?smprod=nytcore-ipad&smid=nytcore-ipad-share
3. "Un ciclópeo terminal sobre el que aterrorizantes “alas” han sido insertadas como monstruosos plásticos mutantes extraídos de una película de ciencia ficción de los 50. O mas bien las alas, no de plástico sino de acero, lo que sugieren son dientes afilados hacia abajo por un dentista sádico? O una espina de pescado gigante? El Hub agota nuestra capacidad para los chistes baratos". En: Steve Cuozzo. "New York’s $4B shrine to government waste and idiocy", New York Post, New York City, Agosto 2, 2014: http://nypost.com/2014/08/02/new-yorks-4b-shrine-to-government-waste-and-idiocy/
4."Sin culminar la obra, fue inaugurada la estación del metro Bello Monte", El Colinero,  4 de noviembre, 2015: https://elcolinero.org/2015/11/04/sin-culminar-la-obra-fue-inaugurada-la-estacion-del-metro-bello-monte/


Publicado en: Opinión, @ELNACIONALweb, Caracas, Marzo, 2016.


jueves, 13 de septiembre de 2007

El país azul


Exposición Mundial de Lisboa 1998.




1. Edificios permanentes
La Exposición Mundial de Lisboa, la número cien de la historia y la última del siglo, está por abrir sus puertas el 22 de Mayo (1998). La Capital inmemorial del Atlántico protagoniza una grave crítica urbana del lujurioso despliegue de su alegre antecesora sevillana que “sin tema” dejó una Cartuja plagada de maravillas arquitectónicas con las que nadie sabe qué hacer. La visión deprimente de la espléndida naos vacía del Pabellón de la Navegación fue demasiado: la referencia de la Expo ’98 es más bien a Barcelona ’92 y a la exitosa renovación urbana que permitieron las obras para los Juegos Olímpicos.

El reto fundamental es a la reconversión urbanística del degradado territorio (mil ochocientas hectáreas de vertederos y una patética suburbia). Un nuevo parque inmobiliario, promovido por una compañía llamada simpáticamente Expo Urbe, intenta hacer renacer esta periferia como un nuevo centro para la ciudad equipado por la propia Expo.

En Sevilla los pabellones fueron construidos por cada país participante; allí tuvimos el nuestro. Mas aquí todo ha sido construido por y para Lisboa. Como dice el arquitecto del Pabellón de Portugal, Alvaro Siza Vieira: “la exposición tiene un ambiente dado por edificios permanentes”. Comparándola con la experiencia de Barcelona (la más importante de este fin de siglo), la Expo ’98 nos luce casi tan sensata y ejemplar.

Y no menos hermosa. Los lisboetas (y los visitantes) contarán con una flamante colección de arquitecturas de vanguardia, entre ellas la transparente Estación de Oriente, diseñada por Santiago Calatrava. En el área internacional, los pabellones de los cuarenta países, en siete manzanas y setenta mil metros cuadrados, devendrán luego Centro de Exposiciones de Lisboa.

2. Magallaneros
En Septiembre de 1996 el Ministerio de Relaciones Exteriores convocó un concurso creativo sobre el tema de Venezuela en la Expo ’98. Se buscaban ideas para los contenidos, para un diseño gráfico y, además, para un pabellón. El jurado seleccionó al equipo de los arquitectos Ricardo González, Matías Pintó y Roberto Weil, que presentó con los requisitos un atractivo proyecto de arquitectura basado en el ciclo del agua.

La información real llegaría más tarde. Sabrían que el edificio para el pabellón ya estaba construido. Sabrían que nos tocaron tres módulos de 18 por 18 metros, en total novecientos setenta y dos metros. El espacio asignado es muy bueno: sobre dos avenidas que llevan al agua y una de las plazas interiores, entre Bolivia y Africa del Sur, diagonal a Japón. Durante todo el año el equipo se dedicó a rediseñar la arquitectura (vestigio del proyecto original), pero también a hacer el audiovisual y hasta la música: la mutación del proyecto tripartito de un edificio en el proyecto multimedia de un montaje.
La obra arranca este 28 de Febrero (1998). Ya han licitado las compañías portuguesas que lo construirán en el sitio. Los proyectos están recibiendo sus toques finales: Maciá Pintó y Pedro Sanz afinan el de los contenidos y la museografía; Miguel Noya y Wyzton Borrero terminan el del sonido, la musicalización y la acústica; Roberto Nunes con un equipo formado por Mateo Pintó, Roberto Ramírez y Roberto Sosa culminan el de diseño gráfico; Massimo Dotta finaliza el del audiovisual y la compañía C&M el electroacústico. Pronto embarcan para la tierra de los navegantes…

3. Curso de las aguas desde las fuentes hasta el mar
El país es azul: primero llueve, luego fluye, desemboca, se expande y finalmente se evapora. Una metáfora en metal y vidrio inmersa en una semi-penumbra Soft-Tech, cuyo recorrido total es de veinte minutos a través de tres salas en “L”.

La Sala de la Lluvia, en seis por cinco metros, será un literal “aguacero” de información. Un gran plano de referencia tipo valla luminosa la cerrará por un lado, mientras seis paneles de doble cara de vidrio superpondrán sus lecturas múltiples de los accidentes geográficos lindantes con las aguas. Luego el flujo caerá por una vertiente en la Sala del Río: un largo pasillo ritmado que se ha trabajado como dos orillas enfrentadas, del pasado (izquierda) y del presente. En una secuencia de dieciséis monitores suspendidos, las imágenes de la producción minera y energética se encadenarán como la soberbia corriente en movimiento de un río, en tanto que un largo plano de espejos la duplicarán con el Saludo al Siglo XXI de Alejandro Otero.

El caudal desembocará en la vasta Sala del Mar (diez minutos), manso vacío rectangular de treinta y dos metros de largo con una pantalla de seis de alto, y tres planos reflectantes, uno inclinado en el piso y dos laterales que reproducirán la profundidad marina (como en el Pabellón de Francia en Sevilla). El audiovisual mostrará el recorrido del agua por la geografía, “mas no como un documental”, sostiene Pintó, sino “como un ensamblaje donde la imagen está trabajada en términos plásticos”.

Finalmente, los visitantes se evaporarán de nuevo por la plaza de la Expo. Mas un espacio de información, que es como el envés arquitectónico de la Sala de la Lluvia, intentará recondensarlos, para que lluevan copiosamente sobre las suculentas publicaciones venezolanas que allí los esperan…






Pabellón de Portugal. Alvaro Siza Vieira, 1998.




Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL, Caracas,  2 de Febrero de 1998.