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miércoles, 3 de abril de 2019

La ciudad estancial


Genius loci: Los Chorros  (f. Hannia Gómez, 2015).



"La ciudad asomaba cotidianamente, como las mareas,
 por encima de los muros y a través de las rendijas de las puertas".
Julien Gracq. La Forme d’une Ville. 1

1. Un urbanismo de temperamento
En 1910 un grupo de promotores constituyeron una compañía anónima para "construir una ciudad verde en las faldas del Avila", sobre los terrenos de la Hacienda Tócome, al este de Caracas. En el mismo acto acordaron a "proceder a la compra de la hoya del río Tócome, con el propósito de 'repoblarla de árboles'". Los terrenos fueron parcelados en lotes de dos, cinco y diez mil metros cuadrados. Por convenio celebrado con la Administración del Ferrocarril Central, se prolongó la vía férrea desde Los Dos Caminos por la calle principal hasta cerca de los pozos. Los tranvías iniciaron el servicio entre Agua de Maíz y Los Chorros en enero de 1916. 

Un periódico de la época anunciaba: "Viva o tempere en los Chorros, urbanización próxima a Caracas que hoy cuenta con carreteras, ferrocarril, tranvía eléctrico, camino de recuas, templo con capellán, alameda, alumbrado público, fuerza eléctrica, teléfonos magnéticos, ranchería, barbería, el afamado colegio Sucre, gallera, calles apropiadas para toros coleados, el central azucarero 'Caracas', algún ganado vacuno y porcino, aves de corral en abundancia, frutas, hortalizas y flores. Tiene baños naturales y la temperatura es de 18 grados promedio. Sus tierras están a 920 metros sobre el nivel del mar".2  En el plano de Caracas de Razetti de 1929 aparece por primera vez el nombre "Los Chorros".



Baldosa hidráulica. Quinta Campoamor, Los Chorros, demolida en 2015 (f. Carlos Sierra, 2015).


La tipología residencial que surge en Los Chorros, aunque en parte sea reminiscente de las de El Paraíso, será única en la ciudad. Porque aquí se trata de "estancias", residencias a donde se venia a temperar. Estas estancias, de variada índole y estilo arquitectónico (las más antiguas, desde los 1920s, son sobre todo en estilo Neoclásico "Gomecista" y Art Nouveau), presentan generalmente dos marcados invariantes: un porche delantero o veranda y, como en El Paraíso a fines del siglo XIX, grandes jardines. 

Aquí, en Los Chorros, se produce la verdadera la introducción al arte de los jardines en Caracas, porque "los primeros encargos profesionales se reciben de los clientes residenciados en Los Chorros".3 Igualmente, es el legado a Caracas de dos grandes venezolanos amantes de la Naturaleza, como lo fueron Henry Pittier y Carlos Guinand Sandoz.




Parque Los Chorros (f. Carlos Sierra, 2015).



2. Memorias urbanas de Los Chorros 
Siguiendo con la serie de conferencias iniciada en 2004 "Las Ciudades Invisibles de Caracas", la fundación CENTRO de la Ciudad, creada en 2001 para rescatar, fomentar y divulgar la cultura urbana y arquitectónica de nuestras ciudades, nos trae "La Ciudad Estancial: Memorias Urbanas de Los Chorros".

Esta es la primera vez que se deshilvana públicamente las memorias urbanas de este hermoso parque arquitectónico, edén paisajístico y santuario ambiental de la ciudad. La intención es buscar poner en valor sus cualidades urbanas, ambientales, arquitectónicas y patrimoniales para hacerle frente a la destrucción galopante e ilegal de este sitio magnifico de nuestra ciudad que aun no cuenta con un Plan Maestro respetuoso de su historia.

Todos aquellos interesados en conocer mejor a nuestra caraqueña ciudad estancial, están cordialmente invitados el próximo martes 1 de diciembre a las 6:00 pm (2015) a una conversación con los arquitectos Carlos Sierra, Elías González Sanavia y Hannia Gómez. Invitan el CENTRO de la Ciudad, la Sala TAC, la Asociación de Propietarios de Los Chorros (APLCH), el Consejo Comunal de Los Chorros (CCLCH), Docomomo Venezuela y la Fundación de la Memoria Urbana. Dirección: Sala TAC, Trasnocho Cultural, Paseo Las Mercedes, Las Mercedes, Caracas. Entrada libre.  





La Ciudad Estancial - Memorias Urbanas de Los Chorros (f. CENTRO de la Ciudad, 2015).






NOTAS
1. Julien Gracq. La Forme d’une Ville, Librairie José Corti, Mayenne, 1988.
2. Rafael Valery. ‘Los Chorros’, La nomenclatura caraqueña, Ernesto Armitano editor, Caracas, 1978, pp. 354-356.
3. Leszek Zawisza. Breve Historia de los Jardines en Venezuela, Oscar Todtmann editores, Caracas, 1990,  pp.112-116.



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALweb, Caracas, Noviembre, 2015.




jueves, 7 de febrero de 2019

Suite IBERIA



Trencadís. Villa La Azuleja, Macuto (f. Lucia Hostalet Aunión, 2006).



"Las ciudades invisibles son un sueño
que nace del corazón de las ciudades visibles".
Italo Calvino.

1. La arquitectura de influencia española en Caracas
Este jueves 16 a las 7:00 pm la Sala TAC del Trasnocho Cultural en Caracas presenta una nueva exposición de la fundación Docomomo Venezuela*, en esta oportunidad junto a la Embajada de España en Venezuela. Continuando con la serie de conferencias itinerantes "Las Ciudades Invisibles de Caracas" realizadas con el CENTRO de la Ciudad desde 2004, y la exposición "Las Italias de Caracas" de 2012, la nueva entrega, Suite IBERIA: la arquitectura de influencia española en Caracas, devela gran parte del patrimonio moderno de influencia española que enriquece a la ciudad de Santiago de León de Caracas, sumándose a la celebración de su aniversario 448.
                
Tras dos años de investigación, la exposición reúne una serie de obras, fotografías, textos, documentos y maquetas que muestran diversas arquitecturas, espacios urbanos y obras de arte urbano y aplicadas a la arquitectura, realizadas por autores españoles durante el siglo pasado hasta 1970.  La tradición en Caracas de las Leyes de Indias y la sensible herencia de la arquitectura colonial fueron una base muy fértil para la recepción desde 1900 de los aportes de la población inmigrante y los profesionales convocados a hacer nuevos proyectos en una ciudad que se modernizaba.

Los arquitectos, constructores, urbanistas, artesanos, técnicos, ingenieros y artistas españoles que arribaron por el Puerto de La Guaira influenciaron la manera de hacer arquitectura, dieron un vuelco a la calidad de la construcción, permitieron que se acometieran proyectos más complejos y más atrevidos, multiplicaron sus lenguajes arquitectónicos, ampliaron sus repertorios formales y urbanos. Pero sobre todo, llenaron a Caracas de experticia, de arquitectura de formación académica, de arquitectura urbana, y también, de arquitectura popular y rural rica en lenguajes ornamentales y regionalismos.

El compendio de sus obras se convirtió en ganancia para la ciudad. La Caracas moderna tiene así pasajes urbanos y paisajes arquitectónicos de apreciable nostalgia por España, pero lo más común es la fusión con los profesionales, firmas y empresas  locales para construir juntos la ciudad. Porque la ciudad es la empresa más formidable para los españoles.

As, la construcción de la Caracas moderna se nutre y asimila las maneras de hacer ciudad, arte y arquitectura de influencia española… hasta convertirlas en suyas. Ahora, son Caracas.


2. Con tan agradables pensamientos
La exposición está compuesta de 25 capítulos, encabezados por frases provenientes de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, escrito entre 1605-1615 por Miguel de Cervantes y Saavedra y cuya segunda parte celebra sus 400 años desde su publicación. El proyecto aborda  el trabajo de 27 autores de origen español que desarrollaron su obra en el país. Entre ellos destacan los arquitectos  Valentín Beato Tellez, Rafael Bergamín, Félix Candela Outeriño, Juan Capdevila Elías, Francisco Iñiguez de Luis, Miguel Salvador Díaz, Amós Salvador Carreras y Logroño,  Javier Yárnoz Larrosa, Urbano de Manchobas Careaga, José Lino Vaamonde y Manuel Mujica Millán. Igualmente figuran en este recorrido la obra monumental concebida para espacios públicos de artistas como Ángel Cabré i Magrinyà, José Chicharro Gamo, Pablo Emilio Gargallo, Emilio Laiz Campos, Baltasar Lobo, Victorio Macho y Ernesto Maragall i Noble.

Los registros fotográficos de las arquitecturas y de las obras de arte (tímpanos, veneras, murales) de influencia española en Caracas fueron realizados por varios de los miembros de Docomomo Venezuela: Frank Alcock, Sandra Carrillo, Marylee Coll, Adriana Garcia Bruzual, Elías González, Sara Maneiro, Rafael Márquez Gil, Alfredo Mata, Valeria Ragonne, Gregory Vertullo y Rossella Consolini. El diseño de la publicación y de los paneles de sala corresponden a Bettina Bottome y Antonio Huizi, quienes recrean gráficamente un vasto mosaico de las imágenes que dan testimonio de la presencia española en la arquitectura de Caracas. Al estos trabajos se suma el apoyo de Isabella Santander, asesora de arte de Docomomo VE, y del profesor Víctor Sánchez Taffur (Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV / Docomomo Venezuela) junto a un equipo de brillantes estudiantes de la Pasantía Académica Facultad de Arquitectura y Urbanismo - Universidad Central de Venezuela / Docomomo Venezuela, a cuyo cargo estuvo la realización de tres maquetas correspondientes a la Quinta las Guaycas de Manuel Mujica Millán en Campo Alegre,  a las obras de Velutini y Bergamín en los cuadras de  los alrededores de la Plaza Bolívar, y el edificio Donosti de Miguel Salvador Cordón en Las Mercedes.

Y así, "con tan agradables pensamientos", como dijera Cervantes, los invitamos a visitar desde este jueves nuestra muy caraqueña Suite Iberia. Una exposición que hemos tenido el placer de curar junto a Valeria Ragonne (Docomomo Venezuela), y que ha sido diseñada para que hagamos juntos, justamente, memoria urbana.  


Suite IBERIA (f. Docomomo Venezuela, 2015).



* Grupo de trabajo oficial de Venezuela para la Documentación y Conservación internacional de edificios, sitios y barrios del Movimiento Moderno.




Publicado en: Opinión, @ElNacionalWeb, Caracas, Julio de 2015.


sábado, 24 de abril de 2010

Quinientos años de forma urbana


Partitura de la polka La Sultana (f. El Zancudo, año II, Mes II, No. 6, Semanario de Literatura y Bellas Artes, Fundación Boulton).
 




Cada año, el 25 de Julio, las autoridades y todos los caraqueños celebramos el aniversario de la fundación de la ciudad: la tradición es antigua, y enlaza el día dedicado a Santiago Apóstol, patrono de España, con el acto ritual fundacional prescrito en las Ordenanzas de Población de las Leyes de Indias para todas las ciudades de América. Esta continuidad, que remonta los destinos de nuestra capital moderna a sus orígenes en el siglo XVI, es Caracas.

Analicemos el significado de dicha continuidad. Cada año celebramos esta fecha sin vestir disfraces de la época ni interpretar parodias de la historia. Caracas, evidentemente, es un asunto del presente, y no estrictamente del pasado. Aunque a su llegada algún turista descubra con asombro uno que otro de los fragmentos exiguos y austeros de la ciudad antigua entre la extensa fábrica moderna -el mayor valor patrimonial ante el mundo del que esta ciudad puede hacer gala- lo esencial no está allí. Para el caraqueño lo más importante es la visión estereoscópica de Caracas, la de su vida cotidiana yuxtapuesta cada instante a los niveles diferentes de una misma densidad histórica. Y es esta yuxtaposición la que hoy queremos volver no sólo tangible, sino también instrumental.

Las colinas y los antiguos sitios topográficos del valle aún se nombran por los nombres Mariches, Caroata, los Teques, Guayre, la Yaguara, Guaycamacuto, Catia, Anauco, Caracas…; los caminos y los enclaves urbanos aún se conocen como Avila, El Calvario, Caraballeda, Maripérez, El Valle, La Pastora, La Vega, Candelaria, Las Mercedes, Altagracia, Calle Real de Sabana Grande… las naciones indígenas, las provincias reales, las haciendas coloniales, las joyas modernas del pasado cohabitan con una fuerza más que toponímica en la capital contemporánea. Un acto ritual aborigen marcó para siempre la ocupación anímica del valle, como eterno belvedere monumental de sí misma y del paisaje. Otro acto ritual mediterráneo marcó eternamente la naturaleza urbana del corazón de la ciudad, que es lo que más cuenta en ésta y en todas las ciudades… No importa cuán lejos de lo urbano estén las suburbias: mientras el centro histórico exista como tal y mantenga sus valores, la ciudad existe y será una esperanza.

La vida cotidiana sigue marcando sus cambios al hilo del tiempo. Nuestra ciudad es mezcla intensa de lo antiguo con lo moderno, palimpsesto fértil de obligada relectura. No obstante, también cada día estamos escindidos por nuestra familiaridad inconsciente e ingrata con los antepasados que celosamente guardamos en los retratos de familia: somos susceptibles a la gloria de estos honorables ancestros y sus epopeyas, pero a la vez somos indiferentes a los objetos urbanos entre los cuales ellos vivieron. Soberbia e irrespeto del pasado, he aquí dos de los caracteres esenciales que se pregonan sin cuartel sobre nuestra vida caraqueña. Mas también: incomodidad por tanta amnesia, deseo de reinvindicar la memoria urbana y ansias de recuperar la reverencia ancestral, casi sacramental, al dios del lugar.

Nuestras universidades carecen de alguna asignatura que estudie la ciencia urbana en sus aspectos más cercanos a la arquitectura, la génesis y morfología de los espacios públicos, las tipologías y plantas urbanas, o las razones que modelan las ciudades al construirse en el tiempo. Otro tema ignorado académicamente es la memoria urbana, por lo que legiones de arquitectos y urbanistas se han venido graduando desde hace décadas sin conocer ni manejar siquiera un puñado de los lenguajes urbanos de Caracas. Esto debe cambiar, y personalmente he contribuído con varias iniciativas. En 1997 abrí y dicté la Cátedra de Historia de la Forma Urbana en el Departamento de Historia y Crítica de la Facultad de Arquitectura de la UCV. Allí estudiamos por dos años la evolución progresiva de las formas urbanas de París y de Caracas y elaboramos maquetas sucesivas a una misma escala. Desde 1992, publiqué varios textos centrados en la morfología y la memoria urbana, como por ejemplo “La ciudad perdida” y “El Valle sin retorno” publicados en dos ediciones aniversarias en el desaparecido Diario de Caracas y, más recientemente, el ensayo “La suburbia colgante” publicado por Princeton Architectural Press y en la recopilación de textos sobre Caracas de Tulio Hernández.

El rastreo de la historia de la forma urbana es también el tema del ciclo “Las Ciudades Invisibles de Caracas”, del cual ya hemos producido las “ciudades dentro de la ciudad” de Las Mercedes, Bello Monte, la Parroquia de Altagracia y San Bernardino, y estamos preparando la Parroquia el Recreo a dictarse este mes en las Jornadas de las Parroquias del Centro, que adelantan conjuntamente nuestras dos organizaciones culturales, la Fundación de la Memoria Urbana y el Centro de la Ciudad. Actualmente, según un proyecto que he basado en los mismos conceptos e investigaciones al hilo del tiempo, trabajo la Curaduría de la exposición “Caracas 1500-2000: Quinientos Años de Forma Urbana” a inaugurarse en el Museo Sacro la próxima Semana de Caracas (2002) con los auspicios de la Secretaría de Planificación y Urbanismo de la Alcaldía Metropolitana y con la asistencia del Centro de la Ciudad.

Así, la celebración de un nuevo aniversario de Caracas es una oportunidad para su redescubrimiento. Es necesario que los ciudadanos conozcan más y mejor el modus operandi y la naturaleza urbana de la ciudad que habitan. No puede quererse lo que no se conoce. A medida que la ciudad crece y se hace más inabarcable, analizarla para hacerla más comprensible para todos resulta impostergable para su gobernabilidad. Caracas ha demostrado ser infinita, y el rico yacimiento de sus historias inéditas así lo demuestra.




Caracas en 2003.





Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL, Caracas, Lunes 10 de Junio de 2002.