domingo, 13 de octubre de 2019

Los marchantes






Les Halles, vistos desde los techos de Saint-Eustache, 1947.

 


Las calles de la ciudad lucían sucias y malolientes. Pilares de carretas y carretillas se estacionaban en cualquier parte, aunque lo que realmente bloqueaba el paso de las aceras, ya prácticamente invisibles bajo la muchedumbre y la basura, eran las improvisadas tiendas sobre las que se ofrecían abarrotadamente las mercancías. La luz que llegaba del cielo no alcanzaba a iluminar la calle, tántos eran los paraguas multicolores que la interceptaban en la vía.

El escritor, en su habitual contribución a los correos de la ciudad, había dicho de estos puestos que eran como “frágiles boutiques que se cuentan por millares, compuestas de una mesa, de una silla, de una hornilla para calentarse, de un horno de barro como toda cocina, de un parabán por cerramiento y por techo una tela roja amarrada a alguna muralla, de donde penden de derecha e izquierda un par de tapicerías…” Sin duda, estos puestos perturbaban el panorama urbano de todo paseante, pero no se les podía negar que a la vez tenían “…lo pintoresco de las cosas naïves…” 
Para el escritor, en esos días “tánta gente iba por las calles, tántas gigantescas cosas por allí se apiñaban dándose de codazos, que uno podía muy bien apreciar oficios totalmente desconocidos hoy en día”, oficios venidos de la sabiduría popular, de las livianas industrias urbanas, de las tradiciones agrícolas del campo y de la artesanía del país, de los que los marchantes eran sus pruebas más vivas, ofreciéndolos en la apretada trama del corazón de la ciudad como un festín abierto de coloridas baratijas.

El autor preparaba a la sazón un ensayo sobre la historia y la fisiología de los bulevares de su ciudad. Era explicable que le produciese una fascinación irresistible el hacer el recuento admirable de sus protagonistas más cuantiosos. La turba callejera, los marchantes, contra el paisaje de las calles. En aquél entonces, una amenaza cierta pendía sobre su gastronómica corte urbana de los milagros: el jefe del estado había comenzado una campaña de construcción de nuevos mercados. La ciudad había crecido demasiado y estaba necesitada de mayor número de “halles” -como también se les llamaba-, de salones del comercio separados unos de otros, estaba urgida de edificios de nueva planta que suplantaran los mercados informales al aire libre y que brindasen lo que las aceras jamás podían ofrecer a los marchantes: mejoras sanitarias de las vituallas, clasificación de los oficios y formación profesional.  

El escritor anunciaba: “Todavía unos pocos días, y ya habrán desaparecido; la vieja ciudad no existirá más que en las obras de los novelistas… Cuando se hayan construido los mercados allí donde las necesidades de la población los pidan, estos paraguas rojos serán inexplicables…” Ninguna crítica, sin embargo, le merecían los nuevos edificios. Toda la ciudad sabía que su origen había sido igualmente monumental que la empresa de hacer marchar a los marchantes de las aceras para siempre. Un gran concurso de la academia de arquitectura había sido ya ganado por la mejor idea, anclada en la tradición mediterránea de los edificios con pórticos rodeando zonas al aire libre. Los mercados se edificarían según el modelo con patio abierto, varios pisos y arcadas, y algunos también emplearían arcadas en el exterior. Uno inmenso y mayor, la obra culminante del programa, con calidad de monumento metropolitano, centraría las funciones, y varios menores, pero igualmente hermosos, calmarían multipolarmente las demandas de los vecindarios.


El mandatario estaba resuelto no sólo a resolver el problema, sino también a ornar a la ciudad, a elevar su condición tanto como la de los marchantes. Largas discusiones académicas publicadas en minuciosos “précis” le habían aconsejado que aquéllas luminosas arquitecturas, además de articular el tejido urbano y enriquecerlo monumentalmente, debían servir también de escuelas eficaces de la técnica y del arte del comercio. Nadie que entrara por la puerta de los nuevos “halles”, para vender o comprar, debía encontrarse de ningún modo frente a una gigantesca quincalla, informe, informal, desordenada y arbitraria como había sido el laberíntico mercado sin techo que proveyeron hasta entonces las calles. El nuevo mercado obligaría a los marchantes forzosamente a organizarse, a prosperar, a aprender y enseñar. Eran edificios como buques-escuela.

Viendo la suerte echada, el escritor se dedicó a hacer la cuenta de “…las existencias pequeñas que desaparecen…”, dejando un inventario para la posteridad: del “iluminador de farolas, que dormía durante el día y pasaba la noche encendiendo y realumbrando el día según las fantasías de la luna; de la zurcidora, instalada como Diógenes, una curiosidad desaparecida; del vendedor de couscous; de los trabajadores de lo viejo; de los fruteros; del pregonero; del vendedor de castañas; de los libreros ambulantes; de la vendedora de ostras en su silla, las manos sobre su falda, junto a sus cestos de conchas; del marchante de tinta; del mercader de la muerte de las ratas; del amolador de cuchillos; de los vendedores de bebidas frescas, con sus cornetas, sus bellos timbales, sus escudillas sin pie, sus lises de orfebrería, y sus castillos de agua 'pomponé', que a menudo eran de plata; de los charlatanes, esos héroes de las plazas públicas…”, y así, del mundo entero de los pequeños comercios.


Pronto aladas herrerías llenas de carácter se encargarían de librar “la extraña metamorfosis social” de todos estos seres. De ésta se enterarían primero que nadie, por supuesto, los “flâneurs atentos, esos historiadores que no tienen más que un solo lector ya que no publican sus volúmenes más que en un solo ejemplar, aquéllos que saben estudiar a la ciudad, y la saben habitar con curiosa inteligencia”. 

Sólo cinco años antes de la construcción en el primer arrondisement de los grandes Halles Centrales de Victor Baltard, Honoré de Balzac vaticinó en Ce qui disparaît de Paris. Le Diable à Paris, en 1845, la epopeya de la marcha de vuelta a casa de los marchantes.


Le Carreau des Halles. Victor-Gabriel Gilbert (1847-1933) © Musée Malraux - Jean-Louis Coquerel.


Publicado en: ARQUITECTURA, Lunes 15 de Octubre de 2001.

lunes, 23 de septiembre de 2019

Caracas y los doce regalos de Navidad


"Partridge in a Pear Tree" (Grabado. Andy English, Cambridge, 2010 / studiodiary,blogspot.com).

                              “In the first day of Christmas my true love gave to me...
                                                     a Partridge in a pear tree”.
                                                        
Una clásica canción navideña canta cómo un verdadero amor durante los doce días previos al día de Navidad va acumulando regalos para su amada. Al pasar cada día, y conforme se acerca la Nochebuena, los obsequios se multiplican. Lo interesante es que no obstante el fasto creciente del obsequio, la rima vuelve siempre a sus inicios, al primer regalo, el más simple de todos, porque es el que simbólicamente otorga la paz y el bienestar… “and a Partridge in a pear tree”.  
     
Al concluir un año de reflexión sobre nuestra ciudad y su arquitectura, queremos ofrecerle a nuestra bienamada Caracas para el próximo año doce oportunidades de discusión sobre temas prioritarios, surgidos en función de la experiencia recogida en el ‘93. Los doce temas, como en la tradicional Christmas Carroll, inevitablemente, volverán siempre al primero, que es el más importante, porque es el único que lo resume y lo promete todo, como la Perdiz en el Peral: el tema de la Legislación Urbana.


1. Las Nuevas Ordenanzas: buscar un sistema razonable y cristalino que haga ciudad.
Las que tenemos son un fracaso. Están obsoletas. Ya ni siquiera sirven para continuar la ciudad que se propusieron. Cuando se aplican al pie de la letra demuestran ser la receta exacta para la producción del caos urbano. La Alcaldía de Caracas finalmente se ha dado cuenta de ésto, y ha colocado sus diecinueve parroquias en manos de diecinueve arquitectos.

¿Iremos del caos anónimo de las viejas ordenanzas a diecinueve versiones personales de ciudad que resultarán de la aplicación de quién sabe cuáles principios de Diseño Urbano? Aunque se trate de Forma Urbana versus Zoning, ¿quién dice cuál forma urbana? ¿Es la ciudad, como soñábamos en la Facultad de Arquitectura, realmente un libre laboratorio formal para los arquitectos? ¿O debe la Legislación Urbana ser producto de algún tipo de consenso? En la del Parque Vargas, hizo falta una Comisión de Notables y la concurrencia de todas las entidades que tienen que ver con la ciudad, para producirla. Cambiar las ordenanzas de toda la ciudad es cosa mucho más seria. ¿Se puede hacer a puerta cerrada?


2. El Catastro: dibujar una cartografía segura que defina qué cosas le pertenecen a la ciudad.
Día a día nos enteramos sobresaltados de la demolición de partes fundamentales de nuestro patrimonio. Aquella casa de la que nos queríamos copiar la entrada; aquel fantástico edificio en esquina; aquella cuadra de consumado estilo años cincuenta; aquel monumento de entrañable Art Déco Caraqueño; aquella joya inédita de la modernidad.

Nadie sabía que era importante; nadie sabía que tenía valor... a nadie se le puede reclamar. Al fin y al cabo, no había sido declarado Monumento Nacional. No constaba en ninguna acta, no había sido publicado en ningún libro. Basura, todo es basura demolible y desechable en esta ciudad que nadie ha levantado ni registrado por completo.

Hasta que alguien tome el plano y, con una caja de creyones de colores recorra la ciudad en vivo, de lado a lado. Y marque los estilos, las épocas, las tipologías, los arquitectos, los urbanismos, lo que tiene valor coral y lo monumental. Y haga un Catastro exhaustivo de las arquitecturas de Caracas, aclarando lo que no se puede ni pensar en tumbar y aconsejando todo lo que debería demolerse en el acto.


3. Ribera norte, ribera sur: descubrir el río, comunicar la ciudad.
¿Ha calculado usted el tiempo que le lleva cada día cruzar el río? ¿Por dónde lo cruza usted? ¿Por los recovecos del paso en Las Mercedes? ¿Por los temblorosos puentes de Rómulo? ¿Por la suburbana cola hacia Altamira? ¿Por la endemoniada subida de Los Ruices?

Sin darse demasiada cuenta, los caraqueños han empezado a auto-identificarse con su ribera del río. Vivir del lado de acá o de allá del Guaire significa ya casi un rasgo de la personalidad y de la expresión del gusto, un dato para evaluarnos psicológicamente. Un caraqueño de pura cepa nos contó sus límites: “por arriba El Avila, por el sur El Guaire, por el este el Country y por el oeste Sebucán”.

Las tramas de las dos riberas, ignorándose mutuamente, y la imposibilidad de los funcionarios a los que les compete la antediluviana vialidad caraqueña en darse cuenta de que El Guaire es un accidente natural salvable, ha forzado una cultura urbana de ribera norte y ribera sur, pero no por sus valores intrínsecos, (“yo soy de la Rive Gauche”) sino porque odia menos un lado que el otro. Ello nos hace de nuevo preguntarnos, y entonces el río, ¿para qué?


4. Descifrar las calles caraqueñas: volverlas a transitar con una mirada vigilante.
Toda calle, toda avenida, tiene un carácter que es único. ¿Qué hace a la Urdaneta la Urdaneta, a la Baralt la Baralt y a la Miranda la Miranda?

En la Urdaneta, las sedes bancarias, las aceras decoradas y las entradas monumentales. En la Baralt, los portales de acceso, como el del edificio Madrid. En la Miranda, hay una cierta línea de cornisa que se respeta y los edificios son casi todos de pecho ancho. En la Fuerzas Armadas hay una amplitud casi de paseo, y en la principal de Las Mercedes hay un punto focal en el hotel.

Cada calle es el resultado acumulativo de las sensaciones introducidas por sus edificios. Una vivencia doble, lineal y transversal, nos ancla a cada paso al tiempo que nos impulsa hasta el final. ¿Construimos los callegramas de nuestras calles y avenidas conscientemenciente? ¿O nos salen así, pero las queremos distintas? ¿Podemos aspirar a los sabores intensos, o debemos contentarnos con tibiezas repartidas? ¿Cuál es nuestra Quinta Avenida, nuestro Paseo de La Castellana, nuestra rue Vielle du Temple, nuestro Lungotevere? O mejor aún, ¿Cómo hacer para que nuestras calles lleguen a tener todo el carácter que merecen?



 "Unsicht von Caracas, hauptstadt der Republik Venezuela" (Grabado).


(Los restantes regalos fueron:
5. El paisaje: como en una expedición, adentrarse en la naturaleza sumergida del más hermoso valle del Caribe.
6. Los monumentos: indagar en el potencial de los objetos urbanos de mayor capacidad evocadora de la ciudad.
7. El Museo Ambiental: hacer un manifiesto, un voto de fe en las posibilidades de recuperación de Caracas. Aquilatar su belleza.
8. Los recintos: Caño Amarillo, Petare, Las Mercedes… buscar la esencia de estos lugares.
9. El Sistema Peatonal urbano: Caracas debe poder recorrerse por entero a pie, y ello debe ser un placer.
10. Repensar el tráfico: calcular su energía; replantearse cómo circula la ciudad.
11. La trama: cuestionar el urbanismo de hoy a la luz de la primera ciudad que heredamos.
12. La desmetropolización de la ciudad: retornar a la ciudad policéntrica, abrazar la idea de una ciudad más múltiple en parroquias).



Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL, Caracas, 23 de Febrero de 1994.


domingo, 22 de septiembre de 2019

Promenades


1."Cuadros en una exposición". ktor Hartmann, 1873.


Ad Perpetuam Rei Memoriam. 1

I. Libros en una exposición
En 1874, el compositor de San Petersburgo Modesto Mussorgsky compuso una suite de piezas para piano inspirada en la exposición póstuma de pintura de un amigo, el artista y arquitecto Víktor Hartmann (1834-1873). La tituló "Cuadros en una exposición". En su homenaje, Mussorgsky quiso "dibujar en música" los cuadros expuestos, muchos de los cuales eran arquitecturas y lugares de ciudades, como "El viejo castillo", una alameda de las "Tullerías", o "La Gran Puerta de Kiev": el proyecto de Hartmann en estilo ruso antiguo de un monumento al zar Alexander II. Entre pieza y pieza de la suite, como entre pintura y pintura de la exposición, se evocan los pasos de los visitantes, en interludios que muy apropiadamente Mussorgsky tituló "Promenade".

Caminando por la exposición CCS del artista Javier León, el visitante en su promenade también se encuentra con un homenaje póstumo, esta vez a una ciudad que para algunos ya no será nunca más… y para otros está a punto de renacer. Ahora los "cuadros" son ciento cincuenta libros de la historia arquitectónica y urbana caraqueña -entre otros temas-, alineados cronológicamente… y cuidadosamente cerrados.

Lo primero que consigue CCS es dejarnos en shock. Al no más entrar a la sala, el visitante se encuentra inesperadamente paralizado por el asombro; quedamos de una pieza, mientras contemplamos cómo se extiende de manera aparentemente infinita, como un Ávila extendido, la larga cordillera de libros que solo en nuestros sueños habíamos logrado reunir… Lo mejor de todo, es que secretamente también sabemos que l o que aflora ante la vista es sólo la punta de un iceberg… de ese iceberg cristalino y semi sepultado por el olvido que es la monumental historia visual y escrita de Santiago de León de Caracas.



2. El perfil de la montaña (f. Frank Alcock, 2019).


II. El perfil de la montaña
Haciendo un corte longitudinal de la dilatada montaña de libros, podemos trazar su perfil bibliográfico. La hilera de obras que recorre el espacio de la sala, permite leer en ella de manera gráfica la naturaleza de la historiografía de la capital, particularmente la arquitectónica y urbana. Así como, de alguna manera, permite leer también la historia del país en los últimos cien años.

El largo desfile, organizado cronológicamente, arranca en 1924 para detenerse en 2017. Alineados hombro a hombro sobre una línea horizontal, las carátulas van marcando a su paso no solo la personalidad de las diez décadas a lo largo de las cuales se desarrollan, sino también la evolución del gusto, los cambios en la temática, el auge y caída de las bonanzas, las crisis económicas, la densidad de los contenidos, el auge de lo visual, el regreso temporal a los textos de estudio y análisis, el debate urbano, la moda, las preferencias por ciertos formatos, la historia del diseño gráfico, los altibajos y epopeyas de los autores y en fin, la vida, pasión y muerte de las editoriales.

Yendo desde la primera publicación, la línea del perfil de la montaña de libros sube suavemente por los cantos de los libros de los años veinte, treinta, cuarenta y cincuenta como quien remonta el piedemonte de una cordillera, hasta llegar de manera muy visible al salto de escala que trajo consigo la celebración del Cuatricentenario de Caracas en 1967, para luego volver a descender a la depresión editorial que marca el momento actual. El hito lo marca el gigante de la biblioteca lineal: Caracas a través de su arquitectura, de Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Fundación Fina Gómez, de 1969, especie de Pico Naiguatá de los libros de Caracas.



3. El origen de las especies (f. CENTRO de la Ciudad, 2019).


III. El origen de las especies
Debemos volver a abrir los libros que ha inspirado esta ciudad para saber qué cosas tienen para decirnos hoy en día. En particular, sobre sus variedades tipológicas y el origen de sus especies.

Desde los inmaculados libros blancos de los primeros años, de tipografías antiguas, tapas blandas y pasión heráldica, pensados para ser leídos con delicadeza, tan parecidos a los de las bibliotecas en los palacios del Renacimiento, como Historia de la Casa de Bolívar, de Vicente Lecuna y Julio Planchart, impreso por la Litografía del Comercio en 1924.
A los libros de costumbres de mediados del siglo, testimonio del amor de su época por las anécdotas urbanas -y los cuentos de personajes-, bellamente ilustrados y llenos de estampas, reminiscencias y escenas de la vieja Caracas, como La Ciudad de los Techos Rojos: calles y esquinas de Caracas, de Enrique Bernardo Núñez, impreso por la Tipografía Vargas en 1947.

Y, un paso más allá, a los libros llenos de pasión tipográfica y énfasis en el diseño geométrico moderno de los cincuenta y sesenta. Libros que son la expresión clarísima de lo que pasaba en Caracas en esa época, cuando la ciudad entera se contagió de la integración de las artes de la Ciudad Universitaria, y el arte entró en nuestra ciudad. Así también el arte también quiso entrar en los libros.  Con Caracas a través de su arquitectura, de Gasparini y Posani, de 1969, y con otra obra monumental muy importante, Los Planos de Caracas, de Irma Lovera de Sola, de 1967, editado en el formato apaisado de las cartas geográficas, las editoriales inauguran las


4. "Devant les Watteaus au Louvre". Paul Cesar Helleu, 1894 (f. The Bristish Museum).


grandes dimensiones y se preparan para el lujo de las décadas siguientes. Lujo que tiene muchas maneras de expresarse: desde el furor de los fotolibros artísticos en los setenta y ochenta, hasta los grandes formatos explotando todas las posibilidades del lujo editorial de los noventa. Son los años en que los libros apuntan al gran tamaño y la fotografía a color. Coffe Table Books. Y muchas veces, sólo a eso. . Salvo honrosas excepciones, como los dos maravillosos libros de Carlos F. Duarte y Graziano Gasparini, Historia de la Catedral de Caracas e Historia de la Iglesia y Convento de San Francisco de Caracas, de Ediciones Armitano, 1989 y Editorial Arte, 1991. Paradójicamente, los libros que analizan propiamente la ciudad son los menos cuantiosos, y cuando se publican, carecen de todo lujo.

Finalmente, con el cambio de siglo, asistimos al gradual empobrecimiento de las tipologías, que redunda en la merma en tiraje, medios y formatos, expresión de la crisis de estos últimos veinte años, salvo contadas excepciones de muy reciente data, donde el ingenio produjo pequeñas joyas en diseño y contenido.

Lo cierto es que lo que más salta a la vista es que, editorialmente, la ciudad reiteradamente se ha acercado y se ha alejado de sí misma muchas veces, unas prestándose al análisis y las más, resistiéndose a éste. En este sentido, Caracas no ha logrado ser hasta ahora una ciudad lineal.




5. Our Architects en Caracas: arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975, Docomomo Venezuela. La Galaxia, 2017 (f. Docomomo Venezuela).


IV. Algunos ausentes
Los libros que vamos a ver en esta breve selección forman justamente parte de ese gran iceberg sumergido bajo las aguas que mencionábamos al principio, conformado por el resto de la producción editorial sobre Caracas (donde habría que incluir, por supuesto, los libros digitales).

Los libros dedicados a la ciudad se multiplicaron con el paso de los años como las ramas de un gran árbol. Cada generación aportó sus nuevas necesidades, sus propias búsquedas y nuevos temas. Tantos son los nuevos temas, que casi se podría decir que la mayoría de las veces los caminos editoriales llevan a la producción de una sola obra singular en cada renglón.

Todos sabemos que este árbol podría ser muchísimo más frondoso, y ésta es la razón central de que en la fundación CENTRO de la Ciudad hemos aprovechado la oportunidad que nos ofrece esta exposición para señalarlo. Si, contrariamente a lo que hemos visto el siglo pasado en la producción de libros sobre Caracas, la industria editorial se organizara de una vez por todas con fondos editoriales para poder darle oportunidad y continuidad a las iniciativas en todos los temas, otro gallo cantaría.

Desde los libros de jardines a las cartografías de los barrios, desde las guías de Caracas hasta las monografías de arquitectura, desde los estudios urbanos sobre la ciudad contemporánea hasta los registros de patrimonio hasta toda la nueva producción literaria que de nuevo tiene como escenario la ciudad, muestran la riqueza de la temática. Los libros, producidos con tanta dificultad, podrían multiplicarse y diversificarse saludablemente, apuntando hacia esa meta final que es llevar las historias aún por contar de nuestra amada ciudad a todos los rincones y mercados del mundo 




6. Patio central Art Déco del antiguo Palacio de Agricultura, 1938 (f. Rafael Alfredo Márquez Gil, 2015 - Docomomo Venezuela).


VI. Sala de Caracas
En la Esquina del Conde, en el piano nobile -es decir, en el primer piso-, del antiguo Palacio de Agricultura, luego Ministerio de Educación y hoy Biblioteca Municipal Simón Rodríguez, un edificio en exquisita arquitectura Art Déco diseñado entre 1934 y 1938 por el ingeniero Guillermo A. Salas, con esculturas y bajorrelieves del escultor Lorenzo González y vitrales del artista Eduardo Borges Gala, en un espacio de medianas dimensiones que da hacia la calle, existió por mucho tiempo y hasta hace pocos años una biblioteca especializada en la ciudad de Caracas.

Se llamaba la Sala de Caracas. Era una de las siete salones originales de la biblioteca. Se entraba a ella tras empujar una puerta de pesadas hojas de madera talladas, cuyo tema principal son los libros. De altos techos y verticales ventanales, la sala era muy clara, a pesar de estar poblada de muchos anaqueles repletos.

Quien tuvo la suerte de visitarla, seguramente recuerda la riqueza ecuménica de su contenido, la proliferación de publicaciones capitales, la colección de incunables, las curiosidades y los folletos raros de todas las épocas. También la diversidad de los temas, desde la arquitectura hasta la ciudad, desde la poesía hasta la botánica, desde la política hasta la historia. Asombrada ver que todo aquella vasta colección de obras versaba solamente sobre un único tema: Caracas. Era sin duda el tesoro mejor guardado de la ciudad.

Lamentablemente, la Sala de Caracas desapareció. Administraciones nuevas decidieron "mejorar" la biblioteca y dispersaron los libros por todo el edificio. Lo que queda de la refinada colección se ha vuelto material de consulta en desintegración. Aquel remanso de la historia urbana se esfumó.

Hoy, cuando gracias a esta exposición vemos de nuevo reunidos tantos libros de Caracas, en la fundación CENTRO de la Ciudad no podemos sino proponerles: vamos a reconstruirla!



  8. Puerta de la Sala de Caracas (f. Frank Alcock, 2015 - Docomomo Venezuela).


8. Libros en una exposición (CENTRO de la Ciudad, 2019).





NOTAS:
1. Para perpetuar su memoria.


Publicado en: Opinión, @ELNACIONALWeb, Caracas,  Septiembre 3 de 2019:
https://www.elnacional.com/opinion/promenades/



sábado, 21 de septiembre de 2019

La Casa Tugendhat: Historia y Conservación


1. Bajo el sauce del jardín de la Casa Tugendhat, Brno (f. Colección Hammer-Tugendhat).


"En la Casa Tugendhat Mies había realizado su sueño;
un sueño que él solo no podía construir".
Fritz Tugendhat. Werkbund Die Form. 1


1. La vida familiar en la casa de Tugendhat
El 25 de Julio pasado, día del 452 aniversario de Caracas, la Embajada de la República de Alemania Caracas, el Colegio de Arquitectos de Venezuela y Docomomo Venezuela concluyeron el ciclo "Bauhaus100: una celebración" con una video conferencia desde Viena en la que los profesores Daniela Hammer-Tugendhat e Ivo Hammer hablaron sobre la Casa Tugendhat (1930), ubicada en Bruno, República Checa, prominente ejemplo de la primera arquitectura moderna y diseño del tercer director de la Bauhaus, Ludwig Mies Van der Rohe. 

Esta casa icónica es una de las más grandes obras de arquitectura doméstica de la modernidad, y una de las dos mejores casas diseñadas por Mies, la otra siendo la Casa Farnsworth, ubicada en Plano, Illinois (1951). La Casa Tugendhat fue designada un UNESCO World Heritage Site en 2001, y luego de una profunda restauración, fue reabierta al público en Marzo de 2012. 


2. El salón de la Casa Tugendhat (f. Colección Hammer-Tugendhat).

La Tugendhat es notable tanto "por ser más vanguardista que todo lo que el arquitecto alemán había construido hasta entonces", como por el momento mismo en el cual fue proyectada. 2 Van der Rohe "diseñó la casa al mismo tiempo que el Pabellón de Barcelona. Así, comparte muchos elementos de diseño con el pabellón, como la planta libre, el uso extensivo del vidrio y el acero, la columnas cromadas y hasta una pared de ónice. "3

Un olvidado episodio de la historia unió para siempre a las distantes ciudades de Brno y Caracas en los años cuarenta del siglo pasado. Debido al peligro que corrían en la guerra los miembros de la familia (muchos fueron enviados a campos de exterminio y asesinados), luego de haber emigrado primero a Suiza en 1938, los Tugendhat emigraron a Venezuela junto a sus tres hijos en enero de 1941.

Aquí, en Caracas nacerían dos hijas más: la menor, Daniela Hammer-Tugendhat, quien compartió con nosotros en la Sala TAC la historia de la vida familiar en la Casa Tugendhat. "Mis padres se llevaron parte de los muebles de la casa -diseñados por Mies y por Lilly Reich- con ellos cuando emigraron. En Caracas, mi padre estableció una fábrica de lana. Mi hermana Ruth Guggenheim, quien ahora es psicoanalista y vive en Zurich, nació en Caracas, como yo".4

 
3. Ludwig Mies Van der Rohe y Grete Tugendhat en el salón de la Casa Tugendhat (f. Colección Hammer-Tugendhat).


Daniela recuerda que los cuatro años de su estadía en Caracas fueron felices (ella nació en 1946). Durante ese tiempo la familia cultivó en nuestra ciudad muchas amistades, algunas de las cuales nos acompañaron el día de la video conferencia. Su residencia caraqueña estuvo aparentemente en la urbanización San Bernardino -aunque la profesora Hammer-Tugendhat no lo pudo confirmar-. Luego, en 1950, sus padres "regresaron a Saint-Gallen, Suiza, con sus dos hijas. Y allí, en 1957, construyeron de nuevo otra casa para ellos, que evocó muchas de las características esenciales de la casa de Brno".5

En la conferencia pudimos disfrutar de un sin fin de pormenores de la historia de la Casa Tugendhat. De cómo el terreno, ubicado en la parte superior de la colina donde estaba la casa paterna, de estilo Art Nouveau, fue un regalo de su familia a Grete Tugendhat al contraer matrimonio. De cómo fue ella quien conoció primero a Mies en Berlín y de cómo los jóvenes esposos Tugendhat tomaron la decisión de contratarlo al quedar "encantados por su personalidad y ver cómo hablaba de arquitectura".6

Hammer-Tugendhat, quien es Profesora Honoraria de Historia del Arte en la Universidad de Artes Aplicadas de Viena y conferencista en el Instituto de Historia del Arte de la Universidad de esa misma ciudad, refiere que "Mies no solo construyó la casa, sino que junto  con Lilly Reich, su compañera  profesional y de vida, diseñó todos los muebles, todos los detalles, incluso los textiles, la alfombra, las cortinas". Así esta obra "es quizás una de las últimas piezas de Gesamtkunstwerk (obra de arte total)" de su época.7

Uno de los aspectos más hermosos de la conferencia fueron las fotos tomadas por su padre Fritz Tugendhat, aficionado a la fotografía, de la vida familiar en la casa. Allí, como nunca, "la simplicidad irreductible, el atractivo de la proporción perfecta, los  materiales exclusivos y los  hermosos acabados" de la casa se unían a la dulzura de la domesticidad y la vida de la familia, detalles que la profesora, Premio 2016 Ciudad de Brno junto a su marido Ivo Hammer, narró ampliamente junto a éste y a Wolf Tegethoff, en su libro Tugendhat House-Mies Van der Rohe, publicado en 1998.8



 4. La Casa Tugendhat (f. Rudolf de Sandalo, 1931 - Coleccion Hammer-Tugendhat).


2. La Casa Tugendhat: Materialidad y Preservación
Por su parte, el distinguido profesor Ivo Hammer, conservador-restaurador quien desde 1976 hasta 1997 trabajase como director de pintura mural/superficie arquitectónica del Instituto de Conservación de la Oficina Federal de Preservación del Patrimonio en Viena (Bundesdenkmalant), entre 2003 y 2010 realizó un estudio científico de la conservación de la Casa Tugendhat. De ello nos habló en su conferencia "La Casa Tugendhat: Materialidad y Preservación".

Entre 2010 a 2012, Hammer fue Presidente de Comisión Experta Internacional Tugendhat House (THICOM). Hammer nos contó el largo periplo desde el día en que "la familia tuvo que abandonar forzosamente su casa para salvar la vida", hasta la reinauguración de la casa tras la ultima restauración prístina de esta obra maestra de la arquitectura moderna, que él mismo dirigió. "El 4 de octubre de 1939, la Gestapo confiscó la casa y el 12 de enero de 1939, la propiedad fue transferida oficialmente al Großdeutsches Reich, según el registro de la propiedad de Brno. Los muebles que quedaron fueron vendidos por los nazis o saqueados por los vecinos al final de la Segunda Guerra Mundial. Desde el 13 de junio de 1943, hasta marzo de 1945, Walter Messerschmidt, director de las obras Klöckner en Brno,  vivió allí con su familia... "9

Tras una serie de avatares, usos no conformes (escuela de danza, centro de rehabilitación ortopédica del hospital infantil, hotel VIP), saqueos y mutilaciones, pero también de su inscripción "en 1963, en la lista de monumentos culturales como monumento de Moravia  del Sur, en agosto de 1995 como monumento nacional de la República Checa y en diciembre de 2001 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO", Hammer y el THICOM concluyen exitosamente en 2012 la restauración de este patrimonio moderno. Poco más tarde, en 2017, Ivo Hammer fue nominado para el Anillo K.F. Schinkel del Comité Nacional Alemán de Preservación Histórica.

La detallada relación de todos los aspectos de la casa que fueron restaurados y la delicada atención prestada a la arquitectura de Ludwig Mies Van der Rohe, tanto en lo conceptual y espacial como en lo material, hacen que el proyecto de la restauración de la Casa Tugendhat haya marcado un hito en la historia de la conservación contemporánea del patrimonio moderno mundial. Imprescindible de conocer por la comunidad arquitectónica nacional. De allí la importancia de que Docomomo Venezuela haya logrado ofrecernos ambas magistrales conferencias en el marco de la celebración del centenario de la Bauhaus.

Nuestro agradecimiento a nuestros queridos amigos, Daniela e Ivo, quienes lograron que en este aniversario 452 de Caracas dars un paso más en afirmar la necesidad de la científica Documentación y Conservación del Movimiento Moderno, y ahora, también, en Venezuela.



 4. La Casa Tugendhat: Historia y Conservación (Postal. Docomomo Venezuela, 2019).





NOTAS:
1. Fritz Tugendhat, Werkbund Die Form, Berlin, Noviembre, 1931. Citado por Daniela Hammer-Tugendhat, video conferencia La vida familiar en la casa de Tugendhat. La Casa Tugendhat: Historia y Conservación, Embajada de la Republica Federal de Alemania/CAV/Docomomo Venezuela, Sala TAC, Caracas Julio 25, 2019.
2. D. Hammer-Tugendhat e I. Hammer, video conferencia La Casa Tugendhat: Historia y Conservación, Embajada de la Republica Federal de Alemania/CAV/Docomomo Venezuela, Sala TAC, Caracas Julio 25, 2019.
3. D. Hammer-Tugendhat e I. Hammer, conferencia Mies Van der Rohe's Tugendhat, Mies Van der Rohe Society/Center for Architecture, New York, Junio 3, 2019.
4. D. Hammer-Tugendhat e I. Hammer, Op. Cit., Julio 25, 2019.
5. D. Hammer-Tugendhat e I. Hammer, Ibid..
6. Idem.
7. Id.
8. D. Hammer-Tugendhat & I. Hammer, Tugendhat House-Mies Van der Rohe, Springer,Viena/New York, 1998.
9. D. Hammer-Tugendhat e I. Hammer, Op. Cit., Julio 25, 2019.



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALWeb, Caracas,  Agosto 20 de 2019: https://www.elnacional.com/opinion/la-casa-tugendhat-historia-y-conservacion/


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