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viernes, 12 de abril de 2019

Un skyline a proteger


El panorama arquetipal de Caracas en 2009, año en que se promovió en Londres el "London View Management Plan" (f.  P.L. Freitas, 2009).


"Hoy en día la gente conoce el precio de todo y el valor de nada".
Oscar Wilde. 1

1. Panoramas amenazados
La semana pasada (2016) la escena arquitectónica londinense se vio conmocionada por la irrupción en los medios de imágenes de la espléndida Catedral de Saint  Paul, concluida en 1710 por Sir Christopher Wren. Las alarmas se dispararon porque las amadas vistas centenarias del magistral monumento desde King Henry’s Mound en Richmond Park están siendo bloqueadas de manera cada vez más intolerable por un nuevo edificio que se está construyendo al este de Londres, en Stratford.2 

Se trata de una torre residencial de cuarenta y dos pisos disenada por SOM, la cual ha sido significativamente bautizada como "Manhattan Loft Gardens". Esta, que ya va como por el piso catorce, ha empezado a asomarse en el horizonte, interponiéndose entre las líneas neobarrocas de la cúpula y el cielo.3 

Ustedes dirán: y qué? Un torre más una torre menos para la City de "The Shard".4 Un rascacielos más en una de las ciudades que más promueve los skyscrapers en el mundo, que más se regodea con ellos frente a -por ejemplo-, el vasto horizonte y paisaje histórico de los techos y mansardas de Paris, su vieja rival.

Situada en Lundgate Hill, el punto más alto de la ciudad, la hermosísima cúpula de Wren -símbolo nada menos que de la identidad nacional inglesa-, domina desde esta colina toda la ciudad desde hace más de trescientos años, razón por la cual su percepción desde los sitios principales londinenses está sumamente reglamentada. Y es que Londres tiene la esquizofrénica condición de ser por un lado la ciudad amante del desarrollo urbano más salvaje y, por el otro, de ser la ciudad más fervientemente enamorada de la preservación de su patrimonio… empezando por el más frágil de todos: los panoramas.

Qué paradoja! Pero es cierto. Mientras "Manhattan Loft Gardens" sigue erigiéndose ilegalmente a pesar de las quejas de los conservacionistas, desde hace tiempo ya (2009) Londres cuenta no obstante con una de las más adelantadas leyes del mundo para la protección del panorama urbano. Esta envidiable reglamentación que impera sobre el Gran Londres se titula el "London View Management Framework" (Plan de Manejo de las Vistas de Londres).3

Promovido en tiempos del Alcalde Boris Johnson, el plan es una "estrategia de desarrollo espacial" que protege (óigase bien): 1. Los Panoramas de Londres (del Alexandra Palace, de Parliament Hill, de Kemwood, de Primrose Hill, de Greenwhich Park y de Blackheat Point). 2. Resguarda las más importantes perspectivas fluviales de la ciudad especificadas en el plan como River Prospects (desde el río Támesis al Tower Bridge, al London Bridge, al Southwark Bridge y otras diez más). 3. Preserva la belleza de las vistas de los paisajes urbanos -Townscape Views- (desde el puente sobre el Serpentine hasta Westminster, los Island Gardens y la Isle of Dogs hasta el Royal Naval College, desde el Queen's Walk hasta la Torre de Londres y desde Saint James Park hasta Horse Guards Road). Y 4., además, por si fuera poco, protege las vistas lineales y corredores visuales desde el Mall hasta el Palacio de Buckingham, y desde el Westminster Pier y -justamente- el susodicho King Henry’s Mound hasta la obra maestra de Sir Christopher Wren.



La nueva torre de  apartamentos se divisa claramente tras Saint Paul desde Richmond Park (f. The Architects Journal, 2016).


2. Solo se puede crecer para arriba?
Pasearse por el Plan de Manejo de las Vistas de Londres (LVMP) y sus visuales designadas es una delicia y un alivio para quienes apreciamos la belleza en las ciudades. Demasiado extenso y rico para comentarlo todo aquí, basta que sepamos que existe y que es una referencia ineludible y una jurisprudencia urbana para cuando todo vuelva a su lugar en Venezuela, regresen las inversiones y queramos seguir creciendo a la vez que protegiendo las calidades de nuestras ciudades.

Hagamos memoria urbana, y memoria del paisaje. Piensen nada más en Caracas. Contemplen con placer desde el sur su panorama arquetipal dominado por el Ávila, el mayor monumento de la ciudad. Caracas, desde fines de los 90 ha conservado un magnifico skyline (o mejor diríamos, mountainline?), un elegante horizonte construido que se extiende en el valle de punta a punta, una homogeneidad de la fábrica urbana recortándose contra el telón de fondo del piedemonte, donde nada desentona ni nada destruye su monumental idea de ciudad. La Cota Mil fue en este sentido un aporte crucial.

Pero piensen por un momento en el peligro de perderlo todo, en que finalmente ataque a nuestra ciudad el mal del siglo: eso que llaman Urbanismo del Marketing, donde la imagen de la ciudad ya no esté en las manos de los mas expertos en urbanismo (y mucho menos en los expertos en protección de visuales), sino en las veleidades de lo que se le ocurra a cualquiera que tenga suficiente músculo financiero. Adiós, Caracas. Perderíamos la belleza de lo que entre todos hemos ido construyendo durante siglos.

Así, pues, mientras estamos seguros que los londinenses más temprano que tarde le pararán y modificarán el rascacielos a SOM (ya algo así le paso a Richard Rogers con su Leadenhall Building), nuestra fuerte recomendación es que hagamos lo más pronto posible un Plan de Manejo de Vistas para Caracas (a ambos lados de la montaña, por supuesto), como regalo en su cuatricincuentenario.5 Porque el panorama monumental de Caracas y sus visuales (la del Hotel Tamanaco al final de Las Mercedes, por ejemplo) es nuestra identidad, como ciudad y como sociedad.6 

Nuestros panoramas, son nuestro patrimonio.

 
 Otro skyline a proteger: el de Paris (f. @1993paris,@vivreparis).




NOTAS
1. "Nowadays people know the price of everything and the value of nothing". Oscar Wilde. El retrato de Dorian Gray.
2. Lectores de The Guardian. "Thoughtless developments: send us your ruined view photos", The Guardian, Londres, 26 de Noviembre, 2016:
https://www.theguardian.com/politics/2016/nov/25/thoughtless-developments-send-us-your-ruined-view-photos?CMP=share_btn_tw
3. The London View Management Framework (LVMF), Greater London Authority, Londres, Mayo, 2009.
4. Rascacielos londinense proyecto del arquitecto Renzo Piano, 2013.
5. Wikipedia: Leadenhall Building: https://es.wikipedia.org/wiki/Leadenhall_Building
6. Nadia Khomami. "St Paul's not consulted on development that mars cathedral view", The Guardian, Londres, 25 de Noviembre, 2016: https://www.theguardian.com/uk-news/2016/nov/25/st-pauls-not-consulted-over-development-that-mars-view-of-cathedral



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALweb, Caracas, Noviembre, 2016: http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/skyline-proteger_821








miércoles, 10 de abril de 2019

Siempre tendremos París

Kiosko de juguetes, Paris (f. Charles Marville, 1875. Laflâneuse.org).



« Respirar París conserva el alma »
Victor Hugo. 1
1. Amenazas inéditas
Desde que Anne Hidalgo, la actual Alcaldesa de París, fuera electa en Marzo de 2014, hemos estado siguiendo de cerca su desempeño. #Hidalgo pertenece desde 1994 al Partido Socialista francés, y por tanto esperábamos que dedicara su gestión a favorecer a las luchas de los ciudadanos de a pie y de los más desprotegidos. Mas no es por ello que ha saltado a la palestra de la discusión mundial. Todo lo contrario.

Tan pronto la burgomaestre se montó en la importante chaise, inauguró su gestión lanzando a la calle el infausto proyecto de peatonalización (?) de la monumental Avenue Foch (que une a la Place de L'Etoile con la Porte Dauphine y está clasificada como sitio patrimonial desde 1953), conocido como el "proyecto choc", que ya traía consigo desde que era candidata. Yo confieso que no daba crédito a mis ojos al ver el desparpajo con el que @Anne_Hidalgo y sus arquitectos pretendían desclasificar mediante un plan de urbanismo (?!) la largamente admirada, elegante y ordenada avenida haussmanniana y transformarla (no se sabe porqué) en un delirante e informe bosque so pretexto de "hacer entrar al Bois de Boulogne a Paris". Como era de esperarse, este primer polémico delirio recibió el rechazo de los habitantes de Paris y del mundo entero.3

Pero la cosa no se quedó ahí. Pas de tout. Poco después, empezamos a darnos cuenta gracias a las cuentas de Twitter por donde seguimos siempre los acontecimientos parisinos en pleno desarrollo, como @SOSParisAsso (Asociación de Defensa del Patrimonio Arquitectónico y Urbano de París), @SPPEF (Sociedad para la Protección de los Paisajes y de la Estética de Francia), el sitio @ParisHistorique y @TTriangle (Colectivo contra la Tour Triangle, entre muchas otras), hacia dónde apuntaba realmente la "socialista" alcaldesa. Armada del capcioso argumento de desear ponerse al frente de una renovada carrera desarrollista frente a la rival ciudad de Londres, donde "París no puede quedarse atrás", empezó a develar e impulsar desde la alcaldía numerosos y arbitrarios proyectos de rascacielos a ser erigidos "intramuros y en las suburbias limítrofes de la ciudad", poniendo en peligro, por primera vez en veinte años, "la calidad de la vida y del ambiente parisinos".4

El skyline de la ciudad, cuyo panorama único en el mundo de techos de tejas, pizarra, cobre y zinc está candidateado a ser declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO por su belleza y homogeneidad como paisaje urbano, pende del hilo por los deseos de una alcaldía que quiere a toda costa "saltar al futuro" (?) y volver a París "atractiva" (como si ya no lo fuera)… llenándola de torres, con lo que se alejaría para siempre de sí misma, convirtiéndose en otra globalizada ciudad más.5



Este es el Paris que nos prometen (f. @SOSParisAsso).


2. La singularidad de una ciudad
La siguiente estocada en esta carrera por banalizar y destruir la singularidad de la Ciudad Luz fue el proyecto de la Torre Triangle. Teniendo como anzuelo la trayectoria impecable de los mundialmente admirados arquitectos Herzog y De Meuron, vemos en los renderings de su proyecto una torre que se destaca en el horizonte, compitiendo con descaro por el protagonismo urbano de París con la Torre Eiffel. Es así una arquitectura subyugante, que contra toda crítica que pueda esgrimirse ante un rascacielos, se autoproclama arrogantemente a sí misma como "la torre más ecológica del mundo".6 

Una torre destinada a hacer que se rindan los ciudadanos más inocentes, aquellos más jóvenes, los menos educados o aquellos que han visto pasar menos agua bajo el puente y/o han olvidado las batallas que París libró durante los 60 y 70, cuando se construyó la malhadada Torre Montparnasse. Esa verdadera pedrada en ojo de boticario quedo allí, en medio de París, como un cruel recordatorio de lo que nunca debió de haberse permitido construir en la ciudad. Pero Madame la Maire parece olvidarlo y sigue adelante.7 Allí también tiene el proyecto de "renovación" de SAANA, otra "arquitectura de ruptura" que pretende desfigurar a los históricos almacenes de La Samaritaine en pleno corazón de la ciudad.

Ni qué decir que las organizaciones ciudadanas, primero incrédulas y luego llenas de indignación, denunciaron a los cuatro vientos esta nueva forma de amenaza contra la ciudad, que ataca bajo la solapada piel de cordero de una nueva -y prostituida- arquitectura. Las noveles torres "visibles desde todas partes", son "antiecológicas, antieconómicas, y el símbolo del empeño que están teniendo con Paris las potencias financieras desmesuradas e incontrolables)".8

Pero, sobre todo, estas torres lo que son es antidemocráticas, ya que van en contra del sentimiento de la mayoría de los ciudadanos parisinos (tanto de los que habitan la ciudad de manera real, como de los que la habitan de manera espiritual, regados por el todo el mundo). Una política urbana que nos parece sospechosamente alejada de los ideales y de la gestión de un verdadero socialismo.



 La Torre Triangle, por Herzog & De Meuron. Al fondo, la Torre Eiffel (f. Herzog & De Meuron).


3. Salvar Paris, es salvar al mundo
Pero la cosa continúa, lamentablemente. Anne Hidalgo y su equipo deben gobernar hasta 2020, por lo que los parisinos siguen en pie de guerra en defensa de su memoria urbana. Está aún pendiente desde marzo 2016 el caso contra de las antiguas y deliciosas Serres d'Auteuil, vistas como un obstáculo para la expansión del cercano estadio Roland-Garros. Y la última mala nueva, fresca de este 10 de julio: la orden emanada de la Mairie para la erradicación de París de los 360 kioscos de periódicos instalados por el Baron Haussmann en 1860 a fin de reemplazarlos por unos ramplones cajones nuevos dotados de internet, en un intento para convertir a París (horror!) "en un nuevo Londres" (sic).9

Pero, cómo se le ocurre esta locura a la alcaldesa? El mobiliario urbano haussmanniano concebido por Alphand et Davioud para el Service des Promenades del Segundo Imperio, proveyó a la ciudad de bancos públicos, alcorques para los árboles, kioscos y farolas.10 Junto a las entradas de metro de Hector Guimard, las fuentes Wallace y las publicitarias columnas Morris, ellos conforman un conjunto testimonial del Paris del siglo XIX que le han brindado belleza y confort a la ciudad hasta hoy, haciéndose parte inseparable de su identidad urbana y, como dice Mari Karel, de SOS Paris: "formando un conjunto con la misma Torre Eiffel". En gran parte gracias a ellos, Paris ha sido siempre Paris. Pero a pesar de todo esto, y de que al día de hoy, 16 de agosto de 2016, vayan recaudadas casi 57 mil firmas para evitarlo, Anne Hidalgo obvió la protesta ciudadana y ordenó la remoción completa de todos los kioscos de Napoleón III.11

Frente a ello, nos preguntamos: qué será del universo construido, qué será de las ciudades del planeta si le llegan a hacer ésto a París? Qué ciudad del mundo será respetada, si ésta no lo es? Al borde del nuestro asiento, seguimos los casos en los tribunales. Porque la pelea es peleando y esta columna de hoy es para usted, Madame, con toda firmeza, desde Caracas: haciendo votos porque recapacite.

Que la vergonzosa desfiguración de la más bella y ejemplar ciudad del mundo que Usted intenta hacer no tenga éxito, en ninguno de sus nuevos avatares. Nosotros desde aquí  nos opondremos siempre. Porque nuestra consigna es la misma de Víctor Hugo: "Salvar París, es más que salvar a Francia: es salvar al mundo".12

Kiosco de periódicos haussmanniano y fuente Wallace (f. CityLab).




NOTAS
1. « Respirer Paris, cela conserve l’âme ». Victor Hugo. Les Misérables,1862).
2.  "We will always have Paris". Línea de Humphrey Bogart como Rick, tomado del final de la película Casablanca, 1942.
3. Delphine de Mallevoue. "L'avenue Foch aux piétons: le projet choc", Le Figaro, Paris, 21 de enero, 2014: http://www.lefigaro.fr/actualite-france/2014/01/20/01016-20140120ARTFIG00633-l-avenue-foch-aux-pietons-le-projet-choc.php
4. Marie Karel. "Menaces inédites et graves sur le patrimoine parisien", SOS Paris:
https://sosparisblog.wordpress.com/2016/06/08/menaces-inedites-et-graves-sur-le-patrimoine/
5. Candidatura de los Toits de Paris: http://www.candidature-toitsdeparis.fr/
6. Sitio oficial de la Tour Triangle: http://tour-triangle.com/
7. Leer más: "Les tours, une menace pour Paris". Recopilación de textos hecha por SOS Paris:
https://sosparisblog.wordpress.com/publications/contributions-thematiques/les-tours-une-menace-pour-paris/texte-integral
8. M. Karel. Op. Cit., 2016.
9. Feargus O'Sullivan. "The Historic Kiosks of Paris, in Danger?", CityLab, Junio 3, 2016:
http://www.citylab.com/design/2016/06/why-parisians-are-fighting-for-historic-kiosks/485462/
10. M. Karel. "En dépit de l’attachement des parisiens le remplacement des kiosques haussmaniens est décidé par la Mairie", SOS Paris, 11 Julio, 2016: https://sosparisblog.wordpress.com/2016/07/11/en-depit-de-lattachement-des-parisiens-le-remplacement-des-kiosques-haussmaniens-est-decide/
11. Firma la petición: Non aux nouveaux kiosques à journaux Parisiens : gardons l'esprit du Paris d'antan !https://www.change.org/p/anne-hidalgo-non-aux-nouveaux-kiosques-%C3%A0-journaux-parisiens-gardons-l-esprit-du-paris-d-antan
12. « Sauver Paris, c’est plus que sauver la France, c’est sauver le monde. » V. Hugo.



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALweb, Caracas, Agosto, 2016.



domingo, 25 de enero de 2009

Infierno en las torres

World Trade Center, Nueva York. Minoru Yamasaki y Emery Roth and Sons, 1976.




 

Una nueva guerra
La insospechable tragedia vivida ayer (11/9) habla de un nuevo tipo de vulnerabilidad que se cierne ahora sobre las ciudades, y frente a la cual ahora la ciudad de Nueva York y el resto de las capitales del mundo lucen desesperadamente frágiles. Siempre nos sorprendía que se permitiera volar tan cerca del skyline de Manhattan, el poder despegar y aterrizar tan tranquilamente desde el Aeropuerto de La Guardia, justo enfrente de la ciudad, rozando prácticamente con las barrigas de los aviones los topes de los rascacielos. Cada vez que lo hicimos, nos erizaba el vértigo de tan cercana perspectiva, que entendido como afortunado panorama, era un espectáculo, pero visto también como tentación pudo sin duda un día encender los apetitos destructivos en más de un asesino en potencia, con tanta libertad urbana expresada abiertamente y tanto alarde arquitectónico exhibido con orgullo, tanta tranquilidad de ciudad abierta al mar, erguida frente al mundo.

Crecer hasta el cielo, hasta lo más alto, tener los edificios más grandes y hacer alarde de los más increíbles avances tecnológicos ha sido lo que caracterizó siempre a nuestra amada ciudad de Nueva York, hoy más cercana que nunca a raíz del ataque reciente (esa ciudad también es nuestra, todos nos reconocemos en ella). La carrera que vivió frente a su pariente del oeste, Chicago, por tener los edificios más altos desde comienzos del siglo veinte hasta pasados los años setenta, culminó justamente con la pérdida de la batalla al construirse en Chicago la Torre Sears (1974), de Skidmore, Owens & Merrill. Las dos torres del World Trade Center, con la colosal empresa que las hizo posible, fue la claudicación monumental frente a Chicago. Fueron las torres, sin embargo, perdedoras y todo, los más avanzados rascacielos de su época.

Cuenta Robert A.M Stern en su libro Nueva York, 1960 (1995), que todo empezó hacia 1960 cuando la Asociación de Lower Manhattan, patrocinada por los Rockefeller, lanzó un plan que cambiaría el área sobre el borde del agua del East River, una zona comercial deprimida, pero cercana a jugosos terrenos de alto valor inmobiliario.1 El World Trade Center empezó a convertirse así en un sueño colectivo, tanto por la carrera por la altura como por el gran negocio que prometía ser para todos.

En 1962 el NY Port Authority decidió seguir con esta idea de transformar lo que era un abandonado barrio comercial cercano a la más grande concentracioó de valores inmobiliarios de la ciudad. Dijo Rockefeller: “Queremos proveer un nuevo uso, y un centro mundial de comercio estaría muy bien cerca de los bancos y de la zona gruesa de mercado extranjero con los Estados Unidos”. El NY Port Authority, para esa fecha, le encargó el proyecto (luego de varias pruebas de arquitectos), a Minoru Yamasaki, basado en Michigan, que lo desarrollaría junto a la oficina neoyorkina de Emery Roth and Sons.

El ingeniero estructural fue John Skilling, y esa estructura que hemos visto pavorosa y estrepitosamente caer fue considerada muy innovativa en su momento, aunque estilisticamente dudosa. Dice Stern que “más que un tipico edificio aporticado forrado en piedra o vidrio, era en esencia un gigantesco encaje de acero”, actuando casi como una fachada auto-portante; esto es, estaba soportada por las apretadas columnas exteriores, que, junto con sus elementos cruzados, formaban una viga en ángulo recto tipo Vierendeel. Las cuatro paredes de las torres, constituian en efecto un tubo hueco ranurado con ventanas que se alzaba 110 pisos de altura, en el tope de la cual cambiaban un poco su ancho para hacer de remate. Las torres forradas de aluminio tenian columnas cada 50 centímetros y ventanas a intervalos de 55 centímetros, lo que redujo la cantidad de vidrio en un treinta por ciento, haciendo la fachada parecida, según la revista Time a “ranuras en una fortificación medieval”. Gracias a esta estructura, las enormes plantas de oficinas de mas de cuatro mil metros cuadrados estaban libres de columnas, interrumpidas solo por los núcleos ascensores y el núcleo de servicios.

Las ventanas eran de inspiración gótica, porque Yamasaki adoraba tanto las formas románticas del pasado tanto como las innovaciones tecnológicas. Según la crítico de arquitectura de The New York Times, Ada Louise Huxtable, eran de estilo “General Motors Gothic”. No obstante, las torres se tomaron inmediatamente el título de ser los edificios más altos de Manhattan (no los más altos del mundo, pero por lo menos sí los más grandes). Con toda su banalidad, ofrecieron, según el también crítico de arquitectura Paul Goldberger, “poco más que pura altura al skyline de la ciudad; sus techos planos e imensas masas tenian un efecto mortuorio en la vista, tan distintas de las vistosas remates del Chrysler y del Empire State”. Agradecía, sin embargo, que fueran dos torres y no solo una, porque “se relacionan entre sí más o menos con éxito como esculturas minimalistas. Si hubiera sido una sola el resultado hubiera sido horriblemente banal”. 
 
Entre las innovaciones que sí pesaron en la historia de la arquitectura, las dos torres del World Trade Center aportaron la idea de los “Sky-lobbies” para los ascensores (en los pisos 41 y 72). Un nuevo sistema de ascensores inventado desde que en los años treinta se hicieran las cabinas dobles, incluía inmensas cabinas que llevaban a todos los pasajeros arriba, donde cambiaban a cabinas locales Otra innovación fue justamente la piel, que no era un curtain wall colgado de un marco portante, sino una superfice metálica que de hecho sostenía una parte sustancial del peso del edificio, como una fachada auto-portante, fórmula empleada en los primeros rascacielos y que hacía tiempo había sido abandonada, y que volvía como pseudo-revolución tecnológica. Quizás fue ésta la que logró que las torres colapsaran verticalmente y no se derrumbaran diagonalmente sobre todo Lower Manhattan.

La arquitectura neogótica y sus dos cajas idénticas, de retaguardia y banales como eran, formaban parte del skyline de la ciudad. La tragedia que las ha volado de la faz de la tierra levanta un requiem urbano sin precedentes y la pregunta inédita de qué hacer para proteger a nuestras ciudades de posibles nuevos ataques de semejantes dimensiones.


New York City, 11 de septiembre de 2001.

 

(Arriba) el restaurante Windows on The World, en el piso 107 de One World Trade Center; (abajo) el lobby de Two World Trade Center. 
 






NOTAS
1. Robert A.M Stern. New York, 1960, New York City, 1995.


Publicado en: Cuerpo C, EL NACIONAL, Caracas, 12 de Septiembre de 2001.