Mostrando las entradas con la etiqueta modelo urbano. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta modelo urbano. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de septiembre de 2007

Plea: para salvar la ciudad histórica y el sitio arqueológico de Ibarra

Ciudad Universitaria de Caracas. Carlos Raúl Villanueva (1950s) (f. www.viejasfotosactuales.org).








1. Rive Gauche

Parece haber una predilección urbana histórica de ciertas civilizaciones por las riberas izquierdas de los ríos para fundar sus ciudades universitarias. Luego de largos períodos oscuros en los cuales en estas culturas los centros de estudios eran encerrados en aislados claustros cercanos a las catedrales (para llevar una vida latente de sumiso recogimiento apatiado) se tendió a verificar una “urbanización” de los estudios superiores. “La ciudad”, escribió Renato Airoldi en un artículo de la revista Casabella, “se vuelve la verdadera y eficaz sede universitaria”. La universidad se convierte en ciudad.1


Esta “urbanización de la universidad” generalmente se da en una porción de la ciudad que se califica y aglutina para servir como lugar de estudio, recalificándose los edificios y los espacios con las funciones institucionales agregadas, pero puede también ocurrir en favorables terrenos extramuros, donde la universidad-huésped, al no encontrar una ciudad como tal, la inventa. El primero es el caso de París en el siglo doce, con todos las decenas de colegios universitarios ocupando hôtels particuliers que se aglutinan en torno a viejas abadías, como la de Cluny (1154); el segundo es el de Caracas en el siglo veinte, que imagina ex-nuovo un asentamiento universitario y lo “funda” al sur del Guaire, donde facultades y escuelas irán a comportarse siguiendo las leyes de un tipo de ciudad, funcionando de acuerdo a un modelo urbano predeterminado, viviendo un particular ideal elegido de vida citadina.

2. Como Sant’Ivo
Ya desde el primer germen de ciudad universitaria que se recuerde, inscrito aún sin saberlo dentro del claustro de la Abadía de Fontenay en Francia en 1119, pasando por los avatares sucesivos de colegios de morfología clásica, campus ingleses de derivación monástica, “pallazi della sapienza” al estilo de Borromini, etcétera, la organización del conocimiento humano se sublimará a medida que se acerque más a la organización formal, espacial y funcional del símil urbano. La estructura universitaria, consolidada en tan noble sede, amplía sus tipologías arquitectónicas emparentándose con las tipologías urbanas: los Alma Mater se empiezan a llamar “archigimnasios”, los claustros se mutan en palacios urbanos; capillas, pabellones y monumentos de toda índole se suman al programa, las aulas quieren ora simular capillas laterales ora estancias de una fortificación, florecen los huertos botánicos adosados a las academias, los campos se vuelven plazas... Sobra decir que en cuanto aparece una universidad que se traspone dentro de una ciudad de nueva planta, el trasvestismo tipológico estalla ferozmente en una multitud de nuevas formas e inventos académicos, y el resultado es que una ciudad moderna universitaria puede volverse histórica... ¡por lo inédito de su propuesta tipológica! 

3. Arqueología urbana moderna
Habría, entonces, que enumerar todas las invenciones de la Ciudad Universitaria de Caracas (UCV) como quien describe el perfil de un sitio arqueológico y con el espíritu de quien desentierra una ciudad histórica: porque representan un modo único de entender una forma cultural; una universidad moderna anclada en su era y a la vez anclada en la saga de las formas universitarias de la historia. En este sentido, todas las partes urbanas representadas en el proyecto se hacen tan indispensables como las piezas recién excavadas de un templo. Son sus ineludibles horizontes culturales. 

La UCV haría las delicias de un arqueólogo. En ella, el tipo del edificio aislado y el resultante protagonismo formal de las facultades tienen algo de esfinge; el complejo balance entre el detallado brutalista de las arquitecturas y la profusión ornamental que producen las artes integradas tiene algo de prometedor jeroglífico; los resabios monumentales del conjunto principal del rectorado como otra ciudad que asciende desde el pasado tienen algo de oculto; la manera onírica de trazar la “trama” vial y peatonal con su híbrida fluidez expedita y paseo vivencial a la vez tiene algo de hermético; el lenguaje de lo público secuencial habitado de vegetación tienen algo de babilónico; la inclusión libérrima del huerto, de las modalidades modernas del gimnasio, abiertas y cerradas y, para saldar el filón futurístico del ideario urbano moderno, la ciudad satélite con las nuevas tipologías del universo rental en una ciudad moderna: la torre inmensa y el gigantesco centro de convenciones, tienen, en fin, algo de históricamente único.

La UNESCO cuenta en sus ediciones con una colección llamada “El Patrimonio de la humanidad”. Con la excepción del caso moderno de Brasilia, allí todo son polvorientas, lejanas, antiquísimas joyas de la historia urbana y arquitectónica, a punto de desvanecerse en el aire. La isla misteriosa de Gorée; la ciudad histórica de Nara y su templo de Todaiji, que alberga la figura en bronce de Buddha más grande del mundo; o la ciudad de Taxila; el sitio arqueológico de Pagan; la antigua biblioteca de Alejandría; la viejas ciudades amuralladas de San’a’ o de Shibam; todo el cuerpo rocoso de la arquitectura sherpa; los templos y tumbas de la antigua Nubia, como Abu Simbel o Philae; las antiguas capitales búlgaras Pliska, Preslav y Tirnovo; el monumento de Chandi Borobudur; las ciudades árabes del Magreb o la ciudad púnica, romana y bizantina de Cartago... nombres fantasmagóricos y solemnes, todos amenazados de extinción definitiva. El listado es descomunal y dispar, pero guarda una gran preocupación en común: la de que si estas obras monumentales no hubieran sido protegidas, ya habrían desaparecido de la faz de la tierra. 

4. Plea
¿Qué amenazas, qué plagas, qué peligros, acechaban a estas joyas? ¿A cuáles emergencias aludieron sus deudos inmediatos para lograr conmover el corazón del mundo y llegar a subir el escaño y merecer un lugar en el panteón supremo de la humanidad? ¿Al paso destructor de las guerras, al acoso de plagas irreductibles, a hordas invasoras, a los saqueos por centurias, a los robos irrestrictos y continuos, al embate corroedor del tiempo?

El que un monumento sea moderno no lo deja menos al descubierto. En el sitio arqueológico de Ibarra, medio sepultado bajo profundas capas de escombros e inmundicie, yace otra inmensa ciudad histórica: una ciudad universitaria moderna, del período esplendente del gobierno de las ideas revolucionarias en la cultura contemporánea del reino de Latinoamérica. Sus titanes están derrumbándose, sus tesoros estan siendo saqueados, su perfil está siendo borrado. ¿De todos los peligros nombrados, habrá uno más amenazante? Sí: las mismas autoridades locales, quienes se cuestionan simplemente si vale la pena protegerla o no (1998). Alguna de ellas incluso creen que algunas partes de la ciudad histórica pueden ser “mejores que otras”, cuando sabemos que sólo rescatando la totalidad del sitio arqueológico y todas sus partes esenciales podemos preservar su naturaleza original y su verdad histórica. 

Señores de la UNESCO: la ciudad histórica de los cincuenta en el sitio arqueológico de Ibarra se derrumba con mayor velocidad que el sitio de Cartago. Para salvarla, la población local contemporánea se declara impotente. Necesitamos del apoyo de toda la Humanidad.


La Universidad Central de Venezuela, Caracas (f. www.viejasfotosactuales.org).





NOTAS
1. Renato Airoldi. "Universidad: notas sobre la evolución de las tipologías edilicias y de su relación con la ciudad", Casabella, 423, 1977.



Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL, Caracas, lunes 6 de Julio de 1998.


lunes, 19 de marzo de 2007

El sueño de un orden

Plano de la ciudad de Buenos Aires, 1820.


Mil ciudades de América en Caracas.
En el Centro Cultural Consolidado se inaugura la muestra “La Ciudad Hispanoamericana: El Sueño de un Orden”. Realizada en España en 1989 para saldar el lapsus en la historia del urbanismo 
sobre la monumental gesta urbanizadora de España. 
De haber sido expuesta con inmenso éxito en París y en Ciudad de México,
ha sido traída a Venezuela por iniciativa del IREU (Instituto R
egional de Estudios Urbanos) con la ayuda del Ministerio español de Obras Públicas, Transporte y Medio ambiente y la Fundación Cultural Consolidado. Una renovada visión de nuestras ciudades, una revisión del modelo urbano propuesto en las Leyes de Indias, una puerta abierta hacia el futuro urbano de América, que invita a la reflexión y que forma parte de la gestión de este instituto de alcance regional, bajo auspicios de la UNESCO.

“La más grande empresa de creación de ciudades llevada a cabo por un pueblo, una nación o un imperio en toda la historia, fue la desarrollada por España en América, a partir de 1492", son las palabras de Fernando de Terán, Catedrático de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Universidad Politécnica de Madrid y Comisario de la e
xposición “La Ciudad Hispanoamericana: El Sueño de un Orden”.1 Una empresa que no sólo llenó todo el continente de ciudades semejantes trazadas reticularmente, sino que condicionó la fisionomía urbana de América, que desde entonces se caracteriza por su orden y la racionalidad de su organización básica.

Los hombres nacidos desde entonces en la ciudad americana comparten juntos una conciencia universal de americanicidad, fruto directo de tan singular comunión urbana. El espacio urbano geométricamente ordenado por la cuadrícula que subsiste aún hoy a pesar del crecimiento, la desfiguración y el deterioro de la ciudad latinoamericana, es la matriz universal que marca indeleblemente nuestra cultura, es el factor olvidado que nos une tanto como la lengua y como la religión.

Podemos extraviarnos en Amberes, en Oxford, en San Petersburgo o en Lucca, pero nunca perderemos el rumbo en este continente. O al menos, no de la misma manera: el placer de nuestras ciudades es distinto. Una legión de esquinas, carreras, cuadras, calles y plazas familiares nos acogen y nos hacen sentir en casa aunque estemos en sus mismísimas antípodas. Los versos que le cantan a Buenos Aires, también le cantan a Ciudad de México y hasta la describen, le cantan a Santa Fe y de ella hablan, le cantan a Santiago de Cuba y a Santiago de Chile, a Panamá y a Caracas, al tiempo que funcionan para los cientos y miles de otras fundaciones que desde la California hasta la Patagonia, desde La Navidad en 1492 (la primera ciudad fundada, en República Dominicana) hasta Quenac en 1809 (la última fundada por España, en Chile) se sembraron en América, hoy convertidas algunas en ruinas, otras en pueblos y las más en grandes ciudades.

Que tan gigantesco proceso de urbanización haya sido tan tardíamente celebrado en una exposición (en este caso, gracias a los programas americanistas que se desataron en España con el Bicentenario del Descubrimiento de América), no nos extrañe. Todos conocemos el prolongado desprecio que por la retícula y en general por todo el modelo urbano de las Leyes de Indias ha guardado la Urbanística desde siempre. Y todos sabemos también que ese desprecio no es otro que el que hay hacia la ciudad colonial, hacia la conquista española de América, y hacia lo que aparentemente no encierra mayores valores y se limita a las “simplezas” del trazado ortogonal frente a la supuesta superioridad del English Way of Planning.
Hoy en día esa posición es insostenible. Queremos acoger de nuevo la universalidad, la infinitud y las posibilidades de la retícula y del modelo descrito en las Leyes de Indias. Este modelo urbano (a la vez modelo espacial, modelo legal, modelo político) tiene como prueba la complejidad y la riqueza del fenómeno urbano que inició mil ciudades distintas, pletóricas de hermosas lecciones de diseño que aún tenemos por delante para analizar, discutir y disfrutar. Y lo que es más importante, para proyectar necesariamente hacia el futuro.

La exposición, de marcado acento urbano, busca destacar la configuración del espacio urbano y la caracterización de la imagen visual de la ciudad latinoamericana. Es la ciudad “como hecho físico, transformador de un territorio, y como espacio organizado, formalizado y funcional”. Hecha con un criterio cronológico que marca las diferentes etapas del proceso urbanizador combinado con un criterio temático que describe las características esenciales de la ciudad latinoamericana, la exposición es itinerante y viaja hasta con su montaje. Desde su primera exhibición en la Sala Juan Gris del MEAC (Museo Español de Arte Contemporáneo), hasta la que tendrá lugar en la planta baja abierta del Centro Cultural Consolidado, el diseño del montaje insiste en la idea del modelo urbano de las Leyes de Indias.

El tratamiento de muros y paneles, y la disposición de las múltiples maquetas de las ciudades “organiza”, según previó originalmente el arquitecto Javier Feduchi, “una serie de espacios cuadrados (las manzanas de la ciudad) conteniendo espacios longitudinales de circulación paralelos y perpendiculares (las calles)”. El resultado es una estructura geométrica abierta, repleta de planos históricos hechos para la exposición, así como una selección de planos originales y gobelinos monumentales prestados especialmente por diferentes archivos, bibliotecas y museos españoles. Un audiovisual reconstruye el proceso fundacional completo desde el descubrimiento del territorio americano virgen hasta la situación contemporánea de las ciudades latinoamericanas. Todo traído, paredes y luces incluidas, desde la
península, un aliciente adicional para aquéllos a quienes les gusta espiar el obcecado preciosismo constructivo de la arquitectura moderna española.

Solo una cosa faltará en esta exposición, para completar el sueño de orden que tánto le hace falta volver a retomar a América. Son las ciudades que no fundaron los españoles, las que vinieron después, y las brasileras, ciudades todas que en gran parte compartieron los mismos principios y las mismas formas, para poder tener aún más clara la conciencia de la monumentalidad de la saga urbana latinoamericana.



La Ciudad Hispanoamericana: El Sueño de un Orden.






NOTAS
1. La ciudad hispanoamericana: el sueño de un orden, Ministerio de Fomento, Centro de Publicaciones, Madrid, 1989.


Publicado en : Arquitectura, El Diario de Caracas, Caracas, sábado 23 de Abril de 1994.