Mostrando las entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de abril de 2019

Arte Nuevo


Proyecto de Avenida en Caracas. Manuel Mujica Millán, 1930s (f. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).



"Se siente una inquietud, y aunque las gentes no saben
a ciencia cierta de qué se trata, yo sí lo sé:
la transformación de la ciudad se impone, se echa encima.
Se siente 'el aire que precede al alud en la montaña'".
Rafael Bergamín Gutiérrez. Urbanismo (1938). 1

1. El espíritu renovador
La modernidad en España fue cosa de capitales, Madrid, Barcelona, Sevilla. En Venezuela, Caracas no se quedó atrás. Sin embargo, nuestra ciudad no opuso la misma resistencia al cambio que vivieron las capitales españolas. La Caracas antañona estaba largamente deseosa de progreso y de modernidad. El espíritu renovador aquí fue bien recibido; fue contagioso y fulgurante, y desde que comenzó no hizo sino crecer exponencialmente. Aunque no fue, por otra parte, tampoco exactamente un "espíritu de vanguardia, de radical innovación", sino que la ciudad fue adaptándose al cambio conviviendo con las tradiciones urbanas locales. Eso hizo que la modernidad caraqueña se matizara, se tropicalizara y produjera el lenguaje propio que la caracteriza, ciertamente muy nutrido de la influencia española. 2

Los artífices del "Arte Nuevo", como se conoce a la primera modernidad española, que vinieron a trabajar para Caracas, debieron abrirse camino en Madrid, por ejemplo, entre un océano de fábrica urbana decimonónica y ecléctica, para lograr insertar sus edificios racionalistas y sus modernos urbanismos. Aquí, su nueva arquitectura, su arte edilicio y planificador, funcional y cristalino, le vino de perlas a la efusión constructiva de la ciudad. Nada más observar el conjunto de las arquitecturas de época de las capitalinas Avenida Bolívar, Avenida Urdaneta, Calle Real de Sabana Grande y Avenida Francisco de Mirandas, eran todas ellas como la madrileña Gran Vía: vitrinas para exhibir el recién estrenado cosmopolitanismo de la capital, aspirando a reflejar todas las formas y las ideas de la nueva arquitectura mundial. Una imagen clarísima de ello es la perspectiva que hiciera Manuel Mujica Millán en su "Proyecto de Avenida en Caracas" (c. 1930s), donde de lado y lado alinea la vía con arquitecturas donde figuran muchos de los lenguajes de la arquitectura moderna del momento.

La capacidad técnica y constructiva y la maestría artesanal de los españoles se abre paso y se impone en la ciudad. La sobriedad y la fuerza de su nueva arquitectura, su espíritu marcadamente apegado a lo tectónico, sus formas claras, "sus mansiones horizontales y de ventanas diáfanas sin molduras", su amor por la tipografía urbana (uno de cuyos paradigmas era el edificio Capitol, el gran "faro de la modernidad madrileña"), su misma austeridad racionalista, se expande con Caracas, y hoy es parte de su identidad como ciudad moderna. 3

Así, entra en la ciudad de la mano de Rafael Bergamín Gutiérrez el racionalismo madrileño, y muchas de las conexiones con las vanguardias europeas se establecerán a través de la serie de casas blancas de los 1930s de Mujica Millán. Bergamín, quien había sido el autor en Madrid de la llamada "culminación racionalista", con sus colonias Residencia y El Viso, lega en Caracas un Centro Histórico repleto de esclarecidos proyectos, hechos junto a su socio venezolano el ingeniero Rafael Emilio Velutini, transformando el corazón de la ciudad en una ruta brillante y aleccionadora de arquitecturas urbanas. Sin olvidar tampoco que junto a la casa del Marqués de Villora, en Madrid, es quizás la Casa N. 39 de la Alta Florida la más importante y hermosa casa racionalista de Bergamín que queda en pie.




Casa N. 39,  Alta Florida. Velutini & Bergamin, 1939 (f. 1953. Velutini y Bergamín C.A. 1938-1953).


2. Proyectos insignia
Pero hagamos memoria urbana. Otros hábiles diseñadores españoles de fértil imaginación, como Urbano de Manchobas Careaga, José Lino Vaamonde, Miguel Salvador Díaz, Fernando Salvador Carreras, Eduardo Robles Piquer, Joan Capdevila Elías, siembran también la ciudad de notables arquitecturas modernas, entre las mejores de su tiempo: el edificio Colimodio, el edificio La Estancia, el Mirador El Vigía, el Hospital de La Guaira, los jardines de la Universidad Simón Bolívar. Sin olvidar tampoco los proyectos insignia de los arquitectos con audaces obras estructurales como Valentín Beato Téllez, y de los grandes ingenieros, Félix Candela Outeriño y Eduardo Toprroja Miret, quienes hicieron de Caracas una ciudad parabólica e hiperbólica: llena de bóvedas de arco catenario y de láminas de concreto. Otra característica que también al poco tiempo se convirtió en un invariante de su modernidad.

Toda esta arquitectura racionalista empezó muy pronto a hibridarse y a mezclarse con los otros lenguajes españoles y estilos Neohispanos por toda la fábrica urbana caraqueña. Es muy difícil decir en muchas obras qué es Neovasco, qué es Neohispano o qué es netamente moderno. Esa particularidad de los mestizajes veló por un tiempo la visibilidad de los autores españoles. A ello contribuyeron también, en el caso de muchos, las dificultades para firmar en tierra venezolana sus proyectos, y el hecho curioso de que los maestros artesanos herreros, graniteros y carpinteros venidos de España trabajaban de la misma manera en todos los proyectos, dejando huellas similares en las obras de autores paisanos distintos.

Muchos autores españoles hasta 1970 se quedaron en el tintero de la exposición "Suite IBERIA; la arquitectura de influencia española en Caracas"*, y deberán aún ser explorados. Como el pintor Manuel Cabré (hijo de Ángel Cabré i Magrinyà y nacido en 1890 en Barcelona); la Oficina Alayeto Bled (con proyectos como el Cine Broadway de 1951 y el Edificio y Teatro Imperial de 1952); el ingeniero Franco López (autor en 1907 del Hotel Klindt); el arquitecto Joaquín Ortiz Garcia y el arquitecto catalán José Maria Deu Amat; el arquitecto barcelonés Amadeo Quelart Arque (proyectista del Teatro Caracas, 1933); Juan Félix Quiroz (autor de la Iglesia de la Inmaculada Concepción de El Recreo en 1900); Juan Navarro Gutiérrez (autor en 1950 del edificio Estoril, en la Avenida Victoria); Ignacio Zuloaga Zuloaga, arquitecto vasco que participó en el Cine Hollywood y trabajó con Luis Malaussena en Los Próceres y en el Circulo Militar (donde hizo un mural cerámico para la entrada). O el escultor y constructor vasco Benjamín Etayo, autor del Pasaje Cantabria en Catia, del edificio Cabrini B en Maripérez y del Teatro El Pinar en 1947) y el caricaturista Eusebio Bordes, arquitecto de varias quintas muy personales y formalistas de los 1950s en Altamira y San Bernardino, como la Quinta Alova.

Finalmente, no estaría completa la lista de arquitecturas caraqueñas de influencia española sin mencionar a dos grandes arquitectos españoles que tuvieron enorme importancia para Caracas: el madrileño Secundino Suazo Ugarte (1887-1971) y el barcelonés José Luis Sert (1902-1983). El primero, por ser el autor hacia 1936 de un proyecto, el Plan de ensanche para Caracas, que nunca llegaría a realizarse.4 El segundo, amén de su gran influencia en la ciudad y su participación junto a con Robert Moses y Prost, Lambert & Rotival en el Plano regulador de Caracas (1951-1952), por haber sido el autor de una residencia unifamiliar en el Caracas Country Club, la Casa Carrillo (1952), la cual tampoco se realizó. 5
  


Vista de  la Iglesia Ntra. Sra. de Fátima. San Agustín del Norte, Caracas (f.  Lápiz, 1959. Jose Benet Espuny).




* Suite IBERIA; la arquitectura de influencia española en Caracas. En la Sala TAC, Trasnocho Cultural, Caracas, Julio-Agosto, 2015.
 



NOTAS
1 R. Bergamín Gutiérrez. "Urbanismo" (30 de agosto de 1938), en: 20 años en Caracas 1938-1958, Graficas Reunidas, Madrid, 1960, p. 13.
2 Fernando Castillo Cáceres. Madrid y el arte nuevo: vanguardia y arquitectura 1925-1936, Ediciones La Librería, Madrid: 2011.
3 F. Castillo Cáceres. Op.Cit., 2011.
4 Juan José Martín Frechilla y Carlos Sambricio (editores), "Proyectar y construir en Venezuela. El exilio republicano entre crisis política y bonanza económica, 1936-1958", Arquitectura Española del Exilio, Lampreave 2014: p. 286.
5 Josep Lluis Sert (1902-1983). The Josep Lluis Sert Collection: An Inventory, Harvard University Library: http://oasis.lib.harvard.edu/oasis/deliver/~des00010




Publicado en: catalogo de la exposicion "Suite IBERIA; la arquitectura de influencia española en Caracas", Docomomo Venezuela/Sala TAC, Trasnocho Cultural, Caracas, Julio-Agosto, 2015.

 

domingo, 10 de febrero de 2019

Evocaciones


 Edificio Solares, Las Mercedes, Caracas (f. Marylee Coll, 2008).


"Con entusiasmo y con fe, con sinceridad y con respeto,
voy a exponer todo lo que pienso sobre lo que es y lo que puede ser Caracas".
Rafael Bergamín Gutiérrez. Urbanismo (1938).

1. Solares
Desde muy temprano en la historia de Venezuela, de lado y lado del océano las crónicas conservan el registro de las obras de los españoles que llegaron a estas costas luego de hacer la larga travesía del Atlántico.

La costa caraqueña es una costa bautizada desde entonces como "costa brava", justamente por la fuerza con la que aquí también el mar Caribe rompe contra gran parte del litoral… Justamente, en el puerto de La Guaira, en 1734, se construye una de las primeras grandes arquitecturas civiles de Caracas, la Casa de la Real Compañía Guipuzcoana, de enorme cubierta y acusada reminiscencia naval. Es interesante detenerse un momento en ello, por el interés que tiene para la historia de la arquitectura de influencia española en nuestra capital.

Podemos imaginar lo que sentían los españoles al tener la primera visión de la vertical costa brava caraqueña y más tarde la del verde y bucólico valle de Caracas de entonces, alto tras la montaña. El valle de San Francisco. Y podemos imaginarnos también cómo todo esto empezó pronto y con facilidad a mutar hasta convertirse en una metáfora del recuerdo.

Fueron muchos los autores españoles que trabajaron en Caracas a partir de su fundación, iniciada por primera vez en la costa caraqueña, para aportar sus creaciones, gran parte desde la primera mitad del siglo veinte. Entre 1900 y 1970 (ámbito temporal de la exposición Suite IBERIA: la arquitectura de influencia española en Caracas, que se exhibe hasta el 30 de agosto en la Sala TAC del Trasnochco Cultural), llegaron, provenientes de muy diversas ciudades y escuelas de arquitectura españolas, cuyos árboles genealógicos e influencias debemos seguir; unas más modernas, otras más académicas. Algunos fueron contratados puntualmente para hacer trabajos que diseñarían desde fuera de Venezuela, como Secundino Suazo, José Luis Sert, Victorio Macho o Andrés Martínez Abelenda; otros recibieron encargos especiales que los traerían al país para realizarlos aquí mismo, a pie de obra, como fue el caso de Manuel Mujica Millán y Ángel Cabré i Magrinyà. El resto de los autores, de una u otra forma decididos a hacer de Caracas su ciudad, retomaron en ella sus espléndidas carreras y profesiones, haciéndola suya, para fortuna de Caracas. Su trayectoria se diversificaría y multiplicaría en variadas versiones y vertientes al llegar a la capital venezolana y mezclarse con la práctica local. 

La arquitectura de influencia española abarcará toda Caracas. Los principales sitios de la ciudad donde estas nuevas arquitecturas, urbanismos, obras de arte urbano e integraciones artísticas van a aparecer son Macuto, Caraballeda, Los Caracas, El Paraíso, Los Caobos, La Florida, el Caracas Country Club, Campo Alegre, La Castellana, Altamira, El Rosal, Las Mercedes y el Valle Arriba Golf Club: los nuevos desarrollos y urbanizaciones de la Caracas moderna. No obstante, aunque en esta oportunidad hemos logrado dar con muchas de las obras que los maestros españoles realizaron aquí, es imposible determinar hasta dónde llegan las influencias. La Caracas hispana es una bella ciudad en gran parte invisible esperando todavía por ser develada en la totalidad del vasto conjunto de sus ibéricas formas.

El valle de Caracas, planificado como una ciudad de Indias en base a un idealmente infinito trazado de damero, lanzó desde 1567 por todo el territorio su desiderata de orden y construcción civilizatoria. Aunque la retícula no continuara a realizarse más allá de los cauces de los ríos Guaire y Anauco, y la metrópolis moderna optase por otras ideas urbanísticas para transformar cada hacienda en ciudad, el influjo de la trama persiste, inmanente, incólume, intangible, como un plan ideal.

La idea española del solar esclarecido, presto a anidar organizadamente en el territorio virgen para instaurar un universo racional e impartir su propia cátedra de ciudad, la encontramos por todas partes. No hay una arquitectura de influencia española que no intente rendir una lección de arquitectura y ciudad en su lote y fungir de puerto para las grandes tradiciones constructivas y las mejores ideas de su época. Un talante que resumiera muy bien el "racionalista madrileño", Rafael Bergamín Gutiérrez, ya en Caracas, cuando escribiera desde su tribuna en El Univesal: en 1938: "Voy a sugerir lo que debe ser una ciudad moderna. Serán como unas elementales lecciones de urbanismo al alcance de todos".  

2. Evocaciones
Un abanico de composiciones evocadoras de las muchas regiones y maneras de hacer arte, arquitectura y ciudad en España hasta 1970, confirmarán dicho talante nuevo en Caracas. Por ello, fue inevitable el que como curadores de la antes citada exposición, hiciéramos alusión a "Suite Iberia", el retablo musical español que compusiera entre 1905 y 1909 Isaac Albéniz, y a su docena de composiciones para piano dedicadas a varios lugares españoles, la primera de las cuales se llama, justamente Evocaciones.

Sin embargo, la selección de las obras de nuestra muestra no parte de representar puntualmente a todas las regiones de España, como pudiera esperarse. Emana de lo que la fábrica misma de la ciudad nos tenía que decir: de la lista de sus arquitecturas más notables, de sus mejores proyectos artísticos, de sus lugares más significativos. Estos sitios existían, eran ya partes notables de la ciudad, eran nuestros antes de que decidiéramos recordar quienes los habían hecho; incluso antes de que, transitoriamente, los hubiéramos olvidado. Son parte de la Caracas que todos admiramos. Son, eso sí, un elenco de obras exclusivamente hechas por españoles. Porque no olvidemos que en Caracas hubo también muchos arquitectos venezolanos de virtuosa hispanofilia que trabajaban muy bien todos los lenguajes arquitectónicos de la época en España, sobre todo, el Neohispano. Recordemos la obra de Carlos Raúl Villanueva.

De esta manera, encontramos entre los principales urbanismos neohispanos de Caracas, las urbanizaciones El Rosal y Las Mercedes, construidas a partir de 1940. Ambos trazados, con una misma idea de ciudad, duplicada al norte y al sur del río Guaire, con sus urbanismos de ciudad americana, pero imbuida de la culta memoria urbana de las ciudades españolas de su tiempo, habían sido admirados desde siempre. Hoy empezamos a vislumbrar las evocaciones riojanas de estas comarcas tan caraqueñas, diseñadas por Francisco Iñiguez de Luis y Amós Salvador Carreras, ambos oriundos de la ciudad de Logroño.

O también, la vasta impronta que dejaron en el valle los arquitectos, delineantes y constructores provenientes del país vasco, quienes propiciaron la creación de todo un nuevo lenguaje formal, de un "estilo" arquitectónico de reminiscencia vasca: el Neovasco venezolano. Este lenguaje produjo en la ciudad unas tipologías de vivienda muy particulares y difundidas, desde lo unifamiliar a lo multifamiliar, basadas en variaciones del caserío rural vasco.

Oficiando una monumental operación evocativa, el artífice de la mayoría de los edificios de estilo y nombre vasco que existen hoy (incluidos el célebre edificio Eguzki de 1941 construido en la urbanización Los Caobos, el primero de propiedad horizontal en la ciudad, y el suntuoso caserón del Centro Vasco), fue Miguel Salvador Cordón. Este convirtió a Caracas en una auténtica comarca guipuzcoana. Afincado en su nostalgia y conocimientos, nos legó sus ricamente guarnecidos caseríos tropicalizados, como naves dispersas de la "Euzkadi peregrina”, ancladas por todo el valle.

La arquitectura neovasca se propagó con éxito rápidamente. En los años cuarenta otros profesionales empezaron a destacarse también en "versionar la arquitectura al euskera”. Las urbanizaciones se empezaron a llenar de nombres como Izarra, Amaya, Mondragón, Toki Eder, Mendi Eder…. Así, encontramos los chalets neovascos del arquitecto Manuel Mujica Millán, quien, aunque había sido educado en Barcelona en el oficio de arquitecto, nació en Vitoria, provincia de Alava, y nos dejó muchas obras de su interpretación personal del estilo neovasco. Más ligero, más delicado, si se quiere. Como la quinta La Ruezga, aún hoy en pie en la urbanización Campo Alegre.

Mujica Millán, quien de por sí merece -y aún está esperando- por una retrospectiva individual de su obra completa en Venezuela, es el maestro de las evocaciones. Nada más en Caracas es el autor en 1930 de la renovación del altar de la patria, el Panteón Nacional, cuyas altas torres transparentes recuerdan tanto a la de la Iglesia de San Vicente de la ciudad de Vitoria. Famoso como el versionador excelso de todos los estilos, fue del neovasco al neohispano, de éste al neocolonial y de allí al racionalismo, al neoplasticismo y al funcionalismo… aunque nunca sabremos a ciencia cierta por dónde andaban verdaderamente sus sueños arquitectónicos en cada fragmento de sus obras, tan ricas en contenidos y en hibridaciones son. En ellas parecieran estar todos los lugares de España -y de Venezuela, por cuyo territorio tanto amaba viajar a fin de conocer su arquitectura colonial-, para luego volver al tablero de dibujo y evocarla en sus proyectos. Como un Albéniz arquitectónico.





Panteón Nacional, Caracas (f. Valeria Ragonne, 2009).



Suite IBERIA: la arquitectura de influencia española en Caracas,  Sala TAC, Trasnocho Cultural, 4 de julio -  30 de agosto, 2015.



Publicado en: @ElNacionalWeb, Caracas, Agosto de 2015.



jueves, 7 de febrero de 2019

Suite IBERIA



Trencadís. Villa La Azuleja, Macuto (f. Lucia Hostalet Aunión, 2006).



"Las ciudades invisibles son un sueño
que nace del corazón de las ciudades visibles".
Italo Calvino.

1. La arquitectura de influencia española en Caracas
Este jueves 16 a las 7:00 pm la Sala TAC del Trasnocho Cultural en Caracas presenta una nueva exposición de la fundación Docomomo Venezuela*, en esta oportunidad junto a la Embajada de España en Venezuela. Continuando con la serie de conferencias itinerantes "Las Ciudades Invisibles de Caracas" realizadas con el CENTRO de la Ciudad desde 2004, y la exposición "Las Italias de Caracas" de 2012, la nueva entrega, Suite IBERIA: la arquitectura de influencia española en Caracas, devela gran parte del patrimonio moderno de influencia española que enriquece a la ciudad de Santiago de León de Caracas, sumándose a la celebración de su aniversario 448.
                
Tras dos años de investigación, la exposición reúne una serie de obras, fotografías, textos, documentos y maquetas que muestran diversas arquitecturas, espacios urbanos y obras de arte urbano y aplicadas a la arquitectura, realizadas por autores españoles durante el siglo pasado hasta 1970.  La tradición en Caracas de las Leyes de Indias y la sensible herencia de la arquitectura colonial fueron una base muy fértil para la recepción desde 1900 de los aportes de la población inmigrante y los profesionales convocados a hacer nuevos proyectos en una ciudad que se modernizaba.

Los arquitectos, constructores, urbanistas, artesanos, técnicos, ingenieros y artistas españoles que arribaron por el Puerto de La Guaira influenciaron la manera de hacer arquitectura, dieron un vuelco a la calidad de la construcción, permitieron que se acometieran proyectos más complejos y más atrevidos, multiplicaron sus lenguajes arquitectónicos, ampliaron sus repertorios formales y urbanos. Pero sobre todo, llenaron a Caracas de experticia, de arquitectura de formación académica, de arquitectura urbana, y también, de arquitectura popular y rural rica en lenguajes ornamentales y regionalismos.

El compendio de sus obras se convirtió en ganancia para la ciudad. La Caracas moderna tiene así pasajes urbanos y paisajes arquitectónicos de apreciable nostalgia por España, pero lo más común es la fusión con los profesionales, firmas y empresas  locales para construir juntos la ciudad. Porque la ciudad es la empresa más formidable para los españoles.

As, la construcción de la Caracas moderna se nutre y asimila las maneras de hacer ciudad, arte y arquitectura de influencia española… hasta convertirlas en suyas. Ahora, son Caracas.


2. Con tan agradables pensamientos
La exposición está compuesta de 25 capítulos, encabezados por frases provenientes de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, escrito entre 1605-1615 por Miguel de Cervantes y Saavedra y cuya segunda parte celebra sus 400 años desde su publicación. El proyecto aborda  el trabajo de 27 autores de origen español que desarrollaron su obra en el país. Entre ellos destacan los arquitectos  Valentín Beato Tellez, Rafael Bergamín, Félix Candela Outeriño, Juan Capdevila Elías, Francisco Iñiguez de Luis, Miguel Salvador Díaz, Amós Salvador Carreras y Logroño,  Javier Yárnoz Larrosa, Urbano de Manchobas Careaga, José Lino Vaamonde y Manuel Mujica Millán. Igualmente figuran en este recorrido la obra monumental concebida para espacios públicos de artistas como Ángel Cabré i Magrinyà, José Chicharro Gamo, Pablo Emilio Gargallo, Emilio Laiz Campos, Baltasar Lobo, Victorio Macho y Ernesto Maragall i Noble.

Los registros fotográficos de las arquitecturas y de las obras de arte (tímpanos, veneras, murales) de influencia española en Caracas fueron realizados por varios de los miembros de Docomomo Venezuela: Frank Alcock, Sandra Carrillo, Marylee Coll, Adriana Garcia Bruzual, Elías González, Sara Maneiro, Rafael Márquez Gil, Alfredo Mata, Valeria Ragonne, Gregory Vertullo y Rossella Consolini. El diseño de la publicación y de los paneles de sala corresponden a Bettina Bottome y Antonio Huizi, quienes recrean gráficamente un vasto mosaico de las imágenes que dan testimonio de la presencia española en la arquitectura de Caracas. Al estos trabajos se suma el apoyo de Isabella Santander, asesora de arte de Docomomo VE, y del profesor Víctor Sánchez Taffur (Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV / Docomomo Venezuela) junto a un equipo de brillantes estudiantes de la Pasantía Académica Facultad de Arquitectura y Urbanismo - Universidad Central de Venezuela / Docomomo Venezuela, a cuyo cargo estuvo la realización de tres maquetas correspondientes a la Quinta las Guaycas de Manuel Mujica Millán en Campo Alegre,  a las obras de Velutini y Bergamín en los cuadras de  los alrededores de la Plaza Bolívar, y el edificio Donosti de Miguel Salvador Cordón en Las Mercedes.

Y así, "con tan agradables pensamientos", como dijera Cervantes, los invitamos a visitar desde este jueves nuestra muy caraqueña Suite Iberia. Una exposición que hemos tenido el placer de curar junto a Valeria Ragonne (Docomomo Venezuela), y que ha sido diseñada para que hagamos juntos, justamente, memoria urbana.  


Suite IBERIA (f. Docomomo Venezuela, 2015).



* Grupo de trabajo oficial de Venezuela para la Documentación y Conservación internacional de edificios, sitios y barrios del Movimiento Moderno.




Publicado en: Opinión, @ElNacionalWeb, Caracas, Julio de 2015.


viernes, 12 de septiembre de 2008

Parvis

Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, 1951. Las Mercedes. Caracas (f. 2001, Archivo de la Fundación de la Memoria Urbana).



 
Hace tiempo, una revista española de arquitectura (Arquitectura Viva) solía sacar al final de sus números una iluminadora sección que desafortunadamente no duró mucho y que se titulaba –de manera un tanto irónica-, Glosario. Esta consistía en traerle a los lectores, luego de haberlos entretenido por páginas con los últimos proyectos, materiales en boga y las más sofisticadas técnicas de construcción, el arsenal de las voces antiguas y los conocimientos tradicionales de la técnica de la construcción que, cada vez más caídos en desuso en España, sin embargo seguían –todavía- promisoriamente llenos de claves para la invención y el diseño modernos.

A cada voz le seguía un ensayo corto sobre su uso y significado, un texto conciso que como única ilustración blandía en la parte superior el glorioso garabato en negrita de la palabra en cuestión. Título sonoro, de sonoridad por demás comprobada, que con sus ecos arcaizantes lograba de por sí atraer todas las miradas ya hartas de tanta compleja infografía y trucada fotografía arquitectónica. Uno podía venir de donde quisiese,  de deconstruirse con Frank Gehry, de desmaterializarse con Jean Nouvel o de desurbanizarse con Rem Koolhaas, pues no importa cuán vertiginoso hubiera sido el viaje, al final allí estaba esperándolo a uno, impávida, impertérrita, certera, la esperanza rotunda de una Alfarda ("madera que forma los faldones en las armaduras de pares y nudillos"), la fuerza descomunal de un Alarozo ("el par del testero que coincide con la hilera"), la oscura inmensidad de una Buarda ("enorme buhardilla del chapitel de una torre"), el arte olvidado de trazar una Entrecalle ("cómo abrir ranuras entre dos molduras para que se distinga mejor su perfil"), el dibujo hipnótico de una Haliba ("en labor de lacería, una de las piezas de las ruedas de lazo"), o el cobijo siempre seguro de un Tejaroz, es decir, de un sempiterno alero. A las voces dulces de la carpintería de armar (Izgonze, Jaira, Jarrete, Menado, Moldar, Perluengo, Quijera, Ristrel, Seisavar -pariente cercano del familiar Ochavar-, Sopanda, Taravea o Taujel), el Glosario añadió las más recias de las trazas y cortes de la cantería renacentista (Trompa, Carpanel, Jarja, Dovela, Entragás, Testa, Capialzo, Zanca) y de la carpintería de lo blanco, o las artes de la cal, con un consecuente (y saludable) balance, puesto que al final uno cerraba la revista o bien poniendo todo lo visto en duda, o, al menos, queriendo salir a construir mejor.

Voces castellanas. Conceptos del pasado. Ya desde entonces soñaba yo con lo bueno que sería incorporar aquí un glosario semejante, ¡sobre todo si fuera el de las voces dormidas del arte tradicional de hacer ciudad! Las viejas palabras aparecerían contrapuestas a la gris realidad de la ciudad contemporánea, convulsionada, amnésica y agreste. Hoy (2001), sin más, finalmente nos lanzamos a la escogencia de la primera.

Luego de considerar algunas muy antiguas y cubiertas de polvo, sugeridas por el Vocabulario Básico de Arquitectura de José Ramón Paniagua, unas tan provocativas como Acerar ("construir aceras con sillares") y otras tan desconocidas como Bab ("voz árabe, puerta monumental"), empezó a brillar en el horizonte la palabra Parvis.1 Esta me sorprendió en estos días en un extremo de la maqueta original de la urbanización Las Mercedes, expuesta en las oficinas de la VICA allá por los años cuarenta. Gustavo San Román, el visionario ingeniero-promotor de la urbanización, había provisto al nuevo barrio con una iglesia, Nuestra Señora de La Guadalupe, atinando a colocarla visiblemente en un lugar alto junto a la vía más importante en aquel entonces del lugar, la Carretera Vieja de Baruta.

Mas, no contento con el claro efecto urbano de todo ésto, también dotó a la iglesia de un complejo Parvis, que desgraciadamente solo se llegó a construir parcialmente. El actual claustro y escalinata que apuntan hacia el este, con sus arcadas y jardines –y que hacen a esta iglesia tan exitosa entre las novias- solo es una parte de un gran espacio público ceremonial que caía en cascada hacia Las Mercedes, representado en su totalidad en la maqueta. En estos días (2001), que tánto se habla del inminente desventramiento de la abigarrada fábrica urbana de los barrios para dar lugar a sendas plazas que coronarán las colinas marginales (ojalá que acompañadas de iglesias de altas torres), la voz Parvis y su uso en La Guadalupe podría arrojar sonoridades desconocidas sobre el futuro urbano de Caracas.

No es Parvis o Parvise una voz española, qué le vamos a hacer. Pero está cubierta de gloria. Russell Sturgis, en su Diccionario Ilustrado de Arquitectura y Construcción, en 1902, la definía como el “espacio abierto al frente de una iglesia, usualmente rodeado de una balaustrada, a menudo ligeramente levantado, donde eran conducidas al aire libre ceremonias religiosas”. Y lo comparaba con el término Paradisus, que en la arquitectura medieval nombraba a “el patio o atrio enfrente a una iglesia, usualmente rodeado de claustros, bien sea todo o en parte; así, el claustro de la Catedral de Chichester todavía es llamado Paradise”. El término fue poco usado en Inglaterra o los Estados Unidos, pero en el continente europeo se extendió muchísimo. Paniagua habla del Paraíso (Del lat. Paradisus = jardín, lugar plantado de árboles, y del persa Paradaiza, lugar cerrado) como de un parque, que desde los tiempos de las basílicas paleocristianas se volvió atrio ajardinado (justamente como el de Las Mercedes).

Por aquí podríamos seguir hasta ver el origen del claustro de los monasterios, pero lo que nos interesa ahora es que en los tiempos ya cada vez más remotos del siglo pasado, un diseño urbano moderno en Caracas pudiera manejar en el trazado de nuevas plantas de ciudad conceptos tan ricos y entretejidos en la tradición urbana. Por eso, cuando hoy en el Municipio Baruta claman por un sitio para un nuevo espacio ceremonial, o cuando se piensa en el infierno en que se están consumiendo las almas de los cerros, valdría la pena ver qué edenes prometidos restituiriamos al pronunciar de nuevo en Caracas, labialmente, Parvis. 


Parvis de la Iglesia N.S. de la Guadalupe. Detalle de la maqueta de la urbanización Las Mercedes, Caracas (f. 1940s, Archivo de la Fundación de la Memoria Urbana).




NOTAS:
1. José Ramón Paniagua. Vocabulario Básico de Arquitectura.
2. Russell Sturgis. Diccionario Ilustrado de Arquitectura y Construcción, 1902.
 

Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL, Caracas, lunes 29 de Julio de 2001.






lunes, 19 de marzo de 2007

El sueño de un orden

Plano de la ciudad de Buenos Aires, 1820.


Mil ciudades de América en Caracas.
En el Centro Cultural Consolidado se inaugura la muestra “La Ciudad Hispanoamericana: El Sueño de un Orden”. Realizada en España en 1989 para saldar el lapsus en la historia del urbanismo 
sobre la monumental gesta urbanizadora de España. 
De haber sido expuesta con inmenso éxito en París y en Ciudad de México,
ha sido traída a Venezuela por iniciativa del IREU (Instituto R
egional de Estudios Urbanos) con la ayuda del Ministerio español de Obras Públicas, Transporte y Medio ambiente y la Fundación Cultural Consolidado. Una renovada visión de nuestras ciudades, una revisión del modelo urbano propuesto en las Leyes de Indias, una puerta abierta hacia el futuro urbano de América, que invita a la reflexión y que forma parte de la gestión de este instituto de alcance regional, bajo auspicios de la UNESCO.

“La más grande empresa de creación de ciudades llevada a cabo por un pueblo, una nación o un imperio en toda la historia, fue la desarrollada por España en América, a partir de 1492", son las palabras de Fernando de Terán, Catedrático de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Universidad Politécnica de Madrid y Comisario de la e
xposición “La Ciudad Hispanoamericana: El Sueño de un Orden”.1 Una empresa que no sólo llenó todo el continente de ciudades semejantes trazadas reticularmente, sino que condicionó la fisionomía urbana de América, que desde entonces se caracteriza por su orden y la racionalidad de su organización básica.

Los hombres nacidos desde entonces en la ciudad americana comparten juntos una conciencia universal de americanicidad, fruto directo de tan singular comunión urbana. El espacio urbano geométricamente ordenado por la cuadrícula que subsiste aún hoy a pesar del crecimiento, la desfiguración y el deterioro de la ciudad latinoamericana, es la matriz universal que marca indeleblemente nuestra cultura, es el factor olvidado que nos une tanto como la lengua y como la religión.

Podemos extraviarnos en Amberes, en Oxford, en San Petersburgo o en Lucca, pero nunca perderemos el rumbo en este continente. O al menos, no de la misma manera: el placer de nuestras ciudades es distinto. Una legión de esquinas, carreras, cuadras, calles y plazas familiares nos acogen y nos hacen sentir en casa aunque estemos en sus mismísimas antípodas. Los versos que le cantan a Buenos Aires, también le cantan a Ciudad de México y hasta la describen, le cantan a Santa Fe y de ella hablan, le cantan a Santiago de Cuba y a Santiago de Chile, a Panamá y a Caracas, al tiempo que funcionan para los cientos y miles de otras fundaciones que desde la California hasta la Patagonia, desde La Navidad en 1492 (la primera ciudad fundada, en República Dominicana) hasta Quenac en 1809 (la última fundada por España, en Chile) se sembraron en América, hoy convertidas algunas en ruinas, otras en pueblos y las más en grandes ciudades.

Que tan gigantesco proceso de urbanización haya sido tan tardíamente celebrado en una exposición (en este caso, gracias a los programas americanistas que se desataron en España con el Bicentenario del Descubrimiento de América), no nos extrañe. Todos conocemos el prolongado desprecio que por la retícula y en general por todo el modelo urbano de las Leyes de Indias ha guardado la Urbanística desde siempre. Y todos sabemos también que ese desprecio no es otro que el que hay hacia la ciudad colonial, hacia la conquista española de América, y hacia lo que aparentemente no encierra mayores valores y se limita a las “simplezas” del trazado ortogonal frente a la supuesta superioridad del English Way of Planning.
Hoy en día esa posición es insostenible. Queremos acoger de nuevo la universalidad, la infinitud y las posibilidades de la retícula y del modelo descrito en las Leyes de Indias. Este modelo urbano (a la vez modelo espacial, modelo legal, modelo político) tiene como prueba la complejidad y la riqueza del fenómeno urbano que inició mil ciudades distintas, pletóricas de hermosas lecciones de diseño que aún tenemos por delante para analizar, discutir y disfrutar. Y lo que es más importante, para proyectar necesariamente hacia el futuro.

La exposición, de marcado acento urbano, busca destacar la configuración del espacio urbano y la caracterización de la imagen visual de la ciudad latinoamericana. Es la ciudad “como hecho físico, transformador de un territorio, y como espacio organizado, formalizado y funcional”. Hecha con un criterio cronológico que marca las diferentes etapas del proceso urbanizador combinado con un criterio temático que describe las características esenciales de la ciudad latinoamericana, la exposición es itinerante y viaja hasta con su montaje. Desde su primera exhibición en la Sala Juan Gris del MEAC (Museo Español de Arte Contemporáneo), hasta la que tendrá lugar en la planta baja abierta del Centro Cultural Consolidado, el diseño del montaje insiste en la idea del modelo urbano de las Leyes de Indias.

El tratamiento de muros y paneles, y la disposición de las múltiples maquetas de las ciudades “organiza”, según previó originalmente el arquitecto Javier Feduchi, “una serie de espacios cuadrados (las manzanas de la ciudad) conteniendo espacios longitudinales de circulación paralelos y perpendiculares (las calles)”. El resultado es una estructura geométrica abierta, repleta de planos históricos hechos para la exposición, así como una selección de planos originales y gobelinos monumentales prestados especialmente por diferentes archivos, bibliotecas y museos españoles. Un audiovisual reconstruye el proceso fundacional completo desde el descubrimiento del territorio americano virgen hasta la situación contemporánea de las ciudades latinoamericanas. Todo traído, paredes y luces incluidas, desde la
península, un aliciente adicional para aquéllos a quienes les gusta espiar el obcecado preciosismo constructivo de la arquitectura moderna española.

Solo una cosa faltará en esta exposición, para completar el sueño de orden que tánto le hace falta volver a retomar a América. Son las ciudades que no fundaron los españoles, las que vinieron después, y las brasileras, ciudades todas que en gran parte compartieron los mismos principios y las mismas formas, para poder tener aún más clara la conciencia de la monumentalidad de la saga urbana latinoamericana.



La Ciudad Hispanoamericana: El Sueño de un Orden.






NOTAS
1. La ciudad hispanoamericana: el sueño de un orden, Ministerio de Fomento, Centro de Publicaciones, Madrid, 1989.


Publicado en : Arquitectura, El Diario de Caracas, Caracas, sábado 23 de Abril de 1994.