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jueves, 19 de septiembre de 2019

Salve Regina


1. Marquesina floral y escalera volante (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).

"La historia no se repite, pero rima".
Mark Twain. 1


1. El misterio de la postal renversée
Villa Regina es una centenaria arquitectura estancial caraqueña de la primera década del siglo veinte, una de las primeras villas "de temperamento" de la urbanización Los Chorros.2 La patrimonial residencia campestre, también conocida como la "otra casa" (o second home) del General Manuel Corao, es de seductora belleza. Tiene mediana escala y un aparente doble eje de simetría orientado a los cuatro puntos cardinales y luce como un chalet suburbano europeo 1900. Se erigió  al centro de la manzana a una cuadra de la Avenida principal de Los Chorros -por ende no muy lejos de los auténticos chorros en la montaña-, en la por ella bautizada Avenida Corao.

Como un delicado bibelot chorriguerense,3 la villa aguarda deliciosamente al fondo de la enramada de su bosque de Mangos, alzada en su piano nobile como sobre un pedestal, profusamente tallada por doquier con detalles "de aquel estilo hibrido de las exposiciones universales", como dijera una vez Mariano Picón Salas.4 




2. "Faldas del Ávila - Los Chorros - Caracas" (f. Postal (intervenida). La Margarita, J.M. Chirinos, Caracas - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).
 

Es posible vislumbrarla desde la calle. A través del delicado encaje de hierro de su verja original, que se instala diagonalmente en la ochava de la esquina con la Transversal 1. Su portal hace juego con otro portal en la esquina: el de la Villa Las Magnolias, su vecina contemporánea al cruzar la calle (hoy sepultado en el muro, pero todavía perceptible).

Villa Regina hizo su epifanía en la imaginería urbana caraqueña de manera muy enigmática, al ser representada en una postal de los años treinta publicada por La Margarita, J.M. Chirinos en Caracas, titulada "Faldas del Ávila". Allí estaba ya, cual pequeña pagoda tropical ecléctica, emergiendo del piedemonte del Ávila en medio del campo, ubicada en primer plano un poco más abajo de la otra hermosa arquitectura estancial que aparece en la postal, la Villa Los Caobos, o Casa N. 27 (atribuida al ingeniero Ricardo Razetti, 1920s).5 Dicha estancia, de gran rótulo pintado sobre las tejas alemanas de cemento, sombrío porche delantero y cubierta a dos aguas, todavía se encuentra en la avenida principal.

Y decimos "de manera enigmática", porque el lugar donde Villa Regina está en la postal de La Margarita no es el sitio de Los Chorros donde hoy realmente se encuentra. Si juzgáramos por la postal, la casa estaría más o menos en las adyacencias de la Plaza Los Chorros; y sin embargo, todos sabemos que Villa Regina se levanta mucho más allá, al noroeste. Pensando que a lo mejor la postal estaba invertida, hicimos un flip horizontal a la imagen; pero aun así, la posición de la casa no coincide con la real.

Este pequeño enigma -como ustedes podrán imaginarse-, nos ha hecho desde hace muchos años dar vueltas por Los Chorros buscando infructuosamente tras los muros los vestigios de la que ha debido ser la gemela de Regina… Finalmente, ya que -como la estancia fantasma que es-, no aparece por ningun lado, decidimos darle al menos un nombre: Villa Elvira. Para que así, como Regina, exalte la memoria de otra de las hijas del General Juan Vicente Gómez, de cuyo régimen el general Manuel Corao era un personaje destacado. 




3. Herrería de la ochava, Villa Regina(f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).

2. Sous la manguière
En 1969, gracias a la breve mención que hiciera Egdar Pardo Stolk de Villa Regina en su libro Las casas de los caraqueños, ésta entra oficialmente en la historiografía arquitectónica venezolana. Allí Pardo Stolk nos habla de la casa del General Corao en Los Chorros "con muchos de los detalles y ornamentos de Villa Zoila".6 Villa Zoila, naturalmente, fue el extraordinario palacete que el arquitecto Alejandro Chataing diseñara y construyera en El Paraíso para el General Cipriano Castro y su esposa Doña Zoila de Castro en 1904 y cuyos "motivos" tuvieron, como observara este autor, muchas y muy variadas reverberaciones en la urbanización Los Chorros.

4. La casa del general Corao, cuando aun conservaba sus dos ejemplares de esplendidas palmas Sagu (f. Edgar Pardo Stolk, 1969 - Las casas de los caraquenos).

Pero volvamos a la villa. Las columnas cilíndricas con capiteles corintios prevaciados del porche, los falsos sillares en los muros, las molduras sueltas sobre las ventanas, los balaustres y el rusticatto de piedra continuo, indican la raigambre neoclásica del diseño. 

Por otra parte, la "escalera volante" que emerge del volumen de la villa para acompañar el gesto grácil de la marquesina, y la marquesina misma tipo ala de libélula -tipo joya de Lalique-, pertenecen por su parte, más a la ligereza dinámica del Art Nouveau. Esta combinación ecléctica de los lenguajes, así como la fuerza de los elementos de Villa Regina, típicas de la arquitectura gomecista, efectivamente refieren a la mano de Chataing, autor de más de una villa célebre en Los Chorros, en particular de la desaparecida Villa Henriqueta y de sus jardines.8

Tanto Regina como Elvira, con su juego de los techos y su "abundancia de hierro pintado ornamental", tan típicos de Villa Zoila, reflejan el gusto del célebre ingeniero/arquitecto. Peculiaridades que le valieron a Villa Zoila el famoso epíteto de "Pajarera de los Trópicos", acuñado por la prensa de la época (y reseñado por Gasparini & Posani en 1969).7 



5. Villa Regina en 2011 (f. 2011- Caracas en retrospectiva).

Dicho todo esto, queremos confesarles que fue realmente la espectacular marquesina floral de hierro y vidrio, tan afin a la desaparecida del Teatro Nacional (1905), la que realmente nos hizo atribuirle la villa a Chataing en 2005.

(…Mas, Shhh! Por favor, no se lo digan a nadie! …no vaya a ser que el que despojó de su marquesina al Teatro Nacional se le ocurra venir a querer llevarse la de Villa Regina, también).




7. Plano de ubicación. Villa Regina, Avenida Corao con Transversal 1, Los Chorros (f. 2005- Archivo Fundación de la Memoria Urbana).



NOTAS:
1.  "History never repeats itself, but it does rhyme". Tambien "…but the Kaleidoscopic combinations of the pictured present often seem to be constructed out of the broken fragments of antique legends". En: Mark Twain y Charles Dudley Warner, "The Gilded Age: A Tale of To-Day", American Publishing Company, Hartford, Conn., 1873.
2. La Casa Corao principal se encontraba en el Centro Histórico de Caracas en la desaparecida Plaza España, en la actual Avenida Urdaneta. Hannia Gómez. "Villa Regina". Preinventario Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas,  Instituto del Patrimonio Cultural/Fundación de la Memoria Urbana, Caracas, 2005-2007.
3. Mariano Picón Salas. Los días de Cipriano Castro. Citado en: Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani.  Caracas a través de su arquitectura, Caracas, 1969..
4. Chorriguerense: invariante típico de Los Chorros. Neologismo acunado por nosotros en 2005 durante la realización del preinventario de la urbanización.
5. H. Gómez. "Villa Los Caobos". Preinventario Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas,  Instituto del Patrimonio Cultural/Fundación de la Memoria Urbana, Caracas, 2005-2007.
6. Edgar Pardo Stolk. Las casas de los caraqueños, Gráficas Herpa, Caracas, 1969.
7. G. Gasparini y J. P. Posani.  'La pajarera de los trópicos', Op. Cit., 1969: pp. 276-277.
8. Leszek Zawisza. Breve Historia de los Jardines en Venezuela, Oscar Todtmann editores, Caracas, 1990: pp.112-116.


Publicado en: Opinión, @ELNACIONALWeb, Caracas, Abril de 2018: https://www.elnacional.com/opinion/columnista/salve-regina_232044/



miércoles, 18 de septiembre de 2019

Otra historia de la arquitectura


1. Entrada a Villa Rivello (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo Fundacion de la Memoria Urbana).


"Lo que me ha incitado a escribir este pequeño libro,
no es un conocimiento profundo de nuestra literatura:
es su inquieto desconocimiento".
Jean d'Ormesson. 1

1. Avant-propos
Cada hombre que pasa por la tierra tiene el derecho a contar su travesía y lo que encontró en ella, a su manera… y también tiene el derecho a no contar nada. Pero los que un buen día se deciden a hacerlo, unos mas científicamente, otros mas académicamente, técnica o periodísticamente, y muchos de manera intima, personal o hasta secreta, todos cumplen una rol importante para la historia de la arquitectura y la ciudad. 




2. El Villa Rivello, o Casa N. 41, Los Chorros (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


Porque todos los relatos, literalmente, cuentan a la hora de hacer la historia, empresa que cada generación intenta cada vez empezar de nuevo. Nosotros, desde la Fundación de la Memoria Urbana (2000), en los años que nos hemos recorrido Venezuela y en especial Caracas, para conocer y registrar la arquitectura y la ciudad, hemos dado con muchos de esos personales narradores urbanos, de todas las calidades y tenores. Unos, historiadores verdaderos, otros cronistas de todos los estilos. Todos son igualmente valiosos ante nuestros ojos a la hora de seguir una pista para armar el rompecabezas de un lugar o de un proyecto.


3. Escalinata Art Nouveau, Villa Rivello (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo Fundacion de la Memoria Urbana).
 

Luego, está el universo inagotable de los documentos. Mas no ya solo de los archiconocidos -y pocos- libros que tenemos en los estantes, catalogados y consultados por todos. La necesidad de datos es la madre de la investigación (y de la imaginación). Los hilos de la historia de nuestra arquitectura y nuestras ciudades muchas veces, también, no están aquí, sino en  tierras lejanas y en otras historias de vidas desconocidas. El revés de una postal puede descubrir un mundo, la lectura de un plano con una lupa puede revelar datos inmemorialmente ausentes y narrar cosas nunca imaginadas. En el título de un proyecto. En un baúl que no se ha abierto todavía, en unos planos recogidos de la basura, en los dibujos doblados en una carpeta, en una conversación inesperada, en una revista desaparecida, en las fotos archivadas en un distante archivo, brillando por primera vez ante nuestros ojos gracias a una reciente digitalización puesta on line.

Es por ello que esta tarea nos fascina y embelesa. Como un collage que no termina nunca de componerse, como un crisol de imágenes que van apareciendo a medida que se van sumando, como una diáspora de historias todavía por reunir, como un universo de partículas que están flotando en el aire, esperando que las capturemos, como si fueran mariposas. Porque la historia de nuestra arquitectura y nuestras ciudades aún es una historia dispersa y por revelarse.


4. Tejas de cemento. Veranda, Villa Rivello (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo FMU).



Su gran libro contemporáneo está por escribirse. Y cuando ésto ocurra, deberá ser otro, distinto a cuantos se han hecho hasta ahora. Porque deberá recoger con la delicadeza del curador de arte, libre, abierta y sin tapujos, los datos de éste o aquél momento de la historia, por opaco o híbrido que sea, por asombroso o inverosímil, con una mirada curiosa, inspirada por el espíritu de cada tiempo y lugar del país, releyendo las vidas de los personajes que hicieron las obras que le han dado carácter a nuestras tierras, desde los clásicos arquitectos, urbanistas, ingenieros, paisajistas, botánicos, hasta los amateurs en todas estas lides: los hacendados, los empresarios, las amas de casa, los delineantes, los geometras, los constructores. Con igual interés y pasión.

Pero hay que darse prisa. Los materiales necesarios para nuestra empresa van desapareciendo de la faz de nuestras tierras día a día, inexorablemente. Para siempre.

2. La ligera Villa Rivello
Pero, qué mejor para ello, que empezar por hacer memoria urbana? Para muestra basta un botón. Y mejor aún: un botón floral. Un pequeño ejemplo de lo mucho -y de lo poco- que sabemos de la arquitectura en Venezuela. 

Helo aquí. La pequeña ficha de registro de la Villa Rivello, o Casa N. 41, joya Art Nouveau de principios del siglo pasado de la urbanización Los Chorros, en Caracas. Para que la disfruten. O para que le editen y agreguen con sus comentarios nuevos y valiosos datos.2


5. Baldosas hidráulicas. Veranda, Villa Rivello (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo FMU).


Esta floreal villa de temperamento la descubrimos recorriendo la urbanización, cuando hacíamos el Preinventario Moderno de Caracas para el Instituto del Patrimonio Cultural.2 Hoy es Bien de Interés Cultural de la Nación, y es afortunadamente cuidada y apreciada por sus actuales habitantes.

No aparecía, en aquel lejano 2005 en ninguna parte publicada, la bella Villa Rivello. Pero su sola presencia aún convierte a la Avenida Principal de Los Chorros, junto a la cercana Villa Elena, en un ineludible escenario arquitectónico históricamente sensible.

Su autor, no lo conocemos todavía hoy. Pero la villa es tipológicamente una estancia, diseñada para temperar en el apreciado clima y la belleza del lugar. Es por lo tanto una Arquitectura Estancial que data de la década de los 20 (pero que podría haber sido edificada en los 10). Esta construida con muros portantes de ladrillo de arcilla, techo de estructura de madera, pisos de baldosas hidráulicas en los exteriores (semejando flores de mosaicos) y las típicas tejas de cemento, que acusan el marcado sabor ferroviario de la urbanización y de su avenida en los tiempos del tranvía.

Pero lo mas peculiar -e importante-  de esta hermosa villa de dos plantas, es su estilo Art Nouveau (o quizás mejor su variante italiana, el Liberty, a juzgar por su nombre, Rivello) Porque si los restos de este estilo en Caracas ya había que buscarlos con lupa en 1969, cuando Gasparini y



6. Puerta-vidriera. Villa Rivello (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo FMU).

7. Atrio. Villa Rivello (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo FMU)


Posani publicaron Caracas a través de su arquitectura, no se diga hoy. Poder disfrutar tan singular arquitectura, tan hermosa y notoria, hoy todavía en la ciudad es una suerte y una gloria.2

Situada en una esquina, y construida en lo alto, alejada de la avenida, Villa Rivello es altamente visible. Esto permitió darle cabida a un elegante rond-point de acceso vehicular y car port que se desarrolla en torno a una escalinata central, un tema que es clásico en la urbanización, pero cuyas líneas curvas aquí que aquí se revisten del gusto Art Nouveau. La escalera lleva a la puerta/vidriera principal de hojas de vidrio y herrería floral, punto focal de toda la composición, con su marco superior curvo, algo muy propio del estilo, que se une encima al balcón central en el segundo piso que mira sobre la avenida principal de Los Chorros.

La ligera arquitectura de la italianizante villa es simétrica, de dos plantas, con una veranda al frente y al oeste que probablemente también se extendía al este. Esta esta flanqueada por columnas de tubos de cemento con capiteles prevaciados en sencillas bandas circulares y zapatas de madera de resabios Crespistas. La cubierta de la casa es a cuatro aguas y en todos los casos las tejas están colocadas directamente sobre los pares de madera, pudiendo ser apreciadas por debajo. Pináculos de hierro pintado y una cornisa ornamental rematan las cubiertas en una forma que recuerda a Villa Zoila en El




9. Plano de ubicacion. Villa Rivello, o Casa N. 41, Los Chorros (f. Sara Maneiro, 2005 - Archivo FMU).


Paraiso (Alejandro Chataing, 1904).

El interior es también de gusto Art Nouveau, pero en su vertiente neoclásica, de resonancias nórdicas. Como podemos apreciar en la serliana que se encuentra bajo la escalera principal, de aires mas modernos, y en el piso, ahora un damero de baldosas en granito vaciado, mientras que afuera, la geométrica balaustrada de cemento del porche y del balcón, nos recuerda sin duda a otra estancia chorriguerense de los alrededores: la Villa San Remo.4

Bien. Es todo, por los momentos, sobre esta patrimonial arquitectura que nos encanta. Seguiremos informando… y velando por su conservación.




NOTAS:
1.  " Ce qui m'a incité a écrire ce petit livre, ce n'est pas une connaissance approfondie de notre littérature : c'est son inquiète méconnaissance ". En: Jean d'Ormesson. Une autre histoire de la littérature française, I, Gallimard, Collection Folio, NiL éditions, Paris, (1997:p. 9.
2.  Hannia Gómez. "Villa Rivello". Preinventario  Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas,  Instituto del Patrimonio Cultural/Fundacion de la Memoria Urbana, Caracas, 2005-2007.
3. Graziano Gasparini y  Juan Pedro Posani.  'La pajarera de los trópicos'. Caracas a través de su arquitectura. Caracas, 1969: pp. 276-277.
4. Chorriguerense: invariante típico de Los Chorros. Neologismo acunado por nos en 2005 durante la realización del Preinventario de la urbanización.



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALWeb, Caracas, Martes 13 de febrero de 2018: https://www.elnacional.com/opinion/columnista/otra-historia-arquitectura_222864/



miércoles, 3 de abril de 2019

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La cúpula elíptica del Palacio Federal Legislativo (f. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).



"Uno mira el mundo presente a través de su propio pasado.
Lo que se ve de la realidad es lo que filtra la memoria":
Antonio Muñoz Molina. Historia visible. 1

A Luis J. Barragán y Williams Dávila, élus.

1. A la manera del Palais Bourbon
Hay muchas maneras de volver a la Asamblea Nacional. La sola idea de la inminente reapertura democrática de la institución luego de las elecciones del 6 de diciembre ha despertado en la gran mayoría de los venezolanos renovados deseos de volver… ni qué decir en nosotros los arquitectos! En nuestro caso, ello comienza por querer revisitar su espléndido edificio: el  Palacio Federal Legislativo.

"Este es un edificio de orden dórico", informaba, educativamente, en su libro publicado en París en 1875 Venezuela Pintoresca e Ilustrada, Miguel Tejera, tres años después que la parte sur del Capitolio se hubiera inaugurado (20 de febrero de 1872), y estuviera aún en plena construcción el ala norte (1877).2 Y desde luego, dórica es la neoclásica arquitectura. Pero mas allá de ese esencial dato gramatical sobre la sede del Parlamento venezolano, éste siempre nos ha deleitado por ser deliciosamente ecléctico, por ser, justamente, un compendio de peculiares invenciones y soluciones arquitectónicas, urbanas y paisajísticas que lo convierten, no en uno de los capitolios más monumentales del orbe, pero sí en una pequeña obra maestra de la arquitectura tropical. Un vrai bijou.

A casi siglo y medio de su inauguración por Guzmán Blanco, la historia nos convoca de nuevo para hacer la relectura de este exquisito patrimonio que a su manera anunciaba el Art Nouveau por todas partes. Y ahí nos hallamos hoy otra vez, reencontrando sus clásicos temas con nuevos ojos: su patio/jardín arquetipal; sus alas norte y sur, tan distintas la una de la otra; los cuerpos bajos que las unen con su sistema de elementos transparentes, entre ellos su columnata parcialmente truncada; la singularidad de la cúpula elíptica y la memoria de la inigualablemente bella sobre cúpula belga (1890) un aciago día lamentablemente sustituida por la actual; la decisión de retirarse en el perímetro para dar paso a los famosos bulevares -hoy incomprendidos, olvidados y desfigurados como tales-; su compendio de elementos ornamentales (la fuente de Duvale de 1873, con sus sirenas y sus lubinas, tan semejante a las de la Place de la Concorde!), su colección artística, y, particularmente, el repertorio tipológico y formal de su arquitectura, a la que vagamente las citas en Internet repiten cacofónicamente como provenientes de "un edificio francés".

Pero, si el río suena de esta manera, conviene seguirlo y ver hasta dónde nos llevaría la corriente. Afirma Graziano Gasparini en La ciudad colonial y guzmancista que el ingeniero-arquitecto Luciano Urdaneta (1824-1899), autor del edificio asistido por Manuel Maria Urbaneja, Juan Hurtado Manrique y Roberto García, se había graduado en Paris en L'École Nationale des Ponts et Chaussées circa 1848, y que por ello "le fue fácil complacer al gusto afrancesado de Guzmán Blanco y adaptar en la construcción del Capitolio todo el eclecticismo formalista y académico de un neoclasicismo ajustado al espacio del patio tropical".3 Todo esto nos conduce, de manera inevitable, a imaginarnos a Urdaneta en París en los 1840s, visitando la recién concluida reconversión del Palais Bourbon, antigua residencia de Louise Françoise de Bourbon, hija legitimada de Luis XIV y de Madame de Montespan, en nueva sede de la Asamblea Nacional de Francia.

El Palais Bourbon, proyectado en 1722 por el arquitecto Lorenzo Giardini, continuado por Lassurance y concluido por Jean Aubert y Jacques V Gabriel en 1728, fue "confiscado como bien nacional en 1792 para recibir, a partir de 1795, todas las cámaras bajas de los parlamentos franceses".4 Napoleón es quien manda construir, entre 1803 y 1807, al arquitecto Bernard Poyet, "la fachada que da al Sena en armonía con la de la iglesia de la Madeleine que la enfrenta del otro lado del Puente de la Concordia". Y, entre 1827 y 1832, bajo la dirección del arquitecto Jules de Joly se edifica el hemiciclo nuevo que llega hasta el día de hoy.5

Varios elementos de aquel edificio resuenan en nuestro Palacio Federal Legislativo: el frontón neoclásico al sur, frente a la vieja universidad con sus seis pilastras; el rezago del plinto bajo éste, y evidentemente, la forma de los dos hemiciclos de los salones de sesiones a ambos lados. 


Assemblée Nationale, Palais Bourbon. Paris.

Asamblea Nacional, Palacio Federal. Caracas.

Pero quizás es en la presencia del gran patio central, leitmotiv de su arquitectura y que la rinde ligera, luminosa y transparente -como lo debe ser la Ley y su ejercicio y el edificio que la representa- la referencia más fructífera al Palais Bourbon. Porque recreando la Cour d 'Honneur que éste tiene al sur en un matrimonio con el patio colonial del demolido Convento de la Concepción que antes estaba allí, Urdaneta inventa un patio colosal que al ser plantado como hacían las monjas, es decir, como un jardín, crea una solución innovadora que ya se aleja de lo francés para acercarse a lo netamente venezolano.


El patio (f. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


2. Depuis 1872
"Un paisaje no nos impregna en un solo día", dijo una vez Claude Monet. Pero sí después de ciento cuarenta y tres años. El Palacio Federal Legislativo es un edificio que nos habita singularmente desde 1872.

A pesar de que ha sido objeto de restauraciones (el gobierno tiene dos publicaciones sobre lo realizado entre 2000 y 2006),6 hoy (2015), cuando esperamos con esperanza en enero la reapertura franca de sus puertas, queremos volver a visitarlo, queremos volver a conversar sobre la recuperación del resto de los elementos e ideas que el edificio propuso al construirse, queremos que los nuevos elegidos de Venezuela recuerden que ejercerán en los espacios de un Monumento Histórico Nacional, y queremos que pronto nos reciban para presentarles el necesario nuevo proyecto de Ley de Transferencia de Derechos de Aire para proteger a todos los propietarios de patrimonio declarado y no declarado en Venezuela. 

Así pues, nosotros, los arquitectos, también queremos volver.





NOTAS:
1. Antonio Muñoz Molina. "Historia visible", Babelia, El País, Madrid, 1 de noviembre de 2014: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/10/29/babelia/1414597986_202406.html
2. En: Graziano Gasparini. La ciudad colonial y guzmancista, Ernesto Armitano editor, Caracas, 1978,  p. 236.
3. G. Gasparini. Op. Cit., p. 246.
4. Le Palais Bourbon - Paris 7e. L'Assemblée nationale:
http://paris1900.lartnouveau.com/paris07/la_chambre_des_deputes.htm
5. Wikipedia: "Palais Bourbon": https://fr.wikipedia.org/wiki/Palais_Bourbon
6. Ver: El Palacio Federal Legislativo: patrimonio y restauración, Instituto del Patrimonio Cultural, Caracas, 2000,  y Antonieta Álvarez; Meral Hernández, coord. El Palacio Federal Legislativo: patrimonio y restauración II, Asamblea Nacional, Dirección de Patrimonio Cultural, Caracas, 2006.



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALweb, Caracas, Diciembre, 2015.




La ciudad estancial


Genius loci: Los Chorros  (f. Hannia Gómez, 2015).



"La ciudad asomaba cotidianamente, como las mareas,
 por encima de los muros y a través de las rendijas de las puertas".
Julien Gracq. La Forme d’une Ville. 1

1. Un urbanismo de temperamento
En 1910 un grupo de promotores constituyeron una compañía anónima para "construir una ciudad verde en las faldas del Avila", sobre los terrenos de la Hacienda Tócome, al este de Caracas. En el mismo acto acordaron a "proceder a la compra de la hoya del río Tócome, con el propósito de 'repoblarla de árboles'". Los terrenos fueron parcelados en lotes de dos, cinco y diez mil metros cuadrados. Por convenio celebrado con la Administración del Ferrocarril Central, se prolongó la vía férrea desde Los Dos Caminos por la calle principal hasta cerca de los pozos. Los tranvías iniciaron el servicio entre Agua de Maíz y Los Chorros en enero de 1916. 

Un periódico de la época anunciaba: "Viva o tempere en los Chorros, urbanización próxima a Caracas que hoy cuenta con carreteras, ferrocarril, tranvía eléctrico, camino de recuas, templo con capellán, alameda, alumbrado público, fuerza eléctrica, teléfonos magnéticos, ranchería, barbería, el afamado colegio Sucre, gallera, calles apropiadas para toros coleados, el central azucarero 'Caracas', algún ganado vacuno y porcino, aves de corral en abundancia, frutas, hortalizas y flores. Tiene baños naturales y la temperatura es de 18 grados promedio. Sus tierras están a 920 metros sobre el nivel del mar".2  En el plano de Caracas de Razetti de 1929 aparece por primera vez el nombre "Los Chorros".



Baldosa hidráulica. Quinta Campoamor, Los Chorros, demolida en 2015 (f. Carlos Sierra, 2015).


La tipología residencial que surge en Los Chorros, aunque en parte sea reminiscente de las de El Paraíso, será única en la ciudad. Porque aquí se trata de "estancias", residencias a donde se venia a temperar. Estas estancias, de variada índole y estilo arquitectónico (las más antiguas, desde los 1920s, son sobre todo en estilo Neoclásico "Gomecista" y Art Nouveau), presentan generalmente dos marcados invariantes: un porche delantero o veranda y, como en El Paraíso a fines del siglo XIX, grandes jardines. 

Aquí, en Los Chorros, se produce la verdadera la introducción al arte de los jardines en Caracas, porque "los primeros encargos profesionales se reciben de los clientes residenciados en Los Chorros".3 Igualmente, es el legado a Caracas de dos grandes venezolanos amantes de la Naturaleza, como lo fueron Henry Pittier y Carlos Guinand Sandoz.




Parque Los Chorros (f. Carlos Sierra, 2015).



2. Memorias urbanas de Los Chorros 
Siguiendo con la serie de conferencias iniciada en 2004 "Las Ciudades Invisibles de Caracas", la fundación CENTRO de la Ciudad, creada en 2001 para rescatar, fomentar y divulgar la cultura urbana y arquitectónica de nuestras ciudades, nos trae "La Ciudad Estancial: Memorias Urbanas de Los Chorros".

Esta es la primera vez que se deshilvana públicamente las memorias urbanas de este hermoso parque arquitectónico, edén paisajístico y santuario ambiental de la ciudad. La intención es buscar poner en valor sus cualidades urbanas, ambientales, arquitectónicas y patrimoniales para hacerle frente a la destrucción galopante e ilegal de este sitio magnifico de nuestra ciudad que aun no cuenta con un Plan Maestro respetuoso de su historia.

Todos aquellos interesados en conocer mejor a nuestra caraqueña ciudad estancial, están cordialmente invitados el próximo martes 1 de diciembre a las 6:00 pm (2015) a una conversación con los arquitectos Carlos Sierra, Elías González Sanavia y Hannia Gómez. Invitan el CENTRO de la Ciudad, la Sala TAC, la Asociación de Propietarios de Los Chorros (APLCH), el Consejo Comunal de Los Chorros (CCLCH), Docomomo Venezuela y la Fundación de la Memoria Urbana. Dirección: Sala TAC, Trasnocho Cultural, Paseo Las Mercedes, Las Mercedes, Caracas. Entrada libre.  





La Ciudad Estancial - Memorias Urbanas de Los Chorros (f. CENTRO de la Ciudad, 2015).






NOTAS
1. Julien Gracq. La Forme d’une Ville, Librairie José Corti, Mayenne, 1988.
2. Rafael Valery. ‘Los Chorros’, La nomenclatura caraqueña, Ernesto Armitano editor, Caracas, 1978, pp. 354-356.
3. Leszek Zawisza. Breve Historia de los Jardines en Venezuela, Oscar Todtmann editores, Caracas, 1990,  pp.112-116.



Publicado en: Opinión, @ELNACIONALweb, Caracas, Noviembre, 2015.




martes, 20 de enero de 2015

Miramar



1. "Hotel Miramar. Macuto, Venezuela", c. 1928 (f. Postal, La Margarita. J.M. Chirinos, Caracas. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


"La construcción juega el rol del subconsciente".
Walter Benjamin. Paris, capital del siglo XX.

1. Bajo las palmeras
Miramar. Muchos grandes albergues y hoteles de playa de comienzos del siglo XX llevaron este nombre: en Málaga, en Barcelona, en La Habana, en Cannes... Desde hace meses, el río suena trayendo rumores de que el gran hotel de la costa caraqueña enfrentará posiblemente una restauración en algún momento cercano, y ello nos ha puesto a pensar con preocupación de nuevo en él.

Tendremos que hacer, por ende, memoria urbana. No era la ciudad balneario de Macuto una estación de veraneo naïf: las arquitecturas están más que bien puestas, y entre ellas, mejor que ninguna, el monumental Hotel Miramar. Fíjense ustedes: todo arranca en la playa, en la costa pedregosa con su porosa banda de Uveros. Luego, como en un oleaje de formas sucesivas que se replican mutuamente, nace el largo malecón, con su muro/banco continuo y sus escalinatas escondidas (una invención netamente caraqueña, huelga agregar; no lo hay similar en Trouville, ni en Coney Island, ni en San Sebastián, ni en Hougsgate, ni siquiera en el mismo Deauville, tan a menudo comparado con Macuto...).

Acto seguido, la planche, la promenade, el imprescindible lungomare para el desfile elegante, y junto a éste la frondosa Avenida La Playa, discurriendo -como corresponde- sous les palmiers (bajo las palmeras). El ritmado muro norte del gran albergue, limitando el predio del jardín cultivado, y las escalinatas con sus amplios toldos de lona, son la antesala perfecta a un piano nobile tropical dotado de una soberbia colección de aperturas que hacen en su conjunto el más hermoso belvedere del mar Caribe: nuestro lido favorito, la apoteosis del balneario.

Dicho esto -que es muy poco si pretendiéramos hablar de verdad de esta espléndida arquitectura caraqueña que tanto amamos-, cualquiera que se aproxime a la restauración de este palacio del Caribe de principios del siglo veinte (Alejandro Chataing, 1928) y piense en proponer para ello -como se dice ahora muy justamente-, un "Adaptive Re-Use" (re-utilización adaptada) no podría responsablemente obviar la majestad de la arquitectura ni dejar de considerar como primera opción la restitución del uso original.

Flaco servicio se le hace a la nación convertir a sus monumentos históricos en muecas destinadas al servicio comunitario, errando la acción creyendo que con esto contribuyen al bien común. El Miramar-Ambulatorio, el Miramar-Gobernación de Vargas, el Miramar-Universidad… Horror! Los ciudadanos lo que necesitan son modernos y flamantes edificios de nueva planta hechos según lo mejor del estado actual de las cosas para satisfacer sus necesidades de salud, educación y cultura, etc. No la destrucción de su memoria urbana. La ciudad debe seguirse construyendo, sin acabar con las bases de su historia, procurándole a la gente también el orgullo y el placer de vivir en ella.

Vemos al Hotel Miramar funcionando de nuevo. Vemos su arquitectura restituida como era y la leyenda de nuestro litoral volviendo a brillar con todos los adelantos de la hotelería mundial. Vemos libros contando la historia de su restauración cuidadosa y respetuosa según el proyecto original de Chataing; vemos exposiciones mostrando el renacimiento de esta joya de la arquitectura y vemos también como de esta operación renace todo Macuto, con nuevos proyectos de escuelas, viviendas, hospitales, y edificios inspirados por la calidad de esta obra de arte sembrada en la costa de Caracas en los años veinte por su legendario arquitecto. Así pues, no despreciemos los potenciales que puede tener la acupuntura urbana contemporánea. Vamos: esta es nuestra historia!  







2. "Columna del viejo Hotel Miramar" (f. Okty1, 2008. Flickr.com),


2. Flores de loto
Arrellanado, distendido en medio de una lujuriosa veranda, instalado entre las columnas con sus capiteles florales, se ofrecía una vez, deliciosamente, cual gourmandise, un restaurante que miraba al mar. Observen ustedes con atención cada capitel de su sala hipóstila. Los llaman "capiteles en capullo" o "capiteles bulbeiformes", o "lotiformes". Al parecer, este tipo de capiteles cerrados, en forma de capullo de loto, provienen de la arquitectura egipcia, aunque en el caso de los capiteles vegetales del comedor del Hotel Miramar, Chataing no quiso cerrar los pétreos bulbos del todo. Están como floreciendo eternamente… Volviendo a contemplarlos a casi un siglo de haber sido erigidos en su magnífico sitial, altos sobre sus albos tallos cilíndricos, unos lucen como un jardín plantado de Zinias troqueladas, mientras que entre las hojas de los otros -los más-, asoman litorales rosaledas.  

En el comedor del Miramar, una vez Gardel cantó Tiempos viejos. Este bosque de tallos de piedra estaba comúnmente recubierto de hiedras trepadoras tropicales, lo que da fe de que -como en el famoso tango de Gardel-, en la ciudad de Caracas de entonces los expertos en hotelería también eran expertos en el gusto antiguo de "aquellos tiempos" del Art Nouveau. No olvidemos nunca este jardín floral. Es parte de nuestro imaginario colectivo, y universal, si a restaurar vamos. Les aseguro: los tiempos viejos pueden ser también tiempos nuevos.



Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 25 de Noviembre de 2014: http://www.el-nacional.com/hannia_gomez/Miramar_0_525547598.html