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jueves, 21 de marzo de 2019

Viacrucis N. 1, o la transparencia de la ruina

"The world's most expensive 'Autopista' connects Ccs and La Guaira, Venezuela. Total cost was over $60 million" (f. Delta G&S Airlines. Archives of Chicago Sun-Times and Chicago Daily News).




Nos conmueven los restos del Viaducto N. 1 (1953), creación del ingeniero estructural francés Eugène Freyssinet, mejor conocido como el padre del concreto pretensado, o, si lo prefieren, como el sucesor de Gustave Eiffel. Una obra de ingeniería tan extraordinaria, que incluso hace extraordinaria la bizarra labor de demolerla. La estructura de sus dos bases de La Guayra y de Caracas, firmes en su sitio, como las mejores ruinas de la historia, ya trasmiten para la posteridad su repertorio de moralejas.

Por largo tiempo los venezolanos, no importa cuán legos en la materia, desesperados como estábamos ante la imninente catástrofe que veíamos impotentes venírsenos encima, nos habíamos enfrascado en una discusión de anclajes, refuerzos, patines, fallas geológicas, empujes horizontales, gatos hidráulicos, trochas, terraplenes, taludes y filtraciones. Todos nos volvimos ingenieros estructurales, técnicos de concreto pretensado y geólogos, y casi cada quien tenía una solución que proponer para salvar una obra de arte que nos era tan cara, tanto funcional como emocionalmente. 



Viaducto N. 1 (Postal, 1954. Archivo Fundacion de la Memoria Urbana).

Y decimos obra de arte cuando nos referimos a esta joya de la ingeniería, salvajemente perdida, porque queremos poner las cosas en su sitio, usando el término correcto. Obra de arte se llamaba hasta bien entrado el siglo veinte a las obras de los grandes ingenieros. Algo que parecemos haber olvidado. Un magnífico puerto, una monumental torre, un enorme dique, una vasta canalización, una colosal carretera, un osado puente: a esas construcciones, cuando destacaban por la proeza de sus ideas, por la maestría de sus cálculos y por la epopeyas de sus construcciones, la humanidad las honraba, elevándolas al estatus de obras de arte.

Pero, ¿acaso era otra cosa lo que teníamos en el valle de Tacagua? Si fuéramos a juzgar por los acontecimientos, y por ellos tuviéramos que hacernos un juicio, el puente de Freyssinet, del equipo de ingenieros especializados del MOP y de las Empresas Campenon Bernard de Venezuela, pasó de ser el puente de arco de concreto más grande del hemisferio occidental y el quinto del mundo, pasó de ser el sucesor del magnífico Puente de Plougastel (sobre el río Elorn, en Bretaña), al que superó en ingenio, pasó de ser el monumento histórico de nuestra modernidad más radiante y una de las siete maravillas modernas de Venezuela, a convertirse en un estorbo susceptible de ensayo y error, en un coroto desahuciado al que había que dinamitar a la brevedad posible, del que había que salir porque nadie sabía qué hacer con él, y sobre cuyos escombros, hubo más de uno que imperdonablemente encontró motivos para celebrarlo en público.

No temo que estas palabras vayan a zaherir a la comunidad de ingenieros de Venezuela. Soy una vieja admiradora de los ingenieros venezolanos, cradores de obras de arte, y ellos entienden bien de lo que estoy hablando. Lo que sí siento, en verdad, es que todos hayamos dejado pasar esta dramática oportunidad de demostrarle al mundo hasta dónde llega el ingenio nacional... o de que el resto del mundo colaborase - Freyssinet International incluido- en la resolución de un problema que hasta hermoso era (este año -2006-, Caracas va a la Bienal de Arquitectura de Venecia, convocada por su comisario por su cualidad de ‘ciudad que está colapsando’. Qué verguenza). 


A mí nadie me logrará convencer jamás de que con las tecnologías y el pensamiento contemporáneo el Viaducto N. 1 no se podía haber salvado. Jamás. Tengo meses soñando con Santiago Calatrava y con sus estructuras al límite… imaginaba un nuevo puente blanco anclado desde el norte que sostendría en cantilever el viaducto. Cuando veía serrucharle las bases al puente imaginaba qué hubieran hecho Ove Arup & Partners (¿alguien le preguntó al Instituto del Patrimonio Cultural o al ICOMOS Venezuela o a la Fundación de la Memoria Urbana si ése es el tratamiento que se le da a una estructura en trance de ser designada como patrimonio moderno?). 

Cuando se hablaba de la falla de Tacagua y del cerro deslizante, pensaba en el mismo Freyssinet –quien hasta inventó un sistema totalmente nuevo para armar el arco central en sitio-, y ya en 1952, antes de construirse el Viaducto N. 1, había previsto una cimentación enteramente diferente para cada lado del valle de Tacagua… no crean que el maestro Freyssinet era un ingenuo. Lo que no me explico es porqué basadas en la naturaleza de su proyecto original no surgieron nunca ideas de más largo aliento que permitieran repensar y recrear su impronta creativa. En realidad, lo que ocurre es que estamos olvidando y le hemos perdido el respeto a una forma fundamental de arte nacional.

Pero el viacrucis aún no termina. Con la orden de dinamitación de las ruinas de la Base Caracas y de la Base La Guayra, se nos quiere despojar incluso de una de las cosas más sagradas en el hombre: el derecho a la memoria y a la historia. Si el Viaducto N. 1 jamás debió haber caído, mucho menos sus ruinas deben ser pulverizadas para desaparecerlas del mapa. Cada gramo de concreto pretensado anclado aún a las laderas de la cordillera de la costa es patrimonial, y merece permanecer en su lugar, consolidado. 


Así, por medio del efecto de lo que en arquitectura se llama lo “incompleto de la ruina”, al menos nos quedará el consuelo cada vez que pasemos por allí de volar con la imaginación y agregarle mentalmente a las antiguas bases colosales las cimbras aéreas y los tres arcos paralelos, desde ahora y para siempre faltantes.


Demolición del  Viaducto N. 1 (f. EL UNIVERSAL, 2006).





Publicado en: Arquitectura, EL NACIONAL, Caracas, Abril 3, 2006.



lunes, 18 de agosto de 2014

Pontífice



Puente de Bello Monte (f. 2014. Globovision.com)
 


"Pontífice, med. siglo XV, lat. pontifex,
formado por las palabras pons, 'puente' y facere, 'hacer': 'constructor de puentes';
alto funcionario romano que en sus orígenes cuidaba del puente del Tíber".
 -Juan COROMINAS. Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana.

1. Inmediatez
El viernes 18 de octubre de 2013 el Ministro de Transporte Terrestre, el ingeniero Haiman El Troudi, habilitó el tránsito vehicular por el nuevo 'puente de guerra' instalado en la Troncal 9, a la altura de Boca de Uchire, en el estado Anzoátegui, luego de su colapso. “Ha sido un trabajo que hemos realizado con mucha vocación”, indicó El Troudi en el acto de inauguración. Y un "puente de guerra", es exactamente lo que construyó para resolver la contingencia: una estructura metálica triangulada, de cerchas rectas, una de ida y otra de vuelta, salvaron la luz, garantizaron el soporte de las cargas y restituyeron el paso del tráfico. Todo muy eficiente: una respuesta inmediata.

Invocando así su vocación profesional, el Ministro sin duda tiene muy presente lo que significa la ingeniería. Esa profesión escindida entre el arte y la ciencia, y de cuyas episodios de ingenio está poblada la historia monumental de la ciudad. Y ciertamente, la gestión del Ministro viene siendo realmente asombrosa: cuando antes nadie hacía nada en materia vial en la capital, pasamos a ver caer sobre ella una especie de avalancha de 'Soluciones Viales', el término old fashion con que le gusta llamarlas @HaimanElTroudi.

Por demasiado tiempo sufrimos no poder franquear el río. Desde la cola infernal largamente barajábamos los sitios ideales para los nuevos puentes que darían al traste con los cuellos de botella y conectarían finalmente ambas riberas. Nos los sabemos muy bien. Y rogábamos. Rogábamos por la llegada de un algún moderno pontífice que entendiera la emergencia y nos ayudara a franquearla. Pero soñábamos, también, con los proyectos de esos puentes, con sus sofisticadas estructuras que harían alarde de una nueva belleza técnica y cultural para la ciudad, con las majestuosas obras de arte unidas a sus portentosas fábricas y con los nuevos espacios públicos que se crearían en sus cabeceras norte y sur. Soñábamos, sobre todo, con cruzarlos a pie. Caracas volvería a ser una ciudad pontificia, como otrora, y ello impulsaría el definitivo reverdercer del río.

Pero el Ministro, en toda su pasión ingenieril, en todo su fervor pragmático y su acelerada inmediatez, luce como un pontífice demediado. Olvida el otro componente fundamental de su profesión: el arte. Aunque haya acertado en muchos casos en dar con los cruces idóneos, y efectivamente haya mejorado en algún porcentaje la movilidad automotriz, lamentamos su falta de comprensión de lo que significa construir en una ciudad. Hoy, la mayoría de las ciudades del mundo demuelen sus infraestructuras viales e invierten todo en transporte público para privilegiar el disfrute peatonal y la sostenibilidad. Estas cerchas prefabricadas, feas, desangeladas, meramente utilitarias (y afortunadamente, removibles), "resuelven", sí, pero tratan a la ciudad como si fuera un contexto meramente vial: el de la Troncal 9. Puentes de guerra para Caracas, la gentil. Ingeniería de contingencia, cuando lo que necesitamos es más arte de la ingeniería.

Pero aún puede tener remedio. Justamente porque son puentes de guerra, son puentes temporales, que se instalan mientras se construye el puente definitivo. Preferimos pensar que estarán solo corto tiempo, mientras se comprueba que funcionan en su sitio. Entretanto podemos ir preparando, preferiblemente por concurso público, los diseños extraordinarios de los puentes definitivos, que contarán con todas las bondades urbanas descritas y que deberán ser colocados más alto (ver Puente Los Gemelos, c. 1960), para que no se conviertan en catastróficos diques durante una potencial crecida del Guaire.

       Puente de Los Leones (f. 1933. Revista Tecnología y Construcción).
 
2. Una Obra de Arte
Guaire arriba, en el sitio de Barrancas, se levantó una vez un puente. Era la época cuando en Venezuela el arte del ingeniero era más universal, y aún se empleaba la expresión "obra de arte" para designar a las obras de ingeniería. Todos lo conocen por lo que lo adorna en la superficie, pero pocos se han llegado hasta el cauce para conocer su otra belleza: la de su diseño estructural. Al principio fue Puente de las Barrancas; luego Puente Bolívar: hoy se le conoce como el Puente de Los Leones.

Diseñado en 1932 junto con la Avenida de la Paz para comunicar las Avenidas de El Paraíso, La Vega y la Gran Carretera Occidental, alcanza cincuenta espléndidos metros. Sus cabezales fueron sendas redomas urbanas, con fuentes ornamentales, amplias aceras y bancos públicos, una en Bella Vista, otra en la Vega. Lo apareja una larga balaustrada, recia, sabrosa de recorrer, una especie de ritmado balcón sobre el que se anclaban candelabros de hierro; lo adornan en las puntas los cuatro famosos leones del escultor catalán Angel Cabré i Magriñá.

El arco de concreto del puente en sí mismo es digno de historia aparte, anticipando su forma la de los viaductos que diseñara Eugène Freyssinet para la Autopista Caracas-La Guaira. Es esta matemática forma la que logra la suave curvatura, larga y apaisada, que le da tanta belleza, única entre los puentes de la ciudad. El Puente de Los Leones, ciudad ornamental por arriba, esplendor estructural por debajo, es una obra de arte y una bella lección para actuales artífices de puentes y futuros caraqueños pontífices.




NOTAS
1. Puente de Bello Monte, 2014 (Instalan puente que conectará a Bello Monte con la Fajardo: http://globovision.com/instalan-puente-que-conectara-bello-monte-con-la-fajardo/ )
2. Corominas, Juan, Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana, Madrid (1970).
3. Haiman El Troudi: https://twitter.com/HaimanVZLA
4. Restoring urban life by tearing down freeways:
http://blogs.iadb.org/urbeyorbe/2014/05/01/restoring-urban-life-tearing-freeways/





Publicado en: Opini
ón, EL NACIONAL on line, Caracas, Agosto, 2014.