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martes, 29 de enero de 2019

Los treinta jardines del Parque del Este


1.  Roberto Burle Marx, plano del Parque del Este. Gouache (f.. Archivo Fundación de la Memoria Urbana, 1958).


 Archipiélago, 1522.
Del it. arcipèlago, nombre primitivamente dado al Mar Egeo
(por ende calificado de "mar principal") y a sus islas.1

1. Archipiélago*
El principal parque moderno de Caracas es el Parque del Este (Roberto Burle Marx, 1956-61). Esta magnífica obra de arquitectura paisajista está ubicada al este de la ciudad en los terrenos de la colonial Hacienda San José-La Ciénaga, así llamada por sus tierras anegadizas situadas entre dos quebradas. Es el parque público de mayor uso en la ciudad, con tres millones de visitantes por año, y es internacionalmente considerado "la obra pública más importante de Roberto Burle Marx."2

Este parque patrimonial es el testimonio de una ciudad tradicional que apostó a transformarse mediante el mejor arte moderno de mediados del siglo veinte, pero es también la memoria y la metáfora moderna del lugar. El diseño de Burle Marx es de gran belleza y comprensión de las condiciones naturales pre-existentes en el sitio. El botánico del parque, Leandro Aristeguieta, recordaba cómo una vez puesto a trabajar en los 190 acres de terreno, el maestro del paisaje siguió un principio libre de diseño para definir “ambientes y jardines ecológicos, incorporando el más amplio número posible de especias nativas ornamentales."3

El Parque del Este está compuesto principalmente por tres espacios: “un paisaje abierto, fluido, suave, ondulado, de árboles de sombra dispersos y campos de grama de sutil topografía; un paisaje de floresta, espacialmente denso con calles curvas; y una secuencia de jardines pavimentados y patios íntimos que hacen referencia al pasado colonial venezolano, y donde se muestran plantas, murales cerámicos y fuentes."4 En todos estos espacios y sus diferentes jardines, Burle Marx usó la topografía, la variedad y exhuberancia de la flora tropical y la presencia múltiple del agua como principales elementos compositivos.

El valle de Caracas es un territorio con una fuerte estación lluviosa. El agua viaja de norte a sur bajando de los manantiales, las cascadas y las quebradas desde la montaña del Avila hasta caer en el río de Caracas, el Guaire, para entonces correr hacia el este hasta alcanzar el lejano mar Caribe. El lugar del parque estaba originalmente profundamente marcado por este patrón del agua, siendo como es un terreno ligeramente inclinado hacia el lecho del río salpicado de planicies abiertas, donde el agua era retenida y formaba lagos temporales de diferentes tamaños; un archipiélago atemporal de espejos rotos para los reflejos de la montaña del Avila.






2. Lago de los patos,  Parque del Este (f. 1950s,  Fernando Tábora).

2. Promenade vegetal
La historia de la metáfora moderna de Burle Marx de este archipiélago efímero pre-existente apenas comienza a ser contada. Gracias a "El Jardineiro de America", una exposición organizada por el CENTRO de la Ciudad en 2009, que celebró el centenario del artista brasilero, se comprendió por primera vez cómo creó una colección de treinta jardines para narrar el ciclo natural del sitio.5 Hoy en día, al caminar por el parque, es maravilloso leer esta narrativa en el proyecto. Todo comienza al entrar por la puerta norte del parque. De este punto en adelante, la promenade se desarrolla hacia el sur trazando un círculo a través de una espléndida secuencia de recintos encadenados y coloridos escenarios.

La promenade inicia con una metáfora de los pozos y cascadas de la montaña del Avila: los estanques del Patio de las paredes de mosaicos, para continuar con los chorros de agua monumentales del Patio del gramado con círculos. Caminando hacia el sur más allá de estos patios geométricos, se abre la amplia perspectiva del más naturalista Jardín Hidrófilo, o Lago N. 1 de las Plantas Acuáticas, una gran laguna en forma de bacteria dispersa entre la grama y plantada de grandes colonias de especies tropicales. Este primer lago verde impone la estética de los próximos espacios de agua que como una catena d´aqua fluyen el uno en el otro, mezclándose complejamente entre sí para crear un continuum de sombra y de luz sobre los puentes y bajo los árboles: los llamados Lagos de los Animales, el central Lago N. 2 o Lago de las Garzas; el Lago Este o Lago de los Patos, y el Lago Oeste o Lago Carlos Guinand Sandoz.

Habiéndolos atravesado, aparece el bosque eterno de la antigua hacienda, el Arboretum del parque. Altos árboles, caminerías cimbreantes y modernas follies arquitectónicas encontraremos aquí. Más adelante, todavía bajo el bosque, vienen más lagos: la pequeña alberca encerrada del Serpentarium; el Lago de Las Nutrias en forma de hoja de trébol; el gran Lago de los Reptiles, el estanque con isla del Lago de los Monos y el Lago hundido de los Tigres, ahora ya fuera del área del bosque.

El circuito continúa bajando hacia el sur dentro del recinto del parque. Es aquí donde todas las aguas se acumulaban cuando llovía fuerte, y donde las quebradas vecinas emergían para inundarlo todo. Sabiamente, Burle Marx, consciente de ello, decidió que ésta era el área para ubicar el lago mayor del parque, llamado Lago sur para los pequeños botes, o Lago N. 9, donde todas las aguas se encuentran. Todavía más al sur, las llanuras vacías del Aeropuerto La Carlota son un recordatorio de un antiguo proyecto de Burle Marx de 1961 para la expansión del diseño de su parque, convirtiendo esa inmensa tierra llana en un parque urbano más grande dentro en el mismo espíritu Burlemarxiano.

Finalmente, y siguiendo el recorrido del parque según el sentido las manecillas del reloj, la promenade vegetal remonta la suave pendiente natural del gran Gramado occidental, salpicado de esculturales juegos infantiles, para arribar al ultimo jardín, el Jardín Xerófilo, plantado obviamente en el área menos anegadiza del terreno sobre una pequeña colina, para arribar de nuevo frente a la puerta norte y concluir con broche de oro el circuito.

El Parque del Este y su vasto archipiélago ha venido funcionando y siendo preservado por décadas. En 1998, fue declarado oficialmente Bien de Interés Cultural de la Nación. Esta declaratoria comprende la protección de todos sus ambientes. Tristemente, a pesar de eso y de que el parque tenga más de medio siglo de antigüedad, la ciudad ha pasado del tema de su conservación a la lucha por su integridad y la salvaguarda de su misma existencia.

El aumento salvaje del uso del parque lo ha arrastrado casi hasta su completo colapso, erosionando las fronteras de su proyecto original. Las alteraciones de este se han multiplicado, la flora superficial se ha perdido prácticamente toda y, día tras día parece cada vez más susceptible de mayores transgresiones, nacidas de la ignorancia de sus valores originales patrimoniales. Por ello, los invitamos a hacer memoria urbana y a emprender con renovados ojos esta promenade vegetal. Para disfrutar y admirar en toda su riqueza ambiental, espacial y estética la sublime secuencia circular de Los Treinta Jardines del Parque del Este.







NOTAS
1. Juan Corominas. "PIELAGO", Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana, Editorial Gredos S.A., Madrid, 1976, p. 457.
2. Anita Berrizbeitia. Roberto Burle Marx in Caracas: Parque del Este, 1956-1961, Penn Studies in Landscape Architecture Series, University of Pennsylvania Press, 2004.
3. Hannia Gómez. "The Anti Monument", theurbantimes.com/ London, September 7, 2010; Opinion, EL NACIONAL, Caracas, Tuesday, September 23, 2008.
4. A. Berrizbeitia. Op. Cit.
5. CENTRO de la Ciudad, "Los treinta jardines del Parque del Este", in: "El Jardineiro de América", Patio de los Espejos, Trasnocho Centro Cultural, Paseo Las Mercedes, Caracas, Nov. 2009- Jan. 2010.


*Una versión de este texto fue publicada en: Ian Carson, Hannia Gómez, Robin Mann y Alan Powers. The Lakes, catalogo de la exposición Jaime Gili-The Lakes,
Riflemaker Gallery, Londres: 2011.




 Publicado en: @ElNacionalWeb, Caracas, Junio, 2015.






miércoles, 20 de abril de 2016

Houses & Gardens







































Vista  aérea del Caracas Country Club en 1937 (f. Cartografía Nacional).


"Todo hombre, decía Valéry, 
está hecho de una casa y de una abeja."
Charles Péguy. 1

Algún día alguien promoverá los vuelos en globo para que los amantes de Caracas podamos observarla desde el aire sin prisas. Desde un montgolfier, flotando suavemente, tendríamos el tiempo necesario para rastrear a nuestro antojo esas relaciones secretas que solo con un Bird's Eye View pueden descubrirse entre las arquitecturas, los urbanismos y los paisajes en el territorio.

La ciudad cultiva a través del tiempo con arte y significado relaciones visuales y complicidades urbanas inimaginablemente ricas. Como en un juego de cajas mágicas, un lugar encierra a otro, y luego a otro y a otro, y a cada paso que va desde lo publico a lo privado, los contenidos van enlazándose en una deliciosa cadena de acontecimientos espaciales y estéticos.

Así, flotando aerostáticamente, primero que nada avistaríamos la masa verde del gran santuario caraqueño que es el Caracas Country Club, percibiendo a simple vista los grandes trazos del monumental plan maestro paisajístico de Olmsted Brothers, que todo lo engloba y lo define con sus masas centenarios de árboles frondosos, greens despejados y su semioculta red de calles sinuosas. Un vasto océano vegetal parece el Country. Tan vasto es que ante nuestros ojos se une como un solo parque con las verdes faldas de Avila, tal es la continuidad entre ambos, una realidad que mejor que nunca se percibe desde el aire.

Pero, he aquí que esto no es todo lo que descubrimos. Catalejo en mano, cuando aguzamos la mirada, empiezan a aparecer como las islas en un archipiélago, otros "jardines dentro del jardín": los paisajismos domésticos de las casas, cada uno con su singular personalidad. Las manchas de colores de las flores y de la vegetación, los espejos azules de las piscinas, las líneas de los pavimentos, los volúmenes de las arquitecturas. El Caracas Country Club aparece ante nuestros ojos también entonces como un gran patchwork paisajistico dentro del marco olmstediano, una ciudad verde dentro de una ciudad verde, tutelada por las arquitecturas de cada una de las grandes parcelas del conjunto. Y pensándolo bien, nos damos cuenta de que esto no es casual: estaba magistralmente previsto. Es el layer final del diseño.

La filigrana de los jardines privados a la caraqueña, tradicionales, burle-marxianos, modernos, franceses, ingleses o italianos, y las arquitecturas de las casas, concebidos según el gusto de los, y seguramente, de las amas de las casas, fue también un elemento previsto en el plan original. En cada parcela del gran parque olmstediano, aguarda el mundo privado que soñaron decenas de inspirados creadores: un mundo de Houses & Gardens que se construyó para dar vida al placer ilustrado de vivir en Caracas. En estos jardines culmina la cadena de sensaciones que se desata al entrar en la urbanización. Historias maravillosas en las que la mano de la mujer es la protagonista, y que aguardan todavía por ser contadas. 





NOTAS:
1. "Toute homme, disait Valéry, est faite d'une maison et d'une abeille". Charles Péguy, Clio, dialogue e l'histoire et de l'âme païenne: en: O dix-neuvième!, Grasset, Paris, 2001, p. 34. 




Publicado en: Pluscumperfecto, Entresocios, Caracas Country Club, Caracas, 2015.