miércoles, 29 de enero de 2020

Dándole combate al río


1. Fuente de la Cigüeña, Copenhague (f. Wikimedia commons).


"Cada cosa es una semejanza humana,
y sentir esta semejanza, su muerte, su destrucción,
es insoportable para nosotros.
Los antiguos reyes eran colocados en sus ataúdes con sus armaduras, sus implementos;
si hubieran podido, se hubieran llevado consigo sus palacios".
Vladimir Nabokov. Man and Things”, 1947.1


Dándole combate al río

1. Garzas
Entre las calles de Strøget y de Læderstræde, en pleno corazón de la capital de Dinamarca, se desarrolla la larga plaza central de Amagertov. Allí, en su centro, se levanta desde 1894 la Fuente de la Cigüeña.

La hermosa fuente de bronce y hierro fundido fue resultado de un concurso convocado en 1888 por la Sociedad para el Embellecimiento de Copenhague, con el fin de celebrar las venideras bodas de plata de los Príncipes herederos Frederik VIII y Louise el 28 de Julio de 1894. La propuesta ganadora resultó ser la de dos famosos artistas daneses, el pintor Edvard Petersen (1841 – 1911) y el escultor Vilhelm Bissen (1836 – 1913), quienes presentaron un diseño basado en tres aves levantando vuelo en torno a una columna ornamental central rematada por una corona de juncos. Otra espléndida concursante, la Fuente del Dragón de Thorvald Bindesbøll y Joakim Skovgaard, fue erigida más adelante en la Plaza del Ayuntamiento, donde todavía se conserva en todo su esplendor.

El lirismo escultórico de ambas fuentes finalistas ha marcado desde entonces sensiblemente a Copenhague como una ciudad encantada que parece sacada de un libro de cuentos. Recordemos que su símbolo más prominente es la escultura de bronce La Sirenita (Edvard Elinsen, 1913), instalada sobre una piedra en el paseo de la costa Langelinie, en la bahía del puerto, inspirada en una de las historias de Hans Christian Andersen.

La Fuente de la Cigüeña (o de las Garzas, de acuerdo a una leyenda urbana local), consiste en "una cuenca de piedra de nueve lados que colecta en torno al pedestal central el agua que cae en tres pequeñas cascadas desde la taza superior de bronce. Este pedestal está decorado con relieves de plantas acuáticas; en la cuenca, tres ranas sentadas sobre hojas de plantas del muelle, lanzan chorros de agua. Sobre un estante en el pedestal se apoyan las tres aves, cada una partiendo hacia una dirección distinta".2  

La fuente es del tipo Fontaine de bassin, una tipología muy propia en los ornamentos de parques y jardines franceses de fines del siglo XIX, pero también recuerda a las esbeltas fuentes italianas de Villa Borghese que el pintor naturalista Petersen, amante de los paisajes románticos, gustaba de pintar tras sus estadías en Italia entre 1875 y 1880.3 En un óleo suyo, Una fuente en el parque de Villa Borghese, Roma, de 1859, la entrada ganadora del concurso de Amagertov pareciera prefigurarse.


 2. Edvard Petersen. Una fuente en el parque de Villa Borghese, Roma, 1859 (f. Wikimedia commons).


Por su parte, el neoclásico escultor Bissen, a la sazón director de la Real Academia Danesa de las Artes, era muy apreciado por las muchas estatuas suyas que adornaban las calles de Copenhague, en particular una gran cantidad de esculturas de animales. Es este artista animalista quien "le daría forma" a las aves de la fuente. 4

2. Petites patrimoines
La historia de las fuentes de hierro que hoy nos ocupa fluye también en paralelo por otra interesante vertiente, tanto en Europa como en América. Para 1894, cuando se inaugura la Fuente de la Cigüeña en Copenhague, existían ya en Francia y en los Estados Unidos varias grandes empresas dedicadas a lo que se ha dado en llamar Escultura Industrial.

Aspirando a alcanzar la alta calidad artística de piezas de gran elaboración y proceso cívico como éstas de Dinamarca, y queriendo sacar provecho de la demanda de obras de ornato público para el ya en expansión paisaje urbano mundial y el furioso amor finisecular por el landscaping, nuevas compañías de fundición surgieron para proveer al mercado objetos de renovada variedad de formas y número de ejemplares. Entre ellas, destacan la Societé Anonyme des Fonderies D'Art du Val d'Osne de París y la J.L.Mott Iron Works de Nueva York.

3. Galería de modelos de la fundición de arte Val d'Osne (Postal. Glaché J. Mourot).

La implantación de fuentes (y esculturas, farolas, rejas, bancos y todo tipo de mobiliario urbano en
hierro fundido para espacios públicos) implantaría en las ciudades de todo el mundo estos objetos artísticos ahora industrializados, buscando seguir a imagen y semejanza  lo que dictaba el prefecto del Sena, el Conde de Rambuteau, en su monumental transformación de París, tarea colosal que haría realidad durante el Segundo Imperio el Baron Hausmann.

Según la historia, la Fundición Val D'Osne fue la fundición francesa más importante del siglo XIX, una sociedad anónima fundada en 1835 por Jean Pierre André Víctor, inventor de la técnica del hierro fundido. "Gracias a la invención del hierro fundido artístico, un gran número de esculturas resistentes de alta calidad y a menudo de grandes dimensiones fueron producidas. El hierro fundido era más barato que el bronce. El siglo XIX experimentó una locura por este material, por lo que a dicho siglo también se le llama 'el siglo del hierro'".5 Estas compañías, al igual que otras igualmente enormes, como la mencionada J.L.Mott Iron Works, dieron a conocer su producción a través de la publicación de vastos catálogos, pero sobre todo a través de las exposiciones internacionales. Con ello, sus obras fueron requeridas por el mundo entero. Y Venezuela no se quedó atrás en los encargos.

A fines del siglo XIX es el general Antonio Guzmán Blanco quien introduce en el país la Escultura Industrial a través de la creación y remodelación a la francesa de los principales espacios públicos de la ciudad. Este gusto y práctica contagiaron rápidamente el campo privado, y muy pronto más y más propietarios de villas y jardines decidieron también embellecerlos adquiriendo fuentes y estatuaria residencial y todo tipo de piezas ornamentales industriales en hierro fundido. Así, nuestras ciudades empezaron a poblarse de lo que hoy se conoce en Francia como petites patrimoines, es decir, pequeños patrimonios.

4. Página de un catálogo de la Fundición Val D'Osne (f. marcmaison.com).


5. Portada del Catálogo H, Sección I, Fuentes, The J.L. Mott Iron Works, Nueva York (f. Internet Archive.org).

3. Tres tristes ibises
En Venezuela, la Garza, o Heron, es "muy conocida por su belleza y destacado color blanco. Habita en toda clase de humedales, tanto interiores como costeros. Con presencia en todo el mundo, en el continente americano se halla desde el sur de Canadá hasta el sur de Suramérica y en Venezuela, en todo el territorio nacional incluyendo las islas."6 Hablando de Caracas, esta no es otra que nuestra típica Garza blanca (Ardea alba), de belleza mil veces retratada en los lagos del Parque del Este, pero también en las desoladas riberas del río Guaire.

Alguna vez oímos que habían hecho su llegada a Venezuela desde África a mediados del siglo pasado. Esta información debería ser contrastada hoy con la memoria urbana de un hermoso espacio público de Caracas, la Plaza Sucre, en el Casco Histórico de Petare, donde unas garzas hicieron su temprana aparición por allá a fines del siglo XIX.

En 1876 Guzmán Blanco, según reza la declaratoria de patrimonio de la Plaza Sucre del Instituto del Patrimonio Cultural, "colocó una fuente" en el lado sur de la rectangular plaza, frente a la Iglesia del Dulce Nombre de Jesús.7 La fuente de hierro fundido todavía se conserva allí (2020), pero, a diferencia de la plaza, lamentablemente no está protegida por ninguna declaratoria.

La petareña fuente se compone de tres tazas sostenidas por un pedestal simple al centro de una cuenca octogonal. Por supuesto, hoy sin agua alguna que fluya entre ellas. La particularidad de esta

6. Plaza Sucre, Casco Histórico de Petare (f. Rodolfo Crespo, s/f).

fuente reside en la pieza de la base, donde un cuarteto de garzas apenachadas sostienen la columna central decorada con juncos de Dinamarca. El color original se conserva todavía, como lo quiso una vez el emperador Napoleón III, quien escogió para las fuentes de Paris el verde para hacer "referencia a la naturaleza", color que la ciudad de Paris ha querido conservar hasta hoy… y parece que Petare también, grâce a Dieu.11

Esta fuente es, sin duda, una escultura industrial decimonónica, irremediablemente emparentada con varias otras fuentes en otros lugares, dentro y fuera del país. Empezando, por supuesto, primero por la Fuente de la Cigüeña de Copenhague; luego por la gran fuente ornamental en hierro fundido de la plaza Chevandier en Cirey-sur-Vezouze y sus garzas en reposo (catálogo Val d'Osne 2, lámina 551, ID 2407); continuando por la Fuente de las Grullas de Oruro (catálogo Val d'Osne, lámina 530, n° 37) y por la Fuente  de la Square Sir George Etienne Cartier del parque del mismo nombre en Montreal, erigida en 1912 por la fundición neoyorkina The J.L.Mott Iron Works y cuyo segundo tramo presenta exactamente la misma pieza a cuatro garzas de la fuente de Petare.

Esto para solo mencionar los parentescos internacionales -que pueden ser aún más numerosos-. Porque en nuestra ciudad la población de garzas en hierro fundido tiene su hábitat en unos cuantos jardines más. Allí está la hermosa fuente de una sola cuenca de los jardines de la Hacienda La Vega, con su dos garzas caminantes y sus altas flores de loto, que ha perdido su estanque y por ende todo contacto con el agua, o la pintarrajeada fuente -también sin agua- de Villa Elena en Los Chorros, más robusta, pero también de cuenca simple y coronada por una garza de pico enhiesto que ha perdido el ala derecha. 

7. Fuente de las Garzas, Plaza Sucre, Casco Histórico de Petare (f. Horacio reyes, s/f).


Finalmente, como el nombre de la fuente de Petare no aparece todavía por ninguna parte, quisiéramos proponerle a nuestros amigos lectores bautizarla como la Fuente de las Garzas, para aprovechar y hacerle un guiño a la ciudad de Copenhague. Todo esto para llevarles además la buena nueva de que


8. Detalle de la Fuente de las Garzas, Petare (f. Crédito a su autor).


este modelo de fuente, como la de Los Chorros, se mantiene alive and well y en producción por una empresa en los Estados Unidos, y esta disponible según catálogo para quien pueda interesarse en tener información para restaurarlas. Como prueba, publicamos aquí uno de sus dibujos técnicos.12

 9. Alzado. Tall Crane Fountain (f. Robinson Iron).

No olvidemos que aunque estos pequeños patrimonios hayan sido abandonados, las bellas fuentes de hierro fundido del siglo XIX fueron devueltas al mundo del arte desde 1986 gracias a la apertura del Museo de Orsay en Paris, que colocó su impresionante colección de arte animalière en toda la plaza de entrada, en reconocimiento al arte ornamental del hierro fundido.13

Así, en este comienzo de década, a la vez que queremos desearles a todos desde esta columna paz, salud y sobre todo libertad, hacemos votos también porque los tres tristes ibises de nuestras fontanería industrial caraqueña puedan ser restaurados y devueltos a todo su esplendor original en sus respectivos espacios patrimoniales.

Ya es hora de que estas garzas centenarias puedan seguirle dando combate al río.


11. Petare (f. Crédito a su autor).

11. Hacienda La Vega (f. Hannia Gómez, 2019).

11. Villa Elena, Los Chorros (f. Sara Maneiro, 2016).




NOTAS:
1. A thing is a human likeness, and sensing this likeness, its death, its destruction, is unbearable for us. Ancient kings were laid in their coffins with their armor, their implements; they would have taken their palaces with them if they could. En: Vladimir Nabokov. "Man and Things", The New Yorker, New York, Noviembre 8, 2019.
2. Wikipedia: "Stork Fountain": https://en.wikipedia.org/wiki/Stork_Fountain
3. Wikipedia: "Edvard Petersen": https://en.wikipedia.org/wiki/Edvard_Petersen
4. Wikipedia: "Vilhelm Bissen": https://en.wikipedia.org/wiki/Vilhelm_Bissen
5. Val d'Osne Foundry: https://www.marcmaison.com/architectural-antiques-resources/val-dosne-foundry-cast-iron-statue-sculpture
6. Garza real. Audubon de Venezuela:
https://www.audubonvenezuela.org/aves-venezuela/aves-del-mes/conociendo-las-aves-de-venezuela/304-conociendo-garzablancareal.html
7. "Plaza Sucre", Municipio Sucre, Catalogo del Patrimonio Cultural, I Censo Nacional del Patrimonio, Instituto del Patrimonio Cultural, Caracas , 2005, p. 56.
8. "Grande fontaine en fonte à Cirey-sur-Vezouze". Petite Patrimoine: https://www.petit-patrimoine.com/fiche-petit-patrimoine.php?id_pp=54129_5
9. "Fuente de las  Grullas de Oruro". De fonte et de bronze, dans l'espace public, le patrimoine monumentale français dans le monde: https://e-monumen.net/patrimoine-monumental/grullas-grues-oruro/
10. "Fontaine du Square Sir-George-Étienne-Cartier (Saint-Henri)".
Mes quartiers: https://mesquartiers.wordpress.com/2017/07/18/top-15-des-plus-belles-fontaines-a-montreal/
11. "Les fontaines du XIXe siècle (3e partie) du Second-Empire aux fontaines Wallaces". Paris On Theme:
http://parisontheme.blogspot.com/2017/03/les-fontaines-du-xixe-siecle-3e-partie.html
12.  "Tall crane". Robinson Iron: https://www.robinsoniron.com/product/tall-crane/
13. Val d'Osne Foundry. Op.Cit.



Publicado en:  Opinión, @ELNACIONALWeb, Caracas,  Enero 28 de 2020: https://www.elnacional.com/opinion/dandole-combate-al-rio/


martes, 17 de diciembre de 2019

Un Renacimiento Moderno


Graziano Gasparini. Tanaguarena, 1954 (f. Armando Planchart, 1954. Archivo Gio Ponti Caracas. Fundación Anala y Armando Planchart).

«Hay que levantarse muy temprano
para ganarle a Graziano«.
Raúl Garmendia, c. 1970.

1. Arquitectura e si

El pasado 30 de noviembre falleció en Caracas el arquitecto e historiador de la arquitectura Graziano Gasparini. Aunque su avanzada edad nos tenía desde hacía tiempo preparándonos inevitablemente para despedirlo algún día -que esperábamos fuera más lejano-, siempre su espíritu jovial y su despierta inteligencia nos disuadían cada vez de la idea, haciéndonos creer que batiría sin duda todos los récords de longevidad junto al propio récord nacional que ostentaba de sus libros escritos, siempre con un par de ellos en el tintero, como nos tenía acostumbrados.

Hoy, las crónicas nos refrescan la importancia de su obra y lo dilatado de su extraordinaria carrera para impresionarnos nuevamente, aunque la certeza de su trayectoria ha acompañado continuamente a varias generaciones de arquitectos con su presencia formidable, como si fuera la montaña del Ávila de la arquitectura en Venezuela: sólida, segura y sobre todo, monumental. 1,2,3.

Gasparini está presente en la arquitectura de Venezuela y de Latinoamérica por donde quiera que se mire. Empezando por la literatura arquitectónica. Una revelación para cualquiera que se tope con sus libros, donde su amor por la cultura de la arquitectura le instaba a hacer gala en sus textos de cada preciosa palabra existente en castellano para referirse a cada parte de un edificio o de la ciudad con verbo exacto. Porque la restauración fue también la de nuestra lengua arquitectónica. Solo mucho más tarde vinieron los Glosarios de Luis Fernández-Galiano en Arquitectura Viva… Eso, nada más, le abrió la puerta a más de uno para asomarse al mundo fantástico del saber arquitectónico. Una invitación al paraíso.

O la precisión pictórica de sus fotografías. Por aquello de que una imagen dice más que mil palabras, y entonces, aquí las imágenes de nuestra arquitectura precolombina, colonial, republicana  y moderna eran filtradas por esa particular composición geométrica suya tan amante del claroscuro que inmortalizaba los lugares dejándolos grabados indeleblemente en la memoria. De alguna manera, como idealizados. Cosa que sucedía aun más intensamente con las escenas arquitectónicas y urbanas en su pintura, destilando metafísica en su personal contemplación del paisaje latinoamericano desde la memoria italiana de sus ancestros.

Y es que las Italias de Gasparini marcaron la percepción de Venezuela con un stil nuovo. Y nuestra arquitectura pudo verse liviana, pudo ser monumental, pudo ser veneciana, fue scarpiana, fue zeviana, fue pontiana y fue sobre todo italianamente moderna, como todas esas Italias que aún no hemos desglosado del todo, porque todavía está pendiente el análisis detallado de su obra, especialmente la arquitectónica. Nada más hermoso que leer su argumentación relacionando a Adolf Loos y la riqueza povera de la arquitectura colonial venezolana.

Algo que en Docomomo Venezuela empezamos a hacer en 2013 en la exposición Las Italias de Caracas, donde el desaparecido maestro tenía un capítulo titulado «Graziano, arquitecto en Venezuela», que comenzaba diciendo: «El viejo adagio veneciano que reza ‘Veneziani, poi cristiani‘, habría que modificarlo por ‘Veneziellano, poi cristiano‘, para poderlo aplicar a este veneciano llegado al país en 1948, quien ha puesto en su vida a Venezuela por encima de todas las cosas».4

 Casa Gasparini 1, Junko Country Club, Caracas  (f. Graziano Gasparini).


Sí: mucho nos hará falta. Por todas estas y más razones que todos conocemos, pero sobre todo en este momento difícil que atravesamos, por su valentía sin pelos en la lengua para llamar las cosas por su nombre. Tiempos en que la anomia y la anarquía han precipitado las violaciones de la Ley de Defensa y Protección del Patrimonio Cultural, las cuales están desatadas como nunca, con renovada furia, y la legalidad y las declaratorias patrimoniales están padeciendo una nueva ola de invisibilidad, donde pareciera que ni siquiera existen, porque ya nadie las acata… Hoy, las demoliciones y las desfiguraciones lamentablemente solo van in crescendo…  Y habrá que recordar mucho a Gasparini y continuar denunciando con propiedad, con fuerza y sin desmayo los escándalos, las atrocidades y la barbarie que se suscitan todos los días a lo largo y ancho del territorio nacional -y también en el resto del mundo- contra la memoria urbana y la historia de la arquitectura.

Así, releamos pues su último libro, Arquitectura y no (Caracas, Editorial Arte, 2016), y asumamos la tarea que nos lega de seguir peleando con seriedad, criterio y conocimiento de causa por nuestro país arquitectónico. Para que algún día podamos de nuevo volver a decir en este país: Arquitectura e si.

2. Memoria urbana

En este año de 2019 en que a Gasparini le tocó dejarnos, el mundo está en medio de la celebración del 500 aniversario del nacimiento del más universal de los hombres, Leonardo da Vinci. Y junto con ella viene naturalmente la revisión contemporánea del concepto de la universalidad renacentista, sus cruces transcientíficos y la naturaleza transartística del genio de Leonardo. Un zeitgeist ideal también para revisar el legado de su compatriota moderno, quien fuera arquitecto, profesor, historiador, investigador, autor, crítico de arquitectura y de arte, galerista, restaurador de monumentos, fundador de instituciones, delegado, scholar fotógrafo y pintor, todo ello a la vez, alla maniera rinascimentale.

Universalidad que, junto a su admirablemente actual y premonitoriamente contemporánea visión sobre la restauración del patrimonio arquitectónico y sobre la conservación de la ciudad (Gasparini ya había sido «desde 1974 hasta 1982 fundador y primer director de la Dirección de Patrimonio Histórico, Artístico y Ambiental del Conac», que consolidara la protección del patrimonio en Venezuela)5, al pasar al siglo XXI no se detuvo nunca en la tarea, siguiendo adelante hacia la modernización y perfeccionamiento de su propia scarpiana visión del restauro, saltando a la escala urbana y abrazando la herencia de la modernidad, para lo cual participó con entusiasmo y generosidad en la creación de la Fundación de la Memoria Urbana en 2000, del Centro de la Ciudad en 2001 y de Docomomo Venezuela en 2010, todas instituciones amparadas por su experiencia e inspiradas en su manera de entender el patrimonio. Nada más por ello, nosotros personalmente le estamos eternamente agradecidos.

Nunca se nos olvidará aquel día del año 2000, cuando todavía estaban frescas las ruinas del edificio Galipán, demolido el 28 de diciembre de 1999, Día de los Inocentes. Ese día le propusimos hacer una fundación para salvar la arquitectura moderna en Venezuela que poéticamente llamaríamos «Fundación de la Memoria». A lo que el nos contestó: «No. De la memoria solamente, no. Porque ningún monumento está solo en la ciudad: la ciudad lo acompaña y a la vez, él califica a la ciudad. Nuestra fundación se llamará Fundación de la Memoria Urbana».

Y como en aquel cuadro de Gentile Bellini sobre la Piazza San Marco al que tanto hacía referencia para explicar el significado de la conservación, también en la ciudad moderna a partir de entonces los monumentos de la modernidad deberían ser conservados no como objetos abstractos aislados, sino junto con su entorno… como en las ciudades tradicionales italianas.
Así, la Lista de la Caracas Moderna surgió.5 Y gracias a Graziano Gasparini, fue como un nuevo Renacimiento Moderno.


In memóriam Graziano Gasparini (Gorizia, 1924 – Caracas, 2019).

Procesión en la Plaza San Marco. Gentile Bellini, 1496 (f. Gallerie dell’Accademia, Venecia.



Publicado en:  Opinión, @ELNACIONALWeb, Caracas,  Diciembre 17 de 2019: https://www.elnacional.com/opinion/un-renacimiento-moderno/


NOTAS
1. Guadalupe Burelli. «Graziano Gasparini (1924-2019): el historiador de la arquitectura colonial venezolana», Italia y Venezuela: 20 testimonios, Prodavinci, 23 de septiembre, 2009: https://prodavinci.com/graziano-gasparini-1924-2019-el-historiador-de-la-arquitectura-colonial-venezolana-1/
2. Papel literario.»Graziano Gasparini: el caminante que se detuvo en los monumentos», El Nacional, Caracas, febrero 3, 2019: https://www.elnacional.com/papel-literario/graziano-gasparini-caminante-que-detuvo-los-monumentos_269294/
3. Marco Negrón. «La pasión de Graziano», TalCual, Caracas, 10 de diciembre, 2019: https://talcualdigital.com/la-pasion-de-graziano-por-marco-negron/
4. Docomomo Venezuela «Graziano, arquitecto en Venezuela», Las Italias de Caracas, Sala TAC, Caracas, 2013.
5. Wikipedia: «Graziano Gasparini»: https://es.wikipedia.org/wiki/Graziano_Gasparini
6. Caracas Moderna: https://fundamemoria.blogspot.com/



El parque


Vista del Caracas Country Club desde el aire. Al centro, la desaparecida quinta Los Pinos (f. Yann Arthus-Bertrand, 2009).

"Plus on connaît,
plus on aime".
Leonardo da Vinci. 1


En arquitectura existe una expresión muy hermosa, una celebre metáfora botánica, parque arquitectónico. En ella se reconoce la analogía que se establece entre las creaciones humanas y las creaciones divinas, donde el arte se erige como una nueva naturaleza creada por el hombre. Desde tiempos inmemoriales, el Jardín del Edén fue también un mítico paraíso arquitectónico, rodeado de murallas, con sus monumentales puertas, surcado de canales y sembrado de estanques y fuentes.

En el Pequeño Larousse Ilustrado, planta aparece como una expresión proveniente del latín que significa "nombre general que comprende todo lo que vive adherido al suelo por medio de raíces".2 Así, la botánica es "el estudio de las plantas". Similarmente, la arquitectura comprende también el estudio de las dibujos y de los planos de los edificios, es decir de las plantas, igualmente adheridas al suelo, y dejando en el sensibles raíces… No es casual que a las representaciones bidimensionales de los edificios se les llame "plantas", y no tan solo porque son plausibles de ser recorridas por los pies humanos.

Continuando con la analogía botánica, un edificio de nueva planta es un proyecto nuevo. Un edificio bien plantado, es un proyecto bien planteado. La historia de la arquitectura es como un herbolario. Un darwiniano estudio del origen y la evolución de las especies: desde la cabaña primitiva hasta la más fractal de las arquitecturas contemporáneas. El desfile magnifico de las arquitecturas por la historia está lleno así de las más exóticas floraciones, de especimenes de todos los tipos. A veces, flores de un día; a veces, flores eternas, que generalmente, cuanto más bellas, se volvieron más importantes, y por ende, más influyentes  e inolvidables.

La expresión parque arquitectónico se usa, pues, comúnmente para designar grandes territorios que contienen una serie de edificios que comparten características y valores comunes. Pueden ser de un mismo uso, como una ciudad universitaria, por ejemplo, o de una misma época, como una ciudadela fortificada de la Toscana. O pueden ser, como ocurre en el Caracas Country Club, como una colección de arquitecturas notables diseñadas por distintos arquitectos en distintas décadas dentro de un  paisaje cultural que les es común a todas. En este caso, el paisaje cultural creado por Olmsted Brothers en 1928, celebrando la belleza natural original del valle de Caracas.

En el parque arquitectónico del Country cada pieza a la vez que es única, detentando un momento singular e irrepetible, de los 30, 40, 50, 60, 70, neohispanas, modernas, Art Déco, neovascas, neocoloniales, neoprovenzales, concurren con su presencia a la belleza coral del conjunto. Todas, suman en la creación de este jardín inigualable de la modernidad caraqueña. De allí la importancia de la declaratoria patrimonial del Caracas Country Club como urbanización completa. 

Es el reconocimiento a su verdadera naturaleza, que todos debemos conocer, a fin de poder amarla y en definitiva, poderla conservar.






Publicado en: Pluscuamperfecto, Entresocios, Caracas, Diciembre de 2019.


NOTAS
1. "Mientras más conocemos, más amamos". Leonardo da Vinci (1452-1519).  Tomado de Cuadernos.
2. Miguel de Toro y Gisbert. Pequeño Larousse Ilustrado, Librairie Larousse, Imprimerie Larousse, Montrouge, 1970, p. 811.