domingo, 3 de abril de 2016

Un libro encantador



1. Libro-dije-recuerdo en miniatura (cerrado) (f. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


"A todos los que entran en este lugar feliz: bienvenidos.
Esta es vuestra tierra. Aquí se reviven los amados recuerdos del pasado
y la juventud puede saborear el reto y las promesas del futuro".
Placa en el Town Square de Disneylandia. Anaheim, California.1

1. Cuento de hadas
En la década de los cincuenta la industria del turismo echó mano de un recurso sumamente hechizante para atrapar el sueño fugaz de un viaje. Se trataba de unas diminutas guías que mostraban a las ciudades del mundo adoptando la curiosa forma de pequeños libros que alcanzaban a lo sumo cinco centímetros de altura. 

Yo misma tuve en mi infancia varios little books como éste que les traigo hoy aquí. Los liliputienses libritos podían ofrecerse colgando de un llavero, o en solitario, a manera de charm. Sin santo ni seña en la tapa, al abrir cada "Miniature Souvenir Book Charm" (libro-dije-recuerdo en miniatura), nos encontrábamos con su título. Mi favorito era: "CARACAS". 

No obstante su arcaico aspecto exterior adornado de arabescos, la historia que se nos presentaba era moderna. En el caso de Caracas, la narración comenzaba con la visión de una torre inexpugnable, enclavada a la mejor manera de un castillo tipo Walt Disney, en lo alto de una montaña: el Hotel Humboldt. Acto seguido, la magia se desencadenaba... A manera de abanico caían en cascada sobre la mano dieciséis vistas estampadas a color -por ambos lados- de la ciudad: la Estación Maripérez, el Teleférico, la Estación Pico del Avila, la Autopista del Este, el Palacio Federal, la Avenida Urdaneta, la Plaza Bolívar.

Ni más ni menos: la Tierra del Futuro encerrada dentro del Reino de la Fantasía.


2. 3. Libro-dije-recuerdo en miniatura (abierto) (Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


2. Once Upon A Time
"Hace mucho tiempo, en un reino muy lejano, érase una ciudad encantada..." Y de ahí en adelante el bello volumen, enjaezado de piedras preciosas, bisagras crujiendo, abría lentamente su pesada portada para empezar a dar rienda suelta a un cuento.

Walt Disney fue el más hábil artífice en la reelaboración de esta imagen en los cincuenta. Inspirado en los libros medievales que una vez iluminaran los más virtuosos artistas de la época, Disney iniciaba siempre sus películas animadas con un ejemplar,  un objet de vertú tan precioso en sí mismo como su atesorado contenido. Qué potencia, qué fuerza tenían estos libros como cofres, joyeros guardando tras siete cerrojos el inmortal tesoro de una historia! Y, cuánto más poderosos se volvían los relatos y las leyendas tras la gruesa cerradura y sus tapas centinelas! La maciza carátula en oro, plata, bronce o cuero, recamada de joyas preciosas, encerraba un mundo y desataba un sortilegio: la capacidad de poder despertar para nuestras vidas -si tenemos el amor suficiente-, a la belleza que duerme, the beauty that sleeps.

Viéndolo ahora de nuevo, mi librito vintage de Caracas, con sus postales fotográficas en blanco y negro que hace mucho, mucho tiempo fueron dulcemente iluminadas a mano en tonos rosa y azul, amarillo y verde, probablemente por un secreto amanuense en alguna abadía medieval de esta comarca, quizás tenga mucho que ver con la visión de la ciudad que aún hoy conservo: ese territorio fantástico, esa mágico reino, esa arca inagotable en historias maravillosas, que solo se devela ante quienes son capaces de creer con fe y perseverancia en su inmortal hechizo.   

Charming.
Isn't it?


4. Sleeping Beauty (f. @Disney).




NOTAS.
1. Cristopher Finch. The Art of Walt Disney: From Mickey Mouse to the Magic Kindoms, Harry N. Abrams, INC., New York City, 1973, p. 293.




Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 17 de febrero, 2015: http://www.el-nacional.com/noticias/historico/libro-encantador_71451

sábado, 27 de febrero de 2016

Puente de paz



1. Puente de guerra  (f. Hannia Gomez, 2015. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


"Un país que ignora su propio ayer,
no puede tener un mañana".
Indro Montanelli.

1. Cheek to Cheek
La gente tiene mucho tiempo hablando de la necesidad de "tender puentes". Una expresión muy apremiante, que este gobierno decidió convertir en una realidad tangible… Solo que de una manera que no es la que esperábamos.

Ya nos referimos en otra oportunidad a las cualidades de Pontifice que está demostrando tener la verdadera, omnipotente y Unica Autoridad de esta ciudad, el ministro de Transporte Terrestre, @HaimanElTroudi.2 Haciendo caso omiso a todas las criticas que desesperadamente le enviamos los caraqueños, este sordo caballero no quiso dejarnos descansar de los sobresaltos que nos propina con cada una de sus "Soluciones Viales", y en el 2015 nos ha madrugado con el severo golpe del nuevo "puente" que construyó a toda velocidad sobre el malhadado río Guaire.

No se trata, repetimos, de no resolver el tema del tráfico en Caracas. Se trata de la manera cómo se realiza. Estos puentes de guerra que anda lanzando sobre el río han ofendido a la ciudadanía desde que aparecieron en escena, justamente por exhibir con descaro su intolerable desprecio al arte de construir la ciudad. Chatarra en ciernes, fabricada para solventar contingencias o el paso de la tropa en el campo, pero NUNCA -óigase bien-, nunca para estar en el paisaje urbano civilizado de una capital, son la expresión de la guerra: porque es guerra no oir al pueblo en democracia.

Nunca la agresión a nuestro patrimonio urbano había sido tan grotesca como con este burdo paso automotor plantado junto al histórico Puente Las Mercedes. La chabacana cercha metálica se pega "Cheek to cheek" al hermoso puente que con tanto arte urbano diseñara el arquitecto Carlos Guinand Sandoz en 1941, bloqueando la percepción de sus formas Art Deco y sus relieves artísticos. Al diablo con la historia de la ciudad! Allá el deseo de un  paisaje fluvial amable con el que soñaran los caraqueños alguna vez! Qué importa el panorama del condenado río! Pues escuche bien, señor Ministro: aunque el Puente Las Mercedes nos sea -aun- un patrimonio declarado, eso no quiere decir que no tenga valor cultural. Desde 2006 es un bien preinventariado por la Fundación de la Memoria Urbana para el IPC.3 Y para su información, un poco más al oeste, otro puente gemelo a éste, el Puente Las Acacias, obra también del maestro Guinand, está declarado Bien de Interés Cultural de la Nación… justamente porque es gemelo del Puente Las Mercedes (ver declaratoria).4

Cuando todo el mundo lo que esperaba es que se ampliaran las aceras a ambos lados del Puente Las Mercedes para facilitar el paso peatonal de las miles de torturadas personas que circulan desde y hacia el metro todos los días por este angosto paso fluvial, lo que se ha hecho es bloquearlo mas, en aras de una peregrina 0,00075 porcentual mejora del tráfico. Atención, autoridades del Instituto del Patrimonio Cultural y alcaldías adyacentes: los instamos a proteger esta obra de arte. A esta horrenda "Solución Vial" lo único que le sale es una orden firme y urgente de demolición. 




2. Puente de Las Mercedes, 1941 (Postal. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


2. Amor, Valor, Labor e Impetus
Estas cuatro palabras están escritas junto a los bajo relieves que Carlos Guinand Sandoz nos legara en el Puente Las Mercedes. Pueden leerlas al pie de las bellas figuras de una madre con un bebe en brazos, de un padre que abraza a su niño, de un mujer llevando una cesta de frutas y de un obrero trabajando.  Es el mensaje enviado a una ciudad amada a la que quería enaltecer y convocar. Mas, como surgió esta bella obra de arte? Veamos.

Hagamos memoria urbana. El puente Las Mercedes es un puente urbano moderno de mediana escala construido en 1941 sobre el río Guayre entre las urbanizaciones El Rosal y Las Mercedes. En el mismo lugar había existido previamente un puente de hierro que daba acceso a la Hacienda Las Mercedes. Al urbanizarse la hacienda, la compañía VICA contrató el diseño de un puente de concreto más resistente a las inundaciones del río a Guinand Sandoz, quien diseñó la estructura paralelamente a la del Puente Las Acacias, su homólogo arquitectónico situado sobre el mismo río más al oeste.

Fueron entonces dos los puentes de Guinand Sandoz. El de Las Acacias y el de Las Mercedes. Ambos tienen muchas similitudes entre sí. Ambos son contemporáneos; se construyen y se diseñan casi al mismo tiempo. Ambos son de los años cuarenta y son puentes alegóricos, porque poseen esculturas en bajo relieve. Las barandas mantienen su material original, debido a que fueron hechas en mampostería. Son de estructura de concreto y su lenguaje arquitectónico es Art Déco. Los dos comparten el tema de las cuatro luminarias en pilares que son cuatro columnas-faro. Las de Bello Monte se mantienen como originalmente eran, pero las de Las Mercedes fueron vilmente desfiguradas en 2000, y les colocaron faroles de parque que destruyen el diseño.6

Guinand Sandoz, quien había sido entrenado académicamente como arquitecto en la Koniglich Bayerische Technische Hochshule de Munich, donde le habían inculcado la noción del arquitecto como un artista que debía dominar todos los oficios,  realizó en muchos casos la ornamentación de sus obras, como en los cuatro bajorrelieves de las cuatro columnas-faro que caracterizan el puente, (según testimonio que nos legó un buen día el arquitecto Gustavo Ferrero-Tamayo).5 Una balaustrada de cemento une los cuatro pilares, que originalmente estaban adornados por guirnaldas de flores de cemento y letras de bronce que rezan: “LAS MERCEDES” y “1941”. En los extremos, el puente se convertía en espacio público: las aceras se ensanchaban en cuatro pequeñas plazas definidas por ocho bancos públicos de cemento insertos en las barandas, de los cuales desde 2005 sólo queda el banco que da hacia el suroeste.

El Puente Las Mercedes es un puente de paz. Entre los más bellos de Caracas, antes de ser ocultado burdamente a nuestra vista, debemos restaurarlo como era y devolvérselo a la ciudad.


2. Valor (f. Marylee Coll, 2008. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).



NOTAS
1. Hannia Gómez. "Pontifice", @ElNacionalWeb, Caracas, 11 de agosto, 2014: http://www.el-nacional.com/opinion/Pontifice_0_461953866.html
2. @HaimanElTroudi: https://twitter.com/HaimanVZLA
3. "Puente Las Mercedes", Preinventario Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas (Caracas Moderna), Fundacion de la Memoria Urbana/Instituto del Patrimonio Cultural, Caracas (2005-2007): http://fundamemoria.blogspot.com/2010/01/186-municipio-baruta-parroquia-nuestra_21.html
4. "Infraestructura moderna de reminiscencias Art Deco que data de la década de 1940. Constituye un puente con barandas y luminarias de mampostería y ornamentaciones en bajorrelieve que se atribuye al  arquitecto Carlos Guinand Sandoz, porque se asemeja significativamente al Puente Las Mercedes de 1941. Forma parte del conjunto de lugares y sitios que le confieren a la avenida Las Acacias, y a la parroquia El Recreo su identidad urbana y su carácter arquitectónico", en: "Puente Las Acacias", Municipio Libertador Catalogo del Patrimonio Cultural, Instituto del Patrimonio Cultural, Caracas, 2009, p.125.
5. H. Gómez. Charla "Las Ciudades Invisibles de Caracas (I): Las Mercedes, la ciudad cantábrico-mexicana", Fundación de la Memoria Urbana, Galería Alternativa, Urbanización Las Mercedes, Caracas, 2002.                                                                                                                            
6. Elkis Bejarano. "Puentes que muestran la modernidad caraqueña de los años cuarenta", EL UNIVERSAL, Caracas, 19-0, 2005.     




Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 23 de febrero, 2015: http://www.el-nacional.com/hannia_gomez/Puente-paz_0_567543404.html

 

Retroceso



1. Plan Maestro del Parque José Maria Vargas  (f. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


"Nada de lo que hubo se borra jamás del todo".
Javier Marías.1

1. Nueva alarma
Apenas inicia el 2015, y ya nos enteramos con gran tristeza de una gigantesca afrenta en ciernes para la ciudad que sin embargo se la presentan a la gente como la gran panacea: el llamado a un concurso engaña-bobos titulado "Amenidades urbanas".2 Esta desenfocada operación viene desde diferentes instancias del gobierno que están haciendo un llamado para diseñar "un sistema de trece proyectos de espacios públicos integrados a la Avenida Bolívar de Caracas". La convocaría la hacen ofreciendo Bs. 30.000 a cada "colectivo" que participe, -algo insólito en materia de concursos, donde generalmente lo que hay siempre es que pagar una inscripción y no al revés-. Así que no dudamos que aquí, como están las cosas, ávidos de la dadiva participe hasta el gato, incluso gente no profesional en la materia. Horror.

El problema se resume así: la Avenida Bolívar del Plan Maestro el Parque Vargas (1985), aprobada por todas las instancias de la ciudad en su momento, fue proyectada como un espacio publico continuo a escala metropolitana. El modelo son las mejores avenidas monumentales del mundo civilizado: los Campos Eliseos, el Paseo de la Reforma, el Paseo de La Castellana, la Avenida 9 de Julio, donde la escala de los ámbitos urbanos esta pautada por la escala de la ciudad: una gran avenida, unas amplias aceras adoquinadas de treinta metros de ancho cada una, y unas alamedas lineales con árboles y áreas verdes que, como una larga cinta verde se concibieron para cobijar y acompañar a los ciudadanos DE TODA LA CIUDAD en su transito desde y hacia el Centro Histórico.

Lo que se busca ahora con este concurso, en cambio, es el parcelamiento de la franja verde para servirle de "amenidades" a los recién construidos edificios de viviendas que están enfrente o en sus cercanías. Es decir, darle servicios solo a la población de esos apartamentos y no como lo merece el eje principal de la ciudad: a toda Caracas. El concurso presenta en sus bases a los espacios verdes lineales del Parque Vargas picados en "lotes" numerados! Es la fatal partición de un espacio publico -que tanto le costó a la ciudad conquistar-, ahora dividido precariamente en un parque infantil aquí, un pedestal de arte allá, una cancha aquí, y mil fragmentarios usos, como bien esgrimen en su leitmotiv grafico el logo y afiche del concurso. Una avenida cívica monumental convertida en una serie de parches que luego seguramente serán privatizados… y cercados!


 
2.Vista del Paseo de la Castellana, Madrid (f. madridalfondo.blogspot.com/).



2. Respeto por los caraqueños
Pero que les pasa, queridos compatriotas? Sabemos que ustedes también quieren mejorar la ciudad. Pero, así? Hagan memoria urbana. Paséense por Madrid, caminen los Campos Eliseos, recorran el Paseo de la Reforma: los usos cívicos, deportivos, culturales, para los niños y los ancianos y los jóvenes, todos esos usos y amenidades urbanas se insertan comedidamente en el parque teniendo en mente a todos los ciudadanos, bajo las fronda continua de las amplias áreas publicas de sus magnificas avenidas. Su monumentalidad y calidad ha convocado las iniciativas con calidad en el tiempo… Esa es la manera de actuar. No al revés.

En verdad desean seguir olvidando y desconociendo lo conquistado por los caraqueños? Van a desdecir de lo logrado por nuestros notables? Es que Fruto Vivas, Tomás Sanabria, Juan Andrés Vegas, Carlos Gómez de Llarena, Antonio Cruz Fernández, Moisés Benacerraf y todos los profesionales y autoridades de la ciudad que idearon el Parque Vargas son despreciables para ustedes? Ambas franjas del parque lineal, y los espacios públicos anexos al sistema original, repetimos, aprobado en Ordenanza de Diseño Urbano por todas las instancias de la ciudad en su momento, es lo que hoy ustedes destruirán si se llegaran a construir los fragmentarios proyectos a los que convocan con este concurso. Terminando de acabar con la mas importante oportunidad que ha tenido nuestra capital de tener un espacio urbano a la escala y con la dignidad de una gran metrópolis. 

Piensénlo bien. Hay  mil zonas de la ciudad sin proyecto de diseño urbano alguno: Catia, los barrios… no el Parque Vargas. El concurso es otro.






NOTAS
1. Javier Marías. Tu rostro mañana,  2002, p. 192.
2. Concurso Amenidades urbanas: http://amenidadesurbanas.tumblr.com/



Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 27 de enero, 2015: http://www.el-nacional.com/hannia_gomez/Retroceso_0_563343818.html

martes, 8 de septiembre de 2015

White Christmas



1. "Camino de la Hacienda Eraso". Óleo de Antonio Alcántara, 1918 (f. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


“I'm dreaming of a white Christmas”.
Inving Berlin, 1942.1

Un buen día hace años, di con un hermoso cuadro pintado al óleo. Se trataba del paisaje de un cafetal del valle de Caracas. Debajo de los árboles, la sombra era perfecta, salvo algunos boquetes de luz. En el suave declive del terreno, la mirada penetraba en la selva de los troncos dispersos de los Bucares, los Mijaos, las Ceibas y los Jabillos, permitíendo adivinar el amplio techo de cobijadoras copas. La vasta alfombra de la plantación se extendía hasta perderse de vista en el cuadro.

Era el típico paisaje de un cafetal. El título de la obra, si mal no recuerdo, era "Campo nevado en Blandín", o quizás "Los cafetales de Blandín, cubiertos de nieve". Y eso era lo que se nos revelaba: el cafetal florecido completamente blanco! Aprendí entonces que las flores del café son como jazmines perfumados, que cuando florecen "embalsaman el aire", cubriendo totalmente las ramas como si "hubiese caído una nevada", breve e intensa.2 En primer plano del cuadro el olvidado pintor dibujó con más detalle las níveas flores, con sus cinco pétalos y sus blancos pistilos,  agrupadas en largos ramilletes. Un regalo aromático y visual previo a los placeres de la cosecha.

La nevada perfumaba la selva en Blandín, volviéndola aún más exquisita. Una "navidad" blanca en Caracas, un invierno tropical. Investigando sobre los ciclos del café, cultivado en Caracas por primera vez justamente en la Hacienda Blandín desde el siglo dieciocho, encontré que la floración del café es anual y estacional. Siendo esto así, resulta que habríamos olvidado injustamente la que fuera la bella estación blanca de nuestra ciudad.

Hoy, el paisajismo contemporáneo ha avanzado mucho, y encuentra nueva inspiración en los parajes locales endógenos, aquellos que son propios de cada territorio sobre la tierra, sean estos salvajes, o agrícolas. Entonces, porque no imaginarnos unos nuevos jardines para Caracas que recuerden los cafetales bajo los bosques de Blandín? Así los caraqueños podríamos también soñar con nuestra propia White Christmas.3

2. Flor del café (f. Flickr.com).


 

NOTAS
1. "I'm dreaming of a white Christmas /  With every Christmas card I write /  May your days be merry and bright / And may all your Christmases be white". Irving Berlin, 1942.
2. Eloi Yagüe, "La primera taza de café se tomó en Chacao", 
en el blog "Caracas Crónica: Pequeñas historias de la Gran Caracas" : http://ciudaddelostechosrojos.blogspot.com/
3. Esta idea se le ocurrió al arquitecto Carlos Gómez de Llarena, conversando sobre el tema de este articulo.




Publicado en: Pluscumperfecto, Entresocios, Caracas Country Club, Caracas, diciembre, 2014. 

miércoles, 21 de enero de 2015

Las torres transparentes



1.  "La Calle principal de Caracas, antes Calle de la Santísima Trinidad" (f. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


"Transparente. Del lat. trans-, a través, 
y parens, -entis, que aparece". 1

1. Por la calle del príncipe
La debacle de destrucción desatada en el valle de Caracas en los últimos tiempos está llegando a niveles casi bíblicos. Al igual que la Ley, cuya ignorancia no es excusa para su incumplimiento, debería serlo igualmente para la Memoria Urbana: no conocerla no debería ser excusa para destruirla. Pero lo ciudad está siendo demolida frente a nuestros ojos, por todas partes. Y entre los episodios de esta monstruosa debacle (que veíamos venir), merece capítulo aparte el que se dedica a la Calle principal de Caracas -hoy Bulevar Panteón- de nuestro Centro Histórico: sencillamente, la calle más incomprendida y vejada en toda Caracas.

Esta Calle principal -o Calle del Príncipe-, es la calle derecha de la Catedral. En tiempos del Obispo Díaz Madroñero (1766) fue bautizada como Calle de la Santísima Trinidad, luego renombrada como Carabobo. En suave pendiente, parte desde la esquina de la torre de la Plaza Bolívar para lanzarse en sentido norte/sur hacia el río y hacia "el Ávila cercano", siguiendo su cardinal trazado de Indias.2 Es el segundo eje mayor de Caracas (el eje mayor es la Calle Real, que va de este a oeste), uniendo al templo mayor de la ciudad con el panorama mayor de la ciudad: la montaña.

En el proceso de construcción gradual de esta escena urbana tan clásicamente caraqueña, el trayecto norte fue inmemorialmente siempre el predilecto. Es hacia allá hacia donde se dirigieron desde el principio todas las miradas. Por ello, la brevedad inicial de la calle, de solo cuatro cuadras, al ser cortada abruptamente por "las empinadas barrancas" de la quebrada de Catuche, duró tan poco.3 En 1793, cual epifanía, surge una visión con talento. Muy urbana, y a la vez, muy religiosa. Es la de la Iglesia de la Santísima Trinidad que se construiría sobre la Sabana de Ñaraulí (actual San José). En una operación pionera de diseño urbano, la Calle principal se alargó, saltando encima de la topografía con el Puente de la Trinidad, para ir a rematar contra la portada del templo.

Todo un formidable imaginario urbano se gesta entonces, muy al gusto del urbanismo del siglo XVIII, tan amante de los monumentos organizando visuales en la fábrica urbana, pero sobre todo, muy íntimamente ligado a la historia del ciudadano Simón Bolívar, cuyo nombre completo era, como todos saben, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad. El templo, "dedicado a la Santísima Trinidad, con su propio nombre y advocación", se elevó entre la ciudad y el piedemonte avileño celebrando la misma dedicación de "la capilla que habían construido los antecesores de Bolívar en la Catedral, la devoción de la familia".4

Todo ese sistema urbano altamente escenográfico, genuino, lleno de sentido, se completará arquitectónicamente en la concepción tripartita de la fachada de la iglesia, diseñada con tres naves "para que reflejara mejor el simbolismo trinitario". "Tres puertas hacia el mediodía y dos torres campanarias a los lados"; tres torres rematando la calle, tres torres unidas a la torre principal de la ciudad a través de la perspectiva de la calle. Ni que decir que esta se convirtió inmediatamente en una nave ceremonial al aire libre… que con el tiempo recibiría, escenificaría y vería sucederse los episodios de la vida y muerte del Libertador uno tras otro. Mientras tanto, al fondo, la montaña, como telón de fondo integrado a la ciudad: "Y el Angelus lento siente la nostalgia / de que se revisten las nieblas del Avila".5

No nos extrañe, pues, que un magistral arquitecto como lo era el español Manuel Mujica Millán, educado en Barcelona, y diestro en las artes de la arquitectura urbana, haya concebido en 1930 que las tres torres con las que sustituiría las antiguas fueran totalmente transparentes, con largos ventanales en el fuste y en el ático que dejaran ver la montaña incluso desde la Plaza Bolívar. Pero es lógico: la ciudad que allí estaba ya lo había decidido antes por él. Mujica solo tuvo que leerlo en la memoria urbana. Y acertaron ambos.



                                               2. El Boulevard Panteón en los 2000  (f. Flickr.com).
 

2. Mausofeo
Decía André Malraux cuando era Ministro de Asuntos Culturales de Francia en los años 60, que los bienes culturales solo empiezan a existir cuando se los nombra. Y así es. La historia que no se conoce, no se puede valorar. Como las orquídeas no identificadas en la selva umbría.

No nos asombremos, entonces, cuando vemos a Caracas siendo vejada sistemáticamente hoy en día. Hay pocas capitales del mundo tan poco protegidas y con tan pocas obras publicadas sobre su arquitectura y urbanismo como la nuestra. Su historia está prácticamente inédita. Por ello, todo el mundo piensa que nada en ella vale la pena (aunque ustedes y nosotros sabemos que no es así).

Pero en el caso de nuestra calle principal, no. Pesa sobre la abolición de esta historia caraqueña una serie de declaratorias que la protegían: la del Centro Histórico de Caracas, la del mismo Panteón Nacional como Monumento Histórico, desconocidas una a una en nuestra calle principal. Pero es cuestión de tiempo. La Ley, y la Memoria Urbana, tarde o temprano, prevalecerán.



NOTAS
1. Real Academia Española, Diccionario de la lengua Española, vigésima edición, Espasa-Calpe, Madrid, 1984,  p. 1331
2. Lucas Guillermo Castillo Lara. "El Panteón Nacional, Tierra sagrada, ejemplo tutelar, lección de gloria",  El Panteón Nacional, Ediciones Centauro, Caracas, 1980,  p. 18
3. "…la calle central partía de la catedral. Hacia el norte se acababa a las cuatro cuadras. Allí la ciudad terminaba abruptamente en las empinadas barrancas del Catuche". L.G. Castillo Lara, Op. Cit., 1980, p. 17
4. L.G. Castillo Lara. Ibid., 1980, p. 21
5. Eduardo Carreño. Nieblas, En: Lucas Guillermo Castillo Lara y Edgar Pardo Stolk, El Panteón Nacional, Ediciones Centauro, Caracas, 1980, p. 19.



 Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 8 de diciembre de 2014: http://www.el-nacional.com/hannia_gomez/torres-transparentes_0_533346716.html

martes, 20 de enero de 2015

Miramar



1. "Hotel Miramar. Macuto, Venezuela", c. 1928 (f. Postal, La Margarita. J.M. Chirinos, Caracas. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


"La construcción juega el rol del subconsciente".
Walter Benjamin. Paris, capital del siglo XX.

1. Bajo las palmeras
Miramar. Muchos grandes albergues y hoteles de playa de comienzos del siglo XX llevaron este nombre: en Málaga, en Barcelona, en La Habana, en Cannes... Desde hace meses, el río suena trayendo rumores de que el gran hotel de la costa caraqueña enfrentará posiblemente una restauración en algún momento cercano, y ello nos ha puesto a pensar con preocupación de nuevo en él.

Tendremos que hacer, por ende, memoria urbana. No era la ciudad balneario de Macuto una estación de veraneo naïf: las arquitecturas están más que bien puestas, y entre ellas, mejor que ninguna, el monumental Hotel Miramar. Fíjense ustedes: todo arranca en la playa, en la costa pedregosa con su porosa banda de Uveros. Luego, como en un oleaje de formas sucesivas que se replican mutuamente, nace el largo malecón, con su muro/banco continuo y sus escalinatas escondidas (una invención netamente caraqueña, huelga agregar; no lo hay similar en Trouville, ni en Coney Island, ni en San Sebastián, ni en Hougsgate, ni siquiera en el mismo Deauville, tan a menudo comparado con Macuto...).

Acto seguido, la planche, la promenade, el imprescindible lungomare para el desfile elegante, y junto a éste la frondosa Avenida La Playa, discurriendo -como corresponde- sous les palmiers (bajo las palmeras). El ritmado muro norte del gran albergue, limitando el predio del jardín cultivado, y las escalinatas con sus amplios toldos de lona, son la antesala perfecta a un piano nobile tropical dotado de una soberbia colección de aperturas que hacen en su conjunto el más hermoso belvedere del mar Caribe: nuestro lido favorito, la apoteosis del balneario.

Dicho esto -que es muy poco si pretendiéramos hablar de verdad de esta espléndida arquitectura caraqueña que tanto amamos-, cualquiera que se aproxime a la restauración de este palacio del Caribe de principios del siglo veinte (Alejandro Chataing, 1928) y piense en proponer para ello -como se dice ahora muy justamente-, un "Adaptive Re-Use" (re-utilización adaptada) no podría responsablemente obviar la majestad de la arquitectura ni dejar de considerar como primera opción la restitución del uso original.

Flaco servicio se le hace a la nación convertir a sus monumentos históricos en muecas destinadas al servicio comunitario, errando la acción creyendo que con esto contribuyen al bien común. El Miramar-Ambulatorio, el Miramar-Gobernación de Vargas, el Miramar-Universidad… Horror! Los ciudadanos lo que necesitan son modernos y flamantes edificios de nueva planta hechos según lo mejor del estado actual de las cosas para satisfacer sus necesidades de salud, educación y cultura, etc. No la destrucción de su memoria urbana. La ciudad debe seguirse construyendo, sin acabar con las bases de su historia, procurándole a la gente también el orgullo y el placer de vivir en ella.

Vemos al Hotel Miramar funcionando de nuevo. Vemos su arquitectura restituida como era y la leyenda de nuestro litoral volviendo a brillar con todos los adelantos de la hotelería mundial. Vemos libros contando la historia de su restauración cuidadosa y respetuosa según el proyecto original de Chataing; vemos exposiciones mostrando el renacimiento de esta joya de la arquitectura y vemos también como de esta operación renace todo Macuto, con nuevos proyectos de escuelas, viviendas, hospitales, y edificios inspirados por la calidad de esta obra de arte sembrada en la costa de Caracas en los años veinte por su legendario arquitecto. Así pues, no despreciemos los potenciales que puede tener la acupuntura urbana contemporánea. Vamos: esta es nuestra historia!  







2. "Columna del viejo Hotel Miramar" (f. Okty1, 2008. Flickr.com),


2. Flores de loto
Arrellanado, distendido en medio de una lujuriosa veranda, instalado entre las columnas con sus capiteles florales, se ofrecía una vez, deliciosamente, cual gourmandise, un restaurante que miraba al mar. Observen ustedes con atención cada capitel de su sala hipóstila. Los llaman "capiteles en capullo" o "capiteles bulbeiformes", o "lotiformes". Al parecer, este tipo de capiteles cerrados, en forma de capullo de loto, provienen de la arquitectura egipcia, aunque en el caso de los capiteles vegetales del comedor del Hotel Miramar, Chataing no quiso cerrar los pétreos bulbos del todo. Están como floreciendo eternamente… Volviendo a contemplarlos a casi un siglo de haber sido erigidos en su magnífico sitial, altos sobre sus albos tallos cilíndricos, unos lucen como un jardín plantado de Zinias troqueladas, mientras que entre las hojas de los otros -los más-, asoman litorales rosaledas.  

En el comedor del Miramar, una vez Gardel cantó Tiempos viejos. Este bosque de tallos de piedra estaba comúnmente recubierto de hiedras trepadoras tropicales, lo que da fe de que -como en el famoso tango de Gardel-, en la ciudad de Caracas de entonces los expertos en hotelería también eran expertos en el gusto antiguo de "aquellos tiempos" del Art Nouveau. No olvidemos nunca este jardín floral. Es parte de nuestro imaginario colectivo, y universal, si a restaurar vamos. Les aseguro: los tiempos viejos pueden ser también tiempos nuevos.



Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 25 de Noviembre de 2014: http://www.el-nacional.com/hannia_gomez/Miramar_0_525547598.html

lunes, 19 de enero de 2015

Ars longa



 Edificio Ars nova, Avenida Victoria, 1950s (f. Sara Maneiro, 2006. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).


"Vita brevis, ars longa
Occasio praeceps,
Experimentum periculosum,
Iudicium difficile".
Hipócrates, Aforismos (I, 1). 1

1. Ars nova
Un día en la ciudad de Caracas en la década de los 50, un desconocido le puso el singular nombre de Ars nova a un edificio en una esquina de la Avenida Victoria con la Avenida Guayana en Las Acacias. El nombre del autor o del propietario de dicha arquitectura pletórica de delirantes mármoles y de alados detalles permanecen hasta el momento perdidos, aunque no dudamos en que algún día aparecerá.  

El nombre alude sin duda a ese nuevo arte antiguo, la arquitectura urbana, que traían de vuelta consigo al país los inmigrantes italianos y que marcaría de manera indeleble la ciudad moderna que se estaba construyendo con furor por todo el valle. Ya la Caracas colonial se había erigido toda con arquitectura urbana (gracias al monumental legado de las Layes de Indias), es decir: con edificios que construían conscientemente la ciudad (no como hoy, cuando la pauta generalizada es la del "como va viniendo vamos viendo"): definiendo bordes y volúmenes, marcando esquinas, creando hitos visuales, dirigiendo perspectivas, alineándose en las calles, siguiendo patrones y materiales, en fin, armando conjuntamente la fábrica urbana como la obra de arte colectivo que debe ser.

A principios del siglo veinte, con la potencia del cambio introducido por el boom petrolero y orquestado por la modernidad, esa mediterránea cultura urbana empezó a olvidarse… y es entonces cuando afortunadamente reaparece en escena esta  "modernidad a la italiana" de la cual el edificio Ars nova es un magnifico ejemplo, para redimir a Caracas. Pero, que es la "modernidad a la italiana"? Como se puede ser moderno y antiguo a la vez? No es esto una paradoja?

Para el maestro milanés Gio Ponti, no. Nunca lo fue. Ponti lo explicaba muy bien en 1957: "La italianidad reside en su temperamento antiguo. Es una convicción de que también el día de hoy es historia. Es la conciencia de una cultura que remodela cada vez una antigua cultura en una forma nueva". Así, para la obra de Ponti y para todas las arquitecturas urbanas italianas presentes en la Avenida Victoria (y en muchas otras partes de Caracas y del resto del país hechas por sus paisanos contemporáneos), la ciudad moderna no es otra cosa que "el más reciente fenómeno 'continuativo' de la historia italiana, porque participa de las tradiciones, lo cual significa hacer cosas nuevas, de un modo nuevo, haciéndolas bien como se hicieron hace quinientos años".2

He aquí el quid de toda esta arquitectura urbana que inunda de sabiduría a la ciudad en la primera mitad del siglo veinte. Ese desconocido que bautizara Ars nova a su edificio moderno, no estaba haciendo otra cosa que comunicar el orgullo que sentía por contribuir en la construcción de la ciudad moderna a la maniera italiana. Y, si lo vemos bien, adelantándose a su tiempo, ya insinuaba la existencia de una modernidad atemporal. 





2. Piso de mármol en arlecchino geométrico del edificio Ars nova (f. 2006, Sara Maneiro - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).





2. Doble arlequín

La frase Ars nova, arte nuevo, inevitablemente trae a mi memoria a Ars longa, arte largo. En su deseo de referirse a la nueva arquitectura, nuestro italiano de la Avenida Victoria recordó involuntariamente también a Hipócrates, el máximo de los médicos griegos, cuando escribió en sus Aforismos: "Vita brevis, ars longa" (traducido por Séneca en su De Brevitate Vitae como: "Vitam brevem esse, longam artem"). Cuánta memoria urbana es esta esquina de Las Acacias! Cuantos deseos de hacer perdurar para siempre el arte de hacer esta ciudad, de comunicar el espíritu esperanzador con que se hizo toda la caraqueña avenida, lanzando a la posteridad su aspiración a prolongarla más allá de la brevedad de la vida de quienes la ejecutaron!



Hoy, el edificio Ars nova está incluido en el conjunto de obras que protege la declaratoria de toda la Avenida Victoria en la Parroquia San Pedro del Municipio Libertador como Bien de Interés Cultural de Venezuela, pero no individualmente.3 Quisiéramos que se diera el paso para que tuviera su declaratoria, y que su arquitectura urbana moderna formalista, con "su esquina curva, su pérgola curveada de concreto, sus barandas de hierro en patrón amiboidal, su atrio con piso de mármoles de colores en losetas hexagonales en patrón de arlequín (y doble arlequín!) y su plafón ornamental de y eso en formas geométricas abstractas", sea protegida, restaurada y conservada.4





NOTAS
1. Hipócrates, Aforismos (I, 1).
2. Gio Ponti, Milano Oggi, catalogo, Edizioni Milano Moderna, Istituto Geografico De Agostini, Novara (1957)
3. Censo Nacional de Patrimonio, IPC. 'Lo Construido', ‘Avenida Victoria. Municipio Libertador, Caracas, 2009, p. 119.
4. Edificio Ars nova, "Preinventario Arquitectónico, Ambiental y Urbano Moderno de Caracas 2005-2007", Fundación de la Memoria Urbana/Instituto del Patrimonio Cultural, Caracas (2005).




 
 Publicado en: Opinion, @ElNacionalWeb, 17 de Noviembre de 2014: http://www.el-nacional.com/opinion/Ars-longa_0_520747982.html